Diagnóstico

Por lo general, la diabetes tipo 2 se diagnostica mediante la prueba de hemoglobina glicosilada (HbA1c). Esta prueba de sangre indica tu nivel promedio de glucosa en la sangre en los últimos dos o tres meses. Los resultados se interpretan de la siguiente manera:

  • Por debajo del 5,7 por ciento se considera normal.
  • Entre 5,7  y 6,4 por ciento se diagnostica como prediabetes.
  • 6,5 por ciento o más en dos pruebas distintas se considera diabetes.

Si no puedes hacerte una prueba de HbA1c, o si tienes alguna afección que hace imprecisa la prueba de HbA1c, tu médico puede solicitar las siguientes pruebas para diagnosticar la presencia de diabetes:

Examen aleatorio de glucosa en la sangre. Los niveles de glucosa en la sangre se expresan en miligramos de azúcar por decilitro (mg/dL) o milimoles de azúcar por litro (mmol/L) de sangre. Independientemente de la última vez que comiste, un nivel de 200 mg/dL (11,1 mmol/L) o más indica la presencia de diabetes, especialmente si también tienes signos y síntomas de diabetes, como micción frecuente y mucha sed.

Examen de glucemia en ayunas. Se toma una muestra de sangre después de una noche de ayuno. Los resultados se interpretan de la siguiente manera:

  • Menos de 100 mg/dL (5,6 mmol/L) se considera normal.
  • Entre 100 y 125 mg/dL (5,6 a 6,9 mmol/L) se diagnostica como prediabetes.
  • 126 mg/dL (7 mmol/L) o más en dos pruebas distintas se diagnostica como diabetes.

Examen de tolerancia oral a la glucosa. Esta prueba se usa con menos frecuencia que las otras, excepto durante el embarazo. Deberás ayunar durante la noche y luego beber un líquido azucarado en el consultorio del médico. Los niveles de glucosa en la sangre se analizan periódicamente durante las próximas dos horas. Los resultados se interpretan de la siguiente manera:

  • Menos de 140 mg/dL (7,8 mmol/L) se considera normal.
  • Entre 140 y 199 mg/dL (7,8 mmol/L y 11,0 mmol/L) se diagnostica como prediabetes.
  • 200 mg/dL (11,1 mmol/L) o más después de dos horas indica diabetes.

Exámenes de detección. La Asociación Americana de la Diabetes recomienda exámenes de detección de rutina con pruebas de diagnóstico para la diabetes tipo 2 en todos los adultos de 45 años o más, y en los siguientes grupos:

  • Personas menores de 45 años que tienen sobrepeso u obesidad, y tienen uno o más factores de riesgo relacionados con la diabetes.
  • Mujeres que han tenido diabetes gestacional.
  • Personas a las que le han diagnosticado prediabetes.
  • Niños con sobrepeso u obesidad, y que tienen antecedentes familiares de diabetes tipo 2 u otros factores de riesgo.

Después del diagnóstico

Si te diagnostican diabetes, es posible que el médico o el proveedor de atención médica realice otras pruebas para distinguir entre diabetes tipo 1 y tipo 2, ya que las dos enfermedades, por lo general, requieren tratamientos diferentes.

El proveedor de atención médica repetirá la prueba de los niveles de hemoglobina glicosilada al menos dos veces al año y cuando haya cambios en el tratamiento. El objetivo de la prueba de hemoglobina glicosilada meta puede variar según tu edad y otros factores. Para la mayoría de las personas, la American Diabetes Association (Asociación Americana de la Diabetes) recomienda un nivel de hemoglobina glicosilada de menos del 7 por ciento.

También te realizarán pruebas de diagnóstico con regularidad para detectar complicaciones de la diabetes o de afecciones comórbidas.

Tratamiento

El control de la diabetes tipo 2 incluye:

  • Alimentación saludable
  • Hacer ejercicio de forma regular
  • Pérdida de peso
  • Posiblemente, medicamentos para la diabetes o tratamiento con insulina
  • Control de la glucosa sanguínea

Estos pasos ayudarán a mantener tu nivel de glucosa en la sangre más cercano al normal, y esto puede retrasar o evitar complicaciones.

Alimentación saludable

Contrariamente a la creencia popular, no existe una dieta específica para la diabetes. Sin embargo, es importante que la base de tu dieta esté centrada en lo siguiente:

  • Un horario regular para las comidas y colaciones saludables
  • Porciones más pequeñas
  • Alimentos con alto contenido de fibra, como las frutas, los vegetales sin almidón y los cereales integrales
  • Menos granos refinados, verduras con almidón y dulces
  • Porciones modestas de lácteos bajos en grasa, carnes con bajo contenido graso y pescado
  • Aceites para cocinar saludables, como aceite de oliva o el aceite de canola
  • Menos calorías

Tu proveedor de atención médica puede recomendarte que consultes con un dietista registrado, quien puede ayudarte con lo siguiente:

  • Identificar las opciones saludables entre tus preferencias de alimentos
  • Planificar comidas nutritivas y equilibradas
  • Desarrollar hábitos nuevos y abordar las barreras al cambio de hábitos
  • Controlar la ingesta de carbohidratos para mantener los niveles de glucosa sanguínea más estables

Actividad física

Hacer ejercicio es importante para perder peso o mantener un peso saludable. También ayuda a regular los niveles de glucosa en la sangre. Habla con tu proveedor de atención médica primaria antes de comenzar o cambiar tu programa de ejercicios para asegurarte de que las actividades sean seguras para ti.

Ejercicio aeróbico. Elige un ejercicio aeróbico que disfrutes, como caminar, nadar, andar en bicicleta o correr. Los adultos deben tratar de hacer 30 minutos o más de ejercicio aeróbico moderado casi todos los días de la semana, o al menos 150 minutos a la semana. Los niños deben hacer 60 minutos diarios de ejercicio aeróbico de moderado a intenso.

Ejercicio de resistencia. El ejercicio de resistencia aumenta la fuerza, el equilibrio y la capacidad para realizar las actividades cotidianas con mayor facilidad. El entrenamiento de resistencia comprende levantamiento de pesas, yoga y calistenia.

Los adultos con diabetes tipo 2 deben hacer dos o tres sesiones de ejercicio de resistencia cada semana. Los niños deben participar en actividades que desarrollen fuerza y flexibilidad al menos tres días a la semana. Esto puede incluir ejercicios de resistencia, deportes y escalar los juegos del parque infantil.

Limita la inactividad. Pausar los períodos prolongados de inactividad, como sentarse frente a la computadora, puede ayudar a controlar los niveles de glucosa en la sangre. Toma unos minutos para pararte, caminar o realizar alguna actividad ligera cada 30 minutos.

Pérdida de peso

La pérdida de peso contribuye a tener un control adecuado de los niveles de glucosa sanguínea, colesterol, triglicéridos y presión arterial. Si tienes sobrepeso, posiblemente puedas comenzar a ver mejoras en estos factores después de perder tan solo el 5 por ciento de tu peso corporal. Sin embargo, cuanto más peso pierdas, mayores serán los beneficios para tu salud y el control de la enfermedad.

Tu proveedor de atención médica o dietista pueden ayudarte a definir objetivos para la pérdida de peso y alentar cambios en el estado de vida que te ayuden a alcanzarlos.

Control del nivel de azúcar en sangre

El proveedor de atención médica te indicará la frecuencia con la que debes controlar el nivel de glucosa en la sangre para asegurarte de estar dentro del rango deseado. Por ejemplo, puede ser necesario controlarlo una vez al día y antes o después de hacer ejercicio. Si te administras insulina, es posible que tengas que hacerlo varias veces al día.

El control suele realizarse con un pequeño dispositivo para el hogar, llamado medidor de glucosa en sangre, que mide la cantidad de azúcar en una gota de sangre. Debes llevar un registro de las mediciones para compartir con el equipo de atención médica.

El control continuo de la glucosa consiste en un sistema electrónico que registra los niveles de glucosa cada pocos minutos a través de un sensor colocado debajo de la piel. La información se puede transmitir a un dispositivo móvil, como el teléfono, y el sistema puede enviar alertas cuando los niveles son demasiado altos o demasiado bajos.

Medicamentos contra la diabetes.

Si no puedes mantener el nivel objetivo de glucosa en la sangre con la dieta y el ejercicio, el médico puede recetarte medicamentos para la diabetes que ayuden a reducir los niveles de insulina o una terapia de insulina. Los tratamientos con medicamentos para la diabetes tipo 2 incluyen lo siguiente.

Metformina (Fortamet, Glumetza y otros) es, por lo general, el primer medicamento recetado para la diabetes tipo 2. Funciona principalmente disminuyendo la producción de glucosa en el hígado y mejorando la sensibilidad del cuerpo a la insulina, de modo que el organismo utilice la insulina de una manera más eficaz.

Algunas personas presentan una deficiencia de vitamina B-12 y pueden necesitar tomar suplementos. Otros posibles efectos secundarios, que pueden mejorar con el tiempo, incluyen los siguientes:

  • Náuseas
  • Dolor abdominal
  • Hinchazón
  • Diarrea

Las sulfonilureas ayudan al cuerpo a producir más insulina. Entre los ejemplos se incluyen la gliburida (DiaBeta y Glynase), la glipizida (Glucotrol) y la glimepirida (Amaryl). Los posibles efectos secundarios incluyen lo siguiente:

  • Nivel bajo de glucosa sanguínea
  • Aumento de peso

Las glinidas estimulan al páncreas para que produzca más insulina. Su acción es más rápida que la de las sulfonilureas, y la duración del efecto en el cuerpo es más breve. Algunos ejemplos incluyen la repaglinida y la nateglinida. Los posibles efectos secundarios incluyen lo siguiente:

  • Nivel bajo de glucosa sanguínea
  • Aumento de peso

Las tiazolidinedionas hacen que los tejidos del cuerpo sean más sensibles a la insulina. Entre los ejemplos se incluyen la rosiglitazona (Avandia) y la pioglitazona (Actos). Los posibles efectos secundarios incluyen lo siguiente:

  • Riesgo de insuficiencia cardíaca congestiva
  • Riesgo de cáncer de vejiga (pioglitazona)
  • Riesgo de fracturas de huesos
  • Colesterol alto (rosiglitazona)
  • Aumento de peso

Los inhibidores de la dipeptidil-peptidasa 4 ayudan a disminuir los niveles de glucosa en la sangre, pero suelen tener un efecto moderado. Algunos ejemplos incluyen la sitagliptina (Januvia), la saxagliptina (Onglyza) y la linagliptina (Tradjenta). Los posibles efectos secundarios incluyen lo siguiente:

  • Riesgo de pancreatitis
  • Dolor articular

Los agonistas del receptor del glucagón tipo 1 (GLP-1) son medicamentos inyectables que retardan la digestión y ayudan a disminuir los niveles de glucosa en la sangre. Su uso se suele relacionar con la pérdida de peso, y algunas personas pueden disminuir el riesgo de padecer un ataque cardíaco y un accidente cerebrovascular. Entre los ejemplos se incluyen la exenatida (Byetta y Bydureon), la liraglutida (Saxenda y Victoza) y la semaglutida (Rybelsus y Ozempic). Los posibles efectos secundarios incluyen lo siguiente:

  • Riesgo de pancreatitis
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Diarrea

Los inhibidores del transportador de sodio-glucosa 2 afectan a las funciones de filtrado de la sangre en los riñones, inhibiendo el retorno de la glucosa al torrente sanguíneo. Como resultado, la glucosa se excreta en la orina. Estos medicamentos pueden disminuir el riesgo de padecer un ataque cardíaco y un accidente cerebrovascular en personas con un alto riesgo de padecer estas afecciones. Entre los ejemplos se incluyen la canagliflozina (Invokana), la dapagliflozina (Farxiga) y la empagliflozina (Jardiance). Los posibles efectos secundarios incluyen lo siguiente:

  • Riesgo de amputación (canagliflozina)
  • Riesgo de fracturas de huesos (canagliflozina)
  • Riesgo de gangrena
  • Candidiasis vaginal
  • Infecciones de las vías urinarias
  • Presión arterial baja
  • Colesterol alto

Además de los medicamentos para la diabetes, el médico podría recetar otros medicamentos que incluyen medicamentos para reducir la presión arterial y el colesterol, como también aspirina en dosis bajas para ayudar a prevenir enfermedades cardíacas y de los vasos sanguíneos.

Terapia de insulina

Algunas personas con diabetes tipo 2 necesitan recibir tratamiento con insulina. Anteriormente, el tratamiento con insulina se utilizaba como último recurso; pero, gracias a sus ventajas, actualmente se puede recetar mucho antes si los objetivos de glucosa sanguínea no se alcanzan con los cambios en el estilo de vida y otros medicamentos.

Los diferentes tipos de insulina varían dependiendo de la rapidez con que comienzan a funcionar y la duración de su efecto. La insulina de larga duración, por ejemplo, está diseñada para funcionar durante la noche o durante el día para mantener los niveles de glucosa sanguínea estables. La insulina de corta duración puede usarse a la hora de las comidas.

El médico determinará qué tipo de insulina es mejor para ti y cuándo deberías aplicarla. El tipo, la dosis y el horario de la insulina pueden cambiar dependiendo de la estabilidad de tus niveles de glucosa sanguínea. La mayoría de los tipos de insulina se administran con inyecciones.

Los efectos secundarios de la insulina incluyen el riesgo de glucosa sanguínea baja (hipoglicemia), cetoacidosis diabética y triglicéridos altos.

Cirugía para bajar de peso

La cirugía para bajar de peso cambia la forma y función del sistema digestivo. Esta cirugía puede ayudarte a perder peso, y a controlar la diabetes tipo 2 y otras afecciones relacionadas con la obesidad. Existen varios procedimientos quirúrgicos, pero todos te ayudan a perder peso al limitar la cantidad de alimentos que puedes ingerir. Algunos procedimientos también limitan la cantidad de nutrientes que puedes absorber.

La cirugía para bajar de peso es solo una parte del plan de tratamiento general. El tratamiento también incluirá pautas de alimentación y suplementos nutricionales, ejercicio y atención médica de la salud mental.

Por lo general, la cirugía para bajar de peso puede ser una opción para los adultos con diabetes tipo 2 y un índice de masa corporal (IMC) de 35 o más. El IMC es una fórmula que usa el peso y la estatura para calcular la grasa corporal. Según la gravedad de la diabetes o las afecciones comórbidas, la cirugía puede ser una opción para alguien con un IMC inferior a 35.

La cirugía para bajar de peso requiere un compromiso de por vida con los cambios en el estilo de vida. Los efectos secundarios a largo plazo incluyen deficiencias nutricionales y osteoporosis.

Embarazo

Es probable que las mujeres con diabetes tipo 2 deban cambiar sus planes de tratamiento y llevar una dieta que controle cuidadosamente el consumo de hidratos de carbono. Muchas mujeres necesitarán tratamiento con insulina durante el embarazo y es posible que deban suspender otros tratamientos, como los medicamentos para la presión arterial.

Durante el embarazo, existe un mayor riesgo de desarrollar retinopatía diabética o un empeoramiento de la afección. Si estás embarazada o planeas un embarazo, visita a un oftalmólogo en cada trimestre de tu embarazo, un año después del parto o según las recomendaciones.

Signos que indican problemas

Es importante que controles periódicamente tus niveles de glucosa en la sangre para evitar complicaciones graves. Además, debes tener en cuenta los signos y síntomas que pueden indicar niveles irregulares de glucosa en la sangre y la necesidad de atención médica inmediata:

Niveles altos de glucosa en la sangre (hiperglucemia). Consumir ciertos alimentos o demasiada comida, estar enfermo o no tomar los medicamentos en el momento adecuado puede causar niveles altos de glucosa en la sangre. Los signos y síntomas incluyen los siguientes:

  • Micción frecuente
  • Aumento de la sed
  • Sequedad en la boca
  • Visión borrosa
  • Fatiga
  • Dolor de cabeza

Síndrome hiperosmolar hiperglicémico no cetósico. Esta afección que pone en riesgo la vida incluye una lectura de glucosa en la sangre superior a 600 mg/dL (33,3 mmol/L). Puedes ser más propenso a presentar síndrome hiperosmolar hiperglicémico no cetósico si tienes una infección, no estás tomando los medicamentos según lo indicado, o si tomas ciertos esteroides o medicamentos que provocan una micción frecuente. Los signos y síntomas incluyen los siguientes:

  • Sequedad en la boca
  • Sed extrema
  • Somnolencia
  • Desorientación
  • Orina oscura
  • Convulsiones

Cetoacidosis diabética. La cetoacidosis diabética ocurre cuando la falta de insulina hace que el cuerpo descomponga la grasa para combustible en lugar de la azúcar. Como consecuencia, se produce una acumulación de ácidos llamados cetonas en el torrente sanguíneo. Los desencadenantes de la cetoacidosis diabética incluyen ciertas enfermedades, el embarazo, un traumatismo y medicamentos, incluidos aquellos para la diabetes llamados inhibidores del cotransportador sodio-glucosa 2.

Aunque la cetoacidosis diabética suele ser menos grave en la diabetes tipo 2, la toxicidad de los ácidos puede poner en riesgo la vida. Además de los signos y síntomas de la hipoglucemia, como micción frecuente y aumento de la sed, la cetoacidosis puede provocar lo siguiente:

  • Náuseas
  • Vómitos
  • Dolor abdominal
  • Falta de aire
  • Aliento con olor a fruta

Niveles bajos de glucosa en la sangre. Cuando el nivel de glucosa en la sangre disminuye a niveles por debajo del rango objetivo, se conoce como nivel bajo de glucosa en la sangre (hipoglucemia). Tu nivel de glucosa en la sangre puede disminuir por muchos motivos, como saltearte una comida, tomar accidentalmente más cantidad de medicamento de lo habitual o realizar más actividad física de lo normal. Los signos y síntomas incluyen los siguientes:

  • Sudoración
  • Temblores
  • Debilidad
  • Hambre
  • Irritabilidad
  • Mareos
  • Dolor de cabeza
  • Visión borrosa
  • Palpitaciones cardíacas
  • Hablar arrastrando las palabras
  • Somnolencia
  • Desorientación

Si tienes signos o síntomas de un nivel bajo de glucosa en la sangre, debes beber o comer algo que lo eleve rápidamente, como por ejemplo, jugo de frutas, tabletas de glucosa, pastillas u otra fuente de azúcar. Vuelve a controlar tu glucosa en la sangre en unos 15 minutos. Si los niveles no están en tu rango objetivo, repite la ingesta de azúcar. Ingiere alguna comida una vez que los niveles se normalicen.

Si pierdes el conocimiento, deberán colocarte una inyección de emergencia de glucagón, una hormona que estimula la liberación de azúcar en la sangre.

Estudios clínicos

Explora los estudios de Mayo Clinic que ensayan nuevos tratamientos, intervenciones y pruebas para prevenir, detectar, tratar o controlar esta afección.

Estilo de vida y remedios caseros

El tratamiento cuidadoso de la diabetes tipo 2 puede reducir tu riesgo de complicaciones graves, algunas pueden poner en riesgo la vida. Ten en cuenta los siguientes consejos:

  • Comprométete con el control de la diabetes. Obtén toda la información que puedas acerca de la diabetes tipo 2. Haz de la alimentación saludable y la actividad física parte de tu rutina diaria.
  • Trabaja con tu equipo. Entabla una relación con un educador para la diabetes, y pídele ayuda al equipo de tratamiento de la diabetes cuando la necesites.
  • Identifícate. Lleva un collar o un brazalete que indique que tienes diabetes, especialmente si recibes insulina u otro medicamento para reducir la glucosa sanguínea.
  • Programa un examen físico anual y exámenes periódicos de la vista. Los controles periódicos de la diabetes no deben reemplazar los exámenes físicos anuales ni los exámenes de la vista de rutina.
  • Mantén tus vacunas al día. El nivel de glucosa sanguínea alto puede debilitar el sistema inmunitario. Vacúnate contra la influenza todos los años. Tu proveedor de atención médica también puede recomendarte la vacuna contra la neumonía. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) también recomiendan la vacunación contra la hepatitis B si no te has vacunado anteriormente y eres un adulto de entre 19 y 59 años.
  • Cuida tus dientes. La diabetes puede aumentar tus probabilidades de contraer infecciones más graves en las encías. Cepíllate los dientes y usa hilo dental de manera regular y programa exámenes dentales recomendados. Consulta al dentista de inmediato si te sangran las encías, o se ven rojas o inflamadas.
  • Préstales atención a tus pies. Lava tus pies diariamente con agua tibia o sécalos suavemente, en especial entre los dedos, y aplica una loción humectante. Controla tus pies a diario para ver que no tengas ampollas, cortes, llagas, enrojecimiento o hinchazón. Consulta con tu proveedor de atención médica si tienes alguna llaga en los pies u otro problema que no cicatriza.
  • Mantén tu presión arterial y colesterol bajo control. Consumir alimentos saludables y hacer ejercicio de forma regular puede ayudar mucho para controlar la presión arterial alta y el colesterol. Toma los medicamentos según la indicación médica.
  • Si fumas o usas otros tipos de tabaco, consulta con el proveedor de atención médica para que te ayude a dejar de hacerlo. Fumar incrementa el riesgo de padecer diversas complicaciones de la diabetes. Habla con tu proveedor de atención médica acerca de las maneras de dejar de fumar tabaco.
  • Consume alcohol con moderación. Según el tipo de bebida, el alcohol puede reducir o aumentar los niveles de glucosa sanguínea. Si eliges beber alcohol, hazlo únicamente con una comida. La recomendación es no consumir más de una bebida por día en el caso de las mujeres y no más de dos bebidas por día en el caso de los hombres. Controla tu nivel de glucosa sanguínea con frecuencia luego de consumir alcohol.

Medicina alternativa

Muchos tratamientos de medicina alternativa afirman que ayudan a las personas con diabetes. Según el Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral, los estudios no proporcionaron evidencia suficiente para recomendar terapias alternativas para el control de la glucosa en la sangre. Las investigaciones han demostrado los siguientes resultados acerca de suplementos comunes para la diabetes tipo 2:

  • Se ha demostrado que los suplementos de cromo tienen pocos beneficios, o ninguno. Las dosis grandes pueden provocar daños renales, problemas musculares y reacciones en la piel.
  • Algunos, pero no todos los estudios, han demostrado que los suplementos de magnesio otorgan beneficios para el control del nivel de glucosa en la sangre. Los efectos secundarios incluyen diarrea y dolor como cólicos. Las dosis muy grandes (más de 5.000 mg por día) pueden ser mortales.
  • En algunos estudios, la canela ha logrado reducir los niveles de glucosa en ayuno, pero no los niveles de hemoglobina glicosilada (HbA1c). En consecuencia, no hay pruebas de un mejor control general de la glucosa. La canela en su mayor parte incluye una sustancia denominada cumarina que puede provocar o empeorar la enfermedad hepática.

Habla con tu médico antes de tomar cualquier suplemento alimenticio o remedio natural. No sustituyas tus medicamentos recetados para la diabetes con medicamentos alternativos.

Estrategias de afrontamiento y apoyo

La diabetes tipo 2 es una enfermedad grave; seguir el plan de tratamiento conlleva un compromiso permanente. Para hacer frente a las exigencias del control de la diabetes, es posible que necesites una buena red de apoyo.

Es común que las personas que padecen diabetes sufran ansiedad y depresión. Hablar con un asesor o un terapeuta puede ayudarte a lidiar con los cambios en el estilo de vida o con los factores estresantes que implica recibir un diagnóstico de diabetes tipo 2.

Los grupos de apoyo pueden ser una buena opción para obtener información sobre la diabetes, apoyo emocional y datos útiles, como por ejemplo cómo encontrar recursos locales o dónde encontrar el número de carbohidratos en tu restaurante favorito. Si te interesa, es probable que el proveedor de atención médica te recomiende uno en tu área.

Puedes visitar el sitio web de American Diabetes Association (Asociación Americana de la Diabetes) para ver si hay actividades y grupos de apoyo locales para personas con diabetes tipo 2. Además, esta asociación ofrece información y foros en línea donde puedes conversar con otras personas que padecen diabetes. También puedes llamar a la organización al 800-DIABETES (800-342-2383).

Cómo prepararte para la consulta

Realizar consultas anuales de bienestar le permite al proveedor de atención médica detectar la diabetes y controlar y tratar las afecciones que aumentan el riesgo de padecer diabetes, como presión arterial alta, un alto nivel de colesterol o un índice de masa corporal elevado.

Si acudes al proveedor de atención médica debido a síntomas que pueden estar relacionados con la diabetes, puedes prepararte antes de la cita para responder a las siguientes preguntas:

  • ¿Cuándo comenzaron los síntomas?
  • ¿Hay algo que mejore o empeore los síntomas?
  • ¿Qué medicamentos tomas regularmente, incluidos suplementos alimentarios y remedios a base de hierbas?
  • ¿Cuáles son tus comidas diarias habituales? ¿Comes entre comidas o antes de acostarte?
  • ¿Qué cantidad de alcohol bebes?
  • ¿Cuánto ejercicio diario haces?
  • ¿Hay antecedentes de diabetes en tu familia?

Si te diagnostican diabetes, el proveedor de atención médica comenzará un plan de tratamiento. Es posible que te remitan a un médico que se especialice en trastornos hormonales (endocrinólogo). El equipo de atención médica también puede incluir a los siguientes especialistas:

  • Dietista
  • Un educador para la diabetes certificado
  • Médico de los pies (podiatra)
  • Un médico especializado en el cuidado de los ojos (oftalmólogo)

Habla con tu proveedor de atención médica sobre las remisiones a los demás especialistas que te proporcionarán cuidados médicos.

Preguntas para citas médicas en curso

Antes de cualquier cita con un miembro de tu equipo de tratamiento, asegúrate de saber si existe alguna restricción, como hacer ayuno antes de realizar una prueba. Las preguntas que debes revisar periódicamente con tu médico u otros miembros del equipo incluyen las siguientes:

  • ¿Con qué frecuencia debo controlar mi nivel de glucosa en la sangre y cuál es mi rango objetivo?
  • ¿Qué cambios en mi dieta me ayudarían a controlar mejor mi nivel de glucosa en la sangre?
  • ¿Cuál es la dosis correcta de los medicamentos con receta médica?
  • ¿Cuándo tomo los medicamentos? ¿Los tomo con las comidas?
  • ¿Cómo afecta el control de la diabetes al tratamiento de otras afecciones? ¿Cómo puedo coordinar mejor los tratamientos o la atención médica?
  • ¿Cuándo necesito hacer una cita de seguimiento?
  • ¿En qué condiciones debo llamarte o buscar atención de emergencia?
  • ¿Recomiendas folletos o fuentes en línea?
  • ¿Hay recursos disponibles si tengo dificultades para pagar los insumos para la diabetes?

Qué puedes esperar de tu médico

Es probable que el proveedor de atención médica te haga varias preguntas en citas médicas programadas regularmente, incluidas las siguientes:

  • ¿Comprendes tu plan de tratamiento y confías en que puedes seguirlo?
  • ¿Cómo estás afrontando la diabetes?
  • ¿Has experimentado alguna vez un bajo nivel de glucosa sanguínea?
  • ¿Sabes qué hacer cuando el nivel de glucosa sanguínea es muy bajo o muy alto?
  • ¿Cómo es la dieta típica diaria?
  • ¿Haces ejercicio? Si es así, ¿qué tipo de ejercicios? ¿Con qué frecuencia?
  • ¿Permaneces sentado por largos períodos de tiempo?
  • ¿Qué dificultades te plantea el control de la diabetes?
Jan. 20, 2021
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