Qué decirle al médico

Si sientes fatiga, el médico puede examinarte y hacerte preguntas para evaluar la gravedad y la naturaleza de tus síntomas. Esto puede darle al médico pistas acerca de lo que está causando la fatiga relacionada con el cáncer y cómo tratarla.

El médico puede hacerte preguntas como las siguientes:

  • ¿Cuándo comenzaste a sentir fatiga?
  • ¿Avanzó desde el diagnóstico?
  • ¿Qué tan grave es?
  • ¿Cuánto dura?
  • ¿Qué la alivia?
  • ¿Qué la empeora?
  • ¿Cómo afecta tu vida cotidiana?
  • ¿Tienes dificultad para respirar o molestias en el pecho?
  • ¿Qué tan bien estás durmiendo?
  • ¿Cómo estás comiendo y qué alimentos consumes?
  • ¿Cómo te sientes a nivel emocional?

Además de hacerte estas preguntas, es probable que el médico realice una exploración física y continúe evaluando tu historia clínica, el tipo o los tipos de tratamiento que recibes o que recibiste, y los medicamentos que estás tomando. Podría recomendar algunas pruebas, como análisis de sangre o radiografías, específicas para tu afección.

Estrategias de afrontamiento: tratamientos médicos y cuidado personal

Dado que la fatiga relacionada con el cáncer puede ser producto de muchos factores, el médico puede sugerir más de un método para que reduzcas y enfrentes los síntomas. Estos pueden comprender métodos de cuidado personal y, en algunos casos, medicamentos o procedimientos médicos.

Intervenciones médicas

Puede haber medicamentos disponibles para tratar la causa de fondo de tu fatiga. Por ejemplo, si la fatiga es el resultado de la anemia, pueden ayudarte las transfusiones de sangre. Los medicamentos que estimulan a que la médula ósea produzca más glóbulos rojos podrían ser otra opción; sin embargo, como sucede con cualquier medicamento, estas medicaciones deben usarse con las precauciones adecuadas.

Si estás deprimido, el médico podría sugerir medicamentos que ayuden a reducir la depresión, aumenten el apetito y mejoren tu sentido de bienestar.

Mejorar tu capacidad para dormir puede ayudar a aliviar la fatiga. A veces los medicamentos pueden ser efectivos al ayudarte a dormir.

El control adecuado del dolor también puede ayudar mucho a disminuir la fatiga, pero determinados analgésicos pueden empeorar la fatiga, por eso, trabaja con tu médico para lograr el equilibrio adecuado.

Opciones de cuidado personal

Hacerle frente a la fatiga podría exigirte cosas que puedes hacer por tu cuenta. Podrías probar lo siguiente:

  • Tomarte las cosas con calma. Reserva tiempo de tu día para descansar. Toma siestas breves (de no más de una hora) a lo largo del día en vez de descansar por un solo período prolongado.
  • Conservar la energía. Ahorra energía para tus actividades más importantes. Lleva un registro de los momentos en que te sientes mejor y planifica hacer tus actividades importantes en esos momentos. Pide ayuda cuando la necesites.
  • Mantener tu energía. Beber mucho líquido y comer bien puede ayudarte a mantener tus reservas de energía. Limita el consumo de cafeína y alcohol o evítalo. Si las náuseas y los vómitos hacen que te resulte difícil comer, habla con el médico acerca de estos efectos secundarios.
  • Ponerte en movimiento. Cuando sientas ganas de hacerlo, el ejercicio liviano durante la semana puede ayudarte a conservar tu nivel de energía. Ejercítate regularmente cuando comiences el tratamiento. Te acostumbrarás a la rutina del ejercicio y hasta puede ayudarte a prevenir la fatiga durante el tratamiento.

Habla sobre tu fatiga

No des por sentado que la fatiga que sientes es solo parte de lo que padeces por el cáncer. Si te hace sentir frustrado o sientes que afecta tu capacidad para ocuparte de tus tareas cotidianas, es momento de hablar con el médico.

Aunque la fatiga es un síntoma frecuente del cáncer, existen medidas que puedes tomar para reducir o para afrontar tu enfermedad. Si te sientes fatigado, habla con el médico sobre los factores que pueden provocar la fatiga y sobre qué puedes hacer para mejorarlos.

July 30, 2014