Descripción general

En la radioterapia para el cáncer de mama, se utilizan rayos X de alta energía, protones u otras partículas para matar las células cancerosas. Las células de crecimiento rápido, como las células cancerosas, son más sensibles a los efectos de la radioterapia que las células normales.

Los rayos X o partículas son indoloros e invisibles. No emites radiación después del tratamiento, por lo que es seguro rodearse de otras personas, incluidos los niños.

La radioterapia para el cáncer de mama puede administrarse de dos maneras:

  • Radiación externa. Un dispositivo envía radiación desde afuera del cuerpo hacia la mama. Este es el tipo más frecuente de radioterapia utilizado para el cáncer de mama.
  • Radiación interna (braquirradioterapia). Después de someterte a cirugía para extirpar el tumor, el médico coloca un dispositivo que emite radiación temporalmente en la mama cerca del lugar del tumor. Después coloca una fuente radioactiva en el dispositivo por períodos cortos durante el tratamiento.

La radioterapia puede usarse para tratar el cáncer de mama en casi cualquier estadio. Es una forma eficaz de reducir el riesgo de que el cáncer de mama vuelva a aparecer después de la cirugía. Además, se suele utilizar para aliviar los síntomas que causa el cáncer que se ha diseminado a otras partes del organismo (cáncer de mama metastásico).

Enfoque de Mayo Clinic

Por qué se realiza

La radioterapia mata las células cancerosas. Se la utiliza después de una cirugía para ayudar a evitar su reaparición. También puede utilizarse para aliviar el dolor y otros síntomas del cáncer de mama avanzado.

A continuación, mencionamos las principales formas en las que la radioterapia se puede usar para tratar el cáncer de mama. Analiza estas opciones de tratamiento con un médico que se especialice en radioterapia contra el cáncer (un oncólogo radioterápico).

Radioterapia después de la extracción del tumor

Después de una tumorectomía para cáncer de mama, se suele usar radioterapia. La tumorectomía es una cirugía que solo quita el tumor y una pequeña cantidad de tejido mamario normal circundante. La adición de radiación después de una tumorectomía reduce el riesgo de recurrencia de cáncer en la mama afectada. Las recurrencias pueden tener lugar meses o años después debido a las células cancerosas que pueden haber quedado después de la cirugía. La radiación ayuda a destruir las células cancerosas que pudieran haber quedado.

La combinación de la tumorectomía y la radioterapia generalmente se conoce como «terapia de conservación de mamas». En ensayos clínicos que comparan la tumorectomía con radioterapia y sin ella, la adición de radioterapia dio como resultado índices de recurrencia de cáncer de mama significativamente bajos y demostró ser tan efectiva como la remoción de la mama. En situaciones especiales, si el riesgo de recurrencia es muy bajo, el oncólogo radioterápico también puede analizar la opción de evitar la radiación después de una tumorectomía.

  • Radiación de haces externos en toda la mama. Uno de los tipos más frecuente de radioterapia después de una tumorectomía es la radiación de haces externos en toda la mama (irradiación mamaria completa). El programa completo de radioterapia se divide en tratamientos diarios (fracciones).

    Durante muchos años, la irradiación mamaria completa se solía administrar en un tratamiento con radiación por día, cinco días a la semana (por lo general, de lunes a viernes) durante unas cinco a seis semanas. Ahora son frecuentes los enfoques de radiación acelerada. Por ejemplo, con un enfoque denominado «radioterapia hipofraccionada», recibes dosis un poco mayores en menos sesiones. Esto reduce el tratamiento completo a dos semanas, lo que permite que se finalice en tres a cuatro semanas. Los ensayos clínicos han demostrado que estos tratamientos más cortos son igual de efectivos que los tratamientos más largos para prevenir las recurrencias del cáncer de mama y pueden reducir el riesgo de padecer algunos efectos secundarios.

  • Irradiación mamaria parcial. La radiación mamaria parcial puede ser una opción para algunas mujeres con cáncer de mama en estadio temprano. La radioterapia se dirige a la zona que rodea el sitio donde se extrajo el tumor, que tiene el riesgo más alto de contener las células cancerosas restantes. Esta radiación se puede administrar de forma interna con braquirradioterapia o de forma externa con rayos X (fotones) o protones. Debido a que se trata una zona más pequeña, los programas de tratamiento pueden ser más cortos, por ejemplo, entre uno y dos tratamientos por día durante tres a cinco días.

Radioterapia después de una mastectomía

La extracción de la mama completa (mastectomía) no elimina el riesgo de recurrencia en los tejidos restantes de la pared torácica o los ganglios linfáticos. En muchas situaciones, el riesgo de recurrencia es tan alto que se recomienda radiación después de la mastectomía. Este tipo de radiación se denomina «radioterapia posmastectomía» y, por lo general, se administra cinco días a la semana, de cinco a seis semanas.

Los factores que pueden aumentar el riesgo de recurrencia de cáncer de mama en la pared torácica o los ganglios linfáticos y que merecen la consideración de aplicar radiación después de la mastectomía comprenden:

  • Ganglios linfáticos con signos de cáncer de mama. Los ganglios linfáticos axilares con resultado positivo en células cancerosas son una señal de que algunas células cancerosas del cáncer original se han propagado.
  • Tumores grandes. Un tumor que mide más de 2 pulgadas (5 cm) generalmente conlleva un riesgo de recurrencia más alto que los tumores más pequeños.
  • Bordes de tejido con signos de cáncer de mama. Después de quitar el tejido mamario, se examinan los bordes del tejido en busca de células cancerosas. Márgenes muy reducidos, o márgenes que den resultados positivos de células cancerosas son un factor de riesgo de recurrencia.

Radiación para el cáncer de mama localmente avanzado

La radioterapia también se puede utilizar para tratar los siguientes problemas:

  • Tumores de mama que no se pueden extraer quirúrgicamente.
  • Cáncer de mama inflamatorio, un tipo de cáncer agresivo que se extiende a los canales linfáticos de la piel que recubre la mama. En general, las personas que padecen este tipo de cáncer reciben quimioterapia antes de someterse a una mastectomía y luego reciben radiación para reducir la probabilidad de recurrencia.

Radiación para tratar el cáncer de mama metastásico

Si el cáncer de mama se ha extendido a otras partes del cuerpo (metástasis), y el tumor causa dolor o algún otro síntoma, la radioterapia se puede utilizar para reducir el tumor y aliviar ese síntoma.

Terapia de protones

La terapia de protones permite administrar una dosis más precisa de radiación en el objetivo de tratamiento y proteger los tejidos sanos cercanos. Esto se debe a que los rayos de protones, a diferencia de los rayos X, no se desplazan fuera del objetivo. Por lo tanto, los investigadores esperan que la terapia de protones reduzca el riesgo de tener complicaciones graves a largo plazo de la radioterapia. Sin embargo, la terapia de protones conlleva riesgos de padecer efectos secundarios, dado que la zona objetivo puede contener piel, músculos o nervios y otros tejidos importantes.

La terapia de protones se está investigando en pacientes que tienen cáncer de mama en estadio temprano y localmente avanzado.

Riesgos

Los efectos secundarios de la radioterapia varían, considerablemente, según el tipo de tratamiento y los tejidos tratados. Los efectos secundarios tienden a ser más marcados hacia el final del tratamiento de radiación. Una vez finalizadas las sesiones, los efectos secundarios pueden tardar varios días o semanas en desaparecer.

Los efectos secundarios frecuentes comprenden los siguientes:

  • Fatiga leve a moderada
  • Irritación de la piel, como picazón, enrojecimiento, descamación o ampollas, similar a lo que podrías padecer a causa de una quemadura de sol
  • Hinchazón de las mamas
  • Cambios en la sensibilidad de la piel

Según los tejidos que están expuestos, la radioterapia puede causar o aumentar el riesgo de tener lo siguiente:

  • Hinchazón en los brazos (linfedema) si se tratan los ganglios linfáticos de la axila
  • Daños o complicaciones que deriven en la extracción de un implante en mujeres que tienen una mastectomía y se someten a una reconstrucción mamaria con un implante
  • En casos excepcionales, fractura de costillas o sensibilidad de la pared torácica
  • En casos excepcionales, tejido del pulmón inflamado o daño cardíaco
  • En casos muy poco frecuentes, tipos de cáncer secundario, como el cáncer de los huesos o los músculos (sarcomas), o cáncer de pulmón

Cómo prepararse

Un médico ayuda a una mujer a prepararse para la radioterapia.

Un médico ayuda a una mujer a prepararse para la radioterapia.

Te reunirás con tu equipo de radioterapia, profesionales del cuidado de la salud que trabajan juntos para planificar y brindarte radioterapia. Los miembros del equipo generalmente son los siguientes:

  • Un oncólogo radioterápico, un médico que se especializa en tratar el cáncer con radiación. El oncólogo radioterápico determina la terapia adecuada para ti, controla tu progreso y ajusta tu tratamiento en caso de que sea necesario.
  • Un médico oncólogo radioterápico y un dosimetrista que realizan los cálculos y las mediciones relacionados con tu dosis de radiación y su administración.
  • Un enfermero especializado en oncología radioterápica, un enfermero practicante o asistente médico que responda las preguntas tanto sobre los tratamientos como sobre los efectos secundarios y te ayude a controlar tu salud durante el tratamiento.
  • Radioterapeutas que manejan el equipo de radiación y administra tus tratamientos.

Antes de que comiences con tu tratamiento, el oncólogo radioterápico revisará contigo tu historia clínica y te realizará una exploración física para evaluar si te beneficiarías de la radioterapia. Tu oncólogo también analizará los posibles beneficios y efectos secundarios de la radioterapia.

Radioterapia externa

Antes de tu primera sesión de tratamiento, tendrás una sesión de planificación (simulación) de la radioterapia en la que un oncólogo radioterápico realizará atentamente un mapa de la zona de las mamas para establecer la ubicación precisa del tratamiento. Durante la simulación:

  • Un radioterapeuta te ayudará a colocarte en la posición más adecuada para dirigir el tratamiento a la zona afectada y evitar dañar el tejido normal circundante. En algunas ocasiones, se utilizan almohadillas u otros dispositivos para ayudarte a mantener la posición.
  • Te realizarán una exploración por tomografía computarizada para que el oncólogo radioterápico pueda localizar la zona de tratamiento y los tejidos normales que se deben evitar. Escucharás el sonido del aparato de tomografía computarizada que se mueve a tu alrededor. Intenta relajarte y permanecer lo más quieto posible para garantizar tratamientos constantes y precisos.
  • El radioterapeuta puede realizarte marcas en el cuerpo con tinta semipermanente o puntos diminutos similares a tatuajes permanentes. Estas marcas lo guiarán en la administración de la radiación. Te pedirá que evites limpiarte las marcas.
  • El dosimetrista, el médico radioterápico y el oncólogo radioterápico utilizan un programa de computadora para planificar el tratamiento de radiación que recibirás. Una vez finalizadas tanto la simulación como la planificación y después de varias comprobaciones de aseguramiento de la calidad, puedes iniciar el tratamiento.

Radioterapia interna

Antes de comenzar la radioterapia (braquirradioterapia), se coloca un dispositivo especial para la ubicación del material radioactivo en el área de la que se retiró el tumor (lecho del tumor). Esto puede hacerse durante la cirugía del cáncer o como un procedimiento individual varios días después.

Lo que puedes esperar

La radioterapia suele comenzar entre tres a ocho semanas después de la cirugía, a menos que se planifique realizar quimioterapia. Cuando eso sucede, la radioterapia suele comenzar entre tres y cuatro semanas después de haber terminado el tratamiento de quimioterapia. Probablemente, recibas el tratamiento de radioterapia como procedimiento ambulatorio en un hospital o en otro centro de tratamiento.

Un programa de tratamiento frecuente comprende radiación a diario, cinco días a la semana (por lo general, de lunes a viernes) durante unas cinco a seis semanas. Separar las sesiones ayuda a que las células sanas se recuperen de la exposición a la radiación mientras las cancerosas mueren.

A menudo, la irradiación mamaria completa se puede reducir a tres o cuatro semanas. Además, la irradiación mamaria parcial se puede completar en cinco días o menos. El oncólogo radioterápico puede ayudarte a decidir el tratamiento adecuado para ti.

Radiación externa

Una sesión típica de radioterapia externa generalmente sigue este proceso:

  • Cuando llegas al hospital o al centro de tratamiento, te llevan a una habitación especial que se utiliza específicamente para la radioterapia.
  • Tal vez debas quitarte la ropa y ponerte una bata de hospital.
  • El radioterapeuta te ayudará a colocarte en la posición en la que estabas durante el proceso de simulación.
  • El terapeuta puede tomar imágenes o radiografías para garantizar que te encuentres en la posición correcta.
  • El terapeuta abandona la habitación y enciende la máquina que emite radiación (acelerador lineal).
  • Si bien el terapeuta no está en la habitación durante el tratamiento, te supervisará desde otra habitación mediante una pantalla de televisión. Por lo general, tú y el terapeuta podrán hablar a través de un intercomunicador. Si estás incómodo o tienes ganas de vomitar, díselo al terapeuta, quien podrá detener el proceso, si es necesario.

La administración de radiación puede durar solo unos minutos, pero prepárate para estar entre 15 y 45 minutos en las sesiones, dado que colocarte en la misma posición todos los días puede demorar varios minutos. Este paso garantiza que la administración de radioterapia sea precisa.

La radioterapia es indolora. Podrías sentirte un poco incómoda por tener que recostarte en determinada posición, pero dura solo un momento.

Después de la sesión, puedes realizar tus actividades normales. Realiza todas las medidas de autocuidado que te recomienden el médico o el personal de enfermería, como los cuidados de la piel.

En algunos casos, una vez que las sesiones de radioterapia principales se hayan completado, el médico puede recomendar un tratamiento de refuerzo. Esto suele comprender cuatro a cinco días o fracciones de radiación adicionales en los que se administra en el lugar de mayor preocupación. Por ejemplo, una vez finalizada la irradiación mamaria completa, se suele administrar un refuerzo de la radiación en la zona de la que se extrajo el tumor (cavidad de la tumorectomía).

Radiación interna

Para la radiación interna, la fuente radioactiva se introduce una o dos veces por día durante unos pocos minutos en el dispositivo de administración de radiación implantado. Esto suele realizarse en el ámbito ambulatorio y puedes irte entre las sesiones.

Una vez terminado el tratamiento, se extrae el dispositivo de administración de radiación. Es posible que te administren analgésicos antes de extraer el dispositivo de administración de radiación. La zona puede quedar dolorida o sensible durante algunos días o semanas mientras el tejido se recupera de la cirugía y de la radiación.

Resultados

Después de completar la radioterapia, el oncólogo radioterápico u otro profesional médico programará consultas de seguimiento para controlar tu progreso, buscar efectos secundarios y verificar signos de reaparición del cáncer. Escribe las preguntas que desees hacerle a los profesionales médicos.

Una vez finalizada la radioterapia, indícale a los profesionales médicos si tuviste los siguientes síntomas:

  • Dolor persistente
  • Bultos, hematomas, erupciones o hinchazón nuevos
  • Adelgazamiento sin causa aparente
  • Fiebre o tos que no se va
  • Cualquier otro síntoma molesto

Estudios clínicos

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Sept. 21, 2018
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