Diagnóstico

Para diagnosticar la diabetes de tipo 2, te pedirán lo siguiente:

  • Prueba de glucohemoglobina (A1C). Este análisis de sangre indica el nivel promedio de azúcar en sangre de los últimos 2 o 3 meses. Mide el porcentaje de azúcar en sangre unido a la hemoglobina, la proteína que transporta el oxígeno en los glóbulos rojos. Cuanto más alto sea el nivel de azúcar en sangre, mayor será la cantidad de hemoglobina con azúcar. Un nivel de A1C del 6,5 por ciento o más en dos análisis separados indica que tienes diabetes. Un resultado del 5,7 al 6,4 por ciento se considera prediabetes, lo que indica un riesgo elevado de tener diabetes. Los niveles normales son inferiores al 5,7 por ciento.

    Si no puedes hacerte una prueba de A1C, o si tienes alguna afección—por ejemplo, si estás embarazada o si tienes una forma poco frecuente de hemoglobina (llamada «variante de hemoglobina»)— que puede hacer que la prueba de A1C no sea precisa, tu médico puede solicitar las siguientes pruebas para diagnosticar la diabetes:

  • Examen aleatorio de azúcar en la sangre. Se tomará una muestra de sangre en un horario al azar. El nivel de azúcar en sangre se expresa en miligramos por decilitro (mg/dL) o en milimoles por litro (mmol/L). Sin importar cuándo hayas comido por última vez, un nivel aleatorio de azúcar en sangre de 200 mg/dL (11,1 mmol/L) o más indica que hay probabilidad de diabetes, especialmente cuando está relacionado con cualquiera de los signos y síntomas de la diabetes, como micción frecuente y sed extrema.
  • Examen de glucemia en ayunas. Se tomará una muestra de sangre tras una noche de ayuno. Un nivel de glucemia en ayunas menor que 100 mg/dL (5,6 mmol/L) es normal. Un nivel de glucemia en ayunas entre 100 y 125 mg/dL (5,6 a 6,9 mmol/L) se considera prediabetes. Si el resultado es de 126 mg/dL (7 mmol/L) o más en dos análisis distintos, tienes diabetes.
  • Examen de tolerancia oral a la glucosa. Para esta prueba, debes ayunar durante la noche, y se mide el nivel de glucemia en ayunas. Después, debes tomar un líquido azucarado, y se mide el nivel de azúcar en sangre periódicamente durante las siguientes dos horas.

    Un nivel de azúcar en sangre inferior a 140 mg/dL (7,8 mmol/L) es normal. Un resultado de entre 140 y 199 mg/dL (7,8 y 11,0 mmol/L) indica prediabetes. Un resultado de 200 mg/dL (11,1 mmol/L) o superior después de dos horas puede indicar diabetes.

La Asociación Americana de la Diabetes recomienda comenzar con los análisis de rutina para la detección de diabetes de tipo 2 a los 45 años, en especial si padeces obesidad. Si los resultados son normales, deberás repetir los análisis cada tres años. Si los resultados están al límite, pregúntale al médico cuándo debes regresar para hacerte otro análisis.

Los análisis de detección también se recomiendan en personas menores de 45 años con obesidad si existe otra enfermedad cardíaca o factores de riesgo de diabetes, como un estilo de vida sedentario, antecedentes familiares de diabetes de tipo 2, antecedentes personales de diabetes gestacional o presión arterial superior a 140/90 milímetros de mercurio (mm Hg).

Si te diagnostican diabetes, el médico puede indicarte otros análisis para distinguir entre la diabetes de tipo 1 y la de tipo 2, ya que estas afecciones suelen requerir tratamientos diferentes.

Después del diagnóstico

Es necesario controlar los niveles de A1C entre dos y cuatro veces por año. La meta de A1C objetivo puede variar según tu edad y otros factores. Sin embargo, para la mayoría de las personas, American Diabetes Association (Asociación Estadounidense de la Diabetes) recomienda un nivel de A1C de menos del 7 %. Pregunta a tu médico cuál es tu A1C objetivo.

En comparación con las pruebas diarias repetidas del nivel de azúcar en sangre, la prueba de A1C es un indicador más preciso del grado de eficacia que tiene tu plan de tratamiento de la diabetes. Un nivel de A1C elevado puede indicar la necesidad de cambiar la medicación, el plan de comidas o tu nivel de actividad.

Además de la prueba de A1C, el médico tomará periódicamente muestras de sangre y orina a fin de verificar los niveles de colesterol y las funciones tiroidea, hepática y renal. Por otra parte, el médico evaluará tu presión arterial. También son importantes los exámenes periódicos de los ojos y los pies.

Tratamiento

El control de la diabetes de tipo 2 incluye:

  • Alimentación saludable
  • Actividad física regular
  • Posiblemente, medicamentos para la diabetes o tratamiento con insulina
  • Control de la glucosa en sangre

Estos pasos ayudarán a mantener tu nivel de azúcar en sangre más cercano al normal, y esto puede retrasar o evitar complicaciones.

Weight loss

Losing weight can lower your blood sugar levels. Losing just 5 to 10 percent of your body weight can make a difference, although a sustained weight loss of 7 percent or more of your initial weight seems to be ideal. That means someone who weighs 180 pounds (82 kilograms) would need to lose a little less than 13 pounds (5.9 kilograms) to make an impact on blood sugar levels.

Controlling portions and eating healthy foods are simple ways to start taking weight off.

Alimentación saludable

En contra de la creencia popular, no existe una dieta específica para la diabetes. Sin embargo, es importante que la base de tu dieta esté centrada en los siguientes alimentos de alto contenido de fibra y bajo contenido de grasa:

  • Frutas
  • Verduras
  • Granos integrales

Además, deberás comer menos productos de origen animal, hidratos de carbono refinados y dulces.

También puede ser útil consumir alimentos de bajo índice glucémico. El índice glucémico es una medida que indica con qué rapidez un alimento provoca aumento del nivel de azúcar en sangre. Los alimentos con alto índice glucémico elevan rápidamente el azúcar en sangre. Aquellos con bajo índice glucémico pueden ayudarte a mantener un nivel de azúcar en sangre más estable. Los alimentos que tienen bajo índice glucémico son, típicamente, los que tienen un alto contenido de fibra.

Un especialista en nutrición certificado puede ayudarte a elaborar un plan de comidas que se adapte a tus metas de salud, tus preferencias alimenticias y tu estilo de vida. Este especialista también puede enseñarte a supervisar el consumo de hidratos de carbono, y a conocer qué cantidad de estos hidratos debes ingerir con las comidas y refrigerios a fin de mantener estables los niveles de azúcar en sangre.

Actividad física

Todos necesitan hacer ejercicio aeróbico con regularidad, y los diabéticos con diabetes de tipo 2 no son la excepción. Obtén la aprobación de tu médico antes de comenzar un programa de ejercicios. Luego elige actividades que disfrutes, como caminar, nadar y andar en bicicleta. Lo más importante es que incorpores la actividad física en tu rutina diaria.

Plantéate el objetivo de realizar al menos 30 minutos de actividad aeróbica cinco días por semana. Los ejercicios de estiramiento y de fortalecimiento también son importantes. Si no has estado en actividad durante un tiempo, comienza despacio y aumenta gradualmente.

Una combinación de ejercicios (ejercicios aeróbicos, como caminar o bailar, la mayoría de los días, combinados con entrenamiento de resistencia, como levantamiento de pesas o yoga, dos veces por semana) suele ayudar a controlar el nivel de azúcar en sangre de manera más efectiva que cualquier otro tipo de ejercicio solo.

Recuerda que la actividad física reduce el nivel de azúcar en sangre. Controla tu nivel de azúcar en sangre antes de cualquier actividad. Es posible que necesites comer un refrigerio antes de ejercitar, para prevenir un nivel bajo de azúcar en sangre, si tomas medicamentos a fin de reducir este nivel.

Control del nivel de azúcar en sangre

Según tu plan de tratamiento, quizá debas controlar y anotar tu nivel de azúcar cada tanto, o bien, si estás usando insulina, varias veces al día. Pregunta a tu médico con qué frecuencia desea que controles tu azúcar en sangre. Un control catento es la única manera de asegurarte de que tu nivel de azúcar en sangre se mantenga dentro de tu rango objetivo.

En ocasiones, los niveles de azúcar en sangre pueden ser imprevisibles. Con la ayuda de tu equipo de tratamiento de la diabetes, aprenderás cómo cambia tu nivel de azúcar en sangre en respuesta a los alimentos, el ejercicio, el alcohol, las enfermedades y los medicamentos.

Medicamentos para la diabetes y tratamiento con insulina

Algunas personas que tienen diabetes tipo 2 pueden alcanzar sus niveles de azúcar en sangre objetivo solo con la alimentación y actividad física, pero muchas también necesitan medicamentos para la diabetes o terapia con insulina. La decisión acerca de qué medicamentos son mejores depende de muchos factores, incluido tu nivel de azúcar en sangre y cualquier otro problema de salud que tengas. El médico incluso podría combinar distintos tipos de medicamentos para ayudarte a controlar tu azúcar en sangre de varias maneras diferentes.

Los siguientes son ejemplos de posibles tratamientos para la diabetes tipo 2:

  • Metformina (Glucophage, Glumetza, otros). Por lo general, la metformina es el primer medicamento que se receta para la diabetes tipo 2. Mejora la sensibilidad de los tejidos del cuerpo a la insulina, de esta manera, el cuerpo utiliza la insulina con mayor eficacia.

    La metformina también disminuye la producción de glucosa en el hígado. Es posible que la metformina por sí sola no disminuya de forma suficiente el azúcar en la sangre. El médico también recomendará cambios en el estilo de vida, como perder peso y ser más activo.

    Las náuseas y la diarrea son posibles efectos secundarios de la metformina. Estos efectos secundarios generalmente desaparecen a medida que el cuerpo se acostumbra al medicamento. Si la metformina y los cambios en el estilo de vida no son suficientes para controlar el nivel de azúcar en sangre, se pueden agregar otros medicamentos orales o inyectables.

  • Sulfonilureas. Estos medicamentos ayudan al cuerpo a secretar más insulina. Algunos ejemplos de este tipo de medicamentos son gliburida (DiaBeta, Glynase), glipizida (Glucotrol) y glimepirida (Amaryl). Los posibles efectos secundarios incluyen nivel bajo de azúcar en la sangre y aumento de peso.
  • Meglitinidas. Estos medicamentos funcionan de la misma manera que las sulfonilureas al estimular al páncreas para que secrete más insulina, pero tienen acción más rápida, y la duración de su efecto en el cuerpo es más breve. También conllevan un riesgo de provocar un nivel bajo de azúcar en la sangre, pero este riesgo es menor que con las sulfonilureas.

    El aumento de peso también es una posibilidad con este tipo de medicamentos. Algunos ejemplos son repaglinida (Prandin) y nateglinida (Starlix).

  • Tiazolidinedionas. Al igual que la metformina, estos medicamentos hacen que los tejidos del cuerpo sean más sensibles a la insulina. Este tipo de medicamento se ha relacionado con el aumento de peso y otros efectos secundarios más graves, como un mayor riesgo de sufrir insuficiencia cardíaca y fracturas. Debido a estos riesgos, estos medicamentos generalmente no son el tratamiento de primera elección.

    Rosiglitazona (Avandia) y pioglitazona (Actos) son ejemplos de tiazolidinedionas.

  • Inhibidores de la DPP-4. Estos medicamentos ayudan a disminuir los niveles de azúcar en sangre, pero suelen tener un efecto moderado. No provocan aumento de peso. Algunos ejemplos de estos medicamentos son sitagliptina (Januvia), saxagliptina (Onglyza) y linagliptina (Tradjenta).
  • Agonistas del receptor de GLP-1. Estos medicamentos desaceleran la digestión y ayudan a bajar los niveles de azúcar en sangre, aunque no tanto como las sulfonilureas. Su uso con frecuencia se relaciona con la pérdida de algo de peso. No se recomienda el uso por sí solo de este tipo de medicamentos.

    Exenatida (Byetta) y liraglutida (Victoza) son ejemplos de agonistas del receptor de GLP-1. Los posibles efectos secundarios incluyen náuseas y un mayor riesgo de pancreatitis.

  • Inhibidores del SGLT2. Son los medicamentos para la diabetes más nuevos en el mercado. Evitan que los riñones reabsorban azúcar en la sangre. En lugar de eso, el azúcar se excreta en la orina.

    Algunos ejemplos son canagliflozina (Invokana) y dapagliflozina (Farxiga). Los efectos secundarios pueden incluir infecciones por hongos, infecciones urinarias e infecciones genitales graves poco frecuentes, mayor necesidad de orinar e hipotensión.

  • Terapia con insulina. Algunas personas que tienen diabetes tipo 2 también necesitan terapia con insulina. Anteriormente, la terapia con insulina se usaba como último recurso, pero en la actualidad con frecuencia se receta antes debido a sus beneficios.

    Como la digestión normal interfiere en la insulina que se administra por boca, es necesario inyectarla. Según tus necesidades, el médico puede recetar una combinación de tipos de insulina para que uses a lo largo del día y la noche. Con frecuencia, las personas con diabetes tipo 2 comienzan a usar insulina con una inyección de larga duración durante la noche.

    Las inyecciones de insulina implican usar una aguja fina y una jeringa o un inyector de insulina, un dispositivo que se parece a una pluma de tinta, con la excepción de que el cartucho está lleno de insulina.

    Existen varios tipos de insulina, y cada uno funciona de manera diferente. Las opciones son:

    • Insulina glulisina (Apidra)
    • Insulina lispro (Humalog)
    • Insulina aspart (Novolog)
    • Insulina glargina (Lantus)
    • Insulina detemir (Levemir)
    • Insulina isófana (Humulin N, Novolin N)

Habla con tu médico acerca de las ventajas y desventajas de los diferentes medicamentos. Juntos pueden decidir qué medicamento es mejor para tu caso después de considerar varios factores, incluidos los costos y otros aspectos de tu salud.

Además de los medicamentos para la diabetes, el médico podría recetar terapia con aspirina en dosis baja, así como medicamentos para bajar el colesterol y la presión arterial, para ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares.

Cirugía bariátrica

Si tienes diabetes de tipo 2 y tu índice de masa corporal (IMC) es mayor que 35, puede que seas candidato a una cirugía para perder peso (cirugía bariátrica). Los niveles de azúcar en sangre vuelven a su valor normal en el 55 % al 95 % de las personas con diabetes, según el procedimiento que se realice. Las cirugías que derivan una porción del intestino delgado tienen efectos más contundentes en los niveles de azúcar en sangre que los de las demás cirugías para perder peso.

Algunas de las desventajas de la cirugía son su alto costo y los riesgos que implica, incluido el riesgo de muerte. Además, demandan cambios drásticos en el estilo de vida, y las complicaciones pueden incluir deficiencia nutricional y osteoporosis.

Embarazo

Las mujeres con diabetes de tipo 2 quizá necesiten alterar su tratamiento durante el embarazo. Muchas mujeres requieren tratamiento con insulina durante el embarazo. Los medicamentos para bajar el colesterol y algunos fármacos para la presión sanguínea no pueden utilizarse durante el embarazo.

Si tienes signos de retinopatía diabética, esta puede empeorar durante el embarazo. Visita a tu oftalmólogo durante el primer trimestre del embarazo y un año después del parto.

Signos que indican problemas

Debido a que existen tantos factores que pueden afectar tu nivel de azúcar en sangre, algunas veces surgen problemas que requieren atención inmediata, como los siguientes:

  • Nivel alto de azúcar en sangre (hiperglucemia). Tu nivel de azúcar en sangre puede subir por muchas razones, como comer demasiado, estar enfermo o no tomar suficientes medicamentos para bajar la glucosa. Controla tu nivel de azúcar en sangre con frecuencia y presta atención a signos y síntomas de un alto nivel de azúcar en sangre (ganas frecuentes de orinar, aumento de la sed, boca seca, visión borrosa, cansancio y náuseas). Si tienes hiperglucemia, tendrás que realizar ajustes en tu plan de comidas, en tus medicamentos o en ambos.
  • Síndrome hiperosmolar hiperglicémico no cetósico. Los signos y síntomas de este trastorno potencialmente mortal incluyen: valores de azúcar en sangre de más de 600 mg/dl (33,3 mmol/l), boca seca, sed extrema, fiebre de más de 101 ºF (38 ºC), somnolencia, desorientación, pérdida de la visión, alucinaciones y orina de color oscuro. Es posible que el monitor de azúcar en sangre no pueda darte una lectura exacta en niveles tan altos; en lugar de esto, quizás solo indique "alto".

    Este síndrome es provocado por un nivel de azúcar en sangre sumamente elevado, que hace que la sangre se vuelva espesa y melosa. Tiende a ser más frecuente en personas de mayor edad con diabetes de tipo 2 y suele estar precedido por una enfermedad o infección. Por lo general, el síndrome hiperosmolar se desarrolla a lo largo de días o de semanas. Si tienes signos o síntomas de esta afección, llama a tu médico o busca atención médica inmediata.

  • Aumento de cetonas en tu orina (cetoacidosis diabética). Si tus células necesitan energía, es posible que tu organismo empiece a descomponer la grasa. Esto produce ácidos tóxicos llamados cetonas.

    Presta atención para detectar sed o la boca muy seca, ganas frecuentes de orinar, vómitos, dificultad para respirar, cansancio y aliento con olor a frutas. Puedes controlar el exceso de cetonas en la orina con un equipo de prueba de cetonas de venta libre. Si tienes un exceso de cetonas en orina, consulta a tu médico de inmediato o busca atención de emergencia. Este trastorno es más común en personas con diabetes de tipo 1, pero en ocasiones se manifiesta en personas con diabetes de tipo 2.

  • Bajo nivel de azúcar en sangre (hipoglucemia). Cuando tu nivel de azúcar en sangre cae por debajo de tu rango objetivo, se conoce como nivel bajo de azúcar en sangre (hipoglucemia). Tu nivel de azúcar en sangre puede bajar por muchos motivos, como saltearte una comida, tomar accidentalmente más cantidad de medicación que lo usual o realizar más actividad física que lo normal. Es más probable que se produzca un nivel bajo de azúcar en sangre si tomas medicamentos para bajar la glucosa que promueven la secreción de insulina, o si usas insulina.

    Controla periódicamente tu nivel de azúcar en sangre y presta atención a signos y síntomas de bajo nivel de azúcar en sangre: sudoración, temblores, debilidad, hambre, mareos, dolor de cabeza, visión borrosa, palpitaciones cardíacas, problemas de dicción, somnolencia, desorientación y convulsiones.

    Si desarrollas hipoglucemia durante la noche, es posible que al despertar tu pijama esté empapado en sudor o tengas dolor de cabeza. Debido a un efecto rebote natural, la hipoglucemia nocturna podría hacer que la primera lectura de la mañana muestre un valor inusualmente alto de azúcar en sangre.

    Si tienes signos o síntomas de un nivel bajo de azúcar en sangre, debes beber o comer algo que lo eleve rápidamente; como, por ejemplo, jugo de frutas, tabletas de glucosa, caramelos duros, gaseosa común (no dietética) u otra fuente de azúcar. Repite la prueba a los 15 minutos para asegurarte de que los niveles de glucemia se hayan normalizado.

    Si no es así, intenta de nuevo y repite la prueba después de otros 15 minutos. Si pierdes el conocimiento, tal vez un familiar o contacto cercano deba colocarte una inyección de emergencia de glucagón, una hormona que estimula la liberación de azúcar en la sangre.

Estudios clínicos

Explora los estudios de Mayo Clinic de evaluación de tratamientos, intervenciones y análisis nuevos como medio para prevenir, detectar, tratar o controlar esta enfermedad.

Estilo de vida y remedios caseros

El control atento de la diabetes de tipo 2 puede reducir tu riesgo de complicaciones graves (incluso mortales). Considera los siguientes consejos:

  • Asume el compromiso de controlar tu diabetes. Obtén toda la información que puedas acerca de la diabetes de tipo 2. Elige comidas sanas e incorpora la actividad física en tu rutina diaria. Entabla una relación con un instructor para la diabetes, y pídele ayuda a tu equipo de tratamiento de la diabetes cuando la necesites.
  • Programa un examen físico anual y exámenes de la vista periódicos. Los controles periódicos de la diabetes no deben reemplazar los exámenes físicos anuales ni los exámenes de la vista de rutina. Durante el examen físico, tu médico intentará detectar cualquier complicación relacionada con la diabetes, además de otros problemas médicos. Tu especialista en el cuidado de los ojos controlará signos de daño en la retina, cataratas y glaucoma.
  • Identifícate. Usa un collar o un brazalete que indiquen que tienes diabetes.
  • Mantén tus vacunas al día. Un nivel alto de azúcar en sangre puede debilitar tu sistema inmunitario. Vacúnate contra la gripe todos los años. Tu médico probablemente te recomiende también la vacuna contra la neumonía. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) también recomiendan colocarse la vacuna contra la hepatitis B si no te has vacunado anteriormente, y eres un adulto de entre 19 y 59 años con diabetes de tipo 1 o de tipo 2. Los CDC recomiendan la vacunación lo antes posible después de recibir un diagnóstico de diabetes de tipo 1 o de tipo 2. Si tienes 60 años o más, tienes diabetes y no te han administrado la vacuna anteriormente, pregunta a tu médico si es adecuada para ti.
  • Cuida tus dientes. La diabetes puede hacer que estés más propenso a sufrir infecciones más graves en las encías. Cepíllate los dientes al menos dos veces por día, usa hilo dental una vez por día y programa exámenes dentales periódicos. Consulta a tu dentista de inmediato si tus encías sangran, o se ven rojas o inflamadas.
  • Presta atención a tus pies. Lávate los pies con agua tibia todos los días. Sécatelos suavemente, en especial entre los dedos, y aplica una loción humectante. Controla tus pies a diario para ver que no tengas ampollas, cortes, llagas, enrojecimiento o hinchazón. Consulta a tu médico si tienes alguna llaga en los pies u otro problema que no cicatriza.
  • Mantén controlados la presión arterial y el colesterol. Llevar una alimentación saludable y hacer ejercicios con regularidad son muy importantes en el control de la presión arterial alta y del colesterol. Puede que también necesites medicamentos.
  • Si fumas o usas otros tipos de tabaco, pídele a tu médico que te ayude a dejar este hábito. Fumar aumenta el riesgo de presentar diversas complicaciones de la diabetes. Habla con tu médico acerca de formas de dejar de fumar o de usar otros tipos de tabaco.
  • Si bebes alcohol, hazlo de manera responsable. El alcohol, al igual que las mezclas para preparar bebidas, puede producir un nivel de azúcar en sangre alto o bajo, según cuánto bebas y si lo haces mientras comes. Si bebes alcohol, hazlo con moderación y siempre junto con las comidas.

    La recomendación es no consumir más de una bebida una vez por día en el caso de las mujeres; no más de dos veces por día en el caso de los hombres de 65 años o menos y una sola bebida por día para hombres mayores de 65 años. Si usas insulina u otros medicamentos que reducen el nivel de azúcar en sangre, controla este nivel antes de irte a dormir para asegurarte de que tengas un nivel seguro.

Medicina alternativa

Existen numerosas medicinas alternativas que han demostrado mejorar la sensibilidad a la insulina en algunos estudios, mientras que otros estudios no pueden encontrar ningún beneficio para el control del nivel de azúcar en sangre o de la reducción de los niveles de A1C. Debido a los hallazgos conflictivos, no existen tratamientos alternativos que se recomienden para ayudar con el control del nivel de azúcar en sangre.

Si decides probar un tratamiento alternativo, no dejes de tomar los medicamentos que te recetó el médico. Analiza con tu médico el uso de cualquiera de estos tratamientos para estar seguro de que no provocarán reacciones adversas o que no interactuarán con tus medicamentos.

Ningún tratamiento (alternativo o convencional) puede curar la diabetes. Por lo tanto, es esencial que las personas que reciben tratamiento con insulina para la diabetes no dejen de usar insulina, a menos que sus médicos se lo indiquen.

Afrontamiento y apoyo

La diabetes de tipo 2 es una enfermedad grave; seguir el plan de tratamiento conlleva un compromiso permanente. Pero tus esfuerzos valen la pena, porque si sigues el plan de tratamiento tal vez se reduzca el riesgo de complicaciones.

Hablar con un asesor o un terapeuta puede ayudarte a lidiar con los cambios de vida que implica un diagnóstico de diabetes de tipo 2. Puede que encuentres aliento y comprensión en un grupo de apoyo para personas con diabetes de tipo 2. Si bien los grupos de apoyo no son para todo el mundo, pueden representar buenas fuentes de información. Los miembros del grupo suelen estar al tanto de los últimos tratamientos y tienden a compartir su propia experiencia o datos útiles; como, por ejemplo, dónde encontrar información sobre la cantidad de hidratos de carbono de las comidas que pides en tu restaurante favorito. Si te interesa, el médico tal vez pueda recomendarte un grupo en tu área.

O bien, puedes visitar la página de American Diabetes Association para ver si hay actividades y grupos de apoyo locales para personas con diabetes de tipo 2. Además, American Diabetes Association ofrece información y foros en línea donde puedes conversar con otras personas que tienen diabetes. El número de teléfono es 800-DIABETES (800-342-2383).

Cómo prepararte para la consulta

Tu profesional de salud probablemente será quien diagnostique la diabetes de tipo 2. Este profesional puede continuar tratando tu diabetes o tal vez te derive a un médico especialista en trastornos hormonales (endocrinólogo). Tu equipo de atención médica también puede incluir a los siguientes profesionales:

  • Especialista en nutrición
  • Educador para la diabetes certificado
  • Médico de los pies (podiatra)
  • Médico que se especializa en el cuidado de los ojos (oftalmólogo)

Si tus niveles de azúcar en sangre son muy altos, el médico puede hospitalizarte para que recibas tratamiento.

Siempre que puedas, es recomendable que te prepares para las consultas con el equipo de atención médica. A continuación incluimos información que te ayudará a prepararte y a saber qué puedes esperar de tu médico.

Lo que puedes hacer

  • Ten en cuenta cualquier restricción previa a la consulta. Es posible que debas abstenerte de comer o beber, salvo agua, durante ocho horas para realizar una prueba de glucosa en ayunas o durante cuatro horas para una prueba antes de la comida. Cuando programes una consulta, pregunta si debes ayunar.
  • Escribe todos los síntomas que tengas, incluidos aquellos que parezcan no tener relación con la diabetes.
  • Trae un cuaderno y un bolígrafo o un lápiz (o tu computadora portátil o tableta) para registrar información importante.
  • Anota las preguntas para hacerle al médico.

Preparar una lista de preguntas puede ayudarte a aprovechar al máximo tu tiempo con el médico. Para la diabetes tipo 2, las siguientes son algunas preguntas básicas que puedes hacerle al médico:

Control de la glucosa

  • ¿Con qué frecuencia tengo que controlar mi nivel de azúcar en sangre?
  • ¿Cuál es mi rango objetivo?
  • ¿Cómo puedo usar la información del control de la glucosa para controlar mejor mi diabetes?

Cambios en el estilo de vida

  • ¿Qué cambios debo hacer en mi alimentación?
  • ¿Cómo puedo aprender a contar los carbohidratos en los alimentos?
  • ¿Debo consultar a un especialista en nutrición para que me ayude a planificar las comidas?
  • ¿Cuánto ejercicio debo hacer todos los días?

Medicamentos

  • ¿Tendré que tomar medicamentos? En ese caso, ¿de qué tipo y qué cantidad?
  • ¿Debo tomar el medicamento en un momento en particular del día?
  • ¿Necesito utilizar insulina?
  • Tengo otros problemas médicos. ¿Cuál es la mejor manera de controlar estas enfermedades juntas?

Complicaciones

  • ¿Cuáles son los signos y síntomas del nivel bajo de azúcar en la sangre?
  • ¿Cómo debo tratar el nivel bajo de azúcar en la sangre?
  • ¿Cuáles son los signos y síntomas de un nivel alto de azúcar en la sangre?
  • ¿Cuándo debo realizar una prueba de cetonas y cómo lo hago?

Control médico

  • ¿Con qué frecuencia debo hacerme controles para evitar complicaciones con la diabetes? ¿A qué especialistas debo ver?
  • ¿Hay recursos disponibles si tengo problemas para pagar los insumos para diabéticos?
  • ¿Tiene folletos u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomienda?

Qué puedes esperar de tu médico

Es probable que tu médico te haga varias preguntas, como, por ejemplo:

  • ¿Comprendes tu plan de tratamiento y confías en que puedes seguirlo?
  • ¿Cómo estás afrontando la diabetes?
  • ¿Has experimentado alguna vez un bajo nivel de azúcar en sangre?
  • ¿Cómo es un día típico en tu alimentación?
  • ¿Haces ejercicio? Si es así, ¿qué tipo de ejercicios? ¿Con qué frecuencia?
  • ¿Qué dificultades te plantea el control de la diabetes?

Qué puedes hacer mientras tanto

Si tu nivel de azúcar en sangre permanece fuera del rango objetivo, o si no sabes con certeza qué hacer en una situación determinada, comunícate con tu médico o tu educador de diabetes.

Sept. 15, 2018
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