Descripción general

El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) es una enfermedad crónica, que puede poner en riesgo la vida, provocada por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Al dañar el sistema inmunitario, el VIH interfiere con la capacidad que tiene el cuerpo de combatir los organismos que provocan enfermedades.

El VIH es una infección de transmisión sexual. También puede transmitirse por el contacto con sangre infectada o de madre a hijo durante el embarazo, el nacimiento o la lactancia materna. Sin medicación, pueden pasar años hasta que el VIH debilite el sistema inmunitario al punto de evolucionar al sida.

El VIH/sida no tiene cura, pero hay medicamentos que pueden disminuir el avance de la enfermedad de manera significativa. Esos medicamentos redujeron la cantidad de muertes por sida en muchos países desarrollados. Sin embargo, el VIH continúa diezmando las poblaciones de África, Haití y algunas partes de Asia.

Síntomas

Los síntomas del VIH y del sida varían, según la etapa de la infección.

Infección primaria (VIH agudo)

La mayoría de las personas infectadas por el VIH desarrollan una enfermedad parecida a la influenza dentro del primer o segundo mes después de que el virus ingresó al cuerpo. La enfermedad, conocida como «infección primaria o aguda por el VIH», puede durar algunas semanas. Los siguientes son algunos de los posibles signos y síntomas:

  • Fiebre
  • Dolor de cabeza
  • Dolor muscular y articular
  • Erupción cutánea
  • Dolor de garganta
  • Ganglios linfáticos inflamados, principalmente, en el cuello

Si bien los síntomas de la infección primaria por el VIH pueden ser lo suficientemente leves como para pasar desapercibidos, la cantidad de virus en el torrente sanguíneo (carga viral) es, en especial, alta en esta etapa. En consecuencia, la infección por el VIH se contagia de manera más eficiente durante la infección primaria que durante la etapa siguiente.

Infección clínica latente (VIH crónico)

En algunas personas, la inflamación persistente de los ganglios linfáticos ocurre durante el VIH clínico latente. Salvo esos casos, no hay signos y síntomas específicos. Sin embargo, el VIH permanece en el cuerpo y en los glóbulos blancos infectados.

Por lo general, la infección clínica latente dura alrededor de diez años si no recibes terapia antirretroviral. Esta etapa puede durar décadas en personas que toman medicamentos antirretrovíricos. No obstante, algunas personas desarrollan una etapa más grave de la enfermedad de forma más temprana.

Infección por el VIH sintomática temprana

A medida que el virus continúa multiplicándose y destruyendo células inmunes, puedes desarrollar infecciones leves o signos y síntomas crónicos como los siguientes:

  • Fiebre
  • Fatiga
  • Ganglios linfáticos inflamados —a menudo, uno de los primeros signos de la infección por el VIH—
  • Diarrea
  • Pérdida de peso
  • Candidosis vaginal oral (candidiasis)
  • Herpes (herpes zóster)

Evolución al sida

Si no recibes tratamiento para tu infección por el VIH, generalmente, la enfermedad evoluciona y se convierte en sida en alrededor de 10 años. Para cuando se desarrolla el sida, el sistema inmunitario ya fue gravemente dañado, por lo que te vuelves propenso a infecciones oportunistas —enfermedades que, en general, no afectarían demasiado a una persona con un sistema inmunitario saludable—.

Los siguientes pueden ser los signos y síntomas de algunas de estas infecciones:

  • Sudoraciones nocturnas con empapamiento
  • Fiebre recurrente
  • Diarrea crónica
  • Manchas blancas persistentes o lesiones inusuales en la lengua o la boca
  • Fatiga persistente, sin causa aparente
  • Pérdida de peso
  • Erupciones cutáneas o bultos

Cuándo consultar al médico

Si crees que puedes haberte contagiado el VIH o que tienes riesgo de contraerlo, consulta a un profesional de salud lo antes posible.

Causas

El VIH es una infección viral que puede transmitirse por contacto sexual, por sangre o de madre a hijo durante el embarazo, el nacimiento o la lactancia materna.

¿Cuándo el VIH se convierte en sida?

EL VIH destruye las células CD4 —tipo específico de glóbulos blancos que cumple el rol fundamental de ayudar al cuerpo a combatir las enfermedades—. El sistema inmunitario se debilita a medida que se destruyen las células CD4. Puedes tener una infección por el VIH durante años antes de que evolucione y se convierta en sida.

Las personas infectadas con el VIH desarrollan sida cuando su conteo de CD4 es inferior a 200 o cuando experimentan una complicación propia del sida.

Cómo se transmite el VIH

Para contagiarte el VIH, la sangre infectada, el semen o las secreciones vaginales deben ingresar al cuerpo. No puedes contagiarte a través del contacto normal —los abrazos, los besos, el baile o el apretón de manos— con alguien que tiene VIH o sida. El VIH no puede transmitirse a través del aire, del agua ni de la mordida de un insecto.

Puedes contagiarte el VIH de muchas formas, entre ellas las siguientes:

  • Si tienes relaciones sexuales. Puedes infectarte si tienes relaciones sexuales vaginales, anales u orales con una pareja infectada cuya sangre, semen o secreciones vaginales ingresan a tu cuerpo. El virus puede ingresar al cuerpo a través de llagas en la boca o de pequeñas fisuras que, a veces, se producen en el recto o en la vagina durante la actividad sexual.
  • Por transfusiones de sangre. En algunos casos, el virus puede transmitirse mediante transfusiones de sangre. Actualmente, los hospitales y los bancos de sangre estadounidenses realizan análisis de sangre para detectar anticuerpos del VIH, por lo que el riesgo es muy bajo.
  • Por compartir agujas. El VIH puede transmitirse a través de agujas y jeringas contaminadas con sangre infectada. Compartir parafernalia de drogas intravenosas te pone en riesgo de contagiarte el VIH y otras enfermedades infecciosas, como la hepatitis.
  • Durante el embarazo o el parto, o por la lactancia materna. Las madres infectadas pueden contagiar a sus bebés. Sin embargo, si se realiza un tratamiento para la infección por el VIH durante el embarazo, las madres pueden reducir, de manera significativa, el riesgo de contagiar a sus bebés.

Factores de riesgo

Cuando el VIH/sida apareció por primera vez en los Estados Unidos, afectó principalmente a los hombres que tenían relaciones sexuales con otros hombres. No obstante, hoy está claro que el VIH también se contagia por coito heterosexual.

Cualquier persona de cualquier edad, raza, sexo u orientación sexual puede contagiarse, pero tienes mayor riesgo de contraer VIH/sida si realizas lo siguiente:

  • Tienes relaciones sexuales sin protección. Esto significa tener relaciones sin utilizar un preservativo nuevo de látex o de poliuretano por vez. El sexo anal es más riesgoso que el sexo vaginal. El riesgo es mayor si tienes múltiples parejas sexuales.
  • Tienes otra enfermedad de transmisión sexual (ETS). Muchas enfermedades de transmisión sexual (ETS) producen llagas abiertas en los genitales. Estas llagas actúan como entradas del VIH al cuerpo.
  • Usas drogas intravenosas. En general, las personas que utilizan drogas intravenosas comparten agujas o jeringas. Esto los expone al contacto con gotas de sangre de otras personas.
  • Eres un hombre sin circuncidar. Los estudios indican que la falta de circuncisión aumenta el riesgo de transmisión heterosexual del VIH.

Complicaciones

La infección por el VIH debilita el sistema inmunitario, por lo que te hace muy propenso a numerosas infecciones y a ciertos tipos de cáncer.

Infecciones frecuentes para el VIH/sida

  • Tuberculosis (TB). En los países de escasos recursos, la tuberculosis es la infección oportunista más frecuente asociada con el VIH y una de las causas principales de muerte en las personas con sida.
  • Citomegalovirus. Este virus del herpes frecuente se transmite en los líquidos del cuerpo, como la saliva, la sangre, la orina, el semen y la leche materna. Un sistema inmunitario sano desactiva el virus, por lo que permanece inactivo en el cuerpo. Si el sistema inmunitario se debilita, el virus reaparece —y causa daño en los ojos, el tubo digestivo, los pulmones u otros órganos—.
  • Candidiasis. La candidiasis es una infección frecuente asociada con el VIH. Provoca inflamación, así como un recubrimiento blanco y espeso en las membranas mucosas de la boca, la lengua, el esófago o la vagina.
  • Meningitis criptocócica. La meningitis es una inflamación de las membranas y del fluido alrededor del cerebro y de la médula espinal (meninges). La meningitis criptocócica es una infección frecuente del sistema nervioso central asociada con el VIH y provocada por un hongo que se encuentra en la tierra.
  • Toxoplasmosis. Esta infección potencialmente mortal es provocada por el Toxoplasma gondii, parásito que contagian principalmente los gatos. Los gatos infectados transmiten los parásitos a través de sus heces y así contagian a otros animales y a los humanos.
  • Criptosporidiosis. Esta infección es provocada por un parásito intestinal que comúnmente se encuentra en los animales. Te contagias criptosporidiosis cuando ingieres alimentos o agua contaminados. El parásito crece en los intestinos y en las vías biliares, y provoca diarrea aguda y crónica en personas con sida.

Tipos de cáncer frecuentes para las personas con VIH/sida

  • Sarcoma de Kaposi. Es un tumor de las paredes de los vasos sanguíneos; este cáncer es poco común en personas que no están infectadas con el VIH, pero frecuente en personas que sí lo están.

    Por lo general, el sarcoma de Kaposi se manifiesta a través de lesiones rosas, rojas o violetas en la piel y en la boca. En personas con piel más oscura, las lesiones pueden parecer marrones oscuras o negras. El sarcoma de Kaposi también puede afectar los órganos internos, incluidos el tubo digestivo y los pulmones.

  • Linfoma. Este tipo de cáncer se origina en los glóbulos blancos y, a menudo, aparece primero en los ganglios linfáticos. El signo más frecuente y que aparece primero es la hinchazón indolora de los ganglios linfáticos del cuello, de las axilas y de la ingle.

Otras complicaciones

  • Síndrome de desgaste. Los regímenes de tratamientos agresivos redujeron la cantidad de casos de síndrome de desgaste, pero este aún afecta a muchas personas que tienen sida. Se define como la pérdida de, al menos, el 10 por ciento del peso corporal; y, por lo general, está acompañada por diarrea, debilidad crónica y fiebre.
  • Complicaciones neurológicas. Si bien al parecer el sida no infecta las neuronas, puede provocar síntomas neurológicos, como confusión, falta de memoria, depresión, ansiedad y dificultad para caminar. Una de las complicaciones neurológicas más frecuentes es el complejo de demencia del sida, que produce cambios en la conducta y una disminución de las facultades mentales.
  • Enfermedad renal. La nefropatía asociada al VIH consiste en la inflamación de los pequeños filtros de los riñones que eliminan el exceso de líquidos y de desechos del torrente sanguíneo y los transportan a la orina. Debido a una predisposición genética, el riesgo de desarrollar una nefropatía asociada al VIH es mucho más alto en los afroamericanos.

    Independientemente del conteo de CD4, quienes fueron diagnosticados una nefropatía asociada al VIH deberían comenzar una terapia antirretroviral.

Prevención

No existe vacuna para prevenir la infección por el VIH y no existe cura para el sida. Sin embargo, puedes protegerte a ti mismo y a otros de la infección. Esto supone informarte sobre el VIH y evitar cualquier conducta que permita que los líquidos infectados por el VIH —la sangre, el semen, las secreciones vaginales y la leche materna— ingresen a tu cuerpo.

Para ayudarte a prevenir el contagio del VIH, haz lo siguiente:

  • Utiliza un preservativo nuevo cada vez que tengas relaciones sexuales. Si desconoces si tu pareja tiene VIH, utiliza un preservativo nuevo cada vez que tengas relaciones anales o vaginales. Las mujeres pueden utilizar un preservativo femenino.

    Solo utiliza lubricantes a base de agua. Los lubricantes a base de aceite pueden dañar los preservativos y hacer que se rompan. Durante el sexo oral, utiliza un preservativo abierto sin lubricar o un protector bucal —pieza de látex de tipo médico—.

  • Considera el medicamento Truvada. El uso del medicamento combinado emtricitabina-tenofovir (Truvada) puede reducir el riesgo de sufrir una infección por el VIH debido a una transmisión sexual en personas que tienen un alto riesgo de exposición. Truvada también se usa como tratamiento para el VIH junto con otros medicamentos.

    Cuando se lo utiliza para ayudar a prevenir la infección por el VIH, Truvada solo es adecuado si tu médico está seguro de que aún no tienes una infección por el VIH. Tu médico también debería realizar pruebas para detectar una infección por hepatitis B. Si la tienes, tu médico debería revisar el funcionamiento de los riñones antes de recetarte Truvada.

    Debes tomar Truvada a diario y respetar con exactitud la indicación médica. Solo debes utilizar Truvada junto con otras estrategias de prevención, como el uso de preservativos cada vez que tienes relaciones sexuales, ya que el medicamento no te protege de otras infecciones de transmisión sexual y no brinda protección total contra la transmisión del VIH. Si te interesa usar Truvada, habla con tu médico sobre los posibles riesgos y beneficios del medicamento.

  • Dile a tu pareja sexual si tienes VIH. Es importante que le cuentes a la persona con la que tuviste relaciones sexuales que eres VIH positivo. Tus parejas deben realizarse la prueba y recibir atención médica si tienen el virus. También necesitan conocer su estado de VIH para no contagiar a otros.
  • Utiliza agujas limpias. Si utilizas una aguja para inyectarte drogas, asegúrate de que esté esterilizada y no la compartas. Aprovecha los programas de intercambio de agujas de tu comunidad y piensa en buscar ayuda para superar tu consumo de drogas.
  • Si estás embarazada, busca atención médica de inmediato. Si eres VIH positivo, puedes transmitirle la infección a tu bebé. Sin embargo, si recibes tratamiento durante el embarazo, puedes reducir de manera significativa el riesgo de que tu bebé se infecte.
  • Considera la circuncisión masculina. Existe evidencia de que la circuncisión masculina puede ayudar a reducir el riesgo de infectarse con el VIH en los hombres.
July 21, 2015
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