La osteomielitis es la infección de un hueso. Las infecciones pueden llegar al hueso a través del torrente sanguíneo o pueden diseminarse a través del tejido que lo rodea. Las infecciones también pueden comenzar en el propio hueso, si una lesión deja el hueso expuesto a los gérmenes.

En los niños, la osteomielitis afecta, con mayor frecuencia, los huesos largos de las piernas y de la parte superior del brazo. En los adultos, la osteomielitis es más probable que se manifieste en los huesos de la columna vertebral (vértebras). Las personas con diabetes que tienen úlceras en los pies pueden padecer osteomielitis.

La osteomielitis, alguna vez considerada una enfermedad incurable, hoy en día puede ser tratada de manera satisfactoria. La mayoría de las personas requiere cirugía para extraer las partes del hueso que están muertas, seguida de un ciclo de antibióticos potentes que, por lo general, se administran por vía intravenosa durante un mínimo de cuatro a seis semanas.

Los signos y síntomas de la osteomielitis son:

  • Fiebre o escalofríos
  • Irritabilidad o letargo en niños pequeños
  • Dolor en la zona de la infección
  • Hinchazón, calor y enrojecimiento sobre la zona de la infección

A veces la osteomielitis no produce signos ni síntomas o tienes signos y síntomas que son difíciles de distinguir de otros trastornos.

Cuándo consultar al médico

Consulta con el médico si tienes un dolor óseo que empeora junto con fiebre. Si tienes riesgo de infección por una enfermedad o una cirugía reciente o una lesión, consulta con tu médico de inmediato si notas signos y síntomas de una infección.

Las bacterias Staphylococcus, los tipos de gérmenes que normalmente se encuentran en la piel o en la nariz de las personas sanas, provocan la mayoría de los casos de osteomielitis.

Los gérmenes pueden ingresar al hueso de diferentes formas, tales como:

  • El torrente sanguíneo. Los gérmenes que están en otras partes del cuerpo (por ejemplo, en los pulmones por una neumonía o en la vejiga por una infección de las vías urinarias) pueden desplazarse por el torrente sanguíneo y llegar a un lugar debilitado del hueso. En los niños, la osteomielitis aparece, con mayor frecuencia, en las zonas más blandas, llamadas «cartílagos de crecimiento», en ambos extremos de los huesos largos de los brazos y las piernas.
  • Tejido infectado o una articulación protésica infectada. Las heridas punzantes extensas pueden llevar los gérmenes al interior del cuerpo. Si una herida con estas características se infecta, los gérmenes pueden diseminarse a un hueso cercano.
  • Heridas abiertas. Si tuviste una quebradura grave y parte del hueso atravesó la piel, los gérmenes pueden ingresar al cuerpo. Las cirugías para reemplazar articulaciones o reparar fracturas también pueden producir contaminación directa.

Normalmente, los huesos son resistentes a las infecciones. Para que ocurra la osteomielitis, tiene que existir una situación que predisponga los huesos a la infección.

Cirugía ortopédica o lesión reciente

Una fractura ósea grave o una herida punzante profunda abren una vía para que las infecciones ingresen al hueso y al tejido que lo rodea. La cirugía para reparar los huesos fracturados o el reemplazo de articulaciones desgastadas pueden abrir accidentalmente el paso de los gérmenes para que ingresen a un hueso.

El implante de elementos ortopédicos es un factor de riesgo de infección. Las mordidas profundas de animales también proporcionan una vía de acceso para la infección.

Trastornos de la circulación

Cuando los vasos sanguíneos se lesionan o bloquean, al cuerpo le resulta difícil distribuir las células que combaten las infecciones para evitar que una infección menor se haga más grande. Lo que comienza como un corte pequeño puede avanzar a una úlcera profunda, y puede exponer el tejido profundo y el hueso a una infección.

Las enfermedades que deterioran la circulación de la sangre son:

  • Diabetes mal controlada
  • Enfermedad de las arterias periféricas, en general relacionada con el tabaquismo
  • Enfermedad de células falciformes

Afecciones que requieren vías intravenosas o sondas

Existen varias afecciones que requieren la colocación de tubos para conectar los órganos internos con elementos del exterior. Sin embargo, estos tubos también sirven para que los gérmenes ingresen al organismo, y aumentan el riesgo de una infección en general, lo que puede provocar una osteomielitis.

A continuación, se enumeran algunos ejemplos de las circunstancias en que se pueden usar estos tubos:

  • Tubos de máquina de diálisis
  • Sondas urinarias
  • Sondas intravenosas de largo plazo, a veces llamadas «vías centrales»

Trastornos que afectan el sistema inmunitario

Si el sistema inmunitario se ve afectado por una enfermedad o un medicamento, enfrentas un mayor riesgo de contraer osteomielitis. Entre los factores que pueden inhibir el sistema inmunitario, se encuentran los siguientes:

  • Quimioterapia
  • Diabetes mal controlada
  • Necesidad de tomar corticoesteroides o unos medicamentos llamados «inhibidores del factor de necrosis tumoral»

Drogas ilegales

Las personas que se inyectan drogas ilegales tienen más probabilidades de tener osteomielitis porque habitualmente usan agujas no estériles y no esterilizan la piel antes de las inyecciones.

Las complicaciones de la osteomielitis pueden ser:

  • Muerte ósea (osteonecrosis). Una infección en los huesos puede impedir la circulación de la sangre dentro del hueso afectado, lo cual puede producir muerte ósea. El hueso se puede sanar después de una cirugía para extraer pequeñas partes del hueso muerto. Sin embargo, si la mayor parte del hueso ha sufrido muerte ósea, es posible que necesites someterte a cirugía para que te extraigan la extremidad (amputen) y así evitar que se propague la infección.
  • Artritis séptica. En algunos casos, la infección dentro de los huesos puede propagarse a una articulación cercana.
  • Alteración del crecimiento. En los niños, la ubicación más frecuente de la osteomielitis abarca las zonas más blandas, llamadas «cartílagos de crecimiento», que se ubican en cualquiera de los extremos de los huesos largos de los brazos y las piernas. Es posible que el crecimiento normal se vea interrumpido en los huesos infectados.
  • Cáncer de piel. Si la osteomielitis ha dado como resultado una llaga que segrega pus, la piel circundante tiene un mayor riesgo de desarrollar carcinoma espinocelular.

Si bien en un principio puedes hablar de tus signos y síntomas con tu médico de cabecera, él podría derivarte a un médico especializado en enfermedades infecciosas o a un cirujano ortopédico.

La siguiente información te ayudará a prepararte para la consulta y a saber qué esperar del médico.

Qué puedes hacer

  • Ten en cuenta cualquier restricción previa a la consulta. Cuando programes la consulta, asegúrate de preguntar si hay algo que debas hacer con anticipación, como restringir tu dieta.
  • Anota cualquier síntoma que tengas, incluso los que parezcan no tener relación con el motivo por el cual programaste la consulta.
  • Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas y los suplementos que estés tomando.
  • Escribe preguntas para hacerle al médico.

Algunas preguntas básicas para hacerle al médico sobre la osteomielitis son las siguientes:

  • ¿Cuál es la causa más probable de mis síntomas?
  • ¿Existen otras causas posibles de mis síntomas?
  • ¿Qué tipo de pruebas necesito hacerme? ¿Estas pruebas requieren alguna preparación especial?
  • ¿Qué tratamientos hay disponibles y cuál me recomiendas?
  • ¿Será necesario hacer una cirugía?
  • ¿Qué tipos de efectos secundarios suele ocasionar el tratamiento?
  • Tengo otros problemas de salud. ¿Cómo puedo controlarlos de manera conjunta?
  • ¿Existe alguna alternativa genérica al medicamento que me recetas?
  • ¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web recomiendas visitar?

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas, como las siguientes:

  • ¿Cuándo comenzaste a experimentar los síntomas?
  • ¿Tienes fiebre o escalofríos?
  • ¿Hay algo que mejore o que empeore los síntomas?
  • ¿Has tenido cortes, raspaduras u otras lesiones últimamente?
  • ¿Has tenido alguna cirugía recientemente?
  • ¿Alguna vez te reemplazaron una articulación? ¿Te hicieron una corrección quirúrgica por la fractura de un hueso?
  • ¿Tienes diabetes? ¿Tienes úlceras en los pies?

Es posible que el médico palpe la zona cercana al hueso afectado para detectar sensibilidad, hinchazón o temperatura. Si tienes una úlcera en el pie, es posible que tu médico utilice una sonda opaca para determinar la proximidad del hueso que está debajo.

Es posible que el médico te pida que te realices una combinación de pruebas y de procedimientos para diagnosticar la osteomielitis, así como para determinar qué germen causa la infección. Algunos son los siguientes:

Análisis de sangre

Los análisis de sangre pueden revelar niveles altos de glóbulos blancos y otros factores que pueden indicar que el organismo está combatiendo una infección. Si la causa de la osteomielitis es una infección de la sangre, el análisis puede revelar qué gérmenes son los causantes.

No existe ningún análisis de sangre que le indique al médico si tienes osteomielitis o no. Sin embargo, los análisis de sangre dan indicios que tu médico utiliza para decidir cuáles son los análisis y los procedimientos siguientes que puedas necesitar.

Pruebas de diagnóstico por imágenes

  • Radiografías. Las radiografías pueden revelar el daño en el hueso. No obstante, es posible que el daño no se vea hasta después de que la osteomielitis haya estado presente durante varias semanas. Si la osteomielitis comenzó más recientemente, es probable que se necesiten pruebas de diagnóstico por imágenes más detalladas.
  • Exploración por tomografía computarizada (TC). La exploración por tomografía computarizada combina imágenes de rayos X tomadas desde diferentes ángulos para crear vistas transversales de las estructuras internas de una persona.
  • Imágenes por resonancia magnética (RM). Mediante el uso de ondas electromagnéticas y de un campo magnético fuerte, las exploraciones por resonancia magnética pueden producir imágenes extraordinariamente detalladas de los huesos y de los tejidos blandos que los rodean.

Biopsia ósea

Una biopsia ósea es la regla de oro para diagnosticar osteomielitis porque también puede revelar qué tipo particular de germen infectó el hueso. El conocimiento del tipo de germen le permite al médico elegir un antibiótico que actúe particularmente bien para ese tipo de infección.

Una biopsia abierta requiere anestesia y cirugía para acceder al hueso. En algunas situaciones, el cirujano inserta una aguja larga a través de la piel y dentro el hueso para efectuar una biopsia. Ese procedimiento requiere anestesia local para insensibilizar la zona donde se insertará la aguja. Se pueden utilizar radiografías u otras exploraciones por imágenes como medios de orientación.

El tratamiento más frecuente para la osteomielitis consiste en una cirugía para extirpar las partes de hueso infectadas o muertas, con posterior administración de antibióticos. No suele ser necesaria la hospitalización.

Cirugía

En función de la gravedad de la infección, la cirugía para tratar la osteomielitis puede comprender uno o más de los siguientes procedimientos:

  • Drenaje de la zona infectada. Abrir la zona que rodea el hueso infectado le permite al cirujano drenar el pus o el líquido acumulado producto de la infección.
  • Extirpación de hueso o de tejido enfermos. En un procedimiento denominado «desbridamiento», el cirujano extirpa la mayor cantidad posible de hueso enfermo y toma un pequeño margen de hueso sano para asegurarse de que se extirparon todas las zonas infectadas. Es posible que también se extirpe el tejido circundante que presenta signos de infección.
  • Restauración del flujo sanguíneo al hueso. El cirujano puede rellenar los espacios vacíos que dejó el procedimiento de desbridamiento con un pedazo de hueso o con otro tejido, como piel o músculo, que se obtiene de otra parte del cuerpo.

    A veces, se colocan rellenos temporales hasta que el paciente esté lo suficientemente sano como para recibir un injerto de hueso o de tejido. El injerto ayuda al organismo a reparar los vasos sanguíneos dañados y a formar hueso nuevo.

  • Extirpación de objetos extraños. En algunos casos, es posible que deban quitarse los objetos extraños, como las placas o los tornillos colocados en una cirugía anterior.
  • Amputación de la extremidad. Como último recurso, los cirujanos pueden amputar la extremidad afectada para impedir que se siga extendiendo la infección.

Medicamentos

Una biopsia de hueso permitirá conocer el tipo de microbio que causa la infección; de esta manera, el médico puede elegir un antibiótico que funciona particularmente bien para ese tipo de infección. Por lo general, los antibióticos se administran a través de una vena del brazo durante cuatro o seis semanas como mínimo.

Puede necesitarse una serie adicional de antibióticos por vía oral para las infecciones más graves.

Si te informaron que corres un mayor riesgo de contraer infecciones, habla con tu médico sobre las maneras de prevenirlas. Reducir los riesgos de contraer una infección reducirá el riesgo de desarrollar osteomielitis.

Por lo general, toma medidas para evitar cortarte y rasparte, ya que estas heridas les dan a los microbios fácil acceso a tu organismo. Si te cortas o te raspas, limpia la zona de inmediato y ponte un vendaje limpio. Controla las heridas frecuentemente para ver si presentan signos de infección.

Sept. 25, 2015