Estrés del cuidador: consejos para cuidar de ti mismo

Cuidar a un ser amado presiona incluso a las personas más fuertes. Si eres un cuidador, toma medidas para conservar tu propia salud y bienestar.

Escrito por personal de Mayo Clinic

A medida que la población envejece, más personas que no son profesionales del cuidado de la salud proporcionan estos servicios a sus familiares. Los cuidadores informales proporcionan 80 por ciento de cuidado a largo plazo en Estados Unidos.

Un cuidador es cualquier persona que ofrezca ayuda a otra que lo necesite, como un esposo o pareja enferma, un niño discapacitado o un pariente mayor. Sin embargo, con frecuencia los miembros de la familia que cuidan de forma activa a un adulto mayor no se reconocen a sí mismos como “cuidadores”. Reconocer este papel puede ayudarles a recibir el apoyo que necesitan.

Proporcionar cuidados es gratificante pero estresante

Cuidar a alguien puede tener muchas satisfacciones. Para la mayoría de los cuidadores, estar ahí cuando un ser amado los necesita es invaluable y es algo que desean hacer.

Sin embargo, es casi seguro que esta actividad provoque un cambio en los roles y las emociones. En estos casos es natural sentirse enojado, frustrado, exhausto, solo o triste. El estrés (físico y emocional) del cuidador es común.

Las personas que experimentan el estrés del cuidador pueden estar vulnerables a los cambios en su propia salud. Entre los factores de riesgo del estrés del cuidador se encuentran:

  • Ser mujer
  • Tener pocos años de educación formal
  • Vivir con la persona que se está cuidando
  • Sufrir aislamiento social
  • Padecer depresión
  • Tener problemas económicos
  • Invertir un gran número de horas en el cuidado del familiar
  • Carecer de capacidad para lidiar con problemas y solucionarlos
  • No poder elegir ser un cuidador o no

Señales del estrés del cuidador

Como cuidador quizá estás tan concentrado en tu ser querido que no te das cuenta que tu propia salud y bienestar están sufriendo. Observa estas señales del estrés del cuidador:

  • Sentirse abrumado y con preocupación constante
  • Sentirse cansado la mayor parte del tiempo
  • Dormir demasiado o muy poco
  • Ganar o perder mucho peso
  • Irritarse o enojarse con mucha facilidad
  • Perder interés en las actividades que solías disfrutar
  • Sentirse triste
  • Tener con frecuencia dolores de cabeza y cuerpo u otros problemas físicos
  • Abusar del alcohol o las drogas, incluyendo medicamentos de prescripción

Demasiado estrés, sobre todo durante mucho tiempo, puedo dañar tu salud. Como cuidador estás más propenso a experimentar síntomas de depresión o ansiedad. Además, quizá no duermas lo suficiente o no tengas la actividad física adecuada o no ingieras una dieta balanceada, lo cual incrementa el riesgo de problemas de salud, como enfermedades del corazón y diabetes.

Estrategias para lidiar con el estrés del cuidador

La demanda física y emocional que implica ser cuidador puede llevar al límite, incluyo a la persona más resistente. Por eso es muy importante aprovechar todos los recursos y herramientas disponibles para ayudarte a proporcionar cuidado a tu ser querido. Recuerda, si no te cuidas a ti mismo, no serás capaz de cuidar a nadie más.

Para ayudar a manejar el estrés del cuidador:

  • Acepta ayuda. Haz una lista de cómo te pueden ayudar los demás, y permite que la persona que te apoyará elija lo que le gustaría hacer. Por ejemplo, alguien quizá desee llevar a caminar un par de veces por semana a la persona que cuidas. Alguien más podría ofrecer hacer las compras o cocinar para ti.
  • Enfócate en lo que eres capaz de ofrecer. Es normal sentirse culpable en ocasiones, pero entiende que nadie es un cuidador "perfecto". Piensa que estás haciendo lo mejor que puedes y tomando las decisiones correctas en un momento dado.
  • Fija metas realistas. Divide las tareas grandes en pasos más pequeños que puedas hacer uno a la vez. Jerarquiza, haz listas y establece una rutina diaria. Empieza por decir no a las peticiones que te están agotando, como las comidas en casa durante los días festivos.
  • Ponte en contacto. Investiga sobre los recursos de cuidados en tu comunidad. Muchas comunidades tienen talleres sobre la enfermedad que enfrenta tu ser amado. También puedes recurrir a los servicios de cuidado como transportación y de comida a domicilio.
  • Únete a un grupo de apoyo. Un grupo de apoyo ofrece revalorización y estímulo, así como estrategias en la resolución de problemas en situaciones difíciles. Las personas en los grupos de apoyo entienden por lo que estás pasando. Un grupo como éstos puede ser también un buen lugar para crear amistades significativas.
  • Busca apoyo social. Esfuérzate por estar en contacto con la familia y amigos que te ofrezcan apoyo emocional sin juicios. Date tiempo cada semana para estar en contacto con ellos, incluso en una caminata con un amigo.
  • Establece objetivos de salud personales. Por ejemplo, fíjate el propósito de establecer una buena rutina para dormir o date tiempo para realizar una actividad física la mayor parte de la semana. También es muy importante proporcionar a tu cuerpo alimentos saludables y tomar mucha agua.
  • Visita a tu doctor. Acude a revisiones y aplícate las inmunizaciones recomendadas. Asegúrate de decirle al médico que eres cuidador. No dudes en externar cualquier preocupación o síntoma que tengas.

El cuidador relevo

Puede ser difícil imaginar que dejes a tu ser amado al cuidado de otra persona, pero tomar un descanso es una de las mejores cosas que puedes hacer por ti mismo, así como por la persona que estás cuidando. La mayoría de las comunidades tienen un tipo de servicio de reemplazo disponible, como:

  • Relevo en el hogar. Los asistentes del cuidado de la salud vienen a tu hogar para ofrecer compañía, servicios de enfermería o ambos.
  • Centros y programas para el cuidado de adultos mayores. Algunos centros brindan cuidado para los adultos mayores y niños pequeños, y los dos grupos pueden apoyarte a la vez.
  • Asilos de ancianos a corto plazo. Algunas residencias de vida asistida, hogares para enfermos mentales y asilos aceptan personas que necesitan cuidados por estancias cortas mientras los cuidadores están fuera.

El cuidador que trabaja fuera de casa

Casi el 60 por ciento de los cuidadores trabaja fuera del hogar. Si es tu caso y te sientes abrumado, considera tomar un descanso en tu trabajo.

En Estados Unidos, los empleados amparados por la Ley de permiso médico y familiar federal pueden disfrutar de hasta 12 semanas de permiso sin goce de sueldo al año para cuidar a sus familiares. Pregunta en tu oficina de recursos humanos acerca de las opciones por permiso sin goce de sueldo.

No estás solo

Si eres como muchos cuidadores, habrás tenido malas experiencias al pedir ayuda. Desafortunadamente esta actitud puede llevar a sentirse aislado, frustrado e incluso deprimido.

En vez de lidiar con esto tú solo, aprovecha los recursos locales para los cuidadores. Para comenzar, ponte en contacto con tu agencia de área para adultos mayores local (AAA, por sus siglas en inglés) para conocer los servicios en tu comunidad. Puedes encontrar tu AAA local en línea o en la sección gubernamental de tu directorio telefónico.

March 07, 2015 See more In-depth