Diagnóstico

Las pruebas y los procedimientos que se utilizan para diagnosticar el cáncer de tiroides son los siguientes:

  • Exploración física. El médico buscará cambios físicos en la tiroides y te preguntará sobre los factores de riesgo, como la exposición excesiva a la radiación y antecedentes familiares de tumores tiroideos.
  • Análisis de sangre. Los análisis de sangre ayudan a determinar si la glándula tiroides funciona con normalidad.
  • Extracción de una muestra de tejido de la tiroides. Durante una biopsia con aguja fina, el médico inserta una aguja larga y delgada a través de la piel y la dirige hacia el nódulo tiroideo. Por lo general, se utiliza una ecografía para guiar la aguja hacia el nódulo con precisión. El médico usa la aguja para extraer muestras de tejido tiroideo sospechoso. La muestra se analiza en el laboratorio para buscar células cancerosas.
  • Pruebas de diagnóstico por imágenes. Es posible que debas someterte a una o más pruebas de diagnóstico por imágenes para ayudar al médico a determinar si el cáncer se ha diseminado más allá de la tiroides. Estas pruebas de diagnóstico por imágenes pueden ser una tomografía computarizada, una tomografía por emisión de positrones o una ecografía.
  • Análisis genéticos. Es posible que algunas personas con cáncer medular de tiroides manifiesten cambios genéticos que pueden estar asociados con otros tipos de cáncer endocrino. Conforme a tus antecedentes familiares, es posible que el médico te recomiende que te realices análisis genéticos para buscar genes que pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer.

Tratamiento

Tus opciones de tratamiento oncológico para la tiroides dependen del tipo y del estadio del cáncer de tiroides, de la salud general y de tus preferencias.

La mayoría de los tipos de cáncer de tiroides se pueden curar con tratamiento.

Cirugía

La mayoría de las personas con cáncer de tiroides se somete a una cirugía para extirpar toda la tiroides o gran parte de ella. Las operaciones que se utilizan para tratar el cáncer de tiroides incluyen las siguientes:

  • Extirpación de toda o de gran parte de la tiroides (tiroidectomía). En la mayoría de los casos, los médicos recomiendan extirpar toda la tiroides para tratar el cáncer de tiroides. El cirujano realiza una incisión en la base del cuello para tener acceso a la tiroides.

    En la mayoría de los casos, el cirujano deja pequeños bordes de tejido tiroideo alrededor de las glándulas paratiroides para reducir el riesgo de daño en las paratiroides. A veces, los cirujanos se refieren a esto como una tiroidectomía casi total.

  • Extirpación de los ganglios linfáticos del cuello. Al extirpar la tiroides, el cirujano también puede extirpar los ganglios linfáticos agrandados del cuello y analizarlos para detectar células cancerosas.
  • Extirpación de una parte de la tiroides (lobectomía tiroidea). En ciertos casos donde el cáncer de tiroides es muy pequeño, el cirujano puede recomendar extirpar solo un lado (lóbulo) de la tiroides.

La cirugía de tiroides conlleva riesgos de sangrado e infección. También se pueden producir daños en las glándulas paratiroides durante la cirugía, lo que puede dar lugar a niveles bajos de calcio en el organismo. Además, hay riesgos de daño accidental en los nervios conectados a las cuerdas vocales, lo que puede causar parálisis de las cuerdas vocales, ronquera, voz suave o dificultad para respirar.

Terapia de hormona tiroidea

Después de la tiroidectomía, tomarás el medicamento para la hormona tiroidea, levotiroxina (Levoxyl, Synthroid u otros), de por vida.

Este medicamento tiene dos beneficios: Suministra la hormona faltante que produciría normalmente la tiroides e inhibe la producción de hormonas estimulantes de la tiroides de la hipófisis. Los niveles altos de hormonas estimulantes de la tiroides podrían estimular el crecimiento de las células cancerosas que puedan haber quedado.

Es probable que te realicen análisis de sangre para controlar los niveles de la hormona tiroidea cada algunos meses hasta que tu médico encuentre la dosis adecuada para ti. Los análisis de sangre pueden continuar todos los años.

Yodo radioactivo

En el tratamiento con yodo radioactivo se utilizan dosis altas de un tipo de yodo que es radioactivo.

El tratamiento con yodo radioactivo suele usarse después de la tiroidectomía para destruir todo tejido tiroideo sano y todas las zonas microscópicas de cáncer tiroideo que no se extirparon durante la cirugía. El tratamiento con yodo radioactivo también podría usarse para tratar el cáncer tiroideo que vuelva a aparecer después del tratamiento o que se haya diseminado a otros lugares del cuerpo.

El tratamiento con yodo radioactivo viene en forma de cápsulas o líquido que puedes tragar. El yodo radioactivo es absorbido principalmente por las células tiroideas y las células del cáncer tiroideo; por lo tanto, es bajo el riesgo de que afecte otras células del cuerpo.

Los efectos secundarios pueden comprender los siguientes:

  • Náuseas
  • Sequedad de boca
  • Ojos secos
  • Alteración del sentido del gusto o del olfato
  • Fatiga

La mayor parte del yodo radioactivo se elimina por la orina los primeros días después del tratamiento. Recibirás instrucciones sobre las precauciones que debes tomar durante ese período para proteger de la radiación a otras personas. Por ejemplo, es posible que te soliciten evitar el contacto estrecho con otras personas, sobre todo niños y embarazadas.

Radioterapia externa

Se puede administrar radioterapia en forma externa mediante el uso de una máquina que dirige haces de energía de alta potencia, como rayos X y protones, hacia puntos precisos del cuerpo (radioterapia de haces externos). Generalmente, este tratamiento se administra durante unos minutos cada vez, cinco días por semana, durante cinco semanas, aproximadamente. Durante el tratamiento, permaneces acostado y quieto en una camilla mientras una máquina se mueve a tu alrededor.

La radioterapia de haces externos puede ser una opción si no puedes someterte a una cirugía y el cáncer continúa creciendo después del tratamiento con yodo radioactivo. La radioterapia también se puede recomendar después de la cirugía si hay mayor riesgo de que el cáncer vuelva a aparecer.

Quimioterapia

La quimioterapia es un tratamiento que utiliza medicamentos para combatir las células cancerosas. Por lo general, la quimioterapia se administra como infusión en una vena. Las sustancias químicas se desplazan por el cuerpo y matan a las células de crecimiento rápido, entre ellas, las células cancerosas.

La quimioterapia no suele utilizarse para tratar el cáncer de tiroides, pero puede beneficiar a algunas personas que no responden a otros tratamientos. Para las personas que padecen cáncer anaplásico de tiroides, la quimioterapia puede combinarse con la radioterapia.

Inyectar alcohol en los tipos de cáncer

La ablación con alcohol implica inyectar alcohol en los tumores pequeños en las tiroides mediante el uso de imágenes, como la ecografía, para asegurarse de la aplicación exacta de la inyección. Este tratamiento es útil para tratar los casos de cáncer que se presentan en zonas a las que no se puede acceder con facilidad durante la cirugía. El médico puede recomendarte este tratamiento si tienes cáncer de tiroides recurrente limitado a pequeñas áreas en el cuello.

Terapia dirigida con medicamentos

La terapia con medicamentos dirigidos utiliza medicamentos que atacan vulnerabilidades específicas en las células cancerosas.

Los medicamentos dirigidos utilizados para tratar el cáncer de tiroides incluyen los siguientes:

  • Cabozantinib (Cometriq)
  • Sorafenib (Nexavar)
  • Vandetanib (Caprelsa)

Estos medicamentos actúan sobre las señales que le indican a las células cancerosas que crezcan y se dividan. Se utilizan en pacientes con cáncer de tiroides avanzado.

Atención complementaria (cuidados paliativos)

Los cuidados paliativos son un tipo de atención médica especializada que se centra en brindar alivio del dolor y otros síntomas de una enfermedad grave. Los especialistas en cuidados paliativos trabajan contigo, tu familia y tus otros médicos para proporcionar un nivel de apoyo adicional que complemente tu atención continua. Puedes recibir cuidados paliativos mientras te sometes a otros tratamientos intensos, como una cirugía, quimioterapia o radioterapia.

Cuando los cuidados paliativos se administran junto con todos los otros tratamientos que correspondan, las personas que tienen cáncer pueden sentirse mejor y vivir más tiempo.

Un equipo de médicos, personal de enfermería y otros profesionales especialmente capacitados brindan los cuidados paliativos. Los equipos de cuidados paliativos buscan mejorar la calidad de vida de las personas con cáncer y la de sus familias. Esta forma de atención se ofrece junto con los tratamientos curativos o de otro tipo que puedas estar recibiendo.

Estudios clínicos

Explora los estudios de Mayo Clinic de evaluación de tratamientos, intervenciones y análisis nuevos como medio para prevenir, detectar, tratar o controlar esta enfermedad.

Estrategias de afrontamiento y apoyo

El diagnóstico de cáncer de tiroides puede ser aterrador. Es posible que sientas que no sabes qué hacer.

A la larga, todos encuentran su propia manera de hacer frente al diagnóstico de cáncer. Hasta que encuentres lo que funciona mejor para ti, considera intentar lo siguiente:

  • Obtén información suficiente sobre el cáncer de tiroides para tomar decisiones sobre tu atención médica. Toma nota de los detalles de tu cáncer de tiroides, como el tipo, el estadio y las opciones de tratamiento. Pregúntale al médico dónde puedes obtener más información. Buenas fuentes de información para comenzar son el Instituto Nacional del Cáncer (National Cancer Institute), la Sociedad Americana contra el Cáncer (American Cancer Society) y la American Thyroid Association (Asociación Americana de la Tiroides).
  • Ponte en contacto con otros sobrevivientes de cáncer de tiroides. Puede resultarte reconfortante hablar con personas que estén en tu misma situación. Pregúntale al médico acerca de los grupos de apoyo en tu zona. O ponte en contacto con sobrevivientes de cáncer de tiroides por Internet a través de la Red de Sobrevivientes del Cáncer de la Sociedad Americana contra el Cáncer o la Thyroid Cancer Survivors' Association.
  • Controla lo que puedes con respecto a tu salud. No puedes controlar el hecho de tener cáncer de tiroides, pero puedes tomar algunas medidas para mantenerte saludable durante el tratamiento y después de este. Por ejemplo, puedes seguir una dieta saludable con una gran variedad de frutas y vegetales, dormir lo suficiente durante la noche para sentirte descansado al despertar e intentar incorporar actividad física en la mayoría de los días de la semana.

Preparación para la consulta

Comienza con una consulta con tu médico de familia si tienes signos y síntomas que te preocupan. Si tu médico sospecha que podrías tener un problema de tiroides, es posible que te derive a un médico especializado en enfermedades del sistema endocrino (endocrinólogo).

Como las consultas pueden ser breves y suele haber mucho por hablar, es aconsejable ir bien preparado. La siguiente información te ayudará a prepararte y a saber qué esperar del médico.

Qué puedes hacer

  • Ten en cuenta cualquier restricción previa a la consulta. Cuando programes la consulta, asegúrate de preguntar si hay algo que debas hacer con anticipación, como restringir tu dieta.
  • Anota cualquier síntoma que tengas, incluso los que parezcan no tener relación con el motivo por el cual programaste la consulta.
  • Anota tu información personal más importante, incluso lo que te genere mayor estrés o cualquier cambio reciente en tu vida.
  • Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas y los suplementos que estés tomando.
  • Pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe. A veces, puede ser difícil recordar toda la información que se proporciona en una consulta. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que hayas pasado por alto u olvidado.
  • Anota las preguntas que desees hacerle al médico.

Tu tiempo con el médico es limitado; por eso, preparar una lista de preguntas te ayudará a aprovechar ese tiempo al máximo. Ordena las preguntas de la más importante a la menos importante, por si se acaba el tiempo. En el caso del cáncer de tiroides, algunas preguntas básicas para hacerle a tu médico son las siguientes:

  • ¿Qué tipo de cáncer de tiroides tengo?
  • ¿En qué estadio se encuentra mi cáncer de tiroides?
  • ¿Qué tratamientos me recomiendas?
  • ¿Cuáles son los riesgos y los beneficios de cada tratamiento?
  • Tengo otros problemas de salud. ¿Cuál es la mejor manera de controlarlos en forma conjunta?
  • ¿Podré trabajar y realizar mis actividades habituales mientras recibo tratamiento oncológico para la tiroides?
  • ¿Debo pedir una segunda opinión?
  • ¿Debo consultar con un médico que se especialice en enfermedades de la tiroides?
  • ¿Qué tan rápido necesito tomar una decisión sobre el tratamiento oncológico para la tiroides? ¿Puedo tomarme un tiempo para evaluar las opciones?
  • ¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomiendas?

Si tienes preguntas adicionales durante la visita, no dudes en hacerlas.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas. Estar preparada para responderlas puede dejar tiempo para repasar los puntos sobre los que quieres hablar en detalle. El médico puede preguntarte lo siguiente:

  • ¿Cuándo comenzaste a tener los síntomas?
  • ¿Los síntomas son ocasionales o continuos?
  • ¿Cuán intensos son los síntomas?
  • ¿Hay algo que parezca mejorar los síntomas?
  • ¿Hay algo que parezca empeorarlos?
  • ¿Alguna vez te han tratado con radioterapia?
  • ¿Alguna vez estuviste expuesto a un accidente en una central nuclear?
  • ¿Hay alguien más en tu familia con antecedentes de cáncer de tiroides, de bocio o de otros tipos de cáncer endocrino?
  • ¿Te han diagnosticado alguna otra enfermedad?
  • ¿Qué medicamentos, vitaminas y suplementos tomas actualmente?

Cáncer de tiroides - atención en Mayo Clinic

March 14, 2019
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