Descripción general

El paro cardíaco repentino es la pérdida repentina e inesperada de la función cardíaca, la respiración y el conocimiento. El paro cardíaco repentino suele surgir de una alteración eléctrica en el corazón que modifica su acción bombeadora y detiene el flujo sanguíneo al resto del cuerpo.

El paro cardíaco repentino es diferente de un ataque cardíaco, que se produce cuando se bloquea el flujo sanguíneo a una parte del corazón. Sin embargo, un ataque cardíaco a veces desencadena una alteración eléctrica que conduce a un paro cardíaco repentino.

Un paro cardíaco repentino es una emergencia médica. Si no se trata de inmediato, provoca la muerte súbita por ataque cardíaco. Con la atención médica inmediata y adecuada, es posible que la persona sobreviva. La administración de reanimación cardiopulmonar (RCP), el tratamiento con un desfibrilador, o incluso solo compresiones rápidas en el pecho, pueden aumentar las probabilidades de sobrevivir hasta que llegue el personal de urgencia.

Atención por paro cardíaco repentino en Mayo Clinic

Síntomas

Los síntomas del paro cardíaco repentino son inmediatos y drásticos y comprenden:

  • Colapso súbito
  • Falta de pulso
  • Falta de respiración
  • Pérdida del conocimiento

A veces, otros signos y síntomas preceden al paro cardíaco repentino. Estos pueden ser fatiga, desmayos, mareos, dolor en el pecho, dificultad para respirar, debilidad, palpitaciones o vómitos. Pero a menudo, el paro cardíaco repentino se produce sin ninguna advertencia.

Cuándo consultar al médico

Si tienes episodios frecuentes de dolor o malestar en el pecho, palpitaciones cardíacas, latidos irregulares o rápidos, silbido al respirar o dificultad para respirar sin causa aparente, desmayos o sensación de desmayo inminente, o te sientes aturdido o mareado, consulta con tu médico de inmediato. Si estos síntomas son continuos, llama al 911 o busca ayuda médica de urgencia.

Cuando el corazón se detiene, la falta de sangre oxigenada puede causar daño cerebral en solo unos minutos. La muerte o el daño cerebral permanente pueden ocurrir de cuatro a seis minutos. El tiempo es fundamental cuando ayudas a una persona inconsciente que no está respirando. Toma medidas de inmediato.

  • Llama al 911, o al número de emergencias en tu zona si encuentras que alguien se ha desmayado o no responde. Si la persona inconsciente es un niño y estás solo, administra RCP o solo compresiones en el pecho durante dos minutos antes de llamar al 911 o a ayuda médica de urgencia, o bien antes de usar un desfibrilador portátil.
  • Realiza RCP. Verifica rápidamente la respiración de la persona inconsciente. Si no está respirando normalmente, comienza a realizar RCP. Presiona el pecho de la persona con firmeza y rapidez, a un ritmo de 100 a 120 compresiones por minuto. Si estás capacitado en RCP, verifica las vías respiratorias de la persona y proporciona respiraciones de rescate cada 30 compresiones.

    Si no está capacitado, solo continúa con las compresiones en el pecho. Permite que el pecho se eleve completamente entre compresiones. Continúa haciéndolo hasta que consigas un desfibrilador o llegue el personal de urgencias.

  • Utiliza un desfibrilador portátil, si hay uno disponible. Si no estás capacitado para usar un desfibrilador portátil, un operador del 911 o de ayuda médica de urgencia puede indicarte cómo usarlo. Si el dispositivo lo indica, proporciona una descarga y luego comienza a realizar RCP de inmediato con compresiones en el pecho, o realiza solo compresiones en el pecho, durante aproximadamente dos minutos.

    Verifica el ritmo cardíaco de la persona con el desfibrilador. Si fuese necesario, el desfibrilador administrará una descarga. Repite este ciclo hasta que la persona recupere el conocimiento o el personal de urgencia tome el control de la situación.

Los desfibriladores externos automáticos portátiles están a disposición en una cantidad cada vez mayor de lugares, entre ellos, aeropuertos, casinos y centros comerciales. También puedes comprarlos para tu hogar. Los desfibriladores externos automáticos portátiles vienen con instrucciones incorporadas para su uso. Están programados para permitir una descarga solo cuando corresponde.

Causas

La causa inmediata del paro cardíaco repentino es, por lo general, una anomalía en el ritmo cardíaco (arritmia), el resultado de un problema con el sistema eléctrico del corazón.

A diferencia de otros músculos del cuerpo, que dependen de las conexiones nerviosas para recibir la estimulación eléctrica que necesitan para funcionar, el corazón tiene su propio estimulador eléctrico: un grupo especializado de células denominadas «el nódulo sinusal» ubicado en la cavidad superior derecha (aurícula derecha) del corazón. El nódulo sinusal genera impulsos eléctricos que fluyen de manera ordenada por el corazón para sincronizar la frecuencia cardíaca y coordinar el bombeo de sangre desde el corazón hacia el resto del cuerpo.

Si hay algún problema con el nódulo sinusal o con el flujo de impulsos eléctricos al corazón, puede producirse una arritmia, lo que ocasiona que el corazón lata demasiado rápido, demasiado lento o de manera irregular. A menudo, estas interrupciones del ritmo son momentáneas e inofensivas. Pero algunos tipos de arritmia pueden ser graves y pueden conducir a una detención súbita de la función cardíaca (paro cardíaco repentino).

La causa más frecuente del paro cardíaco es una arritmia denominada «fibrilación ventricular», cuando impulsos eléctricos rápidos y erráticos hacen que los ventrículos se agiten con pulsaciones ineficaces, en lugar de bombear sangre.

La mayor parte del tiempo, las arritmias que inducen al paro cardíaco no se producen por sí solas. En una persona con un corazón normal y sano, es poco probable que un ritmo cardíaco irregular duradero se desarrolle sin un desencadenante externo, como un choque eléctrico, el uso de drogas ilegales o un traumatismo en el pecho justo en el momento incorrecto del ciclo del corazón (muerte súbita por conmoción cardíaca).

Afecciones cardíacas que pueden desencadenar un paro cardíaco repentino

Por lo general, una arritmia que pone en riesgo la vida se desarrolla en una persona con una enfermedad cardíaca existente, por ejemplo:

  • Enfermedad de las arterias coronarias. La mayor parte de los casos de paros cardíacos repentinos se producen en las personas que tienen enfermedad de las arterias coronarias. En la enfermedad de las arterias coronarias, las arterias se obstruyen con colesterol y otros depósitos, lo que reduce el flujo sanguíneo al corazón. Esto puede dificultar que el corazón conduzca los impulsos eléctricos sin problemas.
  • Ataque cardíaco. Si se produce un ataque cardíaco, a menudo como consecuencia de una enfermedad grave de las arterias coronarias, puede desencadenar la fibrilación ventricular y el paro cardíaco repentino. Además, un paro cardíaco puede dejar zonas de tejido cicatricial. Los cortocircuitos eléctricos alrededor del tejido cicatricial pueden conducir a anomalías en el ritmo cardíaco.
  • Corazón dilatado (cardiomiopatía). Esto se produce básicamente cuando las paredes musculares del corazón se estiran o agrandan o engrosan. En ambos casos, el músculo del corazón es anormal, una afección que a menudo conduce a un daño en el tejido cardíaco y posibles arritmias.
  • Enfermedad cardíaca valvular. La pérdida o el estrechamiento de las válvulas cardíacas pueden conducir al estiramiento o engrosamiento del músculo cardíaco o ambos. Cuando las cavidades se agrandan o debilitan debido al estrés causado por una válvula ajustada o con una pérdida, existe un mayor riesgo de desarrollar una arritmia.
  • Enfermedad cardíaca congénita. Cuando se produce un paro cardíaco repentino en los niños o adolescentes, puede deberse a una enfermedad cardíaca existente al momento del nacimiento (enfermedad cardíaca congénita). Incluso los adultos que han tenido una cirugía correctiva para un defecto cardíaco congénito todavía tienen un mayor riesgo de paro cardíaco repentino.
  • Problemas eléctricos en el corazón. En algunas personas, el problema está en el sistema eléctrico del corazón mismo, en lugar de un problema con el músculo o las válvulas cardíacas. Se denominan «anomalías del ritmo cardíaco primario» y comprenden afecciones como el síndrome de Brugada y el síndrome de QT largo.

Factores de riesgo

Debido a que el paro cardíaco repentino, a menudo, está vinculado con la enfermedad de las arterias coronarias, los mismos factores que generan el riesgo de padecer esa enfermedad también pueden crear un riesgo de sufrir un paro cardíaco repentino. Estos son los siguientes:

  • Antecedentes familiares de enfermedad de las arterias coronarias
  • Tabaquismo
  • Presión arterial alta
  • Colesterol en sangre alto
  • Obesidad
  • Diabetes
  • Un estilo de vida sedentario
  • Beber demasiado alcohol (más de dos copas por día)

Otros factores que pueden aumentar el riesgo de tener un paro cardíaco repentino son los siguientes:

  • Un episodio previo de paro cardíaco o antecedentes familiares de paro cardíaco
  • Un ataque cardíaco anterior
  • Antecedentes personales o familiares de otras formas de enfermedad cardíaca, como trastornos del ritmo cardíaco, defectos cardíacos congénitos, insuficiencia cardíaca y cardiomiopatía
  • Edad: la incidencia de paro cardíaco repentino aumenta con la edad
  • Ser del sexo masculino: los hombres tienen de dos a tres veces más de probabilidades de experimentar un paro cardíaco repentino
  • Consumo de drogas ilegales, como la cocaína o las anfetaminas
  • Desequilibrio nutricional, como niveles bajos de potasio o de magnesio

Complicaciones

Cuando se produce un paro cardíaco repentino, el cerebro es la primera parte del cuerpo que sufre debido a que, a diferencia de otros órganos, no tiene una reserva de sangre rica en oxígeno. Depende por completo de un suministro ininterrumpido de sangre. La reducción del flujo sanguíneo al cerebro causa inconsciencia.

Si el ritmo cardíaco no retoma rápidamente su ritmo normal, se produce daño cerebral y la muerte. Si el paro cardíaco repentino dura más de 8 minutos, la supervivencia es poco frecuente. Los sobrevivientes de un paro cardíaco pueden mostrar signos de daño cerebral.

Prevención

No hay una forma segura de conocer el riesgo de paro cardíaco repentino, por lo que la mejor estrategia es reducir el riesgo. Algunas medidas que pueden tomarse comprenden controles regulares, análisis para detección de enfermedades cardíacas y llevar un estilo de vida saludable con los siguientes criterios:

  • No fumes, y consume alcohol con moderación (no más de una a dos copas por día).
  • Sigue una dieta nutritiva y equilibrada.
  • Mantente físicamente activo.

Si sabes que tienes una enfermedad cardíaca o afecciones que te hacen más vulnerable a un corazón poco saludable, tu médico puede recomendarte que tomes las medidas adecuadas para mejorar la salud, como tomar medicamentos para el colesterol alto o controlar cuidadosamente la diabetes.

En algunas personas con un riesgo alto conocido de paro cardíaco repentino, como aquellas que tienen una enfermedad cardíaca, los médicos pueden recomendar medicamentos antiarrítmicos o un desfibrilador cardioversor implantable (ICD) como prevención primaria.

Si tienes un riesgo alto de paro cardíaco repentino, también podrías considerar adquirir un desfibrilador externo automático (AED) para uso doméstico. Antes de comprar uno, analiza la decisión con tu médico. Los desfibriladores externos automáticos son costosos y no siempre están cubiertos por el seguro médico.

Si vives con alguien que es vulnerable a un paro cardíaco repentino, es importante estar capacitado en RCP. La American Red Cross (Cruz Roja Americana) y otras organizaciones ofrecen cursos sobre RCP y uso del desfibrilador al público. Estar capacitado no solo será de ayuda para tu ser querido, sino también para tu comunidad. Cuantas más personas conozcan cómo responder a una emergencia cardíaca, más puede aumentar la tasa de supervivencia de un paro cardíaco repentino.

Paro cardíaco repentino care at Mayo Clinic

Aug. 16, 2017
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