Diagnósticos

El astrocitoma se diagnostica mediante varias pruebas y procedimientos. Entre ellos, se incluyen exámenes neurológicos, obtenciones de imágenes y biopsias. Estos ayudan al equipo de atención médica a confirmar el tipo, el grado y las características genéticas del tumor.

Examen neurológico

Durante este examen, el equipo de atención médica te preguntará sobre los síntomas. Es posible que te hagan pruebas para revisar tu visión, audición, equilibrio, coordinación, fuerza y reflejos. Los problemas en una o más de estas áreas pueden ayudar a determinar la parte del cerebro afectada por un tumor cerebral.

Extracción de una muestra de tejido para análisis

Una biopsia es un procedimiento para tomar una muestra de tejido del tumor para analizarla. Cuando las pruebas por imágenes muestran un posible tumor, es necesario realizar una biopsia para confirmar el diagnóstico y obtener más información sobre las características moleculares del tumor. La muestra se suele tomar durante la cirugía para extirpar el astrocitoma.

Si el astrocitoma está en un lugar de difícil acceso con instrumentos quirúrgicos, se puede utilizar una aguja para obtener la muestra. El tejido se envía a un laboratorio para su análisis con un microscopio. Las pruebas pueden determinar los tipos de células y la velocidad con la que crecen. Esto se denomina prueba molecular. Durante esta prueba, los médicos también estudian los genes y las moléculas del tumor. Entre los tipos de pruebas moleculares se incluyen las siguientes:

  • Prueba de IDH (isocitrato deshidrogenasa). Esta prueba analiza si hay una alteración en el gen IDH1 o IDH2. Los tumores con esta alteración suelen crecer más lentamente y responden mejor al tratamiento.
  • Metilación del promotor de MGMT (O-6-metilguanina-ADN metiltransferasa). Esta prueba analiza si este gen de reparación del ADN está "desactivado". Si lo está, es posible que el tumor responda mejor a la quimioterapia con el medicamento temozolomida.
  • Codeleción 1p/19q. Esta prueba determina si faltan partes de los cromosomas 1 y 19. Esto ayuda a confirmar si el tumor es un oligodendroglioma. Este tipo de tumor suele responder bien a la radioterapia y la quimioterapia.

Una biopsia es la única forma de confirmar el diagnóstico de astrocitoma y determinar su tipo y grado. Las pruebas que se realizan en la muestra de la biopsia pueden ayudar a predecir cómo crecerá y se comportará el tumor, y qué tratamientos tienen más probabilidad de ser eficaces.

En conjunto, estas pruebas ayudan al equipo de atención médica a confirmar el tipo exacto de tumor y predecir cómo se comportará, y a elegir el plan de tratamiento más eficaz.

¿Pueden las punciones lumbares o los análisis de sangre detectar un astrocitoma?

No, las punciones lumbares y los análisis de sangre normalmente no pueden detectar un astrocitoma. Los astrocitomas se forman dentro del cerebro o la médula espinal. Los análisis de sangre o de líquido cefalorraquídeo de rutina no muestran signos claros de estos tumores.

En casos excepcionales, un profesional de atención médica puede realizar una punción lumbar para buscar células tumorales en el líquido cefalorraquídeo. Esto se puede hacer si existe la preocupación de que el tumor se haya diseminado dentro del cerebro o el canal espinal. Sin embargo, esta prueba solo se utiliza en situaciones especiales, cuando las imágenes sugieren que el tumor se ha diseminado.

Los análisis de sangre se utilizan principalmente para comprobar el estado general de salud y ver cómo está respondiendo el cuerpo al tratamiento, no para detectar el tumor en sí.

Estudios por imágenes

Para ver el tumor con mayor claridad, el equipo de atención médica puede realizar estudios por imágenes. A menudo se utiliza una resonancia magnética cerebral para diagnosticar tumores cerebrales. En ocasiones, se utilizan tipos especiales de resonancia magnética, como la resonancia magnética funcional, la resonancia magnética de perfusión o la espectroscopia por resonancia magnética. Otros estudios por imágenes pueden ser tomografías computarizadas y PET.

¿Qué exploraciones son las más adecuadas para diagnosticar los astrocitomas?

La resonancia magnética con contraste es el principal estudio por imágenes para detectar y estudiar un astrocitoma, ya que muestra el tejido cerebral y de la médula espinal con mucho más detalle. La tomografía computarizada se utiliza principalmente cuando no es posible realizar una resonancia magnética o en casos de urgencia. La resonancia magnética con contraste ayuda a los médicos a ver con claridad tanto los tumores pequeños y de crecimiento lento como los agresivos.

¿El astrocitoma pilocítico se ve diferente en una resonancia magnética?

En la resonancia magnética, un astrocitoma pilocítico tiene un aspecto más liso y organizado. Los tumores de grado más alto tienen un aspecto más rugoso y destructivo en el tejido circundante. Un astrocitoma pilocítico de grado 1 suele tener un aspecto diferente al de los astrocitomas de grado más alto, ya que crece lentamente. También tiende a mantenerse bien definido, en lugar de mezclarse con el tejido cerebral cercano.

Los astrocitomas pilocíticos suelen asemejarse a un quiste. Son masas redondas u ovaladas con una cavidad llena de líquido. La parte sólida del tumor se ve claramente en el estudio por imágenes después de administrar el contraste. Los astrocitomas pilocíticos tienen bordes bien definidos y menos hinchazón a su alrededor.

Los astrocitomas de grado más alto, como los de tipo difuso, anaplásico o glioblastoma, suelen tener un aspecto más irregular y se diseminan al tejido cerebral cercano. Por lo general, después de administrar el contraste, presentan bordes difusos, hinchazón alrededor del tumor y áreas brillantes irregulares. Estas manchas brillantes se deben a que algunas partes del tumor pueden tener células muertas. O bien, pueden tener vasos sanguíneos nuevos y de aspecto inusual.

Existen pruebas especiales que proporcionan información detallada sobre las células tumorales. Las pruebas pueden buscar cambios en el ADN, que es el material genético de las células tumorales. La información ayuda al equipo de atención médica a comprender qué esperar y decidir cuál es el mejor tratamiento en tu caso.

Tratamientos

El tratamiento del astrocitoma depende del grado, el tamaño y la ubicación del tumor. Los tratamientos comunes son cirugía, radioterapia y quimioterapia. En algunos casos, el tratamiento puede incluir terapia dirigida o ensayos clínicos.

  • Cirugía para extirpar el astrocitoma. Un neurocirujano, que es un cirujano especializado en el cerebro, se encarga de extirpar la mayor parte posible del astrocitoma. El objetivo es extirpar todo el tumor. Si el tumor se encuentra en un lugar de difícil acceso, puede ser demasiado arriesgado extirparlo por completo. Aun así, extirpar parte del astrocitoma puede ayudar a aliviar los síntomas.

    Para algunas personas, la cirugía puede ser el único tratamiento necesario. En otros casos, se pueden recomendar otros tratamientos para acabar con las células tumorales que puedan haber quedado y reducir el riesgo de reaparición del tumor.

  • Radioterapia. En la radioterapia, se utilizan potentes haces de energía para destruir las células tumorales. La energía puede provenir de rayos X, protones y otras fuentes. Durante la radioterapia, permaneces acostado sobre una mesa mientras una máquina se mueve a tu alrededor. La máquina envía haces a puntos precisos del cerebro. El tratamiento solo requiere unos minutos.

    Es posible que se recomiende radioterapia después de la cirugía. Se puede usar si el cáncer no se extirpó completamente o si hay un alto riesgo de que el cáncer vuelva a aparecer. La radiación también puede utilizarse junto con la quimioterapia para los tipos de cáncer que crecen rápidamente. En el caso de las personas que no pueden someterse a una cirugía, la radioterapia y quimioterapia pueden utilizarse como tratamientos principales.

  • Quimioterapia. En la quimioterapia, se utilizan medicamentos fuertes para destruir las células tumorales. Los medicamentos de la quimioterapia se pueden tomar como pastillas o administrarse por vía intravenosa. A veces, se puede colocar una oblea circular con el medicamento de quimioterapia en el cerebro durante la cirugía. Esto permite disolver y liberar el medicamento lentamente.

    La quimioterapia se usa generalmente después de una cirugía para eliminar las células tumorales que puedan haber quedado. También se puede utilizar con radioterapia en el caso de los tumores que crecen rápidamente.

  • Atención médica de apoyo. La atención médica de apoyo, a veces denominada cuidados paliativos, ayuda a controlar el dolor y otros síntomas de una enfermedad grave. Un equipo de especialistas trabaja contigo, tu familia y los miembros de tu equipo de atención médica para brindarte apoyo adicional. La atención médica de apoyo se puede proporcionar junto con tratamientos como cirugía, quimioterapia o radiación. A menudo comienza cuando se inicia el tratamiento. Es posible que no sea necesario esperar a que aparezcan complicaciones para recibir atención médica de apoyo.

La cirugía suele ser el primer paso en el tratamiento del astrocitoma. El objetivo es extirpar la mayor parte posible del tumor de forma segura. Lo que suceda a continuación depende del grado del tumor, que se basa en el aspecto y el comportamiento de las células observados bajo un microscopio.

  • Grado 1. La cirugía suele ser el único tratamiento necesario. Estos tumores crecen lentamente y suelen estar bien definidos, por lo que, a menudo, se pueden extirpar por completo. Si se extirpa todo el tumor, las personas no suelen necesitar tratamiento adicional.
  • Grado 2. Por lo general, el tratamiento incluye cirugía, a menudo seguida de radioterapia, quimioterapia o ambas. Aunque estos tumores crecen lentamente, tienden a diseminarse al tejido cerebral cercano, lo que dificulta su extirpación completa. La radioterapia y la quimioterapia ayudan a destruir las células tumorales que quedan y reducen la probabilidad de que el tumor vuelva a aparecer.
  • Grados 3 y 4. El tratamiento suele combinar cirugía, radioterapia y el medicamento de quimioterapia temozolomida. Debido a que estos tumores crecen y se diseminan más rápidamente, los profesionales de atención médica utilizan un enfoque más agresivo. En algunos casos, también se pueden considerar terapias dirigidas, como los inhibidores de IDH o ensayos clínicos.

El equipo de atención médica creará un plan de tratamiento que se adapte a tus necesidades.

Tratamiento del astrocitoma: Espera vigilante

La espera vigilante para el astrocitoma de grado bajo, también llamada vigilancia activa, puede ser segura para algunos tumores pequeños y de crecimiento lento cuando los riesgos de la cirugía superan los beneficios. Sin embargo, es esencial realizar un control minucioso y el tratamiento debe comenzar ante el primer signo de cambio.

En determinados casos de astrocitomas de grado bajo, se puede considerar la espera vigilante, pero esto depende de varios factores clave:

  • El tumor es pequeño y no causa síntomas. Si el tumor se detectó por azar y no afecta la función cerebral, es posible que el equipo de atención médica te controle de cerca con resonancias magnéticas en lugar de tratar el tumor de inmediato.
  • La cirugía causaría un alto riesgo. Si el tumor se encuentra en una zona profunda o esencial del cerebro donde la cirugía podría dañar funciones importantes, a veces, la espera vigilante puede ser más segura hasta que haya un crecimiento o un cambio evidente.
  • El diagnóstico es incierto. Cuando las imágenes sugieren un tumor de grado bajo, pero realizar una biopsia sería arriesgado, la espera vigilante puede ayudar a realizar un seguimiento del crecimiento del tumor a lo largo del tiempo.

Ensayos clínicos y tratamientos emergentes para el astrocitoma

Los investigadores están probando nuevos tratamientos para el astrocitoma mediante ensayos clínicos, entre los que se incluyen la terapia dirigida, la inmunoterapia y los campos para tratamiento de tumores. Muchos de estos tratamientos aún se encuentran en fase de ensayos clínicos, en los que los expertos prueban nuevos medicamentos y tecnologías para comprobar su seguridad y eficacia. Los ensayos clínicos prueban nuevos tratamientos, como vacunas, terapias de células T con receptor de antígeno quimérico y terapias virales que atacan directamente a las células tumorales.

Un ensayo clínico puede ser una opción para algunas personas, especialmente si el tumor reaparece o deja de responder a los tratamientos estándar. Algunos ensayos estudian la terapia dirigida, en la que se utilizan medicamentos diseñados para actuar sobre determinadas proteínas o genes de las células tumorales. Otros ensayos se centran en la inmunoterapia, que ayuda al sistema de defensa del organismo a combatir el tumor. En los ensayos también se están explorando mejores formas de combinar la cirugía, la radiación y la quimioterapia.

Los tratamientos en estudio incluyen lo siguiente:

  • Temozolomida. La temozolomida es un medicamento de quimioterapia que ya se utiliza junto con la radioterapia para tratar los astrocitomas de grado más alto. Los investigadores están estudiando formas de mejorar su eficacia, como cambiar la forma de administración o combinarla con nuevos tratamientos para mejorar los resultados y reducir los efectos secundarios.
  • Inhibidores de IDH. Algunos astrocitomas presentan alteraciones en un gen llamado IDH. Se están probando medicamentos conocidos como inhibidores de IDH en personas con esta alteración genética. Los estudios sugieren que estos tratamientos podrían ayudar a hacer más lento el crecimiento del tumor, y se está investigando más al respecto.
  • Campos para tratamiento de tumores. Con los campos para tratamiento de tumores, se utilizan campos eléctricos de baja intensidad para interrumpir la proliferación y división de las células cancerosas. Este tratamiento ya está aprobado para el glioblastoma, que es un astrocitoma de grado alto. Los estudios demuestran que los campos para tratamiento de tumores pueden ayudar a las personas a vivir más tiempo cuando se utilizan junto con tratamientos estándar, como la radioterapia. Los investigadores continúan estudiando la mejor manera de combinar los campos para tratamiento de tumores con otras terapias.

Participar en un ensayo clínico puede darte acceso a estas opciones antes de que estén disponibles para el público en general. Dado que estos tratamientos aún se encuentran en fase de estudio, es posible que aún no se conozcan todos los riesgos y beneficios. El equipo de atención médica puede ayudarte a decidir si un ensayo clínico es adecuado para ti.

En qué se diferencia el tratamiento de los astrocitomas de la médula espinal o del tronco cerebral

El tratamiento del astrocitoma de la médula espinal y del astrocitoma del tronco cerebral difiere porque la cirugía en estas áreas puede afectar a nervios y funciones vitales.

Ubicación Tratamiento inicial típico Otros tratamientos Por qué es diferente
Médula espinal Cirugía para extirpar la mayor parte posible del tumor de forma segura. Radioterapia o quimioterapia si el tumor no se puede extirpar por completo o si es de grado alto. El tumor crece dentro de la médula espinal. Los cirujanos deben proteger las vías nerviosas que controlan la sensibilidad y el movimiento.
Tronco cerebral A menudo, solo se realiza una biopsia o una cirugía muy limitada, si es segura. La radiación es el tratamiento principal. Se puede añadir quimioterapia, especialmente en niños. El tronco cerebral controla la respiración, la frecuencia cardíaca y la deglución, por lo que la cirugía suele ser demasiado arriesgada.

Estudios clínicos

Explora los estudios de Mayo Clinic que ensayan nuevos tratamientos, intervenciones y pruebas para prevenir, detectar, tratar o controlar esta afección.

Preparación para la consulta

Si tienes síntomas que te preocupan, consulta con un profesional de atención médica. Si el profesional de atención médica cree que podrías tener astrocitoma, es posible que te remita a un especialista. Podría tratarse de un oncólogo, que es un médico especialista en cáncer. Puede que también debas visitar a un neurocirujano, que es un cirujano que se especializa en operaciones del cerebro

Dado que las citas pueden ser rápidas, es conveniente acudir preparado. A continuación, encontrarás información que te ayudará a prepararte.

Qué puedes hacer

Cuando programes la cita médica, pregunta si debes hacer algo para prepararte, como no comer antes de una prueba determinada. Prepara una lista de lo siguiente:

  • Tus síntomas, incluso aquellos que no parecen estar relacionados.
  • Información personal crucial, incluidos momentos de gran estrés, cambios recientes en tu vida y antecedentes médicos familiares.
  • Todos los medicamentos, las vitaminas o los suplementos que tomas, incluidas las dosis.
  • Preguntas que quisieras hacer.

Si es posible, pídeles a un familiar o un amigo de confianza que te acompañen para que te ayuden a recordar la información que recibas.

En el caso del astrocitoma, algunas de las preguntas básicas para hacerle al profesional de atención médica son las siguientes:

  • ¿Tengo cáncer?
  • Si el tumor no es canceroso, ¿igualmente hay que extirparlo?
  • ¿Tienen que hacerme más pruebas?
  • ¿Cuáles son las opciones de tratamiento?
  • ¿Cuáles son los posibles riesgos o efectos secundarios de estas opciones de tratamiento?
  • ¿Curará alguno de estos tratamientos el cáncer que tengo?
  • ¿Puedo llevarme una copia del informe de patología?
  • ¿Cuánto tiempo puedo tomarme para considerar las opciones de tratamiento?
  • ¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomienda?
  • ¿Qué pasaría si decido no someterme a un tratamiento?

No dudes en hacer otras preguntas que tengas.

Qué esperar del médico

Es probable que el profesional de atención médica te haga varias preguntas, como las siguientes:

  • ¿Cuándo comenzaron los síntomas?
  • ¿Los síntomas aparecen y desaparecen, o son constantes?
  • ¿Cuál es la intensidad de los síntomas?
  • ¿Hay algo que parezca mejorar los síntomas?
  • ¿Hay algo que parezca empeorarlos?
Nov. 07, 2025

Living with astrocitoma?

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