Los eosinófilos desempeñan dos funciones en el sistema inmunitario:

  • Destrucción de las sustancias extrañas. Los eosinófilos pueden consumir sustancias extrañas. Por ejemplo, combaten las sustancias relacionadas con una infección parasitaria que el sistema inmunitario ha marcado para destruir.
  • Regulación de la inflamación. Los eosinófilos ayudan a promover la inflamación, que desempeña una función beneficiosa en el aislamiento y el control del sitio de una enfermedad. Sin embargo, la inflamación puede ser mayor que lo necesario, lo que puede producir síntomas molestos o incluso daño en los tejidos. Por ejemplo, los eosinófilos desempeñan una función clave en relación con los síntomas de las alergias y el asma, como la rinitis alérgica (fiebre del heno). Otros trastornos que afectan al sistema inmunitario pueden contribuir con una inflamación continua (crónica).

La eosinofilia se manifiesta cuando una cantidad grande de eosinófilos se encuentra en un lugar específico del organismo o cuando la médula ósea produce una cantidad excesiva de eosinófilos. Esto puede deberse a una variedad de factores, como los siguientes:

  1. Enfermedades parasitarias y fúngicas
  2. Alergias entre ellas, las alergias a los medicamentos o a los alimentos
  3. Enfermedades suprarrenales
  4. Trastornos de la piel
  5. Toxinas
  6. Trastornos autoinmunitarios
  7. Trastornos endocrinos
  8. Tumores

Las enfermedades y las afecciones específicas que pueden provocar eosinofilia en la sangre o los tejidos comprenden las siguientes:

  1. Leucemia mielógena aguda (LMA)
  2. Ascariosis (una infección por nematodos)
  3. Asma
  4. Dermatitis atópica (eccema)
  5. Cáncer
  6. Síndrome de Churg-Strauss
  7. Enfermedad de Crohn (un tipo de enfermedad intestinal inflamatoria)
  8. Alergias a los medicamentos
  9. Esofagitis eosinofílica
  10. Leucemia eosinofílica
  11. Rinitis alérgica (fiebre del heno)
  12. Linfoma de Hodgkin (enfermedad de Hodgkin)
  13. Síndrome hipereosinofílico
  14. Síndrome hipereosinofílico idiopático, un recuento extremadamente alto de eosinófilos por causa desconocida
  15. Filariasis linfática (una infección parasitaria)
  16. Cáncer de ovario
  17. Infección parasitaria
  18. Inmunodeficiencia primaria
  19. Triquinosis (una infección por nematodos)
  20. Colitis ulcerosa

Las enfermedades parasitarias y las reacciones alérgicas a medicamentos son algunas de las causas más frecuentes de eosinofilia. La hipereosinofilia que provoca lesiones a los órganos se denomina «síndrome hipereosinofílico». Este síndrome no suele tener una causa conocida o puede provocarse como resultado de ciertos tipos de cáncer, como los de la médula ósea o los ganglios linfáticos.

Las causas que aquí se muestran se asocian comúnmente con este síntoma. Trabaja con tu médico u otro profesional de atención médica para obtener un diagnóstico preciso.

Jan. 26, 2018