Descripción general

Una mamografía es una radiografía de las mamas, utilizada para detectar cáncer de mama. Las mamografías desempeñan una función clave en la detección temprana del cáncer de mama y ayudan a disminuir las muertes a causa del cáncer de mama.

Durante una mamografía, las mamas se comprimen entre dos superficies firmes para esparcir el tejido mamario. Entonces, una radiografía captura imágenes en blanco y negro de las mamas que se muestran en la pantalla de una computadora, y son examinadas por un médico que busca signos de cáncer.

Una mamografía puede utilizarse con fines de detección o de diagnóstico. La frecuencia con la que debes realizarte una mamografía depende de tu edad y tu riesgo de padecer cáncer de mama.

Por qué se realiza

Una mamografía es un estudio radiográfico de diagnóstico por imágenes de las mamas, diseñado para detectar tumores y otras anomalías. Una mamografía puede utilizarse con fines de detección o de diagnóstico en la evaluación de un bulto en la mama:

  • Mamografía de detección. La mamografía de detección se utiliza para detectar cambios en las mamas en mujeres que no tienen signos ni síntomas, ni nuevas anomalías en las mamas. El objetivo es detectar cáncer antes de que puedan notarse signos clínicos.
  • Mamografía de diagnóstico. La mamografía de diagnóstico se utiliza para investigar cambios sospechosos en las mamas, como un nuevo bulto en las mamas, dolor, aspecto inusual de la piel, engrosamiento del pezón o secreción por el pezón. También se utiliza para evaluar hallazgos anormales en una mamografía de detección. Una mamografía de diagnóstico consta de imágenes de mamografía adicionales.

Cuándo comenzar a hacerse mamografías de detección

No hay una edad ideal para comenzar los exámenes para detección de cáncer de mama. Además, los expertos y las organizaciones médicas no se ponen de acuerdo con respecto a cuándo las mujeres deben comenzar a hacerse mamografías regulares o cada cuánto deben hacerse los exámenes. Habla con tu médico acerca de tus factores de riesgo, tus preferencias, los beneficios y los riesgos de someterte a exámenes de detección. Juntos podrán decidir qué cronograma de mamografía de detección es el mejor para ti.

Algunas pautas generales con respecto a cuándo es mejor comenzar a hacerse mamografías de detección son las siguientes:

  • Mujeres con un riesgo promedio de tener cáncer de mama. Muchas mujeres comienzan a hacerse mamografías a los 40 años y se las hacen cada uno a dos años. Los grupos profesionales difieren en sus recomendaciones. La Sociedad Americana contra el Cáncer recomienda que las mujeres con un riesgo promedio comiencen a hacerse mamografías de detección de manera anual desde los 45 hasta los 54 años, y luego continúen cada dos años durante, al menos, los siguientes 10 años. El U.S. Preventive Services Task Force (Grupo de Trabajo sobre Servicios Preventivos de los EE. UU.) recomienda que las mujeres comiencen a hacerse exámenes de detección cada dos años desde los 50 hasta los 74 años. Sin embargo, estos grupos están de acuerdo en que las mujeres pueden elegir hacerse exámenes de detección a partir de los 40 años.
  • Mujeres con un riesgo alto de tener cáncer de mama. Las mujeres con un riesgo alto de tener cáncer de mama pueden beneficiarse si comienzan a hacerse mamografías antes de los 40 años. Habla con tu médico sobre evaluar tu riesgo individual de tener cáncer de mama. Tus factores de riesgo, como antecedentes familiares de cáncer de mama o antecedentes de lesiones mamarias precancerosas, pueden llevar a tu médico a recomendar la realización de resonancias magnéticas (RM) en combinación con mamografías.

Riesgos

Los riesgos y las limitaciones de las mamografías son, entre otros, los siguientes:

  • Las mamografías te exponen a una dosis baja de radiación. La dosis es muy baja y, para la mayoría de las mujeres, los beneficios de hacerse mamografías de manera regular superan los riesgos que presenta esta cantidad de radiación.
  • Las mamografías no siempre son precisas. La precisión del procedimiento depende, en parte, de la técnica que se use, así como de la experiencia y la habilidad del radiólogo. Otros factores, como tu edad y la densidad de las mamas, pueden generar falsos negativos o falsos positivos en las mamografías.
  • Las mamografías en las mujeres más jóvenes pueden ser difíciles de interpretar. Las mamas de las mujeres más jóvenes contienen más glándulas y ligamentos que las mujeres mayores, lo que hace que el tejido mamario denso pueda ocultar signos de cáncer. Con la edad, el tejido mamario adquiere más grasa y tiene menos glándulas, lo que facilita la interpretación y la detección de cambios en las mamografías.
  • Realizarte una mamografía puede llevar a que se realicen más análisis. Entre las mujeres de todas las edades, alrededor del 10 por ciento de las mamografías requieren que se realicen más análisis, que consisten en más estudios de diagnóstico por imágenes, como una ecografía, y un procedimiento (biopsia) para obtener una muestra de tejido mamario para hacer análisis de laboratorio. Sin embargo, la mayoría de los hallazgos anormales que se detectan en las mamografías no son cáncer.

    Si te dicen que tu mamografía es anormal, el radiólogo querrá compararla con mamografías anteriores. Si te has hecho mamografías en otro lado, el radiólogo te pedirá permiso para solicitar que se las envíen al centro de radiología, para así poder compararlas con la mamografía actual.

  • La mamografía de detección no puede detectar todos los tipos de cáncer. Algunos tipos de cáncer que se detectan mediante una exploración física podrían no verse en la mamografía. Un tumor puede ser demasiado pequeño o puede estar en un área que sea difícil de ver con una mamografía, por ejemplo, en la axila. Las mamografías pueden no detectar 1 de cada 5 casos de cáncer en mujeres.
  • No todos los tumores que se detectan con mamografía pueden curarse. Determinados tipos de cáncer son agresivos, crecen rápidamente y se propagan de manera temprana a otras partes del cuerpo.

Cómo te preparas

Para prepararte para la mamografía:

  • Elige un centro certificado para hacer mamografías. Pregunta si el centro que hace la mamografía está certificado por la Administración de Alimentos y Medicamentos. Esta certificación te asegurará que el centro cumple con determinados estándares.
  • Programa el examen para un momento en que sea menos probable que tengas sensibles las mamas. Si no has atravesado la menopausia, por lo general ese momento es durante la semana siguiente a tu período menstrual. Es más probable que tus mamas estén sensibles la semana anterior a tu período menstrual y la semana que dure este.
  • Lleva tus imágenes de mamografía anteriores. Si estás yendo a un nuevo centro para hacerte la mamografía, solicita que te guarden las mamografías anteriores en un CD. Lleva el CD a la consulta para que el radiólogo pueda comparar las mamografías anteriores con las nuevas imágenes.
  • No te pongas desodorante antes de la mamografía. Evita ponerte desodorantes, antitranspirantes, polvos, lociones, cremas o perfumes debajo de los brazos o en las mamas. Las partículas metálicas de los polvos y desodorantes podrían verse en la mamografía y generar confusión.
  • Considera tomar un analgésico de venta libre si hacerte una mamografía te resulta incómodo. Tomar un analgésico de venta libre, como aspirina, paracetamol (Tylenol, otros) o ibuprofeno (Advil, Motrin IB, otros), alrededor de una hora antes de hacerte la mamografía puede aliviar las molestias del examen.

Lo que puedes esperar

Durante la prueba

En el centro donde se lleva a cabo la prueba, te darán una bata, y te pedirán que te quites las alhajas del cuello y la ropa desde la cintura para arriba. Para facilitar el proceso, utiliza un atuendo de dos piezas ese día.

Para el procedimiento en sí mismo, te paras frente a un equipo radiográfico especialmente diseñado para la mamografía. El técnico coloca una de tus mamas en una plataforma y sube o baja la plataforma para que concuerde con tu estatura. El técnico te ayuda a ubicar la cabeza, los brazos y el torso para permitir una vista sin obstrucciones de la mama.

Mediante una placa plástica transparente, se presiona la mama gradualmente contra la plataforma. Se aplica presión durante unos pocos segundos para expandir el tejido mamario. La presión no es perjudicial, pero te puede resultar incómoda o, incluso, dolorosa. Si te sientes muy incómoda, cuéntale al técnico.

Se debe comprimir la mama para emparejar su espesor y permitir que los rayos X penetren el tejido mamario. La presión también mantiene quieta la mama para disminuir la posibilidad de que las imágenes salgan borrosas por el movimiento y minimiza la dosis de radiación que se necesita. Durante la breve exposición a los rayos X, se te pedirá que permanezcas de pie sin moverte y que aguantes la respiración.

Después de la prueba

Después de tomar imágenes de las dos mamas, es posible que te soliciten que esperes mientras el técnico verifica la calidad de las imágenes. Si las vistas son inadecuadas por motivos técnicos, podrías tener que repetir parte de la prueba. Por lo general, todo el procedimiento lleva menos de 30 minutos. Después, puedes vestirte y reanudar las actividades normales.

En los Estados Unidos, las leyes federales exigen a los centros de mamografía enviarte los resultados dentro de los 30 días, pero por lo general puedes esperar recibirlos antes. Pregúntale al técnico lo que puedes esperar.

Además, muchos estados han aprobado legislaciones que exigen a los centros de mamografía informarte sobre la densidad de los tejidos mamarios en la mamografía.

Resultados

Las mamografías son imágenes en blanco y negro del tejido mamario. Se trata de imágenes digitales que aparecen en la pantalla de una computadora. Un radiólogo interpreta las imágenes y le envía al médico un informe por escrito sobre los hallazgos.

El radiólogo busca evidencia de cáncer o enfermedades no cancerosas (benignas) que pueden requerir otras pruebas, seguimiento o tratamiento.

Los posibles hallazgos comprenden los siguientes:

  • Depósitos de calcio (calcificaciones) en conductos y otros tejidos
  • Masas o bultos
  • Áreas asimétricas en la mamografía
  • Áreas densas que aparecen en una sola mama o en un área específica en la mamografía
  • Nueva área densa que ha aparecido desde la última mamografía

Las calcificaciones pueden ser el resultado de secreciones celulares, residuos celulares, inflamación y traumatismos, entre otras causas. Los depósitos diminutos e irregulares llamados «microcalcificaciones» pueden estar asociados al cáncer. Las áreas más extensas y rugosas de las calcificaciones pueden ser causadas por el envejecimiento o por una enfermedad benigna, como fibroadenoma, un tumor no canceroso frecuente de las mamas. La mayoría de las calcificaciones en las mamas son benignas, pero si las calcificaciones tienen un aspecto irregular, su cantidad ha aumentado o, aparentemente, son preocupantes, el radiólogo podría solicitar imágenes de diagnóstico adicionales con vista magnificada.

Las áreas densas indican tejido que es más glandular que grasoso, el cual puede hacer que las calcificaciones o las masas sean más difíciles de identificar o diferenciar del tejido glandular normal. Las áreas densas también pueden representar cáncer. Las áreas distorsionadas sugieren tumores que pueden haber invadido tejidos contiguos.

Si el radiólogo observa áreas en la mamografía que generan preocupación, otras pruebas pueden ser mamografías adicionales, conocidas como vistas de amplificación o de compresión, así como también ecografías o un procedimiento (biopsia) para extraer una muestra del tejido mamario a fin de realizar análisis de laboratorio. Algunas situaciones requieren el uso de imágenes por resonancia magnética de diagnóstico en áreas en las cuales la imagen actual, obtenida mediante mamografía o ecografía, es negativa y no queda claro qué está provocando un cambio o anomalía en la mama.

Estudios clínicos

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Aug. 20, 2016
References
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