Descripción general
Un tumor espinal se forma en la columna vertebral o alrededor de ella, lo que incluye la espina dorsal, la médula espinal y los nervios. Estos tumores representan solo entre el 2 % y el 4 % de los tumores primarios del sistema nervioso central. Se trata de tumores poco comunes que se originan en el cerebro o la médula espinal en vez de diseminarse desde otros lugares.
Algunos tumores espinales crecen lentamente y son benignos, es decir, no son cancerosos. Otros son malignos, lo que significa que son cancerosos y se pueden diseminar. El término "tumor espinal" abarca ambos tipos, mientras que el cáncer espinal suele referirse a un tumor maligno que se originó en la columna vertebral o se diseminó a ella. Estos tumores son un tipo de tumor espinal que se forma en la médula o a su alrededor. Cerca del 95 % de los tipos de cáncer espinal comienzan como tumores en otras partes del cuerpo y se diseminan hacia la columna vertebral. Estos se llaman tumores metastásicos espinales.
Los tumores espinales pueden aparecer en cualquier lugar de la columna vertebral, pero es más común que aparezcan en la parte del medio detrás del pecho. Otro lugar común es la parte baja de la espalda. Afectan al cuello con menos frecuencia. Entre los tipos de tumores poco comunes se incluyen el cordoma y el osteosarcoma.
Un tumor espinal puede ejercer presión sobre la médula espinal y causar dolor en el cuello o la espalda, debilitamiento, entumecimiento o cambios en la marcha o en el equilibrio. Un signo temprano de un tumor espinal puede ser dolor que empeora por la noche o al acostarse.
El tratamiento depende del tamaño, el tipo y el lugar del tumor. Las opciones pueden incluir cirugía, radioterapia o medicamentos. Los tumores pequeños o de crecimiento lento pueden requerir solo seguimiento periódico con resonancias magnéticas.
El pronóstico de los tumores espinales varía. Muchos tumores benignos pueden extirparse o controlarse de forma segura, mientras que el cáncer espinal suele necesitar atención a largo plazo. Detectar y tratar un tumor de forma temprana puede ayudar a las personas a mantener la movilidad, conservar la fuerza y proteger los nervios. El objetivo del tratamiento es hacer más lento o frenar el crecimiento del tumor y reducir la presión sobre la médula espinal.
Tipos
Los tumores espinales se clasifican según la parte del cuerpo donde comienzan a crecer:
- Tumores de la columna vertebral. Estos comienzan en los huesos de la columna vertebral. Los tipos benignos de estos tumores incluyen el osteoma osteoide y el hemangioma. Algunos ejemplos de tumores malignos de la columna vertebral incluyen el osteosarcoma y los tipos de cáncer metastásicos, que son los que se diseminan hacia la columna vertebral desde otros lugares del cuerpo.
- Tumores intradurales extramedulares. Estos tumores se forman dentro de la duramadre, que es la capa externa de la médula espinal, pero fuera de la médula espinal en sí. La resonancia magnética es la mejor prueba por imágenes para encontrar estos tumores y ver la compresión de la médula espinal. Algunos ejemplos de tumores benignos incluyen el meningioma, el schwannoma y el neurofibroma. Ejemplos de tumores malignos y poco comunes incluyen los de la vaina del nervio periférico.
- Tumores intramedulares. Estos tumores se forman en el interior del tejido de la médula espinal. Los tumores de bajo grado, como el ependimoma, tienden a crecer lentamente y es menos probable que se diseminen. Aun así, pueden causar síntomas debido a la presión que ejercen sobre la médula. Los ejemplos de tumores malignos incluyen el astrocitoma y el ependimoma de alto grado.
Síntomas
Un tumor espinal puede causar diferentes síntomas dependiendo de dónde crezca y cuánta presión ejerza sobre los nervios o la médula espinal. Algunos tumores espinales crecen lentamente y pueden no causar síntomas de inmediato. Otros causan dolor o síntomas en los nervios desde el principio.
El síntoma más común es el dolor en la espalda o en el cuello que no desaparece. Puede sentirse como un dolor sordo, agudo o ardiente. Otros síntomas que pueden aparecer son los siguientes:
- Dolor que empeora por la noche o al acostarse.
- Dolor que se irradia desde la columna vertebral hacia los brazos, las piernas, el pecho o las caderas.
- Entumecimiento u hormigueo en los brazos, piernas, manos o pies.
- Debilidad muscular o problemas para caminar.
- Dificultad para mantener el equilibrio o la coordinación.
- En casos en los que la enfermedad es grave, pérdida de la función de la vejiga o el intestino.
- Pérdida de sensibilidad al dolor y a la temperatura.
- Espasmos musculares.
No siempre se presentan todos estos síntomas. Incluso tumores pequeños pueden causar síntomas si ejercen presión sobre un nervio.
¿Cómo me doy cuenta si el dolor de espalda es por el cáncer o es un dolor habitual?
En general, el dolor de espalda no es causado por el cáncer. Suele ser causado por una torsión muscular, artritis o protrusión discal. Sin embargo, el dolor de espalda puede ser un síntoma de un tumor de la médula espinal si ocurre lo siguiente:
- Empeora a la noche o no mejora con el descanso.
- Empeora con el tiempo.
- Se presenta con entumecimiento, debilidad u hormigueo.
- Causa una sensación de cansancio o pérdida de peso involuntaria.
- Empeora cuando toces, estornudas o haces fuerza.
- No mejora con los medicamentos.
Si el dolor de espalda no desaparece luego de unas semanas y sigue empeorando, debes hablar con un profesional de atención médica.
¿Un bulto en la parte baja del cuello es un tumor de la médula espinal?
Un bulto en la parte baja del cuello puede aparecer por varias razones. Puede ser un quiste, un ganglio linfático inflamado o un nudo muscular. En general, no se trata de un tumor de la médula espinal. La mayoría de los tumores de la médula espinal crecen en la parte interior de la columna vertebral, por lo que no se trata de un bulto que puedes ver o sentir al tacto. Aunque si el bulto crece de tamaño, se siente duro y se presenta con dolor, entumecimiento o debilitamiento, debes hacer que lo revise un profesional de atención médica.
¿Las lesiones en la columna vertebral son un síntoma de cáncer de la médula espinal?
Las lesiones en la columna vertebral pueden ser un signo de cáncer de la médula espinal, en especial si se detectan en una prueba por imágenes, como una resonancia magnética o una tomografía computarizada. Estas lesiones pueden ser tumores que comenzaron en la columna vertebral o que se diseminaron por el cáncer en otro lugar del cuerpo. No obstante, no toda lesión espinal es un signo de cáncer. Algunas pueden ser benignas, es decir, no cancerosas. Tu equipo de atención médica puede pedir que te realices una biopsia u otros estudios para saberlo.
¿Por qué el dolor por un tumor de la médula espinal empeora de noche?
El dolor por un tumor de la médula espinal suele empeorar a la noche o cuando se está en posición horizontal. Esto puede ocurrir por cambios en la presión del líquido cefalorraquídeo, menor movimiento o menor distracción del dolor durante el sueño. Algunos tumores también liberan sustancias químicas que causan más dolor cuando el cuerpo está en posición de descanso. Pídele a tu equipo de atención médica que investigue la causa del dolor que no te deja dormir de noche o que no mejora cuando cambias de posición.
Cuándo buscar atención médica
Busca atención médica si tienes un dolor cuya causa desconoces y si dura más de unas semanas, empeora con el tiempo o no mejora con el descanso o cambio de posición.
En general, el dolor de espalda no es causado por el cáncer. Pero si notas alguno de estos signos, es importante que lo revises. Las pruebas de detección temprana pueden ayudar a encontrar la causa y prevenir un daño grave en los nervios.
Causas
Un tumor de la médula espinal se presenta cuando las células de la columna vertebral o las que la rodean empiezan a proliferar de manera descontrolada. Estas células forman un tumor, que es un bulto que hace presión en la médula espinal o los nervios. Aunque, en el caso de muchos tumores, no se conoce la causa exacta.
Algunos tumores de la médula espinal comienzan en la propia columna vertebral. Estos se conocen como tumores de la médula espinal primarios. Los expertos no siempre saben por qué se forman, pero pueden estar relacionados con cambios en los genes del cuerpo o afecciones hereditarias poco comunes.
Otros tumores de la médula espinal pueden comenzar en otro lugar del cuerpo y diseminarse hacia la columna vertebral. Estos se conocen como tumores metastásicos o secundarios. Son los tumores de la médula espinal más comunes en los adultos. Los tipos de cáncer que suelen diseminarse hacia la columna vertebral incluyen los siguientes:
Si has tenido alguno de estos tipos de cáncer, el equipo de atención médica puede sugerirte que controles tu columna vertebral si presentas un nuevo dolor de espalda o síntomas en los nervios.
Factores de riesgo
Un factor de riesgo es algo que puede aumentar las posibilidades de tener un tumor de la médula espinal. Tener uno o más factores de riesgo no significa que realmente puedas tener un tumor, pero aumenta las posibilidades.
¿Pueden otros tipos de cáncer diseminarse hacia la columna vertebral?
Sí. Uno de los mayores factores de riesgo de cáncer de la médula espinal es tener otro tipo de cáncer que pueda diseminarse hacia la columna vertebral, en especial los tipos de cáncer de mama, pulmón, próstata, riñón y tiroides. Cuando estos tipos de cáncer se diseminan hacia la columna vertebral, se los denomina tumores de la médula espinal metastásicos. Estos conforman la mayoría de los casos de tumores de la médula espinal en adultos.
Otros factores de riesgo para los tumores de la médula espinal incluyen los siguientes:
- Las afecciones genéticas como la neurofibromatosis tipo 2 y la enfermedad de Von Hippel-Lindau, que pueden derivar en tumores en la columna vertebral o el cerebro. La mayoría de las personas con un tumor de la médula espinal no tienen antecedentes familiares de estas afecciones.
- Un sistema inmunitario debilitado, en especial en personas con ciertas infecciones o que toman medicamentos inmunosupresores a largo plazo, que puede aumentar el riesgo de cáncer en general y el riesgo de ciertos linfomas que pueden afectar la columna vertebral.
- La radioterapia previa, en especial si se aplicó en la zona de la cabeza, el cuello o el área de la columna vertebral, que puede aumentar el riesgo de tumores en el futuro en el área en la que se realizó el tratamiento.
- Menos frecuentemente, antecedentes familiares de tumores de la médula espinal.
Muchas personas con tumores de la médula espinal no tienen factores de riesgo claros, pero saber las posibles razones puede ayudar a realizar un diagnóstico temprano.
Complicaciones
Los tumores de la médula espinal pueden causar síntomas graves si ejercen presión sobre la médula espinal o los nervios. Estas complicaciones dependen del tamaño del tumor, el lugar y la velocidad a la que crece. Incluso los tumores benignos pueden derivar en complicaciones si no se tratan.
Entre las complicaciones comunes por tumores de la médula espinal se incluyen las siguientes:
- Daño del nervio y compresión de la médula espinal. Esto es una urgencia médica. Un tumor que crece puede ejercer presión en los nervios raquídeos o la médula espinal y causar entumecimiento, debilidad, problemas de equilibrio o, cuando es grave, parálisis. Si aparecen síntomas nuevos o hay cambios rápidos se necesita una evaluación urgente del equipo de atención médica.
- Dolor de cuello o espalda. El dolor de los tumores de la médula espinal puede empeorar con el tiempo y no desaparecer con el descanso. El dolor también puede diseminarse hacia los brazos, las piernas o el pecho.
- Pérdida de movimiento o coordinación. Los tumores que afectan la médula espinal pueden causar problemas para caminar, usar las manos o mantener el equilibrio.
- Pérdida de la función de la vejiga o los intestinos. Si un tumor presiona ciertos nervios, puede causar problemas en la función de la vejiga o los intestinos. Los cambios en la función de la vejiga o los intestinos pueden prolongarse si no se tratan rápidamente.
- Fracturas o inestabilidad de la columna. Los tumores en los huesos de la columna vertebral pueden debilitarla y hacer que pueda fracturarse con mayor facilidad, en especial si el tumor es canceroso o se ha diseminado desde otro lugar del cuerpo.
Estos síntomas pueden manifestarse de forma lenta o repentina. Realizar un diagnóstico o tratamiento tempranos puede ayudar a prevenir el daño a largo plazo y mejorar la recuperación.
Prevención
La mayoría de los tumores de la médula espinal no se puede prevenir. Muchos tumores de la médula espinal se generan sin una causa aparente. Algunos están relacionados con afecciones genéticas poco comunes y otros comienzan como un cáncer en otro lugar del cuerpo que luego se disemina hacia la columna vertebral.
Aunque no siempre puedes prevenir un tumor de la médula espinal, hay pasos que puedes seguir para reducir el riesgo de cáncer en general:
- Evita el consumo de tabaco.
- Sigue una alimentación saludable que incluya muchas frutas y verduras.
- Haz ejercicio con regularidad.
- Mantén un peso saludable.
- Limita el consumo de alcohol.
- Controla las afecciones de salud a largo plazo con la ayuda de tu equipo de atención médica.
Si tienes antecedentes médicos de cáncer, la atención médica de seguimiento regular puede ayudar a encontrar a tiempo tumores que se diseminan hacia la columna vertebral antes de que causen síntomas graves.
Para las personas con antecedentes familiares de afecciones poco comunes como la neurofibromatosis tipo 2 o la enfermedad de Von Hippel-Lindau, el asesoramiento genético puede resultar útil.
No hay una manera que garantice la prevención de los tumores de la médula espinal. Sin embargo, prestar atención a los síntomas y recibir atención médica de manera regular puede marcar la diferencia y detectar tumores a tiempo.