¿Qué características debes tener en cuenta para elegir un médico?

Busca un médico que:

  • Escuche. Es importante encontrar un médico que escuchará tus inquietudes. Te será más fácil hacerle preguntas.
  • Explique. Es recomendable que el médico pueda usar un lenguaje simple para explicar con términos que puedas entender qué tienes, cuáles son las opciones de tratamiento y cuál es el pronóstico.
  • Comprenda. Es deseable que haya química entre tú y el médico, esa característica difícil de encontrar, es decir, un médico que te comprenda. Si no la sientes, busca a otro médico. El médico puede tener todas las credenciales, pero si no hay química positiva entre ustedes, es mejor que busques otro médico.

Haz que la relación con tu médico sea una sociedad de trabajo. La mejor relación de tratamiento es aquella en la que haces preguntas y participas en tu atención médica.

¿Qué debes tener en cuenta cuando analizas las opciones de tratamiento?

Cuando analices las opciones de tratamiento con el médico, debes comprender que:

  • El tratamiento está evolucionando. Tradicionalmente, la cirugía ha sido el pilar del tratamiento para la mayoría de los tipos de cáncer.

    Más recientemente, ha habido un movimiento hacia operaciones menos extensivas para tratar el cáncer.

    Por ejemplo, hace una generación, a las mujeres con cáncer de mama se las trataba con mastectomía radical. Hoy en día, en muchos casos se conserva la mama pues se quita solo el tumor canceroso y un margen de tejido alrededor del cáncer por seguridad, y se sigue con radioterapia y, algunas veces, con tratamientos de quimioterapia y hormonales. Este abordaje puede ser tan eficaz como las operaciones más extensivas.

  • Las opciones de tratamiento varían. Infórmate sobre la enfermedad y los enfoques que suelen usarse para tratarla.

    Algunos tipos de cáncer responden mejor a la radiación; otros, a la quimioterapia o a los tratamientos hormonales. Algunos requieren un tipo de terapia; otros, una combinación.

    A veces, es suficiente con la simple observación en lugar del tratamiento. Algunos tipos de cáncer presentan pocos síntomas o ninguno, causan pocos problemas y dolor mínimo o ningún dolor. Incluso pueden permanecer inactivos durante largos períodos. En esos casos, el tratamiento generalmente no mejora la calidad de vida.

    Otros tipos de cáncer son agresivos y pueden causar problemas importantes. En esos casos, el tratamiento puede justificarse.

    Pregunta qué sucedería sin ningún tratamiento, y compara la respuesta con los resultados que se esperarían del tratamiento.

  • Los tratamientos tienen efectos secundarios. Comprende qué efectos secundarios puedes esperar y los beneficios que ofrece el tratamiento. Luego, evalúa cuán dispuesto estás a tolerar los efectos secundarios para obtener los beneficios.

    Los objetivos de la terapia pueden variar, y solo tú puedes decidir cuáles son los efectos secundarios que estás dispuesto a aceptar para lograr tu objetivo.

    Por ejemplo, si eres joven y tienes una enfermedad curable, es posible que estés dispuesto a tolerar efectos secundarios muy graves a corto plazo a cambio de poder eliminar la enfermedad. Pero si tienes 85 años y padeces una enfermedad incurable, puede que no desees aceptar los efectos secundarios graves si el objetivo es vivir solo un mes más o dos.

Pregúntale al médico qué se logrará con el tratamiento.

Por ejemplo, que el médico afirme que el tratamiento aumentará la supervivencia en un 50 por ciento suena genial. Pero si el 50 por ciento significa prolongar la vida de 8 a 12 semanas, y las semanas restantes te las pasas vomitando y luchando contra las náuseas, la debilidad y la fatiga, tal vez no hayas ganado mucho.

¿No todos los tratamientos oncológicos tienen efectos secundarios terribles?

No necesariamente. Los tratamientos oncológicos tienen efectos secundarios, pero la mayoría son predecibles.

Tu médico puede darte un plan para evitar muchos efectos secundarios y, además, tratar o aliviar otros.

En general, los efectos secundarios son reversibles, por lo que ayudarte a enfrentarlos debe ser un enfoque de tu médico.

Al elegir un tratamiento, evalúa los posibles efectos secundarios, pero también ten en cuenta que la mayoría no son tan malos como dicen.

Pregúntale a tu médico qué puedes esperar:

  • ¿Cuán mal te sentirás?
  • ¿Cuánta energía tendrás durante el tratamiento?
  • Si actualmente trabajas 50 horas por semana, ¿podrás trabajar la misma cantidad de tiempo durante el tratamiento? ¿Podrás trabajar 20 horas?

Descubre las respuestas a estas preguntas. El tratamiento es tu decisión.

¿Qué función pueden cumplir tu familia y tus amigos?

Quizás tengan las mejores intenciones, pero a veces los familiares y los amigos te pueden abrumar con sus investigaciones. Pueden volverse muy entusiastas y alentar tratamientos agresivos cuando no comprenden totalmente los efectos secundarios y los resultados.

Pero los amigos y la familia son fundamentales para la supervivencia. Varios estudios han vinculado la supervivencia del cáncer con el contacto social. Pero conoce tus límites. Es aceptable tomarse un descanso y reorganizarse.

Define tus prioridades y reconoce tus limitaciones.

July 17, 2014