Riesgos
Los riesgos y las limitaciones de las mamografías son, entre otros, los siguientes:
Las mamografías requieren una pequeña cantidad de radiación
Una mamografía te expone a una dosis muy baja de radiación. Para la mayoría de las personas, los beneficios de las mamografías periódicas superan los riesgos de la exposición a esta baja dosis de radiación.
Someterse a una mamografía puede llevar a que se hagan más análisis
Si el profesional de atención médica detecta algo inesperado en la mamografía, es posible que necesites someterte a otras pruebas. Estas pueden incluir más estudios por imágenes, como una ecografía, y una biopsia, que es un procedimiento para obtener una muestra de tejido mamario a fin de hacer análisis de laboratorio. Sin embargo, la mayoría de los hallazgos que se detectan en las mamografías no son cáncer.
Si la mamografía detecta algo preocupante, el radiólogo, que es el médico que interpreta las imágenes, querrá compararla con mamografías anteriores. Si te hicieron mamografías en otras instalaciones, el radiólogo podría pedirte permiso para obtener esas imágenes.
La mamografía de rutina no puede detectar todos los tipos de cáncer
Algunos tipos de cáncer que se detectan mediante una exploración física podrían no verse en una mamografía. Un cáncer podría pasar desapercibido si es demasiado pequeño o está situado en un área que sea difícil de ver con una mamografía, por ejemplo, en la axila.
No todos los tipos de cáncer que se detectan con mamografía pueden curarse
Algunos tipos de cáncer de mama son agresivos, se desarrollan rápidamente y se diseminan con rapidez a otras partes del cuerpo. Detectar cáncer de mama en una mamografía no siempre lleva a una cura.
Cómo te preparas
A fin de prepararte para una mamografía, haz lo siguiente:
- Programa el examen para un momento en que sea menos probable que tengas sensibles las mamas. Si menstrúas, por lo general, ese momento es durante la semana siguiente a tu período menstrual.
- Lleva tus imágenes de mamografías anteriores. Si vas a ir a una nueva instalación para la mamografía, solicita que te guarden las mamografías anteriores en un CD. Lleva el CD a la cita médica para que el radiólogo pueda comparar las mamografías anteriores con las imágenes nuevas.
- No te pongas desodorante antes de la mamografía. Evita ponerte desodorantes, antitranspirantes, talco, polvos o lociones debajo de los brazos o en las mamas. A veces, estos productos pueden aparecer en una mamografía y causar confusión.
Lo que puedes esperar
Video: Mamografía para detección del cáncer de mama: qué debes esperar
Una mamografía es una imagen de la mama que se toma con una unidad radiográfica de baja dosis segura.
El técnico te pedirá que te pares enfrente del mamógrafo y acomodará una mama a la vez sobre una superficie plana. Otra superficie plana, llamada placa de compresión, se bajará suavemente hasta comprimir la mama.
La compresión es necesaria para extender el tejido mamario y eliminar el movimiento, que podría hacer que la imagen quede borrosa. Es posible que la compresión te resulte incómoda, pero no debería dolerte. La compresión suele durar solo unos pocos segundos.
Durante este tiempo, un haz de rayos X penetra desde arriba en el tejido mamario. La imagen radiográfica se genera en un casete de filmación, que se encuentra debajo de la mama, o bien se graba digitalmente y se almacena en una computadora.
El tejido mamario más denso, como cuando hay cáncer o calcificaciones, aparece brillante y blanco, mientras que el tejido menos denso, como la grasa, aparece oscuro o gris.
Una vez realizada la radiografía, la compresión cederá, y el técnico cambiará el ángulo de la máquina. Nuevamente, el técnico acomodará la mama sobre una superficie plana, bajará con suavidad la placa de compresión y tomará otra radiografía. Es posible que sea necesario repetir este procedimiento otra vez.
Después del procedimiento, se procesan las imágenes y un radiólogo las interpreta. Se envía un informe final a tu médico.
Durante la prueba
En las instalaciones en que se lleva a cabo la mamografía, te darán una bata y te pedirán que te quites las joyas del cuello y la ropa desde la cintura para arriba.
Durante una mamografía, te pones de pie frente a una máquina de rayos X diseñada para mamografías. Un miembro del equipo de atención médica coloca una de las mamas en una plataforma y la ajusta a tu estatura. La cabeza, los brazos y el torso se posicionan para garantizar que se vea claramente la mama.
Una placa de plástico transparente presiona progresivamente la mama contra la plataforma. Esta presión dura unos pocos segundos para estirar el tejido mamario. La presión no es perjudicial, pero puede causar algunas molestias. Informa al equipo de atención médica si las molestias son excesivas.
Se debe comprimir la mama para emparejar su espesor y permitir que los rayos X atraviesen el tejido mamario. La presión también mantiene inmóvil la mama para disminuir la posibilidad de que las imágenes salgan borrosas por el movimiento y reduce la dosis de radiación que se necesita. Durante la breve exposición a los rayos X, estarás sin moverte y aguantarás la respiración.
Después de la prueba
Después de la mamografía, puedes esperar mientras el equipo de atención médica revisa la calidad de las imágenes. Si las imágenes no son claras, es posible que tengas que repetir parte de la prueba. Por lo general, todo el procedimiento lleva menos de 30 minutos. Después, puedes vestirte y reanudar tus actividades normales.
Resultados
Las mamografías generan imágenes en blanco y negro del tejido mamario. Son imágenes digitales que aparecen en la pantalla de una computadora. Un radiólogo, que es un médico capacitado en estudios por imágenes, revisa las imágenes.
El radiólogo busca signos de cáncer y otras afecciones que pueden requerir otras pruebas, seguimiento o tratamiento. Los resultados se ingresan en un informe y se comparten con el equipo de atención médica. Pregúntale al profesional de atención médica cuándo y cómo recibirás los resultados.
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