Los ojos llorosos lagrimean a menudo o demasiado. Otro nombre para los ojos llorosos es epífora.
Según la causa, los ojos llorosos pueden curarse por sí solos. Las medidas de autocuidado en casa pueden ayudar, especialmente si la causa es los ojos secos.
El lagrimeo puede deberse a muchos factores y afecciones.
En bebés y niños, la obstrucción de los conductos lagrimales es la causa más común del lagrimeo persistente. Los conductos lagrimales no producen lágrimas, sino que las arrastran, del mismo modo que un drenaje pluvial arrastra el agua de lluvia. Las lágrimas suelen drenar hacia la nariz a través de unas pequeñas aberturas que se conocen como puntas lagrimales, situadas en la parte interna de los párpados, cerca de la nariz. Luego, las lágrimas viajan a través de una fina capa de tejido sobre la abertura que desemboca en la nariz, denominada conducto nasolagrimal. En los bebés, el conducto nasolagrimal puede no estar completamente abierto y funcional durante los primeros meses de vida.
En los adultos mayores, el lagrimeo persistente puede deberse al envejecimiento de la piel de los párpados, que se descuelga de los globos oculares. Esto permite que las lágrimas se acumulen y dificulta su correcto drenaje hacia la nariz. Los adultos también pueden presentar obstrucción de los conductos lagrimales debido a causas como traumatismos, infecciones e hinchazón que se conoce como inflamación.
A veces, las glándulas lagrimales producen lágrimas en exceso. Esto puede deberse a que la superficie ocular está seca. Cualquier tipo de inflamación de la superficie ocular también puede causar lagrimeo, como objetos diminutos que se atascan en el ojo, alergias o infecciones virales.
Consulte inmediatamente a un profesional de atención médica si tiene lagrimeo acompañado de lo siguiente:
Es posible que el lagrimeo desaparezca por sí solo. Si el problema se debe a sequedad o irritación ocular, las lágrimas artificiales pueden ayudar. Lo mismo puede ocurrir si se coloca una compresa caliente en los ojos durante unos minutos. Si sigue teniendo lagrimeo, pida una cita con un profesional de atención médica. Si es necesario, puede que lo remitan a un oftalmólogo, que es un especialista en ojos.
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