Diagnósticos
Tu profesional de atención médica puede hacerte una exploración física y buscar síntomas de daño hepático, como coloración amarillenta de la piel o dolor de estómago. Hay distintos análisis de sangre para detectar cada tipo de virus de la hepatitis. Se extrae una muestra de sangre, generalmente, de una vena del brazo. La muestra se envía a un laboratorio para analizarla.
Hepatitis A
Los resultados de los análisis de sangre pueden indicarle a tu profesional de atención médica si la infección está activa o si tuviste una infección de hepatitis A en el pasado.
Hepatitis B
Los resultados de los análisis de sangre le indicarán al profesional de atención médica si la infección es aguda o crónica.
Estas son algunas pruebas que sirven para revisar si hay daño hepático o complicaciones causadas por la hepatitis B:
- Elastografía transitoria. Esta prueba por imágenes es un tipo de ecografía en el que se envían vibraciones al hígado. Mide la rapidez con que las vibraciones atraviesan el tejido hepático. Muestra lugares del hígado en los que hay rigidez.
- Elastografía por resonancia magnética. Esta prueba combina la resonancia magnética con vibraciones de baja frecuencia para crear un mapa visual que muestra áreas del hígado en las que hay rigidez.
- Biopsia de hígado. Se toma una pequeña muestra de tejido del hígado con una aguja delgada y se envía a un laboratorio para verificar si hay daño. Esto se denomina biopsia de hígado.
Hepatitis C
Los resultados de los análisis de sangre pueden indicarle a tu profesional de atención médica si la infección está activa o si tuviste una infección de hepatitis C en el pasado. Los análisis de sangre también pueden:
- Medir la carga viral, que es la cantidad de virus de la hepatitis C en la sangre.
- Identificar el genotipo y subtipo de virus para ayudar a orientar el tratamiento.
- Evaluar la salud del hígado.
Las pruebas que permiten revisar si hay daño hepático o complicaciones causadas por la hepatitis C son similares a las que se usan para la hepatitis B. Pueden incluir la elastografía transitoria, la elastografía por resonancia magnética o la biopsia de hígado.
Hepatitis D
Los resultados de los análisis de sangre pueden indicarle a tu profesional de atención médica si la infección está activa o si tuviste una infección de hepatitis D en el pasado.
Hepatitis E
Los resultados de los análisis de sangre pueden indicarle a tu profesional de atención médica si la infección está activa, si está por completarse la recuperación o si tuviste una infección en el pasado. Los análisis de las heces también pueden detectar el virus de la hepatitis E.
Más información
Tratamientos
Hepatitis A
No existen tratamientos específicos para la hepatitis A. El cuerpo elimina el virus de la hepatitis A por sí solo. En la mayoría de los casos, el hígado se cura en seis meses y no presenta daños duraderos.
Vacunarte contra la hepatitis A o recibir una inyección de un anticuerpo llamado inmunoglobulina en las dos semanas siguientes a la exposición al virus de la hepatitis A puede protegerte de contraer la infección.
Hepatitis B
Por lo general, no hace falta ningún tratamiento para una infección aguda de hepatitis B. A menudo, la infección desaparece por sí sola.
El tratamiento de una infección crónica de hepatitis B suele enfocarse en reducir el riesgo para daño hepático, como la cirrosis y el cáncer de hígado, y en mejorar la supervivencia a largo plazo. La hepatitis B crónica no puede curarse.
La mayoría de las personas con una infección crónica por el virus de la hepatitis B necesitan tratamiento durante el resto de su vida. La decisión de iniciar el tratamiento depende de muchos factores, como el nivel de daño que tenga el hígado a causa de la fibrosis o la cirrosis, y si tienes otras infecciones, como VIH.
El tratamiento para la hepatitis B crónica puede incluir lo siguiente:
- Medicamentos antivirales. Muchos medicamentos antivirales pueden ayudar a combatir el virus y hacer más lenta su capacidad de dañar el hígado. El entecavir (Baraclude) y el tenofovir (Viread) son los dos medicamentos más comunes que se recetan. Tu profesional de atención médica podría recetarte lamivudina (Epivir) o adefovir (Hepsera). Los medicamentos antivirales se toman por vía oral, a menudo a largo plazo. Son seguros para las personas que están embarazadas.
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Inyecciones de interferón. El interferón es una versión fabricada en laboratorio de una sustancia que el cuerpo produce para combatir las infecciones. Este tipo de medicamento incluye el peginterferón alfa-2a (Pegasys). Una ventaja de las inyecciones de interferón es que se administran durante un tiempo mucho más corto que otros medicamentos antivirales. Pero el interferón tiene una alta tasa de efectos secundarios, como malestar estomacal, vómitos, dificultad para respirar y depresión.
El interferón se utiliza principalmente en jóvenes con hepatitis B que prefieren no necesitar un tratamiento a largo plazo. También se utiliza para personas que quieran quedar embarazadas dentro de unos años. El interferón no debe tomarse durante el embarazo. También puede ser poco seguro para personas con cirrosis o insuficiencia hepática aguda.
- Trasplante de hígado. Si tienes el hígado gravemente dañado, un trasplante de hígado puede ser una opción. Durante un trasplante hepático, el cirujano extrae el hígado dañado y lo reemplaza por uno sano. El nuevo hígado puede ser de un donante fallecido o de una persona viva que dona parte de su hígado.
Vacunarte contra la hepatitis B, recibir una inyección de un anticuerpo llamado inmunoglobulina o recibir ambas después de la exposición al virus de la hepatitis B puede protegerte de contraer la infección.
Hepatitis C
Los análisis de sangre no permiten distinguir entre una infección aguda de hepatitis C y una crónica. Las infecciones agudas pueden desaparecer por sí solas, pero la mayoría de las infecciones de hepatitis C son crónicas.
El tratamiento de una infección de hepatitis C se enfoca en eliminar el virus del cuerpo y reducir el riesgo para enfermedad hepática crónica. Por lo general, el tratamiento se administra sin importar si la infección es aguda o crónica. La hepatitis C se puede curar.
El tratamiento para la hepatitis C puede incluir lo siguiente:
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Medicamentos antivirales. Los medicamentos antivirales se enfocan en eliminar el virus del cuerpo durante, al menos, 12 semanas después de la finalización del tratamiento. Algunos medicamentos antivirales más recientes, que son de acción directa, ofrecen mejores resultados, menos efectos secundarios y tiempos de tratamiento más cortos. El tratamiento puede durar tan solo ocho semanas.
La elección de los medicamentos y la duración del tratamiento dependen del genotipo de la hepatitis C, de si el hígado está dañado, de otras afecciones y de tratamientos previos. Durante todo el tratamiento, tu equipo de atención médica vigila la respuesta a los medicamentos y los efectos secundarios. El tratamiento con antivirales de acción directa suele durar 12 semanas.
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Trasplante de hígado. Un trasplante de hígado puede ser una opción en caso de daño hepático grave debido a una infección crónica de hepatitis C. Durante un trasplante de hígado, un cirujano extrae el órgano dañado y lo reemplaza por uno sano. La mayoría de los hígados trasplantados provienen de donantes fallecidos. Una pequeña cantidad proviene de donantes vivos que donan una parte de su hígado.
En la mayoría de los casos, el trasplante de hígado por sí solo no cura la hepatitis C. Es probable que la infección reaparezca. Esto significa más tratamiento con medicamentos antivirales para evitar que se dañe el nuevo hígado. Los estudios han demostrado que los nuevos medicamentos antivirales curan la hepatitis C después de un trasplante.
Hepatitis D
Por lo general, no hace falta ningún tratamiento para una infección aguda de hepatitis D. La infección dura poco y suele desaparecer por sí sola.
El tratamiento de una infección crónica de hepatitis D suele enfocarse en reducir el riesgo para daño hepático, como la cirrosis y el cáncer de hígado, y en mejorar la supervivencia a largo plazo. Las personas que tienen una superinfección con hepatitis B crónica desarrollan un cuadro más grave que las tienen una coinfección con hepatitis B. La hepatitis D crónica no tiene cura.
El tratamiento para la hepatitis D puede incluir lo siguiente:
- Inyecciones de interferón. El interferón es una versión fabricada en laboratorio de una sustancia que el cuerpo produce para combatir las infecciones. Este tipo de medicamento incluye el peginterferón alfa-2a (Pegasys). Sin embargo, el interferón tiene una tasa alta de efectos secundarios y recaídas. Las inyecciones de interferón suelen administrarse durante un año o más. El interferón no debe tomarse durante el embarazo. También puede ser poco seguro para personas con cirrosis o insuficiencia hepática aguda.
- Trasplante de hígado. Si tienes el hígado gravemente dañado, un trasplante de hígado puede ser una opción. Durante un trasplante hepático, el cirujano extrae el hígado dañado y lo reemplaza por uno sano. El nuevo hígado puede ser de un donante fallecido o de una persona viva que dona parte de su hígado.
- Nuevos medicamentos. Hay investigadores que están trabajando en nuevos medicamentos para ayudar a tratar las infecciones crónicas de hepatitis D.
Hepatitis E
Por lo general, no hace falta ningún tratamiento para una infección aguda de hepatitis E. A menudo, la infección desaparece por sí sola.
La infección crónica de hepatitis E suele afectar a personas que tienen un sistema inmunitario debilitado a causa de un trasplante de órgano sólido, algunos tipos de quimioterapia u otras infecciones, como el VIH. El tratamiento se enfoca en reducir ciertos riesgos, como la fibrosis y la cirrosis en el hígado. La hepatitis E crónica podría tener cura.
El tratamiento para la hepatitis E puede incluir lo siguiente:
- Reducción de los medicamentos inmunosupresores. Una persona que recibe un trasplante de órgano sólido necesita tomar medicamentos para prevenir el rechazo del órgano. Reducir estos medicamentos ayuda al sistema inmunitario a combatir la infección de hepatitis E. Tu equipo de atención médica controla el órgano trasplantado para detectar cualquier signo de rechazo.
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Medicamentos antivirales. La ribavirina (Virazone y Ribasphere) es un medicamento antiviral que se usa para combatir el virus y hacer más lenta su capacidad para dañar el hígado. La ribavirina se toma por vía oral, a menudo de forma diaria durante tres meses. El efecto secundario más común de la ribavirina es la anemia, que puede hacer que necesites transfusiones de sangre o inyecciones de eritropoyetina, una versión creada en laboratorio de una sustancia que ayuda al cuerpo a producir glóbulos rojos. La ribavirina no debe tomarse durante el embarazo.
Tu profesional de atención médica podría recomendarte un segundo tratamiento con ribavirina. También es posible que tomes ribavirina con interferón para mejorar la respuesta al tratamiento.
- Inyecciones de interferón. El interferón es una versión fabricada en laboratorio de una sustancia que el cuerpo produce para combatir las infecciones. Este tipo de medicamento incluye el peginterferón alfa-2a (Pegasys). Sin embargo, el interferón tiene una tasa alta de efectos secundarios y recaídas. El interferón aumenta el riesgo de tener rechazo repentino del órgano en las personas que han recibido un trasplante.
Estudios clínicos
Explora los estudios de Mayo Clinic que ensayan nuevos tratamientos, intervenciones y pruebas para prevenir, detectar, tratar o controlar esta afección.
Modo de vida y remedios caseros
Hay medidas de autocuidado que pueden ayudar a controlar los síntomas de la hepatitis:
- Descansa. Muchas personas con hepatitis sienten cansancio, náuseas y tienen menos energía.
- Aliméntate bien. Ten una alimentación saludable y equilibrada. Las náuseas pueden dificultar la alimentación. Intenta comer refrigerios a lo largo del día, en lugar de comidas completas. Para obtener las calorías suficientes, come alimentos con un mayor contenido calórico.
- Bebe líquidos para hidratarte. Es importante que prevengas la deshidratación, especialmente si tienes vómitos o diarrea.
- Evita el alcohol. No bebas alcohol. Puede causar daño al hígado.
- Toma medicamentos con precaución. Puede que tu hígado tenga dificultad para procesar algunos medicamentos. Habla con tu profesional de atención médica sobre todos los medicamentos que tomas, incluidos los que puedes comprar sin receta médica.
Preparación para la consulta
Si estuviste expuesto a la hepatitis o tienes síntomas de hepatitis, programa una cita con tu profesional de atención médica. Preparar y anticipar las respuestas a algunas preguntas puede ayudarte a aprovechar al máximo la cita médica.
Qué puedes hacer
Como las citas médicas pueden ser breves y a menudo hay que abarcar mucha información, es aconsejable ir preparado.
- Ten en cuenta las restricciones previas a la cita. Cuando programes la cita médica, pregunta si hay algo que debas hacer con anticipación, como cambiar tu alimentación.
- Prepara una lista de tus síntomas. Incluye los que parezcan no tener relación con el motivo de la cita médica.
- Haz una lista de la información personal crucial, incluidas las situaciones de estrés importantes o los cambios recientes en tu vida, así como tus viajes recientes o toda posible exposición a la hepatitis.
- Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas, las plantas medicinales y otros suplementos que tomes. Anota las dosis de cada uno.
- Considera ir acompañado de un familiar o un amigo. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que hayas pasado por alto u olvidado.
- Prepara una lista de preguntas para hacerle al profesional de atención médica.
Preguntas básicas que puedes hacer
Estas son algunas preguntas básicas que puedes hacer.
Causas y diagnóstico
- ¿Cuál es la causa probable de los síntomas o la afección?
- ¿Cuáles son otras causas posibles?
- ¿Qué pruebas deben hacerme? ¿Debería someterme a pruebas para detectar otras causas de enfermedad hepática?
- ¿Suele la afección que tengo ser temporal o crónica?
Tratamiento y salud general
- ¿Necesito tratamiento para la infección de hepatitis?
- ¿Qué opciones de tratamiento tengo? ¿Cuáles son los beneficios y los riesgos de cada opción?
- ¿Hay otras opciones de tratamiento aparte de las que me acaba de sugerir?
- ¿Existe alguna versión genérica del medicamento que me recetó?
- Tengo otras afecciones de la salud. ¿Cuál es la mejor manera de controlar estas enfermedades de manera conjunta?
- ¿Debo respetar alguna restricción, como evitar el alcohol o algunos medicamentos?
Vida cotidiana y protección de otras personas
- ¿Puedo contagiar la hepatitis a otras personas? ¿Cómo puedo proteger a quienes me rodean?
- ¿Debería mi familia hacerse la prueba?
- ¿Hay alguna vacuna para el tipo de hepatitis que tengo? Si la hay, ¿deberían las personas cercanas a mí recibir la vacuna contra la hepatitis?
- Si una persona cercana a mí recibe un diagnóstico de hepatitis, ¿hay alguna vacuna para prevenir la infección?
- ¿Puedo continuar en el trabajo o los estudios?
- ¿Cómo puedo saber cuándo la hepatitis ya no es contagiosa?
- ¿Qué síntomas podrían indicar complicaciones graves?
Atención médica e información adicional
- ¿Debería consultar con un especialista?
- ¿Hay algún folleto o página web que me recomiende?
Qué esperar del médico
Es posible que el profesional de atención médica te haga preguntas como las siguientes.
Posible exposición
- ¿Recientemente viajaste o has pasado tiempo en una zona con agua contaminada o con un brote de hepatitis?
- ¿Has estado expuesto a una persona con hepatitis?
- ¿Has recibido la vacuna contra la hepatitis A o B?
- ¿Has tenido hepatitis antes?
Síntomas
- ¿Cuándo comenzaron los síntomas?
- ¿Son los síntomas constantes, o aparecen y desaparecen?
- ¿Cuál es la gravedad de los síntomas?
- ¿Hay algo que mejore los síntomas?
- ¿Hay algo que empeore los síntomas?
Estas son algunas de las preguntas sobre los síntomas y los diagnósticos anteriores que pueden hacerte en caso de sospecha de hepatitis B o C:
- ¿Has tenido ictericia, es decir, coloración amarillenta en los ojos, o heces de color claro?
- ¿Te han diagnosticado hepatitis o alguna otra afección del hígado?
- ¿Has recibido alguna transfusión de sangre o un trasplante de órgano?
- ¿Te inyectas drogas?
- ¿Has tenido relaciones sexuales sin preservativo?
- ¿Cuántas parejas sexuales has tenido?
- ¿Alguien de tu familia tiene hepatitis u otra enfermedad hepática?