Descripción general

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Un trasplante de hígado es una cirugía en la que se extirpa un hígado que ya no funciona correctamente y se reemplaza por uno sano. El nuevo hígado puede ser de un donante fallecido o de una persona viva que dona parte de su hígado.

El hígado es el órgano interno más grande del cuerpo. Realiza muchas funciones importantes, que incluyen las siguientes:

  • Procesa nutrientes, medicamentos y hormonas.
  • Produce bilis, que ayuda al organismo a absorber grasas, colesterol y vitaminas.
  • Fabrica proteínas que intervienen en la coagulación sanguínea.
  • Elimina bacterias y toxinas de la sangre.
  • Ayuda al cuerpo a combatir la infección.

Por lo general, el trasplante de hígado es una opción de tratamiento para personas que tienen complicaciones graves debido a una enfermedad hepática crónica en etapa terminal. En raras ocasiones, el trasplante de hígado puede realizarse cuando un hígado sano deja de funcionar repentinamente.

La mayoría de los trasplantes de hígado usan un hígado de alguien que falleció, también llamado donante fallecido. Sin embargo, hay muchas más personas que necesitan un trasplante de hígado que hígados disponibles de donantes fallecidos.

Obtener una parte del hígado de un donante vivo, lo que se denomina trasplante de hígado de donante vivo, puede ser otra opción si estás esperando un hígado de una persona fallecida. El trasplante de hígado de donante vivo es posible debido a que el hígado puede volver a crecer y recuperar su tamaño normal poco después de la cirugía en la que se extrae una parte para la donación.

En el 2022, se realizaron aproximadamente 9500 trasplantes de hígado en adultos y niños en los EE. UU. Entre estos, alrededor de 600 se realizaron con hígados de donantes vivos. Al mismo tiempo, unas 10 500 personas estaban en la lista de espera para un trasplante de hígado.

Tipos

Por qué se realiza

El trasplante de hígado es una opción de tratamiento para las personas con insuficiencia hepática. También es una opción para algunas personas con cáncer de hígado cuando otros tratamientos ya no funcionan.

La insuficiencia hepática puede presentarse rápidamente o en un período más prolongado. La insuficiencia hepática que se produce rápidamente, en cuestión de semanas, se denomina insuficiencia hepática aguda. La insuficiencia hepática aguda no es una afección común. Por lo general, es el resultado de complicaciones derivadas de ciertos medicamentos o infecciones.

Aunque el trasplante de hígado puede tratar la insuficiencia hepática aguda, se utiliza con más frecuencia para tratar la insuficiencia hepática crónica. La insuficiencia hepática crónica aparece lentamente durante meses o años.

Es posible que la insuficiencia hepática crónica sea causada por diversas afecciones. La causa más común de insuficiencia hepática crónica es la cirrosis, una formación de cicatrices en el hígado. La cirrosis se produce cuando el tejido cicatricial reemplaza al tejido hepático normal, lo que impide que el hígado funcione correctamente. La cirrosis es el motivo más frecuente por el que las personas necesitan un trasplante de hígado.

Algunas de las causas principales de la cirrosis que llevan a una insuficiencia hepática y un trasplante de hígado son las siguientes:

El trasplante de hígado también puede ser un tratamiento para ciertos tipos de cáncer que comienzan en el hígado.

Riesgos

Complicaciones del procedimiento

La cirugía para el trasplante de hígado implica un riesgo de complicaciones graves. Algunos de estos riesgos están relacionados con el procedimiento en sí mismo, mientras que otros provienen de los medicamentos necesarios para evitar que el cuerpo rechace el nuevo hígado.

Algunos de los posibles riesgos del procedimiento son los siguientes:

  • Complicaciones de los conductos biliares, como fugas o estrechamiento de estos.
  • Sangrado.
  • Coágulos sanguíneos.
  • Falla del hígado donado.
  • Infección.
  • Rechazo del hígado donado.
  • Confusión mental o convulsiones.

Con el tiempo, también existe la posibilidad de que la enfermedad hepática original reaparezca en el hígado trasplantado.

Efectos secundarios de los medicamentos antirrechazo

Después de un trasplante de hígado, debe tomar medicamentos durante el resto de su vida para ayudar a evitar que el cuerpo rechace el hígado donado. Estos medicamentos antirrechazo pueden causar efectos secundarios, como los siguientes:

Dado que los medicamentos antirrechazo funcionan mediante la supresión del sistema inmunitario, también aumentan el riesgo de infecciones. Tu profesional de atención médica puede recetarte otros medicamentos para ayudarte a combatir o prevenir infecciones.

Cómo te preparas

Elección de un centro de trasplantes

Si el profesional de atención médica te recomienda un trasplante de hígado, podría remitirte a un centro de trasplantes. Tienes la libertad de seleccionar un programa de trasplantes por tu cuenta o elegir un programa de la lista de centros de trasplante de preferencia que ofrece tu compañía de seguros.

Cuando estés buscando un programa de trasplantes, te sugerimos lo siguiente:

  • Infórmate sobre la cantidad y los tipos de trasplantes que hace el centro por año.
  • Pide información sobre los índices de supervivencia del trasplante de hígado en el centro de trasplantes.
  • Compara las estadísticas del programa de trasplantes usando la base de datos que mantiene el Registro Científico de Receptores de Trasplantes.
  • Comprende los costos que probablemente tendrás antes y después del trasplante, así como durante este. Estos costos pueden incluir los exámenes, la obtención de órganos, la cirugía, las hospitalizaciones y el transporte desde y hasta el centro para el procedimiento y el seguimiento.
  • Considera los demás servicios que proporciona el programa de trasplantes, como grupos de apoyo, arreglos de viaje, alojamiento local para el período de recuperación y remisiones a otros recursos.
  • Evalúa el compromiso que tiene el centro de mantenerse actualizado con las tecnologías y técnicas de trasplante, lo cual indica que el programa está creciendo.

Una vez que elijas un centro de trasplantes, te evaluarán para determinar si cumples con los requisitos de elegibilidad del centro. Cada centro de trasplantes tiene sus propios criterios de elegibilidad. Si un centro no te acepta, aún puedes ser evaluado en otro centro.

El objetivo del proceso de evaluación es determinar si cumples con lo siguiente:

  • Estás lo suficientemente sano como para someterte a una cirugía y tomar medicamentos después del trasplante durante el resto de tu vida.
  • Tienes alguna afección médica que podría reducir las posibilidades de éxito del trasplante.
  • Eres capaz de tomar los medicamentos según las indicaciones y de seguir las sugerencias del equipo del trasplante, y estás dispuesto a hacerlo.

Como parte de tu evaluación, es posible que te realicen varias pruebas y consultas, incluidas las siguientes:

  • Pruebas de laboratorio, como análisis de orina y sangre, para comprobar el funcionamiento del hígado y otros órganos.
  • Estudios por imágenes, como una ecografía del hígado.
  • Pruebas cardíacas, para estudiar la salud del aparato cardiovascular.
  • Un examen de salud general, incluidas pruebas rutinarias de detección del cáncer, para evaluar tu salud general y verificar si hay alguna otra afección que pueda afectar el trasplante.

Además, la evaluación puede incluir lo siguiente:

  • Asesoramiento nutricional con dietistas que revisan tu dieta y te recomiendan maneras de planificar comidas saludables antes y después del trasplante.
  • Evaluación psicológica para detectar y tratar afecciones subyacentes, como depresión o ansiedad, y para asegurarse de que comprendes por completo los riesgos de un trasplante de hígado.
  • Reuniones con trabajadores sociales, que evalúan tu red de apoyo para determinar si tienes amigos o familiares que ayuden a cuidarte después del trasplante.
  • Asesoramiento para adicciones a fin de ayudarte si tienes problemas para dejar el alcohol, drogas o el tabaco.
  • Asesoramiento económico para ayudarte a comprender los costos de un trasplante y la atención de seguimiento, así como para revisar lo que cubre tu seguro.

Cuando la cirugía para el trasplante de hígado recién empezaba a realizarse, los trasplantes se ofrecían principalmente a personas jóvenes y de mediana edad. Hoy en día, las personas de 60 años o más pueden recibir un trasplante según su estado de salud.

Una vez que termines todas las pruebas y consultas, el comité de selección del centro de trasplantes se reunirá para analizar tus resultados. El comité decidirá si un trasplante de hígado es una opción para ti y si estás lo suficientemente sano como para someterte a un trasplante.

Si la respuesta a ambas preguntas es afirmativa, te incluirán en la lista de espera para un trasplante de hígado.

Lo que puedes esperar

Antes del procedimiento

Colocación en la lista de espera

Los profesionales de atención médica usan los resultados de los análisis de la función hepática y otros factores para determinar la gravedad de tu enfermedad, la urgencia con la que necesitas un trasplante y el lugar que debes ocupar en la lista de espera para un trasplante de hígado.

Tu lugar en la lista de espera se basa en un sistema de puntuación. Los profesionales de atención médica usan la puntuación del modelo para la enfermedad hepática terminal para adultos o la enfermedad hepática en etapa terminal pediátrica para niños menores de 12 años.

Tu profesional de atención médica calcula tu puntuación del modelo para la enfermedad hepática terminal con una fórmula basada en los resultados de los análisis. La puntuación puede oscilar entre 6 y 40. Ayuda a calcular el riesgo de muerte en un plazo de 90 días sin un trasplante. Una puntuación del modelo para la enfermedad hepática terminal alta significa que necesitas un trasplante con urgencia.

Cuando hay hígados disponibles de donantes fallecidos, se comparan con el grupo sanguíneo de las personas que están en la lista de espera. Luego, se asignan a las personas según sus puntuaciones del modelo para la enfermedad hepática terminal. Por lo general, a las personas con puntuaciones del modelo para la enfermedad hepática terminal más altas se les ofrecen primero los hígados donados. Si dos personas tienen la misma puntuación del modelo para la enfermedad hepática terminal y el mismo grupo sanguíneo, la persona que ha estado más tiempo en la lista de espera tiene prioridad.

Algunas afecciones hepáticas, como el cáncer de hígado, podrían hacer que una persona no obtenga una puntuación del modelo para la enfermedad hepática terminal alta. En el caso de estas personas, el centro de trasplantes puede solicitar más puntuación del modelo para la enfermedad hepática terminal si la persona cumple determinados requisitos médicos.

Además, los adultos con insuficiencia hepática aguda no están sujetos a la clasificación con el sistema habitual de puntuación del modelo para la enfermedad hepática terminal. En cambio, pueden ocupar un lugar más alto en la lista de espera de trasplantes según la gravedad de su enfermedad.

En espera de un hígado nuevo

La espera de un hígado donado puede variar mucho. Algunas personas pueden recibir un hígado en cuestión de días, mientras que otras esperan meses o pueden no recibir nunca un hígado de un donante fallecido.

Mientras esperas, tu equipo de atención médica trata las complicaciones causadas por tu insuficiencia hepática para mantenerte lo más cómodo posible.

Las complicaciones de la insuficiencia hepática en etapa terminal son graves y es posible que te hospitalicen con frecuencia. Si tu enfermedad hepática empeora, tu puntuación del modelo para la enfermedad hepática terminal se actualizará para reflejar tu situación actual.

Donantes vivos de hígado

Cada año, una pequeña cantidad de trasplantes de hígado se realiza con donantes vivos. En el trasplante de hígado de donante vivo, los cirujanos trasplantan una pequeña parte del hígado de una persona sana. Los trasplantes de hígado del donante vivo se usaron por primera vez en niños que necesitaban un trasplante de hígado debido a que era difícil encontrar órganos de donantes fallecidos compatibles para ellos. Ahora, los hígados de donantes vivos también son una opción para los adultos con enfermedad hepática avanzada.

Un trasplante de hígado de donante vivo es una alternativa a esperar un hígado de alguien que ha fallecido. Este tipo de trasplante puede ayudar a los pacientes a evitar las posibles complicaciones de salud que conlleva la espera de un trasplante. El primer paso es encontrar un donante vivo que esté lo suficientemente sano como para someterse a una cirugía mayor de forma segura. La edad, el grupo sanguíneo y el tamaño del órgano del donante también son muy importantes para garantizar que tú y el donante sean compatibles para un trasplante de hígado de donante vivo.

La mayoría de los donantes vivos de hígado son familiares cercanos o amigos de la persona que necesita el trasplante. Si tienes familiares o amigos que estén dispuestos a donarte parte de su hígado, habla con tu equipo del trasplante sobre esta opción.

Tanto los trasplantes de hígado de donante vivo como los de donantes fallecidos ayudan a las personas que necesitan un trasplante de hígado. Sin embargo, encontrar un donante vivo puede ser difícil. Los donantes se someten a muchas pruebas para garantizar que son compatibles con los receptores de órganos, y que gozan de buena salud física y emocional para someterse a la cirugía. La cirugía también conlleva riesgos graves para los donantes.

La mayoría de los donantes vivos se recuperan bien y sus hígados proliferan hasta alcanzar su tamaño habitual en unos pocos meses.

El equipo del trasplante puede conversar sobre los beneficios y los riesgos contigo y con el posible donante.

Trasplante secuencial de hígado

Otro tipo de trasplante de hígado de donante vivo no tan común es el llamado "trasplante secuencial de hígado". En un trasplante secuencial de hígado, tú recibes un hígado de un donante vivo que tiene una afección hereditaria poco común, pero cuyo hígado aún funciona bien. Algunos ejemplos comunes de estas afecciones son la amiloidosis familiar y la enfermedad de la orina con olor a jarabe de arce.

En este procedimiento, el donante vivo con amiloidosis familiar o enfermedad de la orina con olor a jarabe de arce recibe primero un trasplante de hígado para tratar la afección. Luego, se te trasplanta el hígado del donante vivo, ya que aún funciona bien. Si tu donante tenía amiloidosis familiar, es posible que con el tiempo desarrolles síntomas, pero, por lo general, no hasta después de muchos años. Si tu donante tenía enfermedad de la orina con olor a jarabe de arce, el hígado trasplantado no suele causar síntomas, ya que tu cuerpo puede procesar los aminoácidos de la forma habitual.

Los profesionales de atención médica suelen seleccionar a receptores de mediana edad o mayores para los trasplantes secuenciales de hígado. Las personas mayores tienen menos probabilidades de desarrollar los síntomas de la afección del donante durante su vida. A veces, los niños reciben un trasplante secuencial de hígado. Después del procedimiento, el equipo de atención médica supervisa de cerca cualquier signo de la afección del donante.

Los profesionales de atención médica te evalúan a fin de determinar si eres candidato para un trasplante secuencial de hígado o si otra opción de tratamiento sería más adecuada para tratar tu afección.

Permanece sano

Si estás esperando un hígado donado o si tu cirugía para el trasplante ya está programada, esfuérzate por mantenerte sano. Mantenerte lo más sano y lo más activo posible puede ayudarte a estar preparado cuando llegue el momento de la cirugía para el trasplante. Esto también puede ayudar a que te recuperes más rápido de la cirugía. Asegúrate de hacer lo siguiente:

  • Toma los medicamentos según las indicaciones del médico.
  • Sigue los planes de alimentación y ejercicio.
  • Asiste a todas las citas con el equipo de atención médica.
  • Participa en actividades saludables, como relajarte y pasar tiempo con tus familiares y amigos.

Mantén comunicación con tu equipo del trasplante e infórmales sobre cualquier cambio importante en tu salud. Si estás esperando un hígado donado, asegúrate de que el equipo del trasplante sepa cómo comunicarse contigo en todo momento. Mantén preparado el bolso para el hospital y organiza con antelación el transporte al centro de trasplantes para cuando te llamen.

Durante el procedimiento

Trasplante de hígado de donante fallecido

Si hay un hígado de un donante fallecido disponible para ti, se te pedirá que acudas al hospital de inmediato. Tu equipo de atención médica te internará en el hospital y te realizará un examen a fin de asegurarse de que estás en buenas condiciones de salud para la cirugía.

La cirugía para el trasplante de hígado se realiza bajo anestesia general, por lo que estarás en un estado similar al sueño durante el procedimiento.

El cirujano realiza una incisión larga, también llamada corte quirúrgico, en el abdomen para acceder al hígado. La ubicación y el tamaño de la incisión dependen del criterio del cirujano y de tu propia anatomía.

El cirujano extrae el hígado y coloca el hígado del donante en tu cuerpo. Luego, el cirujano conecta tus vasos sanguíneos y conductos biliares con el hígado del donante. La cirugía puede durar hasta 12 horas, según tu situación.

Una vez que el nuevo hígado está en su lugar, el cirujano usa suturas y grapas para cerrar la incisión quirúrgica. Después, te llevan a la unidad de cuidados intensivos para comenzar con la recuperación.

Trasplante de hígado con donante vivo

Si recibirás un trasplante de hígado de donante vivo, la cirugía se programa con anticipación.

Los cirujanos primero operan al donante a fin de retirar una parte del hígado para el trasplante. Luego, los cirujanos extraen el hígado del paciente enfermo y colocan la parte del hígado donado en su cuerpo. Después, conectan los vasos sanguíneos y los conductos biliares al nuevo hígado.

La parte del hígado trasplantada en tu cuerpo y la parte que quedó en el cuerpo del donante se regeneran rápidamente, por lo que alcanzan el volumen normal en unos pocos meses.

Después del procedimiento

Después de un trasplante de hígado

Después del trasplante de hígado, puedes esperar lo siguiente:

  • Posiblemente, permanecer algunos días en la unidad de cuidados intensivos. El profesional de atención médica vigila tu afección para detectar signos de complicaciones. También analiza la función hepática con frecuencia para detectar señales de que el nuevo hígado esté funcionando.
  • Estar entre 5 y 10 días en el hospital. Una vez que estés estable, te trasladarán a un área de recuperación para trasplantes hasta que estés listo para irte a casa.
  • Realizarte exámenes médicos frecuentes mientras estés en recuperación en casa. El equipo del trasplante creará un programa de exámenes para ti. Al principio, es probable que tengas que hacerte análisis de sangre varias veces por semana y, con el tiempo, cada vez con menos frecuencia.
  • Tomar medicamentos por el resto de tu vida. Después del trasplante de hígado, debes tomar varios medicamentos. Es probable que tengas que seguir tomando muchos de estos por el resto de tu vida. Los medicamentos inmunosupresores evitan que el sistema inmunitario ataque el nuevo hígado. Otros medicamentos ayudan a reducir el riesgo de sufrir otras complicaciones después del trasplante.

Por lo general, se necesitan seis meses o más para sentirse completamente recuperado después de una cirugía para el trasplante de hígado. Es posible que puedas reanudar tus actividades habituales o volver a trabajar algunos meses después de la cirugía. El tiempo que te lleve recuperarte dependerá de lo enfermo que estabas antes del trasplante de hígado.

Resultados

Índices de supervivencia del trasplante de hígado

Las posibilidades de un trasplante de hígado exitoso y la supervivencia a largo plazo dependen de tu situación específica.

En general, alrededor del 75 % de las personas que reciben un trasplante de hígado viven por lo menos cinco años más después de la cirugía. Esto significa que de cada 100 personas que reciben un trasplante de hígado por cualquier motivo, cerca de 75 viven cinco años y 25 mueren en el transcurso de los cinco años. Alrededor del 60 % de las personas que se someten a un trasplante de hígado viven 10 años o más.

Las personas que reciben un hígado de un donante vivo suelen tener mejores resultados a corto plazo que aquellas que reciben un hígado de un donante fallecido. Sin embargo, la comparación de los resultados a largo plazo es difícil, pues quienes cuentan con un donante vivo, por lo general, tienen una espera más corta para el trasplante y no están tan enfermos como quienes reciben el hígado del donante fallecido.

Los índices de supervivencia de los receptores de trasplantes de hígado también varían entre los centros de trasplantes de EE. UU. Puedes consultar estas estadísticas en el Registro Científico de Receptores de Trasplantes.

Estudios clínicos

Explora los estudios de Mayo Clinic de pruebas y procedimientos para ayudar a prevenir, detectar, tratar o controlar las afecciones.

Afrontamiento y apoyo

Es común sentir ansiedad o agobio mientras esperas recibir un trasplante. Muchas personas también tienen inquietudes relacionadas con el rechazo, la vuelta al trabajo u otros aspectos después del trasplante. Contar con el apoyo de amigos y familiares puede ayudarte a enfrentar este período.

El equipo del trasplante puede ayudarte a encontrar otros recursos útiles y estrategias de afrontamiento durante todo el proceso del trasplante. Podrías hacer lo siguiente:

  • Unirte a un grupo de apoyo para receptores de trasplantes. Hablar con otras personas que han tenido tu misma experiencia puede disipar preocupaciones y aliviar la ansiedad.
  • Compartir tus experiencias en las redes sociales. Las redes sociales son otra forma de comunicarte con otras personas que han tenido experiencias similares. Esto puede ayudarte en tu adaptación a esta nueva realidad.
  • Buscar servicios de rehabilitación. Si volver a trabajar, es posible que un trabajador social pueda comunicarte con los servicios de rehabilitación provistos por el departamento de rehabilitación vocacional del estado donde vives.
  • Establecer objetivos y expectativas realistas. La vida después de un trasplante quizá no sea la misma de antes. Tener expectativas realistas sobre los resultados y el tiempo de recuperación puede ayudar a reducir el estrés.
  • Informarte. Obtén toda la información que puedas sobre el procedimiento y haz preguntas sobre lo que no entiendas. El conocimiento es poder.

Dieta y nutrición

Después del trasplante de hígado, es muy importante que lleves una alimentación equilibrada para recuperarte y mantener el hígado sano.

El equipo del trasplante incluye un dietista, que es un especialista en nutrición que puede hablar contigo sobre tus necesidades de nutrición y alimentación, además de responder las preguntas que tengas después del trasplante.

En general, tu dieta después del trasplante de hígado debe ser baja en sal, en colesterol, en grasa y en azúcar.

Es importante evitar el alcohol para proteger tu nuevo hígado. No consumas bebidas alcohólicas ni uses alcohol para cocinar.

El dietista también te brinda varias opciones de alimentos saludables e ideas para aplicar en tu plan de nutrición. Es posible que te indiquen lo siguiente:

  • Comer al menos cinco porciones de frutas y verduras al día.
  • Evitar el pomelo y el jugo de pomelo debido a su efecto en un grupo de medicamentos inmunosupresores.
  • Incluir mucha fibra a tu alimentación diaria.
  • Elegir alimentos integrales en lugar de los procesados.
  • Consumir productos lácteos bajos en grasa o sin grasa, lo que es importante para los niveles óptimos de calcio y fósforo.

El dietista también te puede recomendar lo siguiente:

  • Comer carnes magras, aves y pescado.
  • Seguir las pautas de seguridad alimentaria.
  • Mantenerte hidratado, y beber bastante agua y otros líquidos todos los días.

Ejercicio

El ejercicio y la actividad física deben ser una parte habitual de tu vida después de un trasplante de hígado. Esto puede ayudar a mejorar tu salud física y mental en general.

Después de la cirugía, debes caminar tanto como puedas. Luego, cuando te sientas más fuerte, puedes comenzar a incorporar más actividad física a tu vida diaria.

Puedes caminar, andar en bicicleta, nadar, realizar entrenamiento de fortalecimiento muscular ligero y otras actividades físicas que disfrutes como parte de un estilo de vida saludable y dinámico tras un trasplante. Asegúrate de comunicarte con el equipo del trasplante antes de comenzar o cambiar tu rutina de ejercicios después del trasplante.

April 29, 2026
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