Usos de betabloqueantes

Los médicos recetan betabloqueantes para prevenir, tratar o mejorar los síntomas de diversos trastornos, tales como:

  • Presión arterial alta
  • Ritmo cardíaco irregular (arritmia)
  • Insuficiencia cardíaca
  • Dolor en el pecho (angina de pecho)
  • Ataques cardíacos
  • Migraña
  • Determinados tipos de temblores

Los betabloqueantes, generalmente, no se recetan para la presión arterial hasta que se hayan usado otros medicamentos, como los diuréticos, que no hayan funcionado eficazmente. El médico puede recetarte betabloqueantes como uno de diversos medicamentos para reducir la presión arterial, entre ellos, inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina, diuréticos o bloqueantes de los canales de calcio.

Los betabloqueantes pueden no funcionar tan eficazmente para las personas afroamericanas y los adultos mayores, especialmente si se los toma sin otros medicamentos para la presión arterial.

Efectos secundarios y precauciones

Los efectos secundarios pueden aparecen en personas que toman betabloqueantes. Sin embargo, muchas personas que los toman no tendrán ningún efecto secundario.

Los efectos secundarios frecuentes de los betabloqueantes son:

  • Fatiga
  • Pies y manos fríos
  • Aumento de peso

Los efectos secundarios menos frecuentes son:

  • Dificultad para respirar
  • Trastornos del sueño
  • Depresión

Por lo general, los betabloqueantes no se utilizan en personas con asma por temor a que los medicamentos puedan desencadenar ataques de asma graves. En las personas que tienen diabetes, los betabloqueantes pueden ocultar los signos de un nivel bajo de azúcar en sangre, como los latidos del corazón rápidos. Es importante que controles el nivel de azúcar en sangre con regularidad.

Los betabloqueantes también pueden afectar los niveles de colesterol y de triglicéridos, y provocar un leve aumento de los segundos y una disminución modesta de las lipoproteínas de alta densidad, el colesterol «bueno». Estos cambios a menudo son temporales. No debes suspender de manera abrupta la ingesta de betabloqueantes, ya que hacerlo podría aumentar el riesgo de sufrir un ataque cardíaco o de tener otros problemas cardíacos.

Sept. 09, 2016