Dermatitis atópica: comprenda sus desencadenantes
La dermatitis atópica, también conocida como eccema, se debe a una combinación de genes y agentes irritantes en el medio ambiente. Si alguien de su familia tiene eccemas, corre un mayor riesgo de tener la afección. Algunas personas con dermatitis atópica presentan una variación genética que crea la filagrina. La filagrina es una proteína que ayuda al cuerpo a mantener una barrera protectora sana en la capa superior de la piel. Sin una barrera resistente en la piel, la humedad se escapa y las bacterias y los virus pueden atravesar la piel.
No puede cambiar sus genes. Sin embargo, puede controlar su eccema y reducir los brotes si entiende lo que desencadena una reacción.
Desencadenantes comunes de la dermatitis atópica
Los desencadenantes de la dermatitis atópica varían considerablemente de una persona a otra. En general, intente evitar cualquier cosa que cause picazón, ya que rascarse suele desencadenar un brote de eccema. Recuerde que un brote puede aparecer mucho tiempo después de la exposición al agente irritante. Este desfase temporal puede dificultar la identificación de los factores desencadenantes. Es útil hacer un seguimiento de los síntomas en un diario o una aplicación, así como buscar patrones a lo largo del tiempo. Algunos de los desencadenantes frecuentes son:
Piel seca. Cuando la piel se seca demasiado, es muy probable que se vuelva quebradiza, escamosa, áspera o tirante. Esto puede causar un brote de eccema. Es importante hidratar la piel varias veces al día con una buena crema hidratante.
Alergias. Las alergias al polen, a la caspa de las mascotas, a los ácaros del polvo y al moho suelen estar relacionadas con los brotes de eccema y pueden empeorar los síntomas. Quizás sea útil quitar el polvo y pasar la aspiradora con regularidad, así como lavar la ropa de cama semanalmente con agua caliente.
Jabones. El jabón de manos y platos, el detergente para ropa, el champú, el baño de espuma y el jabón corporal pueden irritar la piel. Elija productos suaves y sin perfume. Evite los jabones antibacterianos que resecan la piel.
Agua caliente. Use agua tibia o fría para que la piel se mantenga más relajada después de lavarse las manos y ducharse.
Productos de limpieza. Los limpiadores y desinfectantes de superficies, como los productos naturales, pueden irritar la piel y provocar eccemas. Para reducir las posibilidades de sufrir una reacción, use guantes forrados de algodón cuando limpie.
Metales. Algunos metales que entran en contacto con la piel son irritantes. Es posible que tenga que revisar sus joyas y evitar el níquel, el cromo, el cloruro de cobalto, el cobre y el oro.
Humo del tabaco. El humo del cigarrillo es un agente irritante común. Si fuma, pregúntele a su médico acerca de formas de dejar de fumar que sean eficaces y duraderas.
Fragancias. Algunas personas descubren que su eccema recrudece cuando utilizan lociones o champús perfumados, se ponen colonia o perfume, o usan ambientadores y velas perfumadas. En caso de duda, evite usar los productos perfumados en general.
Estrés. La ansiedad y el estrés pueden empeorar afecciones de la piel, como el eccema. Al estar tenso, las hormonas del estrés en el cuerpo causan una inflamación que puede irritar la piel y desencadenar un eccema. Pruebe técnicas de relajación, como el yoga, la meditación o la respiración profunda.
Tejidos. Algunos tejidos como la lana y el poliéster pueden irritar la piel. Es posible que también tenga que quitar las etiquetas de la ropa. Elija ropa holgada de telas que permitan el paso del aire, como el algodón o el bambú.
Calor y sudoración. El exceso de calor puede producir picazón en la piel. Use ropa ligera y traspirable en los días calurosos, y encienda el aire acondicionado. Si el eccema se irrita durante el ejercicio o por la sudoración, tómese un descanso y aplique compresas frías hasta que la piel se alivie.