Diagnóstico

Para diagnosticar la obesidad, tu médico típicamente te hará un examen físico y te recomendará algunas pruebas.

Por lo general, estos exámenes y pruebas son los siguientes:

  • Detallar tus antecedentes médicos. Tu médico puede revisar tu historial de peso, tus esfuerzos para bajar de peso, tus hábitos de actividad física y ejercicio, tus patrones de alimentación y control del apetito, cuáles otras afecciones has tenido, tus medicamentos, tus niveles de estrés y otros asuntos relacionados con tu salud. Tu médico también podría revisar los antecedentes médicos de tu familia para saber si tienes una predisposición a determinadas afecciones.
  • Un examen físico general. Esto incluye medir tu estatura, verificar signos vitales como la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la temperatura; escuchar tu corazón y pulmones; y examinar tu abdomen.
  • Calcular tu IMC. El médico revisará tu índice de masa corporal (IMC). Un IMC de 30 o más se considera obesidad. Los números superiores a 30 aumentan aún más los riesgos para la salud. Tu IMC debe ser revisado por lo menos una vez al año porque puede ayudar a determinar los riesgos generales para tu salud y qué tratamientos pueden ser apropiados.
  • Medir la circunferencia de la cintura. La grasa almacenada alrededor de la cintura, a veces llamada grasa visceral o grasa abdominal, puede aumentar aún más tu riesgo de enfermedad cardíaca y diabetes. Las mujeres con una medida de cintura (circunferencia) mayor de 35 pulgadas (89 cm) y los hombres con una medida de cintura mayor de 40 pulgadas (102 cm) podrían tener más riesgos para la salud que las personas con medidas de cintura más pequeñas. Al igual que con la medición del IMC, la circunferencia de la cintura debe revisarse al menos una vez al año.
  • Controlar otros problemas de salud. Si tienes problemas de salud conocidos, tu médico los evaluará. Tu médico también verificará otros problemas de salud posibles, como presión arterial alta y diabetes. El médico también puede recomendar que te realices algunos exámenes del corazón, como un electrocardiograma.
  • Análisis de sangre. Las pruebas que te realices dependerán de tu salud, tus factores de riesgo y los síntomas actuales que estés teniendo. Los exámenes de sangre pueden incluir una prueba de colesterol, pruebas de función hepática, glucosa en ayunas, una prueba de tiroides y otras.

Reunir toda esta información los ayudará a ti y a tu médico a determinar cuánto peso debes perder y qué problemas de salud o riesgos tienes actualmente. Esto servirá para guiar las decisiones del tratamiento.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento contra la obesidad es alcanzar y mantener un peso saludable. Esto mejora la salud en general y reduce el riesgo de desarrollar complicaciones relacionadas con la obesidad. Es posible que necesites trabajar con un equipo de profesionales de la salud, incluido un dietista, un consejero de comportamiento o un especialista en obesidad, para ayudarte a entender y hacer cambios en tus hábitos alimenticios y de actividad.

El objetivo inicial del tratamiento suele ser una pérdida de peso modesta: entre el 5 % y el 10 % de tu peso total. Esto significa que si pesas 200 libras (91 kg) y tienes obesidad según los estándares del IMC, solo tendrías que bajar alrededor de 10 a 20 libras (de 4,5 kg a 9 kg) para que tu salud empiece a mejorar. Sin embargo, cuanto más peso pierdas, mayores serán los beneficios.

Todos los programas para la pérdida de peso requieren cambios en tus hábitos alimentarios y un aumento de la actividad física. Los métodos de tratamiento adecuados para ti dependen de la gravedad de tu obesidad, de tu estado general de salud y de tu voluntad de participar en el plan de pérdida de peso.

Cambios en la dieta

Reducir las calorías y adoptar hábitos de alimentación más saludables es fundamental para superar la obesidad. Aunque puedes perder peso rápidamente al principio, la pérdida de peso constante a largo plazo se considera la forma más segura de perder peso y la mejor manera de mantenerlo de forma permanente.

Evita las dietas drásticas y poco realistas, como las dietas "relámpago", porque es poco probable que te ayuden a no volver a aumentar de peso a largo plazo.

Prepárate para participar en un programa integral de pérdida de peso durante, al menos, seis meses y, en una etapa de mantenimiento de un programa, durante, al menos, un año para aumentar tus posibilidades de éxito de bajar de peso.

No existe una dieta perfecta para bajar de peso. Elige una que incluya alimentos saludables y que creas que te resultará. Los cambios en la dieta para tratar la obesidad consisten en lo siguiente:

  • Reducir las calorías. La clave para perder peso es reducir la cantidad de calorías que ingieres, y el primer paso es revisar los hábitos alimenticios y de bebida típicos para ver cuántas calorías consumes normalmente y dónde puedes reducir el consumo. El médico y tú pueden decidir cuántas calorías tienes que ingerir por día para bajar de peso, pero la cantidad normal es de 1200 a 1500 calorías para las mujeres y entre 1500 y 1800 para los hombres.
  • Sentirte satisfecho comiendo menos. Algunos alimentos, como los postres, los caramelos, las grasas y los alimentos procesados, contienen una gran cantidad de calorías en una pequeña porción. En contraste, las frutas y verduras proporcionan una porción más grande con menos calorías. Al comer porciones más grandes de alimentos que tienen menos calorías, reduces la sensación de hambre, consumes menos calorías y te sientes mejor con la comida, lo que aumenta la sensación de bienestar general.
  • Elegir opciones más saludables. Para que tu dieta sea más saludable, come más alimentos vegetales, como frutas, verduras e hidratos de carbono provenientes de cereales integrales. Además, elige fuentes magras de proteínas —como frijoles, lentejas y soja— y carnes magras. Si te gusta el pescado, trata de comerlo dos veces por semana. Limita la sal y el azúcar agregada. Come pequeñas cantidades de grasa y asegúrate de que provengan de fuentes saludables para el corazón, como los aceites de oliva, la canola y los frutos secos.
  • Restringe ciertos alimentos. Determinadas dietas limitan la cantidad de un grupo de alimentos en particular, como los alimentos que tienen un contenido alto de hidratos de carbono o de grasa. Pregúntale a tu médico qué planes dietéticos han resultado efectivos y cuáles podrían resultarte útiles. Las bebidas endulzadas con azúcar son una manera segura de consumir más calorías que lo deseado, por lo que limitarlas o eliminarlas por completo es una buena idea para empezar a reducir el consumo de calorías.
  • Reemplazos alimentarios. Estos planes sugieren que reemplaces una o dos comidas por sus productos —por ejemplo, batidos o barritas de bajas calorías—, así como que comas tentempiés saludables y que hagas una tercera comida equilibrada, con un contenido bajo de grasas y de calorías. Este tipo de dieta puede ayudarte a perder peso a corto plazo. Sin embargo, ten en cuenta que estas dietas probablemente no te enseñen a cambiar tu estilo de vida general, por lo que es posible que tengas que mantenerlas durante más tiempo para no volver a aumentar de peso.

Desconfía de las soluciones rápidas. Las dietas de moda que prometen una pérdida de peso rápida y fácil pueden ser tentadoras. Pero la realidad es que no existen alimentos mágicos ni soluciones rápidas. Las dietas de moda pueden ayudar a corto plazo, pero los resultados a largo plazo no parecen ser mejores que los de otras dietas.

De manera similar, puedes adelgazar con una dieta relámpago, pero es probable que recuperes el peso perdido cuando termines la dieta. Para perder peso y no recuperarlo, tienes que adoptar hábitos de alimentación saludables que puedas mantener con el tiempo.

Ejercicio y actividad física

Aumentar la actividad física o el ejercicio es una parte fundamental del tratamiento contra la obesidad. La mayoría de las personas que bajan de peso y logran mantenerlo durante más de un año hacen ejercicio regularmente, aunque solo sea caminar.

Para aumentar tu nivel de actividad:

  • Haz ejercicio. Las personas con obesidad necesitan realizar al menos 150 minutos a la semana de actividad física de intensidad moderada para prevenir un mayor aumento de peso o para mantener la pérdida de una cantidad modesta de peso. Para lograr una pérdida de peso más significativa, es posible que tengas que hacer 300 minutos o más de ejercicio por semana. Es probable que necesites aumentar gradualmente la cantidad de ejercicio a medida que mejoran tu resistencia y estado físico.
  • Mantente en movimiento. Aunque el ejercicio aeróbico es la manera más eficiente de quemar calorías y perder el exceso de peso, todo movimiento adicional ayuda a quemar calorías. Hacer cambios simples en tu día puede traer aparejados grandes beneficios. Estaciona más lejos de la entrada a las tiendas, acelera las tareas domésticas, ocúpate del jardín, levántate y muévete periódicamente, y usa un podómetro para saber cuántos pasos realmente das en el transcurso del día. Una buena meta recomendada es tratar de alcanzar los 10.000 pasos todos los días. Aumenta gradualmente la cantidad de pasos para alcanzar esa meta.

Cambios de conducta

Un programa de modificación del comportamiento puede ayudarte a hacer cambios en tu estilo de vida para adelgazar y no recuperar el peso perdido. Entre los pasos para seguir, tendrás que analizar tus hábitos actuales para entender qué factores, tensiones o situaciones pueden haber contribuido a tu obesidad.

Todas las personas son distintas y tienen obstáculos diferentes para controlar su peso, como la falta de tiempo para hacer ejercicio o las comidas tarde por la noche. Adapta tus cambios de comportamiento a tus circunstancias personales.

La modificación del comportamiento, a veces llamada "terapia conductual", puede abarcar:

  • Asesoramiento psicológico. Hablar con un profesional de la salud mental puede ayudarte a abordar los problemas emocionales y de comportamiento relacionados con la alimentación. La terapia puede ayudarte a comprender por qué comes de más y a aprender formas saludables de enfrentar la ansiedad. Además, puedes aprender a supervisar tu dieta y actividad física, a comprender los desencadenantes que te llevan a comer y a afrontar los antojos. El asesoramiento puede ser individual o grupal. Los programas más intensivos (que tienen de 12 a 26 sesiones al año) pueden ser más útiles para alcanzar tus metas de pérdida de peso.
  • Grupos de apoyo. Encontrarás camaradería y comprensión en los grupos de apoyo donde otras personas comparten dificultades similares con la obesidad. Consulta a tu médico, hospitales locales o programas comerciales para la pérdida de peso sobre los grupos de apoyo de tu área.

Medicamentos con receta para adelgazar

Para bajar de peso, hace falta una dieta saludable y ejercicio regular. Pero en algunas situaciones, los medicamentos con receta para adelgazar pueden ayudar.

Ten en cuenta que estos medicamentos están pensados para usarse junto con dieta, ejercicio y cambios en el comportamiento, no para reemplazarlos. El propósito principal de los medicamentos para bajar de peso, también conocidos como medicamentos contra la obesidad, es ayudarte a seguir una dieta baja en calorías al detener el hambre y la falta de señales de saciedad que aparecen al tratar de bajar de peso.

El médico puede recomendar medicamentos para bajar de peso si otros programas de dieta y ejercicio no han funcionado y cumples con uno de estos criterios:

  • Tu índice de masa corporal (IMC) es de 30 o más
  • Tu IMC es de más de 27 y además tienes complicaciones médicas debidas a la obesidad, como diabetes, presión arterial alta o apnea del sueño

Antes de elegir un medicamento para ti, el médico analizará tus antecedentes de salud y los posibles efectos secundarios del medicamento. Las mujeres embarazadas, personas que toman determinados medicamentos o que tienen enfermedades crónicas no pueden tomar algunos medicamentos para adelgazar.

Los medicamentos contra la obesidad aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) incluyen los siguientes:

  • Orlistat (Alli, Xenical)
  • Lorcaserina (Belviq)
  • Fentermina y topiramato (Qsymia)
  • Bupropión y naltrexona (Contrave)
  • Liraglutida (Saxenda, Victoza)

Tendrás que tener supervisión médica minuciosa mientras tomes un medicamento con receta para adelgazar. Además, ten en cuenta que un medicamento para adelgazar puede no funcionar para todas las personas, y que sus efectos pueden disminuir con el tiempo. Cuando dejas de tomar un medicamento para adelgazar, puedes recuperar una gran parte del peso que perdiste o todo.

Procedimientos endoscópicos para la pérdida de peso

Estos tipos de procedimientos no requieren ninguna incisión en la piel. Después de recibir anestesia, se insertan tubos flexibles y herramientas a través de la boca y la garganta hasta el estómago.

Existen varios tipos diferentes de procedimientos endoscópicos utilizados para bajar de peso. Un procedimiento consiste en colocar puntos de sutura en el estómago para reducir su tamaño y la cantidad de alimentos que puedes consumir cómodamente. En otro procedimiento endoscópico, los médicos insertan un pequeño globo en el estómago. El globo se llena de agua para reducir la cantidad de espacio disponible en tu estómago. Esto te ayuda a sentirte lleno más rápido.

Estos procedimientos generalmente están aprobados para personas con un índice de masa corporal de 30 o superior cuando la dieta y el ejercicio por sí solos no han tenido éxito. La pérdida de peso esperada varía entre los procedimientos del 5 % al 20 % de la pérdida total de peso corporal.

Cirugía para bajar de peso

En algunas personas, la cirugía para bajar de peso, también llamada cirugía bariátrica, puede ser una opción. La cirugía para bajar de peso limita la cantidad de comida que puedes ingerir cómodamente, disminuye la incorporación de alimentos y calorías, o ambas opciones. Aunque la cirugía para bajar de peso ofrece la mejor oportunidad de perder una mayor cantidad de peso, puede implicar riesgos graves.

La cirugía para bajar de peso en caso de obesidad puede considerarse si ya has probado otros métodos para adelgazar que no han funcionado y si se cumplen las siguientes condiciones:

  • Sufres de obesidad extrema (IMC de 40 o más)
  • Tu IMC está entre 35 y 39,9 y también padeces un problema de salud grave relacionado con el peso, como diabetes o presión arterial alta
  • Asumes el compromiso de hacer los cambios de estilo de vida necesarios para que funcione la cirugía

La cirugía para bajar de peso ayuda a algunas personas a perder hasta un 35 % o más de su sobrepeso. Pero la cirugía para bajar de peso no es una cura milagrosa para la obesidad.

La cirugía no garantiza que vayas a perder todo el exceso de peso ni que mantengas tu nuevo peso a largo plazo. El éxito de la pérdida de peso después de la cirugía depende de tu compromiso para hacer cambios en tus hábitos de alimentación y ejercicio.

Estas son algunas de las cirugías frecuentes para bajar de peso:

  • Cirugía de bypass gástrico. En el bypass gástrico (bypass gástrico en Y de Roux), el cirujano crea un pequeño saco en la parte superior del estómago. Luego, corta el intestino delgado a poca distancia por debajo de la parte principal del estómago y lo conecta al nuevo saco. La comida y los líquidos fluyen directamente del saco a esta parte del intestino, y omiten así la mayor parte del estómago.
  • Colocación de banda gástrica ajustable. En este procedimiento, se separa el estómago en dos sacos con una banda inflable. Al ajustar la banda como un cinturón, el cirujano crea un pequeño canal entre los dos sacos. La banda evita que la abertura se expanda y, por lo general, está diseñada para quedar colocada en forma permanente.
  • Derivación biliopancreática con cruce duodenal. En el comienzo del procedimiento, el cirujano retira gran parte del estómago. Deja la válvula que permite el paso de la comida hacia el intestino delgado, y también conserva la primera parte del intestino delgado (duodeno). Luego, el cirujano cierra la sección media del intestino y conecta la última parte directamente al duodeno. La sección de intestino separada vuelve a conectarse al final del intestino para permitir que la bilis y los jugos digestivos fluyan a esta parte del intestino.
  • Manga gástrica. En este procedimiento, se retira parte del estómago y se crea un reservorio más pequeño para la comida. Es una cirugía menos complicada que el bypass gástrico o la derivación biliopancreática con cruce duodenal.

Otros tratamientos

El bloqueo del nervio vago es otro tratamiento para la obesidad. Consiste en implantar un dispositivo debajo de la piel del abdomen que envía impulsos eléctricos intermitentes al nervio vago abdominal, que indica al cerebro cuándo el estómago se siente vacío o lleno. Esta nueva tecnología fue aprobada por la FDA en 2014 para su uso en adultos que no han podido adelgazar con un programa de pérdida de peso y que tienen un IMC de entre 35 y 45 y al menos una afección relacionada con la obesidad, como diabetes tipo 2.

Cómo evitar volver a engordar después de un tratamiento para la obesidad

Por desgracia, es frecuente volver a aumentar de peso independientemente de los métodos de tratamiento para la obesidad que pruebes. Si tomas medicamentos para adelgazar, es probable que vuelvas a aumentar de peso al dejar de tomarlos. Incluso podrías recuperar peso después de la cirugía para bajar de peso si continúas comiendo en exceso o consintiéndote excesivamente con alimentos o bebidas altos en calorías.

Una de las mejores maneras de no volver a aumentar el peso que has perdido es hacer actividad física regularmente. Intenta hacer ejercicio de 45 a 60 minutos al día.

Realiza un seguimiento de tu actividad física si esto te ayuda a seguir motivado y por buen camino. A medida que adelgazas y mejora tu salud, habla con tu médico sobre qué otras actividades puedes realizar y, si corresponde, cómo dar nuevo impulso a tu actividad y ejercicio.

Es posible que siempre tengas que mantenerte atento a tu peso. Combinar una dieta más saludable y más actividad de una manera práctica y sostenible es la mejor manera de mantener el peso que perdiste a largo plazo.

Tómate el proceso de pérdida y mantenimiento de peso un día a la vez y usa recursos de apoyo que te ayuden a garantizar el éxito. Encuentra una manera saludable de vivir que puedas mantener a largo plazo.

Estudios clínicos

Explora los estudios de Mayo Clinic de evaluación de tratamientos, intervenciones y análisis nuevos como medio para prevenir, detectar, tratar o controlar esta enfermedad.

Estilo de vida y remedios caseros

Es más probable que tus esfuerzos para superar la obesidad den resultado si sigues las estrategias en tu hogar además del plan de tratamiento formal. Estos pueden incluir lo siguiente:

  • Aprender acerca de la afección. La educación sobre la obesidad puede ayudarte a aprender más sobre por qué desarrollaste obesidad y qué puedes hacer al respecto. Te sentirás con más fuerza para tomar el control y respetar tu plan de tratamiento. Lee libros reconocidos de autoayuda y considera hablar sobre ellos con tu médico o terapeuta.
  • Establecer metas realistas. Cuando debes perder una gran cantidad de peso, es posible que establezcas metas poco realistas, como intentar perder mucho peso en poco tiempo. No te prepares para el fracaso. Establece metas diarias o semanales relativas al ejercicio y la pérdida de peso. Haz pequeños cambios en tu dieta en lugar de intentar cambios drásticos que es probable que no respetes por mucho tiempo.
  • Respetar tu plan de tratamiento. Cambiar un estilo de vida que llevaste por muchos años puede ser difícil. Sé honesto con el médico, terapeuta u otros profesionales de la salud si notas que tu actividad o tus metas alimenticias se están cayendo. Podrán trabajar juntos para desarrollar nuevas ideas o nuevos enfoques.
  • Conseguir apoyo. Haz que tu familia y tus amigos en tus metas para perder peso. Rodéate de personas que te brinden apoyo y que te ayuden en lugar de sabotear tus esfuerzos. Asegúrate de que entiendan lo importante que es perder peso para tu salud. También podrías unirte a un grupo de apoyo para perder peso.
  • Llevar un registro. Lleva un registro de comidas y actividades. Este registro puede ayudarte a ser responsable de tus hábitos alimentarios y de ejercicio. Podrías identificar un comportamiento que te está limitando o, por el contrario, que te da buenos resultados. También puedes usar tu registro para anotar otros parámetros importantes de tu salud, como por ejemplo tu presión arterial, tus niveles de colesterol y tu estado físico en general.
  • Identificar y evitar desencadenantes de comida. Aléjate de tu deseo de comer haciendo algo positivo, como llamar a un amigo. Practica decir no a los alimentos poco saludables y a las porciones grandes. Come cuando verdaderamente tengas hambre, no solo cuando el reloj dice que es hora de comer.
  • Tomar los medicamentos según las indicaciones. Si tomas medicamentos para la pérdida de peso o medicamentos para tratar enfermedades relacionadas con la obesidad, como la presión arterial alta o la diabetes, tómalos exactamente según las indicaciones. Si tienes problemas para cumplir con tu programa de medicamentos o si tienes efectos secundarios desagradables, habla con tu médico.

Medicina alternativa

Existen muchos suplementos dietéticos que prometen ayudarte a perder peso rápidamente. Con frecuencia, la efectividad, en particular la efectividad a largo plazo, y la seguridad de estos productos es dudosa.

Los remedios a base de hierbas y las vitaminas y minerales son todos considerados suplementos dietéticos por la Administración de Alimentos y Medicamentos y no se someten al mismo proceso riguroso de evaluación y etiquetado que los medicamentos de venta libre y con receta.

Además, algunas de estas sustancias, incluso los productos etiquetados como "naturales", tienen efectos parecidos a los de las drogas que pueden ser peligrosos. Incluso algunas vitaminas y minerales pueden causar problemas cuando se toman en cantidades excesivas. Los ingredientes podrían no ser comunes y causar efectos secundarios impredecibles y perjudiciales. Los suplementos dietéticos también pueden provocar interacciones peligrosas con los medicamentos recetados que tomas. Habla con el médico antes de tomar cualquier suplemento dietético.

Las terapias psicosomáticas, tales como acupuntura, meditación a consciencia y yoga, podrían complementar otros tratamientos para la obesidad. Sin embargo, estas terapias en general no han sido bien estudiadas en el tratamiento para la pérdida de peso. Habla con tu médico si te interesa agregar una terapia psicosomática a tu tratamiento.

Estrategias de afrontamiento y apoyo

Habla con tu médico o terapeuta sobre cómo mejorar tu capacidad de enfrentar desafíos o situaciones, y ten en cuenta estos consejos para afrontar la obesidad y los esfuerzos para adelgazar:

  • Diario. Escribe un diario donde puedas expresar dolor, enojo, miedo u otras emociones.
  • Conéctate. No te aísles. Intenta realizar actividades con regularidad y reunirte con familiares o amigos periódicamente.
  • Únete. Únete a un grupo de apoyo para conectarte con otras personas que estén afrontando desafíos similares.
  • Concéntrate. Mantente concentrado en tus objetivos. Superar la obesidad es un proceso constante. Mantente motivado pensando en tus objetivos. Ten presente que eres responsable de controlar tu enfermedad y de trabajar para alcanzar tus objetivos.
  • Relájate. Aprende a relajarte y a controlar el estrés. Aprender a reconocer el estrés y adquirir habilidades para controlarlo y relajarte puede ayudarte a controlar los hábitos de alimentación poco saludables.

Preparación para la consulta

Hablar con el médico en forma abierta y honesta sobre tus preocupaciones acerca de tu peso es una de las mejores cosas que puedes hacer por tu salud. En algunos casos, este puede remitirte a un especialista en obesidad —si hay uno en la zona donde vives—. También puede remitirte a un consejero del comportamiento, a un dietista o a un especialista en nutrición.

Qué puedes hacer

Es importante que participes activamente en tu atención médica. Una manera de hacerlo es prepararte para la consulta. Piensa en tus necesidades y en las metas del tratamiento. También puedes escribir una lista de preguntas que quieras hacer. Estas pueden ser algunas de las preguntas:

  • ¿Qué hábitos alimentarios o de actividad física probablemente contribuyen con mis problemas de salud y de aumento de peso?
  • ¿Qué puedo hacer con las dificultades que tengo para controlar mi peso?
  • ¿Tengo otros problemas de salud provocados por la obesidad?
  • ¿Debería consultar a un dietista?
  • ¿Debería consultar a un consejero del comportamiento que se especialice en control de peso?
  • ¿Cuáles son las opciones de tratamiento para la obesidad y para mis otros problemas de salud?
  • ¿La intervención para bajar de peso es una opción para mí?

Asegúrate de informar a tu médico sobre cualquier afección médica que tengas y de los medicamentos, ya sean recetados o no, vitaminas o suplementos que tomes.

Qué esperar de tu médico

Durante tu cita, es probable que el médico te haga varias preguntas acerca de tu peso, alimentación, actividad, estado de ánimo y pensamientos, y cualquier síntoma que podrías tener. Puede hacerte preguntas como las siguientes:

  • ¿Cuánto pesabas en la escuela secundaria?
  • ¿Qué eventos de tu vida pueden haber estado asociados con tu aumento de peso?
  • ¿Qué y cuánto comes en un día normal?
  • ¿Cuánta actividad física haces en un día normal?
  • ¿En qué períodos de tu vida aumentaste de peso?
  • ¿Qué factores crees que afectan tu peso?
  • ¿Cómo se ve afectada tu vida cotidiana debido a tu peso?
  • ¿Qué dietas o tratamientos intentaste para bajar de peso?
  • ¿Cuáles son tus metas de pérdida de peso?
  • ¿Estás listo para hacer cambios en tu estilo de vida para bajar de peso?
  • ¿Qué crees que te impide bajar de peso?

Qué puedes hacer mientras tanto

Si tienes tiempo antes de tu consulta programada, puedes prepararte escribiendo un diario de tu dieta durante las dos semanas anteriores a la consulta y registrando cuántos pasos das por día mediante el uso de un cuentapasos (podómetro).

También puedes empezar a tomar decisiones que te ayudarán a bajar de peso, entre ellas las siguientes:

  • Hacer cambios saludables en tu dieta. Incluye más frutas, vegetales y cereales integrales. Empieza a reducir los tamaños de las porciones.
  • Aumentar tu nivel de actividad. Intenta levantarte y moverte por tu casa con más frecuencia. Comienza paulatinamente si no estás en forma o si no estás habituado a hacer ejercicio. Incluso una caminata de 10 minutos por día puede ayudar. Si tienes alguna afección o tienes más de cierta edad (si eres hombre y tienes más de 40 años o si eres mujer y tienes más de 50 años) espera hasta hablar con el médico para empezar un nuevo programa de ejercicios.

Obesidad - atención en Mayo Clinic

Feb. 15, 2020
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