Diagnóstico
Biopsia renal
Biopsia renal
Durante una biopsia renal, el profesional de atención médica utiliza una aguja para extraer una pequeña muestra de tejido del riñón a fin de analizarla en el laboratorio. La aguja de la biopsia se inserta a través de la piel y se guía con un dispositivo para la obtención de imágenes, por ejemplo, un equipo de ecografía.
A fin de diagnosticar la enfermedad renal en etapa terminal, tu médico u otro profesional de atención médica puede preguntarte sobre tus antecedentes médicos y familiares. Es posible que te hagan un examen físico y un examen neurológico. Otros exámenes para diagnosticar la enfermedad renal podrían incluir los siguientes:
- Análisis de sangre. Los análisis de la función renal permiten conocer el nivel de desechos en la sangre. Los desechos incluyen creatinina y urea.
- Análisis de orina. El análisis de una muestra de orina puede revelar signos de enfermedad renal crónica. Los análisis de orina también pueden dar indicios sobre la causa de la enfermedad renal.
- Estudios por imágenes. Un profesional de atención médica podría usar una ecografía para ver los riñones. La ecografía puede mostrar la estructura y el tamaño de los riñones. Podrían usarse otros estudios por imágenes en algunos casos, como una resonancia magnética o una tomografía computarizada.
- Extracción de una muestra de tejido renal para análisis. Un profesional de atención médica puede recomendar que te hagan una biopsia de riñón. En este procedimiento, se obtiene una muestra de tejido renal para analizarla en un laboratorio. Durante una biopsia de riñón, se inserta una aguja larga y delgada a través de la piel y en el riñón. La muestra de la biopsia se envía a un laboratorio para analizarla. En el laboratorio, los análisis pueden ayudar a revelar la causa de un problema renal.
El equipo de atención médica usa los resultados de estos análisis para elaborar un plan de tratamiento. Podría ser necesario tener que repetir determinados análisis para comprobar si hay cambios en la afección.
Estadios de la enfermedad renal
Hay cinco etapas de la enfermedad renal crónica. Para determinar la etapa que tienes, el profesional de atención médica te pedirá un análisis de sangre para estimar la función de los riñones. El análisis es la tasa de filtración glomerular estimada. Mide la cantidad de sangre que filtran los riñones cada minuto. Los resultados se registran en milímetros por minuto (ml/min). Una tasa de filtración glomerular estimada baja significa una función renal disminuida, en especial si el valor es menor de 60 ml/min.
Tienes enfermedad renal en etapa terminal cuando los riñones fallan y ya no funcionan correctamente para mantenerte con vida. La enfermedad renal en etapa terminal se produce cuando la tasa de filtración glomerular estimada es constantemente inferior a 15 ml/min.
Como parte del proceso de conocer tu etapa de la enfermedad renal, un profesional de atención médica también podría analizar si tienes proteínas en la orina. La pérdida constante de proteína en la orina también es un signo de daño renal, incluso si la función renal y la tasa de filtración glomerular estimada se encuentran en un intervalo de saludable a leve.
| Etapa de la enfermedad renal |
Tasa de filtración glomerular, ml/min |
Función renal |
| Fuente: Fundación Nacional del Riñón |
| Etapa 1 |
90 o superior |
Función renal saludable |
| Etapa 2 |
De 60 a 89 |
Pérdida leve de la función renal |
| Etapa 3a |
De 45 a 59 |
Pérdida leve a moderada de la función renal |
| Etapa 3b |
De 30 a 44 |
Pérdida moderada a grave de la función renal |
| Etapa 4 |
De 15 a 29 |
Pérdida grave de la función renal |
| Etapa 5 |
Menos de 15 |
Insuficiencia renal |
Tratamiento
Iniciar la evaluación del donante
Haz clic aquí para completar un cuestionario de historial médico y comenzar el proceso de convertirte en un donante vivo de riñón o de hígado.
Los tratamientos para la enfermedad renal en etapa terminal incluyen los siguientes:
- Trasplante de riñón
- Diálisis
- Cuidados paliativos o atención paliativa
Trasplante de riñón
Trasplante de riñón
Trasplante de riñón
Durante una cirugía para el trasplante renal, el riñón del donante se coloca en la parte inferior del abdomen. Los vasos sanguíneos del riñón nuevo se unen a los vasos sanguíneos de la parte inferior del abdomen, justo arriba de una de las piernas. El conducto urinario, llamado uréter, del riñón nuevo se conecta a la vejiga. A menos que tus propios riñones causen problemas, se los deja en su lugar.
Un trasplante de riñón es un procedimiento quirúrgico. Un riñón sano de un donante se coloca en una persona cuyos riñones ya no funcionan correctamente. El trasplante renal suele ser el tratamiento preferido para la enfermedad renal en etapa terminal. Sin un trasplante, se necesita diálisis de por vida.
El proceso del trasplante renal lleva tiempo. Implica hallar un donante, vivo o fallecido, cuyos riñones tengan la mejor compatibilidad con los tuyos. Luego, te harán la cirugía. Durante la cirugía, el riñón nuevo se coloca en la parte inferior del abdomen. Para hacer que el riñón nuevo funcione, un cirujano conecta los vasos sanguíneos del riñón y el conducto que une el riñón con la vejiga. Este conducto se denomina uréter.
Es posible que tengas que pasar hasta una semana en el hospital. Después del alta, probablemente te harán controles regulares para revisar tu recuperación. Puede que tomes varios medicamentos para ayudar a evitar que el sistema inmunitario rechace el nuevo riñón. Estos medicamentos también pueden reducir el riesgo para complicaciones después de la cirugía, como una infección.
Después de un trasplante de riñón con éxito, el riñón nuevo filtra la sangre. Ya no necesitas diálisis.
Diálisis
Dialysis does some of the work of your kidneys when your kidneys can't do it themselves. This includes removing extra fluids and waste products from your blood, restoring electrolyte levels, and helping control your blood pressure.
Dialysis options include peritoneal dialysis and hemodialysis.
Diálisis peritoneal
Durante la diálisis peritoneal, los vasos sanguíneos del revestimiento del estómago reemplazan a los riñones. Un líquido circula por el espacio peritoneal y ayuda a los vasos a filtrar el exceso de líquidos y los desechos. La diálisis peritoneal se realiza en casa.
Este nombre hace referencia al revestimiento que rodea los órganos del abdomen. Ese revestimiento se denomina membrana peritoneal. Forma un espacio que contiene líquido. La diálisis peritoneal permite que se inserte un catéter permanente a través del revestimiento, en el espacio que rodea los órganos. La solución para diálisis se drena por el catéter hacia ese espacio. El revestimiento peritoneal contiene muchos vasos sanguíneos. La solución extrae el líquido adicional, las sustancias químicas y los desechos de esos vasos sanguíneos y a través del revestimiento. El revestimiento actúa como un filtro. La solución se deja en el lugar durante una cantidad de horas mientras se lleva a cabo la diálisis. Luego, se puede drenar por medio del catéter. De inmediato, se introduce una solución nueva y limpia para llenar el espacio de nuevo. Este proceso de cambiar la solución usada por una nueva se llama intercambio.
Hemodiálisis
Durante la hemodiálisis, una máquina hace parte del trabajo de los riñones. Filtra los desechos y el exceso de líquido de la sangre. La hemodiálisis puede realizarse en un centro de diálisis o en casa.
La sangre circula por un filtro que actúa como un riñón artificial. El filtro elimina el líquido extra, las sustancias químicas y los desechos de la sangre. Después, la sangre se bombea de regreso al cuerpo. En cada tratamiento, se insertan dos agujas. El lugar donde se insertan se llama acceso. Es probable que el cirujano conecte dos vasos sanguíneos para crear un acceso. Este procedimiento se llama fístula. La conexión de los vasos sanguíneos provoca que la vena se agrande y fortalezca. Las agujas de la diálisis se insertan en esa vena.
Otra opción es conectar un tubo de plástico entre dos vasos sanguíneos. Este procedimiento se llama injerto. Las agujas se insertan en esta vena artificial. En situaciones de urgencia, se puede colocar de manera provisoria un tubo llamado catéter en una vena grande del cuello. Este tubo tiene dos ramas, una para transportar la sangre fuera del cuerpo y otra para que regrese. El médico te hará una recomendación según el estado de las venas y otras consideraciones.
Para que la diálisis sea exitosa, tal vez tengas que hacer cambios en tu estilo de vida. Por ejemplo, deberás seguir una dieta especial.
Cuidados paliativos
Si no quieres recibir un trasplante de riñón ni diálisis, pueden optar por los cuidados paliativos o atención paliativa. Pueden ayudar a controlar los síntomas para que te sientas mejor. También puedes combinar los cuidados paliativos con el trasplante de riñón o la diálisis.
Sin diálisis ni un trasplante, la enfermedad renal en etapa terminal empeora. La muerte podría producirse rápidamente o en varios meses, o incluso años después. Los cuidados paliativos podrían incluir tratar los síntomas, medidas para que estés cómodo y la planificación del final de la vida.
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Estudios clínicos
Explora los estudios de Mayo Clinic que ensayan nuevos tratamientos, intervenciones y pruebas para prevenir, detectar, tratar o controlar esta afección.
Estilo de vida y remedios caseros
Seguir una dieta especial es un aspecto importante del tratamiento para la enfermedad renal. Incluye encontrar formas de disminuir el consumo de sodio. Elegir con cuidado qué comer y beber puede limitar el esfuerzo que deben hacer los riñones. Pide una remisión a un dietista renal, quien es un dietista diplomado que se especializa en trabajar con personas con enfermedad renal. Un dietista renal puede analizar tu dieta y sugerir alimentos y bebidas que puedas consumir para ayudar a que los riñones no tengan que trabajar mucho.
Por ejemplo, un dietista renal podría trabajar contigo en los siguientes aspectos:
- Evitar los productos con sal agregada. Reduce la cantidad de sodio que consumes y evita los refrigerios salados y demás alimentos con sal agregada. Entre ellos, se incluyen muchos alimentos preparados, como comidas congeladas y sopas y verduras enlatadas. Las carnes procesadas y los quesos también suelen tener un alto contenido de sal.
- Elegir alimentos con bajo contenido de potasio. El dietista podría sugerirte que elijas alimentos con bajo contenido de potasio en cada comida. Entre los alimentos con alto contenido de potasio se incluyen los plátanos, las naranjas, las papas, la espinaca y los tomates. Algunos ejemplos de alimentos con bajo contenido de potasio son las manzanas, el repollo, las zanahorias, las habichuelas (vainitas, judías verdes), las uvas y las fresas. Muchos sustitutos de la sal contienen potasio, por lo que puede que debas dejar de usarlos si tienes insuficiencia renal.
- Limitar las proteínas. El dietista puede calcular la cantidad de gramos de proteína que necesitas cada día y te hará sugerencias sobre lo que puedes comer en función de esa cantidad. Entre los alimentos con alto contenido de proteína, se incluyen las carnes magras, los huevos, la leche, el queso y los frijoles o porotos. Entre los alimentos con bajo contenido de proteína, se incluyen las verduras, las frutas, los panes y los cereales.
Estrategias de afrontamiento y apoyo
Saber que tienes enfermedad renal en etapa terminal puede sorprender, incluso si has vivido con enfermedad renal crónica durante un tiempo. También puede resultar difícil seguir el programa de tratamiento si recibes diálisis.
Si te sientes abrumado por el diagnóstico, podría ser útil hacer lo siguiente:
- Comunicarte con otras personas que tienen enfermedad renal. Las personas que están pasando por lo mismo que tú pueden entender lo que sientes. También puede brindar un apoyo único. Consulta con tu médico o profesional de atención médica si en tu área hay grupos de apoyo. También puedes comunicarte con la American Association of Kidney Patients (Asociación Estadounidense de Pacientes Renales), la Fundación Nacional del Riñón (NKF, por sus siglas en inglés) o el American Kidney Fund (Fondo Estadounidense del Riñón). Estas organizaciones pueden ayudar a que te comuniques con grupos en tu área.
- Mantener tus rutinas tanto como sea posible. Intenta seguir haciendo las cosas que disfrutas. Sigue trabajando si tu afección lo permite.
- Hacer actividad física la mayoría de los días de la semana. Si el equipo de atención médica lo autoriza, mantén el nivel de actividad física. Intenta hacer al menos 30 minutos de actividad física moderada casi todos los días de la semana. Esto puede ayudar con la fatiga y el estrés.
- Habla con alguien en quien confíes. Quizás tengas algún amigo o familiar que sepa escuchar, o bien puedes hablar con un líder espiritual o alguien en quien confíes. Pídele a tu médico u otro profesional de atención médica que te remita a un asesor o trabajador social.
Preparación para la consulta
Para la enfermedad renal en etapa terminal, es posible que sigas consultando al mismo equipo de atención médica que tenías para el tratamiento de la enfermedad renal crónica. Si todavía no te atiende un nefrólogo, puede que te remitan a uno. El nefrólogo es un médico especializado en afecciones renales.
Qué puedes hacer
Antes de la cita, conviene que hagas lo siguiente:
- Ten en cuenta cualquier restricción. Cuando programes la cita, pregunta si hay algo que debas hacer por adelantado, como modificar tu alimentación, a fin de estar preparado para cualquier prueba que puedas necesitar.
- Anota cualquier síntoma que tengas, incluso los que parezcan no tener relación con los riñones o la función urinaria, y cuándo comenzó.
- Anota información personal crucial, como situaciones de gran estrés o cambios recientes en tu vida.
- Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas o los suplementos que tomas y la cantidad.
- Considera ir acompañado de un familiar o un amigo. Puede ser difícil recordar toda la información que recibes durante una cita. Es posible que la persona que te acompañe recuerde información que tú pasaste por alto u olvidaste.
- Escribe las preguntas que quieras hacerle a tu equipo de atención médica.
En el caso de la enfermedad renal en etapa terminal, algunas preguntas básicas incluyen las siguientes:
- ¿Cuál es el nivel de daño en mis riñones?
- ¿Ha empeorado mi función renal?
- ¿Tienen que hacerme más pruebas?
- ¿Cuál es la causa de mi afección?
- ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
- ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios de cada tratamiento?
- Tengo otras afecciones de la salud. ¿Cuál es la mejor manera de controlar estas enfermedades de manera conjunta?
- ¿Necesito seguir una dieta especial?
- ¿Podrían remitirme a un dietista que me ayude a planear mis comidas?
- ¿Con qué frecuencia deben hacerme pruebas de la función renal?
- ¿Dónde puedo obtener más información?
No dudes en hacer otras preguntas que tengas.
Qué esperar del médico
El médico u otro profesional de atención médica puede hacerte preguntas como las siguientes:
- ¿Cómo cambiaron los síntomas con el tiempo?
- ¿Notaste cambios en tus hábitos para orinar?
- ¿Te has sentido más cansado últimamente?
- ¿Te diagnosticaron presión arterial alta o recibiste tratamiento para esa enfermedad?