Diagnóstico

El VIH se diagnostica, con mayor frecuencia, mediante un análisis de sangre o de saliva para detectar anticuerpos contra el virus. Lamentablemente, el cuerpo necesita tiempo para desarrollar esos anticuerpos —en general, hasta 12 semanas—.

Con una prueba más rápida, se verifica la presencia del antígeno del VIH, proteína que produce el virus inmediatamente después de la infección. Puede confirmar un diagnóstico poco después de contraer la infección y permitir que la persona tome medidas más rápido para prevenir el contagio del virus a otras personas.

Análisis domésticos

Se encuentran disponibles, por lo menos, dos kits de pruebas para el hogar que la Administración de Alimentos y Medicamentos aprobó para el VIH. Según el que elijas, necesitarás una gota de sangre seca o una muestra de saliva. Si la prueba es positiva, deberás consultar con el médico para confirmar el diagnóstico y conversar sobre las opciones en materia de tratamiento. Si la prueba es negativa, debes repetirla a los pocos meses para confirmar los resultados.

Pruebas para estadificar la enfermedad y el tratamiento

Si te diagnostican VIH/sida, existen muchas pruebas que pueden ayudar a tu médico a determinar en qué estadio de la enfermedad te encuentras y cuál es el mejor tratamiento. Estas pruebas son las siguientes:

  • Recuento de linfocitos CD4. Los linfocitos CD4 son glóbulos blancos que el VIH detecta y destruye de manera específica. Incluso si no tienes síntomas, la infección por VIH progresa a sida cuando el recuento de linfocitos CD4 desciende a menos de 200.
  • Carga viral (ARN del VIH). Esta prueba mide la cantidad de virus en la sangre. Una mayor carga viral se ha vinculado con un peor resultado.
  • Resistencia a los medicamentos. Algunas cepas de VIH son resistentes a los medicamentos. Esta prueba ayuda al médico a determinar si tu cepa específica del virus es resistente y orienta las decisiones del tratamiento.

Pruebas para el diagnóstico de complicaciones

El médico también podría ordenar análisis de laboratorio para detectar otras infecciones o complicaciones, entre ellas las siguientes:

  • Tuberculosis
  • Hepatitis
  • Toxoplasmosis
  • Infecciones de transmisión sexual
  • Daño en el hígado o en los riñones
  • Infección urinaria

Tratamiento

El VIH y SIDA no tienen cura, pero existe una variedad de medicamentos disponibles para controlar el virus. Dicho tratamiento se conoce como «tratamiento antirretroviral». Cada clase de medicamento bloquea el virus de maneras diferentes. Actualmente, se recomienda el uso del tratamiento antirretroviral para todos, independientemente del recuento de linfocitos T CD4. Se recomienda combinar, al menos, tres medicamentos de dos clases para evitar generar cepas del VIH que sean resistentes a los medicamentos.

Las clases de medicamentos contra el VIH son las siguientes:

  • Los inhibidores de la transcriptasa inversa no análogos de nucleósidos desactivan una proteína que el VIH necesita para reproducirse. Algunos ejemplos son el efavirenz (Sustiva), la etravirina (Intelence) y la nevirapina (Viramune).
  • Los inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucleósidos o nucleótidos son versiones defectuosas de los componentes esenciales que el VIH necesita para reproducirse. Algunos ejemplos son el abacavir (Ziagen), y la combinación de los medicamentos emtricitabina-tenofovir (Truvada), tenofovir alafenamida-emtricitabina (Descovy), lamivudina-zidovudina (Combivir).
  • Los inhibidores de proteasa desactivan la proteasa del VIH, que es otra proteína que el VIH necesita para reproducirse. Algunos ejemplos son el atazanavir (Reyataz), el darunavir (Prezista), el fosamprenavir (Lexiva) y el indinavir (Crixivan).
  • Los inhibidores de entrada o fusión bloquean la entrada del VIH en los linfocitos T CD4. Algunos ejemplos son la enfuvirtida (Fuzeon) y el maraviroc (Selzentry).
  • Los inhibidores de la integrasa actúan desactivando una proteína denominada «integrasa» que el VIH utiliza para introducir su material genético en los linfocitos T CD4. Algunos ejemplos son el raltegravir (Isentress) y el dolutegravir (Tivicay).

Cuándo comenzar el tratamiento

Se les deberían ofrecer medicamentos antivirales a las personas infectadas con el VIH, sin importar su recuento de linfocitos T CD4.

El tratamiento contra la infección por el VIH es particularmente importante en las siguientes situaciones:

  • Tienes síntomas graves.
  • Tienes una infección oportunista.
  • Tu recuento de linfocitos CD4 es inferior a 350.
  • Estás embarazada.
  • Tienes una enfermedad renal asociada al VIH.
  • Estás en tratamiento por hepatitis B o C.

El tratamiento puede ser difícil

Los planes de tratamiento contra la infección por el VIH pueden suponer que debas tomar muchas pastillas en horarios específicos todos los días durante el resto de la vida. Cada medicamento tiene su propio conjunto de efectos secundarios. Es importante tener consultas de seguimiento periódicas con el médico para controlar tu salud y el tratamiento.

Algunos efectos secundarios del tratamiento son los siguientes:

  • Náuseas, vómitos o diarrea
  • Enfermedad cardíaca
  • Disminución de la masa ósea o debilitamiento óseo
  • Rotura del tejido muscular (rabdomiólisis)
  • Niveles anormales de colesterol
  • Nivel de azúcar en sangre más alto

Tratamiento para enfermedades relacionadas con la edad

Algunos problemas de salud que son una parte natural del envejecimiento pueden ser más difíciles de tratar si tienes el VIH. Por ejemplo, algunos medicamentos de uso frecuente para tratar las enfermedades cardíacas, metabólicas y óseas relacionadas con la edad podrían no interactuar bien con los medicamentos contra el VIH. Es importante que hables con tu médico sobre tus otras afecciones de salud y los medicamentos que estés tomando.

Respuesta al tratamiento

El médico controlará tu carga viral y tu recuento de linfocitos T CD4 para determinar tu respuesta al tratamiento del VIH. Los recuentos de linfocitos T CD4 se deben controlar cada tres a seis meses.

La carga viral debería medirse al comienzo del tratamiento y, con posterioridad, cada tres o cuatro meses durante la terapia. El tratamiento debería reducir tu carga viral al punto de que no pueda detectarse. Esto no significa que el VIH ya no está presente. Solo quiere decir que la prueba no es lo suficientemente sensible como para detectarlo.

Estudios clínicos

Explora los estudios de Mayo Clinic de evaluación de tratamientos, intervenciones y análisis nuevos como medio para prevenir, detectar, tratar o controlar esta enfermedad.

Estilo de vida y remedios caseros

Además de recibir tratamiento médico, es fundamental que tengas un rol activo en tu propio cuidado. Las siguientes recomendaciones pueden ayudarte a permanecer saludable durante más tiempo:

  • Consume alimentos saludables. Las frutas y vegetales frescos, los cereales integrales y la proteína magra te ayudan a mantenerte fuerte, te dan más energía y fortalecen el sistema inmunitario.
  • Evita ingerir carne de res, huevos y otros alimentos crudos. Las enfermedades causadas por los alimentos pueden ser especialmente graves en personas que tienen el VIH. Cocina la carne hasta que esté bien cocida. Evita los productos lácteos no pasteurizados, los huevos crudos, así como los pescados y los mariscos crudos, como las ostras, el sushi o el sashimi.
  • Colócate las vacunas adecuadas. Las vacunas pueden prevenir infecciones, como la neumonía y la influenza. Asegúrate de que las vacunas no contengan virus vivos, ya que pueden ser peligrosos para las personas que tienen un sistema inmunitario debilitado.
  • Ten cuidado con los animales de compañía. Algunos animales pueden tener parásitos que pueden causar infecciones en personas que son VIH positivo. Las heces de los gatos pueden provocar toxoplasmosis, los reptiles pueden tener salmonela y los pájaros pueden transportar criptococo o histoplasmosis. Lávate bien las manos después de tocar mascotas o de limpiar su caja sanitaria.

Medicina alternativa

A veces, las personas que están infectadas por el VIH prueban suplementos dietéticos que afirman reforzar el sistema inmunitario o contrarrestar los efectos secundarios de los medicamentos contra el VIH. No obstante, no existe evidencia científica de que un suplemento nutricional mejore la inmunidad, y muchos pueden interferir en otros medicamentos que tomes.

Suplementos que pueden resultar útiles

  • Acetil-L-carnitina. Los investigadores han utilizado la acetil-L-carnitina para tratar la neuralgia en personas con diabetes. También puede aliviar el dolor nervioso relacionado con el VIH si careces de la sustancia.
  • Proteína de suero. La evidencia preliminar sugiere que la proteína de suero, un derivado del queso, puede ayudar a algunas personas con VIH a aumentar de peso. Al parecer, la proteína de suero también podría reducir la diarrea y aumentar el recuento de linfocitos T CD4.

Suplementos que pueden resultar peligrosos

  • Hierba de San Juan. La hierba de San Juan, un remedio frecuente para combatir la depresión, puede reducir la efectividad de varios tipos de medicamentos contra el VIH a más de la mitad.
  • Suplementos a base de ajo. Si bien el ajo, por sí solo, puede ayudar a fortalecer el sistema inmunitario, los suplementos a base de ajo también interactúan con varios medicamentos contra el VIH y reducen su efectividad. A veces, comer ajo con las comidas parece ser sano.

Asegúrate de hablar con el médico sobre el uso de cualquier suplemento dietético antes de probarlo para asegurarte de que no interactuará de manera adversa con ninguno de tus medicamentos.

Estrategias de afrontamiento y apoyo

Recibir un diagnóstico de una enfermedad que pone en riesgo tu vida es devastador. Las consecuencias emocionales, sociales y económicas del VIH y SIDA pueden hacer que afrontar la enfermedad se torne particularmente difícil, no solo para ti, sino también para tus seres queridos.

Sin embargo, actualmente existen muchos servicios y recursos disponibles para las personas con VIH. La mayoría de las clínicas de VIH y SIDA tienen trabajadores sociales, asesores o personal de enfermería que pueden ayudarte de forma directa o ponerte en contacto con personas que pueden hacerlo.

Los servicios que pueden proveer son los siguientes:

  • Coordinación del traslado de ida y vuelta a las citas médicas
  • Ayuda con el alojamiento y los cuidados infantiles
  • Asesoramiento en temas laborales y legales
  • Apoyo en situaciones de emergencia económica

Es importante contar con un sistema de apoyo. Para muchas personas con VIH y SIDA es reconfortante hablar con alguien que comprende su enfermedad.

Preparación para la consulta

Si piensas que podrías tener infección por el VIH, es probable que comiences por consultar con tu médico de familia. Es posible que te derive a un especialista en enfermedades infecciosas.

Qué puedes hacer

Antes de la consulta, considera responder estas preguntas y llévalas a la consulta con el médico:

  • ¿Cómo crees que te expusiste al VIH?
  • ¿Qué síntomas tienes?
  • ¿Tienes factores de riesgo, como haber mantenido relaciones sexuales sin protección o haber utilizado drogas intravenosas?
  • ¿Qué medicamentos o suplementos con receta tomas?

Qué esperar del médico

El médico te hará preguntas sobre tu salud y tu estilo de vida. El médico realizará una exploración física completa para verificar lo siguiente:

  • Ganglios linfáticos inflamados
  • Lesiones en la piel o la boca
  • Problemas en el sistema nervioso
  • Sonidos anormales en los pulmones
  • Inflamación de los órganos del abdomen

Qué puedes hacer mientras tanto

Si crees que podrías tener una infección por el VIH, toma medidas para protegerte a ti y al resto antes de tu consulta. No tengas relaciones sexuales sin protección. Si usas drogas inyectables, utiliza siempre una aguja nueva y limpia. No compartas las agujas con otros.

June 13, 2018
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