¿Cómo afecta los riñones la nefropatía por inmunoglobulina A o enfermedad de Berger?
La nefropatía por inmunoglobulina A, también conocida como enfermedad de Berger, es una enfermedad que causa daños en los riñones. Esta se produce cuando un tipo concreto de anticuerpo, denominado inmunoglobulina A, se acumula en los riñones. Esto causa inflamación y cicatrices, lo que reduce la capacidad de los riñones para filtrar los desechos de la sangre.
¿Cómo los riñones filtran la sangre?

Corte transversal del riñón
Los riñones eliminan los desechos y el líquido adicional de la sangre a través de las unidades de filtrado, llamadas nefronas. Cada nefrona contiene un filtro, llamado glomérulo, y cada filtro tiene vasos sanguíneos diminutos, llamados capilares. Cuando la sangre fluye hacia los glomérulos, las pequeñas moléculas de agua, minerales y nutrientes, y los desechos atraviesan las paredes capilares. Las moléculas grandes, como las proteínas y los glóbulos rojos, no lo hacen. La parte que se ha filtrado pasa a otra parte de la nefrona, llamada túbulo. El agua, los nutrientes y los minerales que el cuerpo necesita regresan al torrente sanguíneo. El exceso de agua y los desechos se convierten en orina que fluye hacia la vejiga.
Los riñones son dos órganos con forma de frijoles, del tamaño de un puño, que se encuentran en la región lumbar de la espalda, a cada lado de la columna vertebral. Cada riñón contiene vasos sanguíneos diminutos que filtran los desechos, el exceso de agua, la sal y otras sustancias de la sangre. La sangre filtrada "limpia" vuelve a entrar en el torrente sanguíneo, mientras que el material de desecho y el exceso de agua pasan a la vejiga y finalmente salen del cuerpo al orinar.
Los riñones eliminan los desechos y el exceso de líquido de la sangre a través de unas unidades de filtrado llamadas nefronas. Cada riñón contiene aproximadamente un millón de nefronas,
y cada nefrona contiene un filtro, denominado glomérulo, que tiene pequeños vasos sanguíneos llamados capilares. Cuando la sangre fluye hacia los glomérulos, las moléculas pequeñas, tales como el agua, los minerales, los nutrientes y los desechos, pasan a través de los capilares. Este proceso filtra cualquier sustancia innecesaria y el exceso de líquido del torrente sanguíneo.
Los riñones filtran aproximadamente 150 galones estadounidenses (alrededor de 140 litros) sangre al día. El agua, los nutrientes y los minerales que el cuerpo necesita vuelven al torrente sanguíneo a través de otra parte de las nefronas denominada túbulo. El exceso de agua y los desechos se convierten en orina que fluye a la vejiga y que sale del cuerpo al orinar.
Este proceso mantiene un equilibrio sano de agua, sales y minerales, tales como sodio, calcio, fósforo y potasio, en la sangre. Sin él, los nervios, los músculos y otros tejidos del cuerpo no podrían funcionar correctamente. Las moléculas grandes, como las proteínas y los glóbulos rojos, son demasiado grandes para atravesar los glomérulos. Así se evita que se extraigan del torrente sanguíneo durante el filtrado.
¿Cómo la nefropatía por inmunoglobulina A afecta a la capacidad de los riñones para filtrar sangre?
La nefropatía por inmunoglobulina A daña las zonas de los riñones encargadas de filtrar la sangre. Esto ocurre cuando un tipo concreto de anticuerpo, denominado inmunoglobulina A, se acumula en los glomérulos. Los anticuerpos son proteínas que produce el sistema inmunitario para combatir bacterias, virus y toxinas. Pero, en el caso de la nefropatía por inmunoglobulina A, este anticuerpo se acumula y forma depósitos dentro de los glomérulos.
Esta acumulación deriva en inflamación y en daños en los riñones que interfiere en el proceso de filtrado, lo que hace que los riñones dejen pasar sangre y proteínas a la orina.
Durante muchos años, conforme la inmunoglobulina A sigue acumulándose, el daño finalmente deriva en la formación de cicatrices en las nefronas. Actualmente no se dispone de ningún tratamiento para reparar un riñón dañado después de la formación de estas cicatrices. Cuando los riñones no pueden filtrar correctamente, pueden acumularse niveles nocivos de líquido, electrolitos y desechos en el cuerpo.
En algunos casos, la nefropatía por inmunoglobulina A puede derivar en enfermedad renal en etapa terminal. Esto significa que los riñones dejan de funcionar como deberían para cubrir las necesidades del organismo. Una persona con enfermedad renal en etapa terminal necesita diálisis o un trasplante de riñón para mantenerse con vida.