Cuando el cáncer regresa: cómo afrontar la recurrencia del cáncer

Usa las lecciones del tratamiento inicial para tener confianza y fuerza a medida que afrontas la ira y el miedo que provoca la recurrencia del cáncer.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

El cáncer ha vuelto, y con él la conmoción y el miedo que acompañaron tu primer diagnóstico. Las incertidumbres también han regresado, y te preguntas acerca del próximo tratamiento oncológico y de tu futuro.

La aflicción que sientes es normal; hay quienes dicen que el segundo diagnóstico de cáncer puede ser más inquietante que el primero.

¿Qué es la recurrencia del cáncer?

Cuando el cáncer regresa después de un período de remisión, se considera una recurrencia. La recurrencia del cáncer se produce porque algunas células del cáncer permanecen en el cuerpo a pesar de los grandes esfuerzos para eliminarlo.

Estas células podrían estar en el mismo lugar donde el cáncer apareció por primera vez o pueden estar en otra parte del cuerpo. Es posible que estas células cancerosas hayan estado latentes por un tiempo, pero, finalmente, siguieron multiplicándose, lo que provocó la reaparición del cáncer.

La recurrencia del cáncer significa que el mismo cáncer vuelve a aparecer después de un tiempo. En raras ocasiones, puede ocurrir que te diagnostiquen un cáncer nuevo que no tenga ninguna relación con tu primer cáncer. Esto se conoce como «segundo cáncer primario».

¿Dónde puede reaparecer el cáncer?

El cáncer puede reaparecer en el mismo lugar donde estaba originalmente o puede migrar a otras partes del cuerpo. La reaparición se divide en tres categorías:

  • Reaparición local. Esto significa que el cáncer vuelve a aparecer en el mismo lugar donde se encontró por primera vez o muy cerca de él. El cáncer no se ha diseminado a los ganglios linfáticos ni a otras partes del organismo.
  • Reaparición regional. La reaparición regional se produce en los ganglios linfáticos y en el tejido situado en las proximidades del cáncer original.
  • Reaparición distante. Se refiere al cáncer que se ha diseminado (metástasis) a zonas más alejadas del lugar donde se detectó el cáncer por primera vez.

El lugar en el que reaparezca el cáncer depende del tipo y el estadio del cáncer original. Algunos tipos de cáncer suelen reaparecer en zonas específicas.

¿Cómo se diagnostica la recurrencia del cáncer?

La recurrencia del cáncer se diagnostica de la misma manera que cualquier otro tipo de cáncer. El médico podría sospechar que el cáncer reaparecerá a partir de determinados análisis, o es posible que tú lo sospeches en función de tus signos y síntomas.

Después de la última ronda de tratamiento, es probable que el médico programe exámenes de seguimiento para comprobar la recurrencia del cáncer. Probablemente te hayan dicho a qué signos y síntomas prestar atención, que podrían ser señal de una recurrencia.

La detección de una recurrencia del cáncer suele ser muy diferente de la detección del cáncer original. Además, los objetivos de ambas son diferentes.

En la mayor parte de las formas de cáncer, una recurrencia local puede curarse; por eso, la detección temprana de una recurrencia local es muy importante. En la mayoría de los tipos de cáncer, una recurrencia en una zona alejada de donde apareció el cáncer la primera vez indica que las probabilidades de curarse no son buenas.

Todos los tipos de cáncer son diferentes; por eso, debes consultar con tu médico acerca del tipo de cáncer que tienes y qué se puede hacer si reaparece en un lugar alejado. De esta manera, podrás saber a qué pruebas te someterás durante los controles de rutina después del tratamiento inicial.

¿Pueden tratarse las recurrencias de cáncer?

En muchos casos, tanto las recurrencias locales como regionales pueden curarse. Aun cuando la cura no sea posible, el tratamiento puede reducir el cáncer para hacer más lento su crecimiento. Esto puede aliviar el dolor y otros síntomas, y quizás te ayude a vivir más tiempo.

El tratamiento que elijas, si eliges hacer uno, se basará en muchos de los mismos factores que consideraste cuando decidiste qué tratamiento hacer la primera vez. Considera qué deseas lograr y qué efectos secundarios estás dispuesto a soportar. Tu doctor también tomará en cuenta los tipos de tratamiento que te hicieron previamente y cómo respondió tu cuerpo.

Quizás consideres participar en un ensayo clínico en el cual tendrás acceso a los tratamientos más nuevos o a medicación experimental. Habla con tu doctor acerca de qué ensayos clínicos hay disponibles para ti.

Cómo afrontar la recurrencia del cáncer

La recurrencia del cáncer despierta muchas de las mismas emociones que sentiste cuando recibiste el diagnóstico de cáncer por primera vez. Las emociones frecuentes comprenden las siguientes:

  • Aflicción. Cuando finalizaste el tratamiento contra el cáncer la primera vez, comenzaste lentamente a seguir adelante con tu vida pensando que ya no tenías cáncer. Durante las semanas, meses o años que pasaron, el cáncer se volvió una parte cada vez menor de tu vida cotidiana.

    El impacto de que el cáncer haya vuelto a aparecer después de suponer que había desaparecido puede causar aflicción; a veces, más aflicción de la que causó tu primer diagnóstico.

  • Inseguridad. Es posible que dudes acerca de la sensatez de las decisiones que tomaste en el pasado respecto del tratamiento o de las elecciones en tu estilo de vida desde tu última experiencia con el cáncer. Trata de no mirar hacia atrás. En cambio, concéntrate en tu situación actual y en lo que debes hacer ahora para salir adelante.

  • Ira. Es muy frecuente y razonable estar enojado porque el cáncer ha regresado.

    Incluso puedes estar enojado con tu médico por no eliminar el cáncer la primera vez. O puedes preguntarte por qué soportaste los efectos secundarios de tu tratamiento original si de cualquier manera vuelves a tener cáncer. Pero tu médico y tú tomaron decisiones de tratamiento sobre la base de la información disponible en ese momento.

    Buscar una segunda opinión puede ayudarte a comprender mejor tus opciones.

  • Fatiga. Es normal que sientas que no puedes volver a afrontar el cáncer. Ya sea que temas a los efectos secundarios o a decirles a tus familiares y amigos que tienes cáncer, ya lo hiciste antes.

    Confía en el hecho de que pudiste hacerlo la primera vez, aunque puedas haber dudado de ti mismo en ese momento.

Todos estos sentimientos son normales, y es probable que los mismos mecanismos de afrontamiento que usaste durante tu primer diagnóstico de cáncer funcionen ahora. Si recurriste a un mejor amigo, a un familiar o a un grupo de apoyo, sabes que esa persona o grupo ofrecen un buen apoyo emocional.

Esta vez, tienes otras ventajas. Cuenta con ellas para ayudarte a afrontarlo. Por ejemplo:

  • Ahora sabes más. Saber más acerca del cáncer y de tus opciones de tratamiento puede ayudar a reducir tu ansiedad. Piensa cuánto sabías sobre el cáncer cuando recibiste el primer diagnóstico. Compáralo con lo que sabes ahora, como en qué consiste el tratamiento y qué efectos secundarios puedes esperar.
  • Has entablado relaciones. Has trabajado de cerca con tu médico y sabes cómo manejarte en el hospital o en la clínica. Esto puede hacerte sentir más cómodo.
  • Ya has pasado por esto. Sobre la base de tu primera experiencia con el cáncer, esta vez, sabes qué es lo mejor para ti. Ya sea que necesites tiempo a solas o que prefieras tener a alguien cerca, puedes sacar provecho de tu experiencia para hacer planes con antelación.

Usa estas experiencias a tu favor. Pueden ayudarte a que sientas que tienes más control cuando tomes decisiones sobre tu tratamiento.

Cuéntale a tu médico lo que sientes. La conversación que tengan puede ayudarte a comprender mejor tu situación y a tomar decisiones sobre tu tratamiento.

June 13, 2018 See more In-depth