Atención posparto: qué esperar después de un parto vaginal

Puede que tu bebé recién nacido sea la prioridad, pero la atención posparto también es importante. Desde inflamación vaginal hasta problemas urinarios, esto es lo que debes esperar mientras te recuperas de un parto vaginal.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

El embarazo cambia tu cuerpo de maneras que no imaginas, y este proceso no se detiene cuando nace el bebé. Esto es lo que debes esperar después de un parto vaginal.

Inflamación vaginal

Si tuviste una episiotomía o un desgarro vaginal durante el parto, la herida podría dolerte durante algunas semanas. Los desgarros extensos podrían tardar más tiempo en curarse. Mientras tanto, puedes ayudar a propiciar su curación de la siguiente manera:

  • Si sentarte te resulta incómodo, hazlo sobre una almohada o un anillo acolchado.
  • Usa una botella flexible para verter agua templada sobre la vulva mientras orinas. Presiona con firmeza una compresa o un paño limpios contra la herida cuando te agaches para evacuar los intestinos.
  • Enfría la herida aplicando una compresa de hielo o coloca una almohadilla fría de hamamelis entre una toalla femenina y la herida.
  • Toma analgésicos o ablandadores de heces como te los haya recomendado el proveedor de atención médica.

Mientras te curas, espera que la molestia mejore de a poco. Comunícate con el proveedor de atención médica si el dolor empeora, si la herida toma temperatura, se hincha o te duele, o si notas una secreción similar al pus.

Flujo vaginal

Tendrás secreción vaginal (loquios) durante varias semanas después del parto. Los primeros días, será un sangrado intenso de color rojo. La secreción disminuirá progresivamente, se volverá más acuosa y cambiará de un color rosado o marrón a un color amarillento o blancuzco.

Comunícate con tu proveedor de atención médica si ocurre lo siguiente:

  • Tienes sangrado vaginal intenso
  • La secreción tiene olor desagradable
  • Tienes fiebre de 100,4 °F (38 °C) o superior

Contracciones

Es posible que sientas contracciones, a veces llamadas «dolores posparto», durante los primeros días después del parto. Estas contracciones, que suelen asemejarse a los cólicos menstruales, ayudan a evitar el sangrado excesivo al comprimir los vasos sanguíneos del útero. Estas contracciones tienden a ser más intensas en los partos sucesivos. El proveedor de atención médica podría recomendarte un analgésico de venta libre.

Comunícate con el proveedor de atención médica si tienes fiebre o si tienes el abdomen sensible al tacto. Estos signos y síntomas podrían indicar una infección uterina.

Problemas para orinar

La hinchazón o los moretones de los tejidos que rodean la vejiga y la uretra pueden causar dificultad para orinar. El temor al ardor de la orina en la zona perineal sensible puede tener el mismo efecto. La dificultad para orinar suele desaparecer sola. Mientras tanto, podría ser útil verter agua en la vulva mientras estás sentada en el inodoro.

Comunícate con el proveedor de atención médica si presentas algún signo o síntoma de infección urinaria. Por ejemplo:

  • Necesidad imperiosa y constante de orinar
  • Sensación de ardor al orinar
  • Orinar frecuentemente en pequeñas cantidades

El embarazo y el parto estiran el tejido conectivo de la base de la vejiga, y pueden provocar daño nervioso y muscular en la vejiga o en la uretra. Podrías perder orina al toser, al hacer esfuerzos o al reír. Afortunadamente, este problema suele mejorar con el tiempo. Mientras tanto, utiliza compresas higiénicas y realiza ejercicios de Kegel para ayudar a tonificar los músculos del suelo pélvico.

Para hacer los ejercicios de Kegel, tensa los músculos pélvicos como si fueras a detener el flujo de orina. Inténtalo durante cinco segundos por vez, cuatro o cinco veces seguidas. Aumenta gradualmente hasta mantener los músculos contraídos durante 10 segundos por vez y relajarlos durante 10 segundos entre contracciones. Intenta hacer al menos tres series de 10 repeticiones por día.

Hemorroides y evacuaciones intestinales

Si sientes dolor al evacuar los intestinos e hinchazón cerca del ano, es posible que tengas hemorroides —venas dilatadas e inflamadas en el ano o en la parte inferior del recto—. Para aliviar las molestias mientras las hemorroides se curan, sumérgete en una tina con agua tibia y aplica compresas de hamamelis en la zona afectada. Tu proveedor de atención médica también podría recomendarte un medicamento tópico para las hemorroides.

Si notas que evitas las evacuaciones intestinales por temor a lastimarte el perineo o empeorar el dolor de las hemorroides o la herida de la episiotomía, toma medidas para mantener las heces blandas y normales. Consume alimentos ricos en fibra (como frutas, vegetales y cereales integrales) y bebe mucha agua. Pregúntale a tu proveedor de atención médica sobre un ablandador de heces o un laxante osmótico, si es necesario.

Otro posible problema para las madres primerizas después de un parto vaginal es la incapacidad de controlar las evacuaciones intestinales (incontinencia fecal). Hacer ejercicios de Kegel con frecuencia puede ayudar a controlar la pérdida fecal leve. Si tienes problemas constantes para controlar las evacuaciones intestinales, consulta con tu proveedor de atención médica.

Dolor en los pechos y goteo de leche

Varios días después del parto, puedes sentir los pechos duros, hinchados o adoloridos (congestión). Para aliviar el malestar, da el pecho, utiliza un sacaleches, aplica paños tibios o toma una ducha tibia para extraer la leche. Entre un amamantamiento y otro, ponte paños fríos o compresas de hielo en los pechos. También podrían ser útiles los analgésicos de venta libre.

Si no estás amamantando, usa un sostén que brinde una buena sujeción, como uno deportivo, para ayudar a detener la producción de leche. No presiones ni te frotes los pechos, ya que puede hacer que produzcas más leche. Si te duele al amamantar, pídele consejos a un médico especialista en lactancia.

Si te gotean los pechos entre un amamantamiento y otro, usa protectores mamarios dentro del sostén para que no se te moje la ropa. Cambia los protectores después de cada amamantamiento y siempre que estén húmedos.

Si no amamantas a tu bebé, usa un sostén que brinde una buena sujeción para ayudar a detener la producción de leche. No te presiones los pechos ni te saques leche con un extractor de leche, ya que esto hará que produzcas más leche.

Caída del cabello y cambios en la piel

Durante el embarazo, los niveles elevados de hormonas suspenden la caída normal del cabello. A menudo, el resultado es un cabello muy voluminoso; pero después se paga. Después del parto, el cuerpo se desprende del exceso de cabello de una sola vez. La caída del cabello generalmente se detiene dentro de los seis meses.

Las estrías no desaparecen después del parto, pero con el tiempo pasan del morado rojizo al plateado o blanco. La piel que se haya oscurecido durante el embarazo (como la línea vertical que aparece en el abdomen, llamada «linea nigra») también desaparecerá lentamente.

Cambios en el estado de ánimo

El parto desencadena una mezcla de emociones intensas. Es frecuente tener cambios de humor, irritabilidad, tristeza y ansiedad. Muchas madres primerizas tienen una depresión leve, a veces llamada «tristeza posparto». Esa tristeza generalmente desaparece en una o dos semanas. Mientras tanto, cuídate bien. Comparte lo que sientes y pídeles ayuda a tu pareja, a tus seres queridos o a tus amigos. Si tu depresión empeora o si sientes desesperanza y tristeza la mayor parte del tiempo, comunícate con un proveedor de atención médica. Es importante recibir un tratamiento inmediato.

Pérdida de peso

Después de dar a luz, es probable que te sientas fuera de estado. Incluso, es posible que luzcas como si aún estuvieras embarazada. Esto es normal. La mayoría de las mujeres adelgazan más de 10 libras (4,5 kg) al dar a luz, lo que incluye el peso del bebé, de la placenta y del líquido amniótico. Durante los días posteriores al parto, eliminarás más peso de los líquidos restantes. Después, una dieta saludable y el ejercicio regular podrán ayudarte a volver progresivamente al peso que tenías antes del embarazo.

Control después del parto

Cerca de las seis semanas después del parto, el proveedor de atención médica te revisará la vagina, el cuello uterino y el útero para asegurarse de que te estés recuperando bien. Puede realizar un examen de mamas, así como controlar tu peso y presión arterial. Este es un buen momento para hablar sobre reanudar la actividad sexual, los métodos anticonceptivos, la lactancia y la manera en que te acostumbras a la vida con un nuevo bebé. Quizás preguntes acerca de los ejercicios de Kegel para ayudar a tonificar los músculos del suelo pélvico.

Pero más que nada, comparte toda inquietud que tengas sobre tu salud física o emocional. Es probable que lo que sientes sea normal. Busca la confianza de tu proveedor de atención médica a medida que comienzas esta nueva etapa de tu vida.

June 13, 2018 See more In-depth