Enfermedad de Alzheimer
    Síntomas y causas

    15 de septiembre de 2026

    Descripción general

    La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia. Esta enfermedad consiste en un proceso biológico que comienza con la aparición de una acumulación de proteínas que se presentan como placas amiloides y ovillos neurofibrilares en el cerebro. Como consecuencia, con el tiempo las neuronas cerebrales mueren y el tejido cerebral se reduce.

    En Estados Unidos, alrededor de 6,9 millones de personas mayores de 65 años viven con enfermedad de Alzheimer. Entre ellas, más del 70 % son mayores de 75 años. De los casi 55 millones de personas con demencia en todo el mundo, se estima que entre el 60 % y el 70 % tienen la enfermedad de Alzheimer.

    Los signos tempranos de la enfermedad incluyen el olvido de acontecimientos o conversaciones recientes. Con el tiempo, la enfermedad de Alzheimer produce una pérdida grave de la memoria y afecta la capacidad de la persona para realizar tareas diarias.

    No hay cura para la enfermedad de Alzheimer. En las etapas avanzadas, la pérdida de la función cerebral puede causar deshidratación, desnutrición o infección. Estas complicaciones pueden llevar a la muerte.

    Sin embargo, existen medicamentos que pueden aliviar los síntomas y hacer más lento el deterioro de pensamiento. Los programas y servicios pueden ayudar a brindar apoyo a las personas con enfermedad de Alzheimer y a sus cuidadores.

    Síntomas

    La pérdida de memoria es el síntoma clave de la enfermedad de Alzheimer. Al principio de la enfermedad, las personas pueden tener problemas para recordar acontecimientos o conversaciones recientes. Con el tiempo, la memoria empeora y aparecen otros síntomas.

    Al principio, es posible que alguien con la enfermedad reconozca problemas para recordar las cosas y pensar con claridad. A medida que los síntomas y los signos empeoran, hay más posibilidades de que un familiar o amigo note los problemas.

    Los cambios cerebrales de la enfermedad de Alzheimer derivan en los siguientes síntomas, que empeoran con el tiempo.

    Memoria

    Todo el mundo tiene problemas de memoria alguna vez, pero la pérdida de memoria relacionada con la enfermedad de Alzheimer es duradera. Con el tiempo, la pérdida de la memoria afecta la capacidad de la persona para desenvolverse en el trabajo y en casa.

    Las personas con enfermedad de Alzheimer podrían pasar por las siguientes situaciones:

    • Repetir afirmaciones y preguntas una y otra vez.
    • Olvidar conversaciones, citas médicas o eventos.
    • Extraviar artículos y, a menudo, ponerlos en lugares en los que no tiene sentido hacerlo.
    • Perderse en lugares que solían conocer bien.
    • Olvidar los nombres de familiares y de objetos de uso cotidiano.
    • Dificultad para encontrar las palabras adecuadas, expresar sus pensamientos o mantener conversaciones.

    El pensamiento y el razonamiento

    La enfermedad de Alzheimer dificulta concentrarse y pensar, en especial sobre conceptos abstractos, como los números. Hacer más de una tarea a la vez resulta especialmente difícil. Gestionar la economía, poner al día las cuentas y pagar las facturas a tiempo puede ser complicado. Eventualmente, la personas con enfermedad de Alzheimer podrían no reconocer los números.

    Hacer valoraciones y tomar decisiones

    La enfermedad de Alzheimer dificulta la toma de decisiones y la realización de juicios sensatos. Las personas con enfermedad de Alzheimer pueden tomar malas decisiones en entornos sociales o llevar ropa para el tipo de clima equivocado. Los problemas cotidianos pueden ser difíciles de resolver. Una persona con enfermedad de Alzheimer puede no saber qué hacer con la comida que se quema en la cocina o cómo tomar decisiones cuando conduce.

    Planificar y hacer actividades familiares

    Las actividades rutinarias que consisten en completar pasos en un orden determinado también pueden resultar difíciles para las personas con enfermedad de Alzheimer. Pueden tener problemas para planificar y cocinar una comida o jugar a un juego favorito. A medida que la enfermedad de Alzheimer avanza, las personas olvidan cómo hacer tareas básicas como vestirse y tomar un baño o una ducha.

    Cambios en la personalidad y en la conducta

    Los cambios que la enfermedad de Alzheimer produce en el cerebro pueden afectar el estado de ánimo y el comportamiento. Entre los síntomas, se pueden incluir los siguientes:

    • Depresión.
    • Pérdida de interés por actividades.
    • Aislamiento social.
    • Cambios del estado de ánimo.
    • Desconfiar de otras personas.
    • Ira o agresividad.
    • Cambios en los hábitos de sueño.
    • Desorientación.
    • Desinhibición.
    • Ideas delirantes, como creer que le han robado algo cuando en realidad no ha sucedido.

    Habilidades conservadas

    A pesar de los grandes cambios en la memoria y las habilidades, las personas con enfermedad de Alzheimer son capaces de mantener algunas habilidades aun cuando los síntomas empeoran. Son las llamadas habilidades conservadas. Pueden incluir leer o escuchar libros, contar historias, compartir recuerdos, cantar, escuchar música, bailar, dibujar o hacer manualidades.

    Las habilidades conservadas pueden durar más tiempo porque son controladas por partes del cerebro afectadas en fases posteriores de la enfermedad.

    Cuándo consultar a un médico

    Varias afecciones pueden causar pérdida de memoria u otros síntomas de demencia. Algunas de ellas pueden tratarse. Si está preocupado por su memoria u otras habilidades del pensamiento, hable con un profesional de atención médica.

    Si le preocupan las habilidades de pensamiento que observa en un familiar o amigo, pídale que vayan juntos a hablar con un profesional de atención médica.

    Causas

    Las causas exactas de la enfermedad de Alzheimer no se conocen en su totalidad. Pero a un nivel básico, las proteínas del cerebro no funcionan normalmente. Esto interrumpe el trabajo de las células cerebrales, llamadas neuronas, y desencadena una serie de eventos. Las neuronas se dañan y pierden las conexiones entre sí. Eventualmente, mueren.

    Los científicos creen que, en la mayoría de los casos, la enfermedad de Alzheimer es consecuencia de una combinación de factores genéticos, ambientales y del estilo de vida que afectan el cerebro a lo largo del tiempo. En menos del 1 % de las personas, la causa de la enfermedad de Alzheimer son cambios genéticos específicos que prácticamente garantizan que una persona tendrá la enfermedad. En estos casos, la enfermedad generalmente comienza en la mediana edad.

    La enfermedad comienza años antes de que aparezcan los primeros síntomas. El daño comienza más a menudo en la región del cerebro que controla la memoria. La pérdida de neuronas se extiende en un patrón algo predecible a otras regiones del cerebro. En la etapa avanzada de la enfermedad, el tejido cerebral está reducido.

    Los investigadores que tratan de entender la causa de la enfermedad de Alzheimer se centran en el papel de dos proteínas:

    • Placas. El beta amiloide es un fragmento de una proteína más grande. Cuando estos fragmentos se agrupan, interrumpen la comunicación entre las neuronas cerebrales. Estos grupos forman depósitos más grandes llamados placas amiloides.
    • Ovillos. Las proteínas tau juegan un papel en el sistema interno de apoyo y trasporte de las neuronas cerebrales para trasportar nutrientes y otros materiales esenciales. En el caso de la enfermedad de Alzheimer, las proteínas tau cambian de forma y se organizan en estructuras llamadas ovillos neurofibrilares. Los ovillos interrumpen el sistema de trasporte y ocasionan daños en las neuronas.
    Placas amiloides y ovillos neurofibrilares en el cerebro

    Cerebro sano y cerebro con la enfermedad de Alzheimer

    En el cerebro de una persona con enfermedad de Alzheimer se forman placas amiloides, y las proteínas tau cambian de forma y se convierten en ovillos.

    Factores de riesgo

    Los factores de riesgo de la enfermedad de Alzheimer son, por ejemplo, la edad, los antecedentes familiares y el estilo de vida, entre otros.

    Edad avanzada

    La edad avanzada es el mayor factor de riesgo de la enfermedad de Alzheimer. La enfermedad de Alzheimer no es parte del proceso normal de envejecimiento. Sin embargo, al envejecer, aumentan las probabilidades de presentarla.

    Según un estudio, cada año hubo cuatro nuevos diagnósticos por cada 1000 personas de 65 a 74 años. Entre las personas de 75 a 84 años, hubo 32 nuevos diagnósticos por cada 1000 personas. En el caso de las personas de 85 años o más, hubo 76 nuevos diagnósticos por cada 1000 personas.

    Antecedentes familiares y genética

    El riesgo de tener enfermedad de Alzheimer es mayor si un familiar de primer grado, como padre, madre, hermano o hermana, recibió el diagnóstico de la enfermedad. Se desconoce por completo la forma en la que los genes de la familia afectan el riesgo. Es probable que los factores genéticos sean complejos.

    Un factor genético más estudiado es una forma del gen apolipoproteína E (APOE). Tener esta forma del gen conocido como APOE e4 aumenta el riesgo de sufrir enfermedad de Alzheimer. Aproximadamente del 25 % al 30 % de la población es portadora de un aleloAPOE e4. Sin embargo, no todas las personas con esta forma del gen desarrollan la enfermedad. Tener dos copias del APOE e4 aumenta más el riesgo de presentar enfermedad de Alzheimer que tener una sola.

    Los científicos han detectado cambios poco frecuentes en tres genes que prácticamente garantizan que una persona que hereda uno de ellos desarrollará la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, estos cambios representan menos del 1 % de las personas con enfermedad de Alzheimer.

    Síndrome de Down

    Muchas personas con síndrome de Down tienen enfermedad de Alzheimer. Esto probablemente esté relacionado con tener tres copias del cromosoma 21. El cromosoma 21 es el gen implicado en la producción de la proteína que lleva a la creación de beta amiloide. Los fragmentos de beta amiloide pueden convertirse en placas en el cerebro. Los síntomas suelen aparecer entre 10 y 20 años antes en las personas con síndrome de Down en comparación con la población general.

    Sexo asignado al nacer

    En general, hay más casos de mujeres con la enfermedad porque suelen vivir más que los hombres.

    Deterioro cognitivo leve

    Alguien con deterioro cognitivo leve sufre un deterioro en la memoria o en otras habilidades de pensamiento que es mayor a lo normal para la edad de esa persona, pero eso no le impide desenvolverse en el trabajo ni entornos sociales.

    Sin embargo, las personas con esta afección tienen riesgo más alto para demencia que las personas que no la presentan. Cuando el deterioro cognitivo leve afecta principalmente la memoria, es más probable que la afección avance hasta una demencia como consecuencia de la enfermedad de Alzheimer. Un diagnóstico de deterioro cognitivo leve ofrece a las personas la posibilidad de centrarse en cambios saludables en el estilo de vida y pensar estrategias para paliar la pérdida de la memoria. También pueden programar citas médicas regulares para controlar los síntomas.

    Lesión en la cabeza

    Varios estudios de gran magnitud revelaron que las personas de 50 años o más que sufrieron una lesión cerebral por traumatismo tenían un riesgo más alto para demencia y enfermedad de Alzheimer. El riesgo es aún mayor en personas con lesiones cerebrales graves o con varias lesiones.

    Contaminación del aire

    Según los estudios hechos en animales, las partículas de la contaminación del aire pueden acelerar la degeneración del sistema nervioso. Los estudios realizados en seres humanos revelaron que la exposición a la contaminación del aire (especialmente por los gases de escape del tráfico y la quema de madera) se relaciona con un riesgo más alto para demencia.

    Consumo excesivo de alcohol

    Se sabe desde hace tiempo que el consumo de grandes cantidades de alcohol ocasiona cambios en el cerebro. Varios estudios y revisiones de gran magnitud revelaron que el abuso de alcohol está asociado a un riesgo más alto para demencia, en especial, de inicio temprano.

    Patrones de sueño irregulares

    Según las investigaciones, los patrones de sueño irregulares, como la dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormido, se relacionan con un riesgo más alto para enfermedad de Alzheimer. La apnea del sueño también puede aumentar el riesgo de demencia.

    Estilo de vida y salud cardíaca

    Las investigaciones han demostrado que los mismos factores de riesgo de las enfermedades cardíacas también pueden aumentar el riesgo de tener demencia. No está claro si estos factores aumentan el riesgo porque empeoran los cambios de la enfermedad de Alzheimer en el cerebro o porque derivan en cambios en los vasos sanguíneos del cerebro. Algunos factores son los siguientes:

    • Falta de ejercicio
    • Obesidad
    • Fumar o estar expuesto al humo de segunda mano
    • Presión arterial alta
    • Colesterol alto
    • Diabetes tipo 2 mal controlada

    Los niveles elevados de colesterol de lipoproteínas de baja densidad en la mediana edad, en particular, aumentan el riesgo de demencia. Según las investigaciones, las personas menores de 65 años con niveles elevados de colesterol de lipoproteínas de baja densidad presentan un riesgo más alto para demencia.

    Estos factores se pueden modificar, por lo que cambiar los hábitos del estilo de vida, en cierta medida, puede alterar el riesgo. Por ejemplo, hacer ejercicio con regularidad y llevar una alimentación saludable baja en grasas y rica en frutas y verduras se relacionan con un riesgo más bajo para enfermedad de Alzheimer.

    Pérdida auditiva

    Los estudios revelaron que las personas que tienen pérdida auditiva presentan riesgo de demencia. Cuanto mayor sea la pérdida auditiva, mayor será el riesgo. Sin embargo, usar audífonos ofrece protección contra la demencia.

    Pérdida de la visión que no se trata

    Las investigaciones más recientes sugieren que la pérdida de la visión que no se trata es un factor de riesgo del deterioro cognitivo y la demencia. Es posible que la relación se deba a una enfermedad como la diabetes que puede aumentar el riesgo tanto de pérdida de la visión como de demencia. Sin embargo, algunas investigaciones sugieren que la pérdida de la visión en sí misma puede aumentar el riesgo de demencia.

    Educación permanente y participación en actividades sociales

    Los estudios han demostrado que sociabilizar y participar en actividades que estimulen la mente a lo largo de la vida puede reducir el riesgo de sufrir enfermedad de Alzheimer. Los niveles educativos bajos (inferiores a la formación secundaria) parecen ser un factor de riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

    Complicaciones

    La enfermedad de Alzheimer puede derivar en una variedad de complicaciones. Los síntomas, como la pérdida de la memoria y del lenguaje, el deterioro del juicio y otros cambios en el cerebro, pueden dificultar el control de otras enfermedades. Es posible que una persona con la enfermedad de Alzheimer no sea capaz de hacer lo siguiente:

    • Hacer saber a alguien que siente dolor.
    • Explicar los síntomas de otra enfermedad.
    • Seguir un plan de tratamiento.
    • Explicar los efectos secundarios de los medicamentos.

    A medida que la enfermedad de Alzheimer avanza hacia las últimas etapas, los cambios en el cerebro comienzan a afectar las funciones físicas. Los cambios pueden afectar a la capacidad para tragar, mantener el equilibrio y controlar los movimientos de las heces y la vejiga. Dichos efectos pueden derivar en otros problemas de salud, como los siguientes:

    • Inhalación de alimentos o líquidos hacia los pulmones
    • Gripe, neumonía y otras infecciones
    • Caídas
    • Fracturas
    • Escaras
    • Malnutrición o deshidratación
    • Estreñimiento o diarrea

    Prevención

    La enfermedad de Alzheimer no se puede prevenir. Sin embargo, hacer cambios en el estilo de vida puede reducir el riesgo de contraer esta enfermedad.

    Los estudios indican que tomar medidas para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares también puede disminuir el riesgo de demencia. Estas son algunas opciones de un estilo de vida saludable para el corazón que se pueden seguir para reducir el riesgo de demencia:

    • Haga ejercicio con regularidad.
    • Lleve una alimentación de frutas y verduras frescas, aceites saludables y alimentos bajos en grasas saturadas, como la dieta mediterránea.
    • Busque maneras de controlar la hipertensión arterial, la diabetes y el colesterol alto con su profesional de atención médica. Preste especial atención a los niveles de colesterol de lipoproteínas de baja densidad, o LDL. Los niveles elevados de LDL en personas menores a 65 años aumentan el riesgo de demencia. Sin embargo, tomar medicamentos para disminuir el LDL no aumenta el riesgo.
    • Si fuma, pida al profesional de atención médica que le ayude a dejar el hábito.

    En un estudio grande y prolongado que se hizo en Finlandia, se descubrió que los cambios en el estilo de vida ayudaban a reducir el deterioro cognitivo en personas que corrían el riesgo de tener demencia. Se impartió a los sujetos del estudio sesiones individuales y grupales centradas en alimentación, ejercicio y actividades sociales.

    Diversos estudios indican que seguir una dieta mediterránea fomenta la función cognitiva y disminuye el deterioro cognitivo a lo largo de los años. Este tipo de dieta se basa principalmente en alimentos de origen vegetal, como frutas, verduras, granos o cereales, pescados, aves, frutos secos y aceite de oliva. Incluye menos alimentos con alto contenido de grasas saturadas y grasas trans, como la mantequilla, el queso, las carnes rojas, la comida frita y los productos de pastelería.

    También es importante tratar la pérdida auditiva y de la visión. Los estudios han demostrado que la pérdida de la visión que no se trata es un factor de riesgo del deterioro cognitivo y la demencia. Asimismo revelaron que las personas que tienen pérdida auditiva presentan riesgo de sufrir demencia. Sin embargo, los audífonos contribuyeron a disminuir la posibilidad de que las personas sufrieran demencia.

    Otros estudios han demostrado que comprometerse mental y socialmente ayuda a conservar las habilidades de pensamiento en el futuro y disminuir el riesgo de la enfermedad de Alzheimer. Esto incluye participar en eventos sociales, leer, bailar, jugar juegos de mesa, realizar tareas artísticas, tocar un instrumento y otras actividades.

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