Embarazo de alto riesgo: infórmate sobre qué esperar

Si tienes un embarazo de alto riesgo, podrías tener preguntas. ¿Necesitarás atención médica prenatal especial? ¿Tu bebé estará bien? Obtén información sobre los embarazos de alto riesgo.

Escrito por personal de Mayo Clinic

Un embarazo de alto riesgo podría plantear dificultades antes y después del parto, así como durante este. Si tienes un embarazo de alto riesgo, tú o tu bebé podrían necesitar controles y atención especiales a lo largo de todo el embarazo. Comprende cuáles son las causas de un embarazo de alto riesgo, y qué puedes hacer para cuidarte y para proteger a tu bebé.

¿Cuáles son los factores de riesgo de un embarazo de alto riesgo?

A veces, un embarazo de alto riesgo es el resultado de una afección presente desde antes del embarazo. En otros casos, una afección de la madre o del bebé que aparece durante el embarazo hace que este sea de alto riesgo.

Algunos de los factores específicos que podrían contribuir a que un embarazo sea de alto riesgo son los siguientes:

  • Edad avanzada de la madre. Las madres de 35 años o más corren mayores riesgos en el embarazo.
  • Opciones de estilo de vida. Fumar cigarrillos, beber alcohol y consumir drogas ilegales puede poner en riesgo el embarazo.
  • Historia clínica. Haber tenido una cesárea, un bebé con bajo peso al nacer o un nacimiento prematuro (es decir, un nacimiento antes de las 37 semanas de embarazo) podría aumentar el riesgo en los embarazos subsiguientes. Otros factores de riesgo pueden ser antecedentes familiares de trastornos genéticos, antecedentes de pérdida del embarazo o la muerte de un bebé poco después del nacimiento.
  • Trastornos no diagnosticados. Las enfermedades crónicas, como la diabetes, la presión arterial alta y la epilepsia, aumentan los riesgos en el embarazo. Un trastorno sanguíneo, como la anemia, una infección o un trastorno mental no diagnosticado también pueden aumentar los riesgos en el embarazo.
  • Complicaciones en el embarazo. Diversas complicaciones que se producen durante el embarazo plantean riesgos, como los problemas en el útero, en el cuello uterino o en la placenta. Otros problemas podrían ser la presencia de demasiado líquido amniótico (polihidramnios) o de líquido amniótico insuficiente (oligohidramnios), un crecimiento fetal limitado o la sensibilización al Rh (rhesus), la cual es una enfermedad potencialmente grave que puede ocurrir cuando tu grupo sanguíneo es Rh negativo y el grupo sanguíneo de tu bebé es Rh positivo.
  • Embarazo múltiple. Los riesgos en el embarazo son mayores para las mujeres embarazadas de mellizos o de más bebés.

¿Qué medidas puedo tomar para promover un embarazo saludable?

Si sabes por anticipado que tendrás un embarazo de alto riesgo o si simplemente deseas hacer todo lo posible para evitar un embarazo de alto riesgo, respeta los conceptos básicos. Por ejemplo:

  • Programa una consulta previa a la concepción. Si estás pensando en quedar embarazada, consulta con tu profesional de salud. Tu profesional de salud podrá asesorarte para que comiences a tomar una vitamina prenatal a diario y para que alcances un peso saludable antes de quedar embarazada. Si tienes una enfermedad, es posible que tengas que adaptar el tratamiento para prepararte para el embarazo. El profesional de salud también podría hablarte sobre el riesgo de tener un bebé con una enfermedad genética.
  • Ten cuidado cuando uses tecnología de reproducción asistida. Si estás planeando usar tecnología de reproducción asistida para quedar embarazada, ten en cuenta cuántos embriones se implantarán. Los embarazos múltiples implican un mayor riesgo de trabajo de parto prematuro.
  • Recibe atención médica prenatal de manera periódica. Las consultas prenatales pueden ayudar al profesional de salud a supervisar tu salud y la de tu bebé. Según las circunstancias, podrían derivarte a un especialista en medicina maternofetal, genética, pediatría u otras especialidades.
  • Sigue una dieta saludable. Durante el embarazo, necesitarás más ácido fólico, calcio, hierro y otros nutrientes esenciales. Una vitamina prenatal a diario puede ayudar a completar las carencias. Consulta con tu profesional de salud si tienes necesidades especiales de nutrición debido a una enfermedad, como la diabetes.
  • Aumenta de peso con prudencia. Aumentar la cantidad adecuada de peso es bueno para la salud de tu bebé y puede ayudarte a bajar los kilos de más después del parto. Colabora con el profesional de salud para determinar qué es lo adecuado para ti.
  • Evita las sustancias riesgosas. Si fumas, deja de hacerlo. El alcohol y las drogas ilegales también están prohibidos. Obtén la aprobación del profesional de salud antes de comenzar a tomar o suspender cualquier medicamento o suplemento.

¿Debo realizarme pruebas especiales?

Si tienes un embarazo de alto riesgo, puedes considerar varias pruebas o procedimientos además de los exámenes de detección prenatales de rutina. Según las circunstancias, el profesional de salud podría recomendarte:

  • Una ecografía especializada o dirigida. Este tipo de ecografía fetal (una técnica de diagnóstico por imágenes que usa ondas sonoras de alta frecuencia para producir imágenes de un bebé en el útero) se enfoca en un presunto problema, como el desarrollo anormal.
  • Amniocentesis. Durante este procedimiento, se toma del útero una muestra del líquido que rodea y protege al bebé durante el embarazo (líquido amniótico). Por lo general, la amniocentesis se realiza después de la semana 15 del embarazo y puede identificar ciertas enfermedades genéticas, así como también defectos del tubo neural (anormalidades graves del cerebro o de la médula espinal).
  • Análisis de vellosidades coriónicas. Durante este procedimiento, se toma una muestra de células de la placenta. Por lo general, el análisis de vellosidades coriónicas se realiza entre las semanas 10 y 12 del embarazo, y puede identificar ciertas enfermedades genéticas.
  • Cordocentesis. Esta prueba, también denominada «muestreo percutáneo de sangre del cordón umbilical», es un análisis prenatal muy especializado en el que se toma una muestra de sangre fetal del cordón umbilical. Por lo general, esta prueba se realiza después de la semana 18 del embarazo y puede identificar enfermedades cromosómicas, trastornos de la sangre e infecciones.
  • Medición de la longitud del cuello uterino. El profesional de salud podría usar una ecografía para medir la longitud del cuello uterino en las consultas prenatales y determinar si tienes riesgo de trabajo de parto prematuro.
  • Análisis de laboratorio. El profesional de salud podría tomar una muestra de tus secreciones vaginales para detectar la presencia de fibronectina fetal, una sustancia que actúa como un adhesivo entre el saco fetal y el recubrimiento del útero. La presencia de fibronectina fetal podría ser un signo de trabajo de parto prematuro.
  • Perfil biofísico. Esta prueba prenatal se utiliza para controlar el bienestar del bebé. La prueba combina un control de la frecuencia cardíaca fetal (prueba en reposo) y una ecografía fetal.

Algunas pruebas de diagnóstico prenatales (como la amniocentesis y el análisis de vellosidades coriónicas) conllevan un pequeño riesgo de pérdida del embarazo. En última instancia, la decisión de continuar con la prueba prenatal depende de ti y de tu pareja. Habla sobre los riesgos y beneficios con tu profesional de salud.

Feb. 20, 2015 See more In-depth