Diagnóstico
Para diagnosticar una lesión en los músculos isquiotibiales, un profesional de atención médica hace un examen físico para verificar si hay hinchazón y sensibilidad en la parte posterior del muslo. La ubicación y la intensidad del dolor pueden brindar información útil sobre el daño.
Mover la pierna lesionada en distintas posiciones ayuda a precisar qué músculo está lesionado y si hay daños en ligamentos o tendones.
Estudios de diagnóstico por imágenes
En lesiones graves de los músculos isquiotibiales, el músculo puede desgarrarse o el tendón del músculo puede separarse de la pelvis o la tibia. Cuando esto ocurre, un pequeño fragmento de hueso puede desprenderse del hueso principal. Esto se conoce como fractura por avulsión. Las fracturas por avulsión pueden detectarse mediante radiografías, mientras que los desgarros musculares y tendinosos pueden detectarse mediante ecografías e imágenes por resonancia magnética.
Tratamiento
Estiramiento de los músculos isquiotibiales
Estiramiento de los músculos isquiotibiales
Para estirar los músculos isquiotibiales, recuéstate en el suelo cerca de la esquina exterior de una pared o del marco de una puerta, de modo que la pierna izquierda quede junto a la pared. Levanta la pierna izquierda y apoya el talón izquierdo contra la pared. Mantén la rodilla izquierda ligeramente flexionada. Estira suavemente la pierna izquierda hasta que sientas un estiramiento a lo largo de la parte posterior del muslo izquierdo. Mantén la posición durante unos 30 segundos. Cambia de pierna y repite.
El objetivo inicial del tratamiento es reducir el dolor y la hinchazón. El profesional de atención médica puede sugerir lo siguiente:
- Tomar un descanso de las actividades extenuantes para permitir que la lesión se cure.
- Aplicar compresas de hielo varias veces al día para aliviar el dolor y reducir la hinchazón.
- Envolver la zona lesionada con un vendaje de compresión o usar pantalones cortos de compresión para minimizar la hinchazón.
- Descansar con la pierna elevada por encima del nivel del corazón, si es posible, para reducir la hinchazón.
- Tomar analgésicos que se venden sin receta médica. Los ejemplos incluyen ibuprofeno (Advil, Motrin IB y otros) y acetaminofén (Tylenol y otros).
Fisioterapia
El profesional de atención médica o un fisioterapeuta pueden enseñarte a hacer ejercicios suaves de estiramiento y fortalecimiento de los músculos isquiotibiales. Una vez que disminuyan el dolor y la hinchazón, el equipo de atención médica puede enseñarte a hacer los ejercicios de fortalecimiento.
Cirugía u otros procedimientos
La mayoría de los desgarros parciales de los músculos isquiotibiales se curan con el tiempo con fisioterapia y no requieren cirugía. Si los tendones del músculo se desprendieron de la pelvis o la tibia, los cirujanos ortopédicos pueden volver a conectarlos. Los desgarros musculares graves también pueden requerir reparación quirúrgica.
Una opción de tratamiento emergente es la terapia con plasma rico en plaquetas. Este tratamiento implica tomar una muestra de tu sangre y separar las plaquetas y otros componentes de recuperación. Luego se inyecta la solución de plaquetas y componentes de recuperación en la zona lesionada. Los investigadores continúan explorando la mejor manera de utilizar el plasma rico en plaquetas, pero ha demostrado ser prometedor en el tratamiento de lesiones musculares.
Modo de vida y remedios caseros
Para cuidarte tú mismo de una lesión leve en los músculos isquiotibiales, prueba el método R.I.C.E., que es el acrónimo en inglés para reposo, hielo, compresión y elevación:
- Reposo. Tómate un descanso para reposar los músculos isquiotibiales y dejar que los tejidos dañados se recuperen. Evita cualquier actividad que te cause dolor, hinchazón o malestar. Si se trata de algo más que una torsión muscular leve, el profesional de atención médica puede recomendarte que utilices muletas para no sobrecargar la pierna lesionada.
- Hielo. Ponte hielo en la zona tan pronto como puedas después de la lesión. Durante los primeros días posteriores a la lesión, colócate una compresa con hielo sobre la zona afectada entre 15 y 20 minutos por vez, cada 2 o 3 horas, mientras estés despierto. El frío reduce el dolor y la hinchazón. También puede retardar el sangrado si hay un desgarro. Si tienes una enfermedad vascular, diabetes o disminución de la sensibilidad en la pierna, habla con el profesional de atención médica antes de aplicar hielo.
- Compresión. Envuelve la pierna con una venda elástica hasta que desaparezca la hinchazón. Ten cuidado de no ajustar demasiado la venda. Comienza a vendar desde el extremo más alejado del corazón. Afloja la venda si el dolor aumenta, si la zona se entumece o si hay hinchazón debajo de la zona vendada.
- Elevación. Siéntate o recuéstate con la pierna elevada mientras descansas. Si es posible, eleva la pierna hasta que esté más alta que el corazón.
Los medicamentos analgésicos que puedes conseguir sin receta médica, como ibuprofeno (Advil, Motrin IB, otros) y acetaminofén (Tylenol, otros), también pueden ayudar. Después de unos días, comienza a usar la pierna lesionada con cuidado. Con el tiempo, la pierna debería sostener mejor el peso y deberías poder moverla sin sentir dolor.
Preparación para la consulta
Puedes comenzar por hablar con tu profesional de atención primaria. Es posible que te remita a un experto que practique medicina del deporte o se dedique a la cirugía ortopédica.
Lo que puedes hacer
Haz una lista que contenga lo siguiente:
- Información completa sobre tus síntomas y cuándo comenzaron
- Información sobre problemas de salud que hayas tenido
- Todos los medicamentos y suplementos que tomas, con sus dosis
- Preguntas que deseas hacerle al equipo de atención médica
Qué esperar de tu médico
Tu equipo de atención médica podría hacerte algunas de las siguientes preguntas:
- ¿Cuándo y cómo se produjo la lesión?
- ¿Tuviste una sensación de chasquido o de desgarro?
- ¿Hay algún movimiento o posición que haga que el dolor mejore o empeore?
Dec. 13, 2025