Manejo del estrés: analiza tu reacción al estrés

El manejo del estrés comienza con una valoración sincera de cómo reaccionas frente a las situaciones de estrés. A partir de allí, puedes contrarrestar las maneras poco saludables de reaccionar con técnicas más útiles.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

En la actualidad, es difícil evitar el estrés con tantas exigencias que compiten por tu tiempo y tu atención. Sin embargo, si tienes una buena capacidad para el manejo del estrés, puedes sobrellevarlo de una manera saludable.

Uno de los primeros pasos hacia un buen manejo del estrés es comprender cómo reaccionas ante él, y hacer cambios, si es necesario. Analiza con honestidad cómo reaccionas ante el estrés y, luego, adopta o modifica técnicas de manejo del estrés para asegurarte de que el estrés en tu vida no te provoque problemas de salud.

Evalúa tu forma de reaccionar ante el estrés

Las habilidades para el manejo del estrés no surgen naturalmente. Sin embargo, puedes aprender nuevas habilidades para el manejo del estrés o modificar tus habilidades existentes para ayudarte a sobrellevar la situación de una mejor manera.

Primero, observa tu forma de reaccionar ante el estrés. Algunas personas parecen tomar todo con calma. Sus actitudes naturalmente relajadas se destacan, incluso en situaciones estresantes. ¿Se acerca otra fecha límite? Los demás pueden manejarlo. ¿La máquina lavavajillas tiene filtraciones? No hay problema, será una reparación simple. Otras personas se ponen ansiosas ante el primer signo de una situación estresante. ¿Estás llegando tarde a una reunión? ¡Es momento de entrar en pánico! ¿Estás atrapado en un embotellamiento? ¡Que empiecen las maldiciones!

A continuación, te presentamos algunas reacciones ante el estrés que son frecuentes pero poco saludables. ¿Alguna de las siguientes conductas describe tus reacciones? Si no estás seguro, considera llevar un registro diario durante alrededor de una semana para controlar tus reacciones ante situaciones estresantes.

  • Dolor. Puede que, inconscientemente, aprietes la mandíbula o los puños o que manifiestes tensión muscular, especialmente en el cuello y en los hombros; todo esto puede provocar un dolor físico inexplicable. El estrés también puede provocar una variedad de otros trastornos de la salud, como malestar estomacal, falta de aire, dolor de espalda, dolores de cabeza e insomnio.
  • Comer en exceso. El estrés puede hacer que comas incluso cuando no tienes hambre, o que te saltees el ejercicio. Por otra parte, puede que comas menos e incluso que pierdas peso en situaciones de mayor estrés.
  • Ira. El estrés puede provocar mal carácter. Cuando te encuentras bajo presión, puede que hasta discutas con colegas, amigos o seres queridos, a veces ante la mínima provocación o acerca de cosas que no tienen nada que ver con tu situación estresante.
  • Llanto. El estrés puede desencadenar ataques de llanto, a veces, sin una advertencia aparente. Puedes llorar por cuestiones que no se relacionan con la situación que te estresa. También es posible que te sientas solo o aislado.
  • Depresión. A veces, el estrés puede ser demasiado como para soportarlo. Es posible que evites el problema, que no vayas a trabajar, que te sientas desesperado o que, simplemente, te rindas. El estrés crónico puede ser un factor en la manifestación de la depresión o de trastornos de ansiedad.
  • Negatividad. Cuando no sobrellevas bien el estrés, puede que automáticamente esperes lo peor o que magnifiques los aspectos negativos de cualquier situación indeseable.
  • Tabaquismo. Incluso si dejaste de fumar hace mucho tiempo, un cigarrillo puede parecer una forma sencilla de relajarte cuando estás bajo presión. De hecho, el estrés es una de las principales causas de sufrir una recaída con el cigarrillo. También puede que hasta recurras al alcohol o a las drogas para adormecer los efectos del estrés.

Da el siguiente paso hacia el manejo del estrés

Una vez que hayas identificado las reacciones poco saludables que puedas tener ante el estrés no controlado, podrás comenzar a mejorar tus habilidades de manejo del estrés. Los siguientes son algunos ejemplos de la extensa lista de técnicas de manejo del estrés:

  • Recorta tu agenda. Cuando sea posible, reduce la cantidad de obligaciones que tienes. Si bien es cierto que es más fácil decirlo que hacerlo, intenta analizar tu agenda diaria, semanal y mensual, e identificar las reuniones, las actividades, las cenas o las tareas que podrías eliminar o delegar a otras personas.
  • Prepárate. Anticípate al estrés preparándote para las reuniones o los viajes, organizando mejor tu tiempo y estableciendo metas realistas para las tareas tanto importantes como secundarias. El estrés aumenta cuando te quedas sin tiempo porque sucede algo inesperado; por ejemplo, prevé tiempo adicional para los atascos de tráfico.
  • Haz contactos. Conéctate con personas nuevas o reanuda contactos del pasado. Rodearte de familiares, amigos y compañeros de trabajo, o miembros del clérigo y líderes espirituales que te apoyen puede tener un efecto positivo en tu bienestar mental y en tu capacidad para afrontar el estrés. Trabaja como voluntario en tu comunidad.
  • Incorpora un pasatiempo. Hacer una actividad que disfrutes puede relajar tu mente inquieta. Prueba pasatiempos como la lectura, la jardinería, las manualidades, los entretenimientos electrónicos, la pesca, la carpintería, la música: cosas que no impliquen competencia ni te generen más estrés.
  • Relájate. La actividad física, la meditación, el yoga, los masajes, la respiración profunda y otras técnicas de relajación pueden ayudarte a controlar el estrés. No importa cuál de ellas elijas. Lo importante es que centres tu atención en algo relajante y que tengas mayor conciencia de tu cuerpo.
  • Duerme lo suficiente. La falta de sueño afecta el sistema inmunitario y el juicio, y te hace más propenso a reaccionar ante la más mínima molestia. La mayoría de las personas necesita entre siete y nueve horas de sueño por día.
  • Busca ayuda profesional. Si tu intento de manejar el estrés no es suficiente, consulta con tu médico. El estrés crónico no controlado puede provocar diversos problemas de salud potencialmente graves, como dolor y depresión.

Por lo general, el estrés no mejora solo. Lo más probable es que tengas que trabajar de forma activa para controlar el estrés de tu vida antes de que este te controle a ti. Cuando hayas identificado la manera en que reaccionas ante las situaciones estresantes, podrás adoptar una mejor posición para controlar el estrés, aunque no puedas eliminarlo. Si las medidas que estás tomando para manejar el estrés no dan resultado, intenta un nuevo abordaje.

June 13, 2018 See more In-depth