El cáncer se refiere a cualquiera de un gran número de enfermedades que se caracterizan por el desarrollo de células anormales que se dividen sin control y tienen la capacidad de infiltrarse y destruir tejido corporal normal. A menudo, el cáncer tiene la capacidad de extenderse por tu cuerpo.

El cáncer es la segunda causa principal de muerte en los Estados Unidos. Pero las tasas de supervivencia están aumentando en el caso de muchos tipos de cáncer, gracias a avances en los análisis para su detección y de los tratamientos oncológicos.

Los signos y síntomas causados por el cáncer varían según la parte del cuerpo afectada.

Algunos signos y síntomas generales asociados con el cáncer, pero no específicos de esta enfermedad, son:

  • Fatiga
  • Bulto o zona de engrosamiento que puede palparse debajo de la piel
  • Cambios de peso, como aumentos o pérdidas de peso no intencionales
  • Cambios en la piel, como pigmentación amarillenta, oscurecimiento o enrojecimiento de la piel, llagas que no se curan o cambios en lunares existentes
  • Cambios en los hábitos de evacuación de la vejiga o los intestinos
  • Tos persistente o dificultad para respirar
  • Dificultad al tragar
  • Ronquera
  • Indigestión persistente o malestar después de comer
  • Dolor muscular o articular persistente, sin causa aparente
  • Fiebre o sudoraciones nocturnas persistentes, sin causa aparente
  • Sangrado o hematomas sin causa aparente

Cuándo consultar al médico

Solicita una consulta con el médico si tienes síntomas o signos persistentes que te preocupen.

Si no tienes signos o síntomas pero te preocupa el riesgo de cáncer, habla con el médico. Pregunta qué procedimientos y exámenes para detección de cáncer son adecuados para ti.

El cáncer es ocasionado por cambios (mutaciones) en el ADN dentro de las células. El ADN dentro de una célula viene en un gran número de genes individuales, cada uno contiene un grupo de instrucciones que indica a la célula qué funciones realizar, y cómo crecer y dividirse. Los errores en las instrucciones pueden hacer que la célula detenga su función normal y se convierta en una célula cancerosa.

¿Qué hacen las mutaciones genéticas?

Una mutación genética puede indicarle a una célula sana que:

  • Permita un crecimiento acelerado. Una mutación genética puede indicarle a una célula que crezca y se divida con mayor rapidez. Esta crea muchas células nuevas que tienen la misma mutación.
  • No detenga el crecimiento descontrolado de células. Las células normales saben cuándo detener el crecimiento para que tengas la cantidad adecuada de cada tipo de célula. Las células cancerosas pierden los controles (genes supresores de tumores) que les indican cuándo detener el crecimiento. Una mutación en un gen supresor de tumor permite que las células cancerosas continúen creciendo y acumulándose.
  • Comete errores al reparar errores en el ADN. Los genes de reparación del ADN buscan errores en el ADN de las células y hacen correcciones. Una mutación en un gen de reparación del ADN puede significar que no se corrigen otros errores, lo que provoca que las células se conviertan en cancerosas.

Estas mutaciones son las más frecuentes que se encuentran en el cáncer. Pero muchas otras mutaciones genéticas pueden contribuir a causar cáncer.

¿Qué causa las mutaciones genéticas?

Las mutaciones genéticas pueden ocurrir por diversas razones, por ejemplo:

  • Mutaciones genéticas de nacimiento. Es posible que nazcas con una mutación genética que heredas de tus padres. Este tipo de mutación representa un pequeño porcentaje de casos de cáncer.
  • Mutaciones de genes que ocurren después del nacimiento. La mayoría de las mutaciones genéticas ocurren después del nacimiento y no son hereditarias. Diversos factores pueden ocasionar las mutaciones genéticas, entre ellos, tabaquismo, radiación, virus, químicos que producen cáncer (agentes cancerígenos), obesidad, hormonas, inflamación crónica y falta de ejercicio.

Las mutaciones genéticas ocurren con frecuencia durante el crecimiento normal de células. Sin embargo, las células contienen un mecanismo que reconoce cuando ocurre un error y lo repara. Ocasionalmente, se pasa por alto un error. Esto podría ocasionar que una célula se convierta en cancerosa.

¿Cómo interactúan entre sí las mutaciones genéticas?

Las mutaciones genéticas de nacimiento y las que adquieres a lo largo de la vida trabajan juntas para provocar cáncer.

Por ejemplo, si heredas una mutación genética que te predispone al cáncer, eso no implica con certeza que padezcas cáncer. En cambio, es posible que necesites una o más mutaciones genéticas para desarrollar cáncer. Es posible que la mutación genética hereditaria te haga más propenso que otras personas a padecer cáncer cuando te expongas a determinadas sustancias que provocan cáncer.

No queda claro cuántas mutaciones deben acumularse para que se forme cáncer. Es probable que esto varíe entre los tipos de cáncer.

Aunque los médicos tienen una idea de lo que puede aumentar tu riesgo de cáncer, la mayoría de los casos de cáncer ocurren en personas que no tienen factores de riesgo conocidos. Los factores conocidos que aumentan el riesgo de cáncer comprenden:

La edad

El cáncer puede tardar décadas en manifestarse. Es por eso que la mayoría de las personas con diagnóstico de cáncer tienen 65 años o más. Aunque es frecuente en los adultos mayores, el cáncer no es una enfermedad exclusivamente de adultos, y puede diagnosticarse a cualquier edad.

Los hábitos

Se sabe que algunos estilos de vida aumentan el riesgo de cáncer. Fumar, beber más de una copa de bebida alcohólica por día (para mujeres de todas las edades y para los hombres mayores de 65) o dos copas por día (para los hombres menores de 65 años), la exposición excesiva al sol o las quemaduras de sol frecuentes con ampollas, estar obeso y tener sexo sin protección pueden contribuir a causar cáncer.

Puedes cambiar estos hábitos para disminuir el riesgo de padecer cáncer, aunque algunos hábitos son más fáciles de cambiar que otros.

Los antecedentes familiares

Solo una pequeña parte de los casos de cáncer se deben a un trastorno hereditario. Si el cáncer es frecuente en tu familia, es posible que haya mutaciones que pasen de una generación a la siguiente. Puedes ser un candidato para análisis genéticos a fin de determinar si tienes mutaciones hereditarias que pueden aumentar el riesgo de padecer determinados tipos de cáncer. Ten presente que una mutación genética hereditaria no necesariamente significa que tendrás cáncer.

Los trastornos de salud

Algunos trastornos crónicos, como la colitis ulcerosa, pueden aumentar notablemente el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer. Habla con el médico sobre tus riesgos.

El entorno

Tu entorno puede contener sustancias químicas perjudiciales que pueden aumentar el riesgo de cáncer. Aunque no fumes, puedes inhalar humo ambiental si estás en un lugar donde la gente fuma o si vives con un fumador. Las sustancias químicas del hogar o el lugar de trabajo, como asbesto y bencina, también se asocian con mayor riesgo de cáncer.

El cáncer y su tratamiento pueden causar varias complicaciones, entre ellas:

  • Dolor. El dolor puede ser causado por el cáncer o por el tratamiento oncológico, aunque no todos los tipos de cáncer son dolorosos. Los medicamentos y otros enfoques pueden tratar con efectividad el dolor relacionado con el cáncer.
  • Fatiga. En las personas con cáncer, la fatiga tiene muchas causas, pero a menudo puede controlarse. La fatiga relacionada con los tratamientos de quimioterapia o radioterapia es frecuente, pero por lo general es temporaria.
  • Dificultad para respirar. El cáncer o el tratamiento oncológico pueden causar una sensación de falta de aire. Es posible aliviar esta sensación con tratamientos.
  • Náuseas. Ciertos tipos de cáncer y tratamientos oncológicos pueden causar náuseas. A veces, el médico puede predecir si es probable que el tratamiento cause náuseas. Los medicamentos y otros tratamientos pueden ayudar a prevenir o disminuir las náuseas.
  • Diarrea o estreñimiento. El cáncer y el tratamiento oncológico pueden afectar los intestinos y causar diarrea o estreñimiento.
  • Pérdida de peso. El cáncer y el tratamiento oncológico pueden provocar la pérdida de peso. El cáncer les quita alimento a las células normales y las priva de nutrientes. Por lo general, esto no se ve afectado por la cantidad de calorías o el tipo de comida que se ingiere y es difícil de tratar. En la mayoría de los casos, la nutrición artificial mediante tubos en el estómago o una vena no ayuda a mejorar la pérdida de peso.
  • Cambios químicos en el cuerpo. El cáncer puede desestabilizar el equilibrio químico normal del cuerpo y aumentar el riesgo de complicaciones graves. Los signos y síntomas de los desequilibrios químicos pueden comprender sed excesiva, orinar con frecuencia, estreñimiento y desorientación.
  • Problemas cerebrales y del sistema nervioso. El cáncer puede hacer presión sobre nervios cercanos y causar dolor y pérdida de las funciones de una parte del cuerpo. El cáncer que afecta el cerebro puede causar dolores de cabeza y signos y síntomas similares a los de un accidente cerebrovascular, como debilidad de un lado del cuerpo.
  • Reacciones inusuales del sistema inmunitario al cáncer. En algunos casos, el sistema inmunitario del cuerpo puede reaccionar a la presencia de cáncer atacando células sanas. Estas reacciones muy poco frecuentes, llamadas «síndrome paraneoplásico», pueden dar lugar a una variedad de signos y síntomas, como dificultad para caminar y convulsiones.
  • Cáncer que se propaga. A medida que el cáncer progresa, se puede propagar (metastatizar) a otras partes del cuerpo. La propagación del cáncer depende del tipo de cáncer.
  • Cáncer que regresa. Quienes sobreviven al cáncer tienen un riesgo de recurrencia. Algunos tipos de cáncer son más propensos a recurrir que otros. Habla con el médico sobre lo que puedes hacer para reducir el riesgo de recurrencia del cáncer. Es posible que tu médico diseñe un plan de atención de seguimiento para ti después de tu tratamiento. Este plan puede consistir en exploraciones y exámenes periódicos durante los meses y años posteriores a tu tratamiento a fin de detectar la recurrencia del cáncer.

Comienza con una consulta con el médico de cabecera o un médico general si tienes algún signo o síntoma que te preocupe. Si el médico determina que tienes cáncer, es probable que te derive a uno o más especialistas, tales como:

  • Médicos que tratan el cáncer (oncólogos)
  • Médicos que tratan el cáncer con radiación (oncólogos radioterápicos)
  • Médicos que tratan enfermedades de la sangre y de los tejidos que forman la sangre (hematólogos)
  • Cirujanos

Como las consultas pueden ser breves y suele haber mucho por hablar, es aconsejable ir bien preparado. La siguiente información te ayudará a prepararte y a saber qué esperar del médico.

Qué puedes hacer

  • Ten en cuenta cualquier restricción previa a la consulta. Cuando programes la consulta, asegúrate de preguntar si hay algo que debas hacer con anticipación, como restringir tu dieta.
  • Anota cualquier síntoma que tengas, incluso los que parezcan no tener relación con el motivo por el cual programaste la consulta.
  • Anota tu información personal más importante, incluso lo que te genere mayor estrés o cualquier cambio reciente en tu vida.
  • Anota los antecedentes de cáncer de tu familia. Si les han diagnosticado cáncer a otros miembros de tu familia, anota los tipos de cáncer, qué relación tiene cada persona contigo y cuántos años tenía cada persona cuando se lo diagnosticaron.
  • Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas y los suplementos que estés tomando.
  • Considera pedirle a un familiar o a un amigo de confianza que te acompañe. En ocasiones, puede ser difícil recordar toda la información que se proporciona durante una consulta. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que hayas pasado por alto u olvidado.
  • Escribe preguntas para hacerle al médico.

Tu tiempo con el médico es limitado; por eso preparar una lista de preguntas te puede ayudar a aprovechar al máximo el tiempo juntos. Ordena las preguntas de la más importante a la menos importante, por si se acaba el tiempo. En el caso del cáncer, algunas preguntas básicas para hacerle a tu médico son:

  • ¿Qué tipo de cáncer tengo?
  • ¿En qué estadio está mi cáncer?
  • ¿Voy a necesitar hacerme otros análisis?
  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
  • ¿Los tratamientos pueden curar mi cáncer?
  • Si mi cáncer no puede curarse, ¿qué puedo esperar del tratamiento?
  • ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios de cada tratamiento?
  • ¿Consideras que hay un tratamiento que sea el más adecuado para mí?
  • ¿Cuándo debo comenzar el tratamiento?
  • ¿Cómo afectará el tratamiento mi vida diaria?
  • ¿Puedo continuar trabajando durante el tratamiento?
  • ¿Existen ensayos clínicos o tratamientos experimentales disponibles para mí?
  • Tengo otros problemas de salud. ¿Cómo puedo controlarlos durante mi tratamiento oncológico?
  • ¿Debo respetar alguna restricción?
  • ¿Debería consultar a un especialista? ¿Cuánto costará? ¿Lo cubrirá mi seguro?
  • ¿Existe alguna alternativa genérica al medicamento que me recetas?
  • ¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web recomiendas?
  • ¿Qué determinará si debo programar visitas de seguimiento?

Además de las preguntas que preparaste para hacerle al médico, no dudes en hacer cualquier otra pregunta que se te ocurra.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas. Estar listo para responderlas puede dejar tiempo para repasar los puntos a los que quieras dedicarles más tiempo. El médico puede preguntarte:

  • ¿Cuándo comenzaste a experimentar los síntomas?
  • ¿Los síntomas han sido continuos u ocasionales?
  • ¿Cuán intensos son los síntomas?
  • ¿Existe algo que, al parecer, esté mejorando los síntomas?
  • ¿Existe algo que, al parecer, esté empeorando los síntomas?
  • ¿Alguien de tu familia tiene cáncer?
  • ¿Alguna vez tuviste cáncer antes? En ese caso, ¿qué tipo de cáncer era y cómo se trató?
  • ¿Alguna vez estuviste expuesto a productos químicos en tu casa o en el trabajo?
  • ¿Fumas o consumes tabaco?
  • ¿Alguna vez te han diagnosticado una infección por hepatitis o una infección por el virus del papiloma humano?

El diagnóstico del cáncer en sus primeras etapas a menudo provee la mejor oportunidad de cura. Con esto en mente, habla con el médico acerca de qué tipos de exámenes para la detección de cáncer son los más adecuados para ti.

Para algunos tipos de cáncer, los estudios muestran que los exámenes para detección pueden salvar vidas mediante el diagnóstico precoz del cáncer. Para otros tipos de cáncer, se recomiendan exámenes para detección solo para personas con mayor riesgo.

Diversas organizaciones médicas y grupos de defensa del paciente tienen recomendaciones y pautas para la detección del cáncer. Revisa las diferentes pautas con tu médico para que juntos puedan determinar qué es mejor para ti según tus propios factores de riesgo de padecer cáncer.

Diagnóstico del cáncer

Tu médico puede usar uno o más enfoques para diagnosticar cáncer:

  • Exploración física. El médico puede palpar partes del cuerpo en busca de bultos que indiquen un tumor. Durante una exploración física, el médico puede buscar anomalías como cambios en el color de piel o agrandamiento de un órgano, lo cual puede indicar la presencia de cáncer.
  • Análisis de laboratorio. Los análisis de laboratorio, como análisis de sangre y orina, pueden ayudar a que el médico identifique anomalías que puede ocasionar el cáncer. Por ejemplo, en personas con leucemia, un análisis de sangre frecuente denominado «hemograma completo» puede revelar una cantidad o tipo inusual de glóbulos blancos.
  • Pruebas de diagnóstico por imágenes. Las pruebas de diagnóstico por imágenes permiten que tu médico examine los huesos y órganos internos de forma no invasiva. Las pruebas de diagnóstico por imágenes utilizadas para el diagnóstico del cáncer pueden consistir en tomografías computarizadas, gammagrafías óseas, imágenes por resonancia magnética, tomografías por emisión de positrones, ecografías y radiografías, entre otras.
  • Biopsia. Durante una biopsia, el médico extrae una muestra de células para analizar en el laboratorio. Existen varios modos de extraer una muestra. El procedimiento de biopsia adecuado para ti depende del tipo de cáncer y su ubicación. En la mayoría de los casos, la biopsia es la única forma de obtener un diagnóstico definitivo de cáncer.

    En el laboratorio, los médicos observan muestras de células bajo el microscopio. Las células normales tienen aspecto uniforme, con tamaños similares y organización ordenada. Las células cancerosas tienen aspecto menos ordenado, con distintos tamaños y sin organización aparente.

Estadios del cáncer

Una vez diagnosticado el cáncer, tu médico determinará el grado (estadio) del cáncer. El médico utiliza el estadio del cáncer para determinar las opciones de tratamiento y las posibilidades de cura.

Las pruebas y procedimientos de estadificación comprenden pruebas de diagnóstico por imágenes, como gammagrafías óseas o radiografías, para ver si el cáncer se ha propagado a otras partes del cuerpo.

Por lo general, los estadios del cáncer se indican con numerales romanos, de I a IV, y los numerales mayores indican un cáncer más avanzado. En algunos casos, el estadio del cáncer se indica con letras o palabras.

Hay muchos tratamientos oncológicos disponibles. Las opciones de tratamiento dependen de diferentes factores, como el tipo y el estadio del cáncer, tu salud general y tus preferencias. Junto con el médico pueden evaluar los beneficios y los riesgos de cada tratamiento oncológico para determinar cuál es el mejor para ti.

Objetivos del tratamiento oncológico

Los tratamientos oncológicos tienen diferentes objetivos, como los siguientes:

  • Cura. El objetivo del tratamiento es curar el cáncer, lo que te permitirá llevar una vida normal. Esto puede ser posible o no de acuerdo con tu situación particular.
  • Tratamiento primario. El objetivo del tratamiento primario es eliminar por completo el cáncer del cuerpo o matar las células cancerosas.

    Cualquier tratamiento oncológico puede utilizarse como tratamiento primario, pero el tratamiento oncológico más frecuente para los tipos de cáncer más habituales es la cirugía. Si el cáncer es particularmente sensible a la radioterapia o a la quimioterapia, es posible que recibas una de esas terapias como tratamiento primario.

  • Tratamiento coadyuvante. El objetivo de la terapia coadyuvante es matar las células cancerosas que puedan haber quedado luego del tratamiento primario para reducir las posibilidades de que el cáncer vuelva a aparecer.

    Cualquier tratamiento oncológico puede utilizarse como terapia coadyuvante. Las terapias coadyuvantes más frecuentes comprenden quimioterapia, radioterapia y terapia hormonal.

  • Tratamiento paliativo. Los tratamientos paliativos pueden ayudar a reducir los efectos secundarios del tratamiento o los signos y síntomas que provoca el cáncer. Para aliviar los signos y los síntomas, se puede usar cirugía, radiaciones, quimioterapia y terapia hormonal. Los medicamentos pueden aliviar síntomas como el dolor y la dificultad para respirar.

    El tratamiento paliativo puede usarse al mismo momento que otros tratamientos destinados a curar el cáncer.

Tratamientos oncológicos

Los médicos tienen diversas herramientas para tratar el cáncer. Las opciones de tratamiento oncológico comprenden las siguientes:

  • Cirugía. El objetivo de la cirugía es eliminar el cáncer por completo o en la mayor medida posible.
  • Quimioterapia. La quimioterapia utiliza medicamentos para destruir las células cancerosas.
  • Radioterapia. La radioterapia utiliza haces de energía de gran potencia, como rayos X, para destruir las células cancerosas. La radioterapia puede provenir de una máquina fuera del cuerpo (radioterapia de haz externo) o se puede colocar dentro del cuerpo (braquirradioterapia).
  • Trasplante de células madre. El trasplante de células madre también se conoce como «trasplante de médula ósea». La médula ósea es el material que se encuentra dentro de los huesos que produce células sanguíneas a partir de las células madre sanguíneas (hemocitoblastos). En un trasplante de células madre se pueden usar tus células madre o las de un donante.

    Un trasplante de células madre le permite al médico utilizar dosis más altas de quimioterapia para tratar el cáncer. También se puede utilizar para reemplazar médula ósea dañada.

  • Inmunoterapia. La inmunoterapia, también conocida como «terapia biológica», usa el sistema inmunitario del organismo para combatir el cáncer. El cáncer puede sobrevivir sin ser detectado en el cuerpo debido a que el sistema inmunitario no lo reconoce como un intruso. La inmunoterapia puede ayudar al sistema inmunitario a «detectar» el cáncer y atacarlo.
  • Terapia hormonal. Algunos tipos de cáncer son alimentados por las hormonas del cuerpo. Por ejemplo, el cáncer de mama y el cáncer de próstata. Eliminar esas hormonas del cuerpo o bloquear sus efectos puede hacer que las células cancerosas dejen de crecer.
  • Terapia con medicamentos dirigidos. El tratamiento con medicamentos dirigidos se enfoca en las anomalías específicas presentes dentro de las células cancerosas que les permiten sobrevivir.
  • Ensayos clínicos. Los ensayos clínicos son estudios para investigar nuevos métodos para tratar el cáncer. Se están realizando miles de ensayos clínicos sobre el cáncer.

Según el tipo de cáncer, puede haber otros tratamientos disponibles para ti.

No se han comprobado tratamientos oncológicos alternativos que curen el cáncer. Sin embargo, la medicina alternativa puede ayudarte a afrontar los efectos secundarios del cáncer y del tratamiento oncológico, como fatiga, náuseas y dolor.

Habla con tu médico sobre las opciones de medicina alternativa que pueden ofrecerte algún beneficio. El médico también puede decirte si estas terapias son seguras para ti o si pueden interferir con el tratamiento oncológico.

Algunas opciones de medicina alternativa que resultaron útiles para personas con cáncer son:

  • Acupuntura
  • Hipnosis
  • Masajes
  • Meditación
  • Técnicas de relajación
  • Yoga

Un diagnóstico de cáncer puede cambiar tu vida para siempre. Cada persona encuentra su propia manera de afrontar los cambios emocionales y físicos que el cáncer trae aparejados. Pero cuando te diagnostican cáncer, a veces es difícil saber qué hacer.

A continuación, te ofrecemos algunas ideas que te ayudarán a afrontarlo:

  • Obtén información suficiente para tomar decisiones sobre tu atención médica. Pregúntale al médico acerca de tu cáncer, incluso sobre las opciones de tratamiento y, si así lo deseas, tu pronóstico. A medida que sepas más sobre el cáncer, más confianza tendrás para tomar decisiones acerca del tratamiento.
  • Mantén la compañía de tus familiares y amigos. Mantenerte cerca de las personas con las que tienes una relación estrecha te ayudará a lidiar con el cáncer. Los familiares y amigos pueden brindar el apoyo práctico que necesitas, como ayudarte a cuidar tu casa si te encuentras en el hospital. Pueden ser un apoyo emocional cuando te sientas abrumado por el cáncer.
  • Busca a alguien con quien hablar. Busca a una persona que sepa escuchar y que esté dispuesta a escucharte hablar sobre tus esperanzas y temores. Puede ser un familiar o un amigo. También podrían resultar útiles el interés y comprensión de un terapeuta, asistente social médico, miembro de la iglesia o grupo de apoyo para personas con cáncer.

    Pídele al médico que te brinde información acerca de los grupos de apoyo de tu zona. Otras fuentes de información son el Instituto Nacional del Cáncer y la Sociedad Americana contra el Cáncer (American Cancer Society).

No existe una manera cierta para prevenir el cáncer. Sin embargo, los médicos identificaron diversos modos para reducir el riesgo de cáncer, como los siguientes:

  • Deja de fumar. Si fumas, deja de hacerlo. Si no fumas, no empieces a hacerlo ahora. Fumar está relacionado con distintos tipos de cáncer, no únicamente con el cáncer de pulmón. Suspenderlo ahora, reducirá el riesgo de padecer cáncer en el futuro.
  • Evita la exposición excesiva al sol. Los rayos ultravioleta (UV) perjudiciales del sol pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de piel. Limita tu exposición al sol quedándote en la sombra, usando ropa de protección y colocándote protector solar.
  • Sigue una dieta saludable. Elige una dieta rica en frutas y vegetales. Selecciona cereales integrales y proteínas magras.
  • Haz ejercicio la mayoría de los días de la semana. El ejercicio regular está relacionado con un bajo riesgo de cáncer. Apunta a, por lo menos, 30 minutos de ejercicio la mayoría de los días de la semana. Si no has estado realizando ejercicios con frecuencia, comienza despacio y trabaja de a poco hasta llegar a los 30 minutos o más.
  • Mantén un peso saludable. Tener sobrepeso u obesidad incrementa el riesgo de padecer cáncer. Trabaja para lograr y para mantener un peso saludable a través de una combinación de dieta saludable y de ejercicio regular.
  • En caso de que elijas beber alcohol, hazlo con moderación. Si decides beber alcohol, limítate a un vaso por día si eres una mujer de cualquier edad o un hombre mayor de 65 años o a dos vasos por día si eres un hombre menor de 65 años.
  • Programa análisis para detección de cáncer. Habla con el médico acerca de qué tipos de análisis para detección de cáncer son los más adecuados para ti en función de tus factores de riesgo.
  • Consulta con el médico sobre las vacunas. Algunos virus aumentan el riesgo de padecer cáncer. Las vacunas pueden ayudar a prevenir esos virus, incluso la hepatitis B, que aumenta el riesgo de cáncer de hígado, y el virus del papiloma humano (HPV), que aumenta el riesgo de cáncer de útero y de otros tipos de cáncer. Consulta con el médico si las vacunas contra estos virus son adecuadas para ti.
May 23, 2015