Análisis y diagnósticos

Escrito por personal de Mayo Clinic

Primero, el médico te preguntará sobre tus antecedentes médicos y los antecedentes médicos de tu familia y te realizará una exploración física.

Es posible que las siguientes pruebas y procedimientos se usen para diagnosticar la cirrosis biliar primaria.

Análisis de laboratorio:

  • Análisis de sangre para verificar la función hepática. Los análisis de la función hepática verifican los niveles de las enzimas que pueden indicar una enfermedad hepática, en general, y una lesión en las vías biliares, en particular.
  • Análisis de sangre para verificar la existencia de signos de la enfermedad autoinmunitaria. Un análisis de sangre puede revelar la presencia de anticuerpos antimitocondriales. Estos anticuerpos casi nunca se presentan en personas que no padecen la enfermedad, incluso si tienen otros trastornos hepáticos. Por lo tanto, un análisis de anticuerpos antimitocondriales positivo se considera un indicador muy confiable de la enfermedad. Sin embargo, un pequeño porcentaje de las personas que padecen cirrosis biliar primaria no tiene anticuerpos antimitocondriales.

Pruebas de diagnóstico por imágenes:

  • Ecografía. La ecografía usa ondas sonoras de alta frecuencia para producir imágenes de las estructuras internas del cuerpo.
  • Exploración por tomografía computarizada (TC). Es posible que te realicen una exploración por tomografía computarizada (TC); una técnica de radiografía que proporciona mucha más información que la radiografía estándar.
  • Imágenes por resonancia magnética (RM). Un equipo de resonancia magnética utiliza un campo magnético y ondas de radio para crear imágenes detalladas de los órganos y los tejidos. A diferencia de una tomografía computarizada, no hay exposición a la radiación en una resonancia magnética.
  • Elastografía por resonancia magnética. Esta prueba más nueva combina una imagen por resonancia magnética con ondas sonoras para crear un mapa visual (elastografía) de los órganos internos. La prueba se usa para detectar el endurecimiento del hígado que podría indicar la existencia de cirrosis, similar a la forma en la que un médico examinaría (palparía) el cuerpo.
  • Radiografías de las vías biliares. Además de una resonancia magnética o en lugar de ella, es probable que se necesite un tipo de radiografía de vías biliares llamada «colangiopancreatografía retrógrada endoscópica». Para hacer que las vías biliares se vean en la radiografía, el médico usa un tubo flexible y lo pasa por la garganta con el fin de inyectar un tinte en la zona del intestino delgado en donde se vacían las vías biliares. Esta prueba es invasiva y pueden presentarse algunas complicaciones. Debido a los avances en la resonancia magnética, por lo general, dicha prueba no resulta necesaria para realizar el diagnóstico.

Si el diagnóstico sigue siendo incierto, es probable que los médicos realicen una biopsia del hígado. Se extirpa una pequeña muestra del tejido del hígado y se examina en el laboratorio, ya sea para confirmar el diagnóstico o para determinar el grado (estadio) de la enfermedad. Los médicos extirpan el tejido a través de una pequeña incisión usando una aguja fina.

Nov. 22, 2014