Diagnóstico

Por definición, te pueden diagnosticar trastorno del deseo sexual hipoactivo si normalmente no tienes pensamientos ni deseos sexuales, y la ausencia de estos sentimientos te causa aflicción. Ya sea que este diagnóstico se adecúe a tu situación o no, el médico puede buscar los motivos por los que tu deseo sexual no es tan alto como quisieras y hallar formas de ayudarte.

Además de hacerte preguntas sobre tu historia clínica y tus antecedentes sexuales, es posible que el médico:

  • Te haga un examen pélvico. Durante un examen pélvico, tu médico puede detectar signos de cambios físicos que pueden disminuir el deseo sexual, como adelgazamiento de los tejidos genitales, sequedad vaginal o puntos que causan dolor.
  • Recomiende análisis. Es posible que el médico te solicite análisis de sangre para verificar los niveles hormonales y detectar problemas de tiroides, diabetes, colesterol alto y trastornos del hígado.
  • Te derive a un especialista. Un asesor especializado o un terapeuta sexual pueden evaluar mejor los factores emocionales y de la relación que pueden disminuir el deseo sexual.

Tratamiento

La mayoría de las mujeres se benefician de un enfoque de tratamiento orientado a las diversas causas detrás de esta afección. Las recomendaciones comprenden educación sexual, terapia y, a veces, medicamentos y terapia hormonal.

Educación y terapia sexual

Hablar con un terapeuta sexual o con un asesor capacitado en abordar temas sexuales puede ayudar con la disminución del deseo sexual. La terapia suele consistir en información sobre la respuesta sexual y técnicas sexuales. Es probable que el terapeuta o asesor te recomienden material de lectura o ejercicios para hacer en pareja. El asesoramiento psicológico de pareja que aborda temas de relaciones también puede incrementar sentimientos de intimidad y deseo.

Medicamentos

El médico querrá revisar los medicamentos que ya estás tomando para saber si alguno de estos tiende a causar efectos secundarios sexuales. Por ejemplo, es posible que los antidepresivos, como la paroxetina (Paxil) y la fluoxetina (Prozac, Sarafem), disminuyan el deseo sexual. Cambiar a bupropión (Wellbutrin SR, Wellbutrin XL), otro tipo de antidepresivo, generalmente mejora el deseo sexual. A veces, este medicamento se receta para tratar el trastorno del deseo sexual hipoactivo.

Además de la terapia, el médico puede recetarte flibanserina (Addyi) para aumentar la libido. Es el primer tratamiento que aprueba la Administración de Alimentos y Medicamentos para las mujeres premenopáusicas con trastorno del deseo sexual hipoactivo. Debes tomar la pastilla una vez al día, antes de acostarte. Los efectos secundarios son presión arterial baja, mareos, náuseas y fatiga. Beber alcohol o tomar fluconazol (Diflucan), un medicamento frecuente para tratar la candidiasis vaginal, puede empeorar estos efectos secundarios.

Terapia hormonal

La sequedad o el estrechamiento de la vagina (atrofia vaginal) puede generar molestias y, a su vez, disminuir el deseo sexual. El estrógeno puede ayudar a aliviar los síntomas de la atrofia vaginal. Sin embargo, el estrógeno no mejora el funcionamiento sexual relacionado con el trastorno del deseo sexual hipoactivo.

El estrógeno se encuentra disponible en varias formas, como pastillas, parches, aerosoles y geles. Las cremas vaginales y los supositorios o anillos de liberación lenta contienen menores dosis de estrógeno. Pregúntale al médico cuáles son los riesgos y los beneficios de cada forma.

Las hormonas masculinas, como la testosterona, también desempeñan un papel importante en la función sexual femenina, aunque la testosterona se presenta en cantidades mucho más bajas en las mujeres. Esta hormona no está aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos para tratar la disfunción sexual en mujeres, pero a veces se la receta sin que este uso figure en las indicaciones aprobadas para elevar la libido atenuada. Sin embargo, el uso de la testosterona en mujeres es controvertido. Este puede provocar acné, exceso de vello corporal y cambios en el estado de ánimo o en la personalidad.

Estilo de vida y remedios caseros

Incluso los pequeños cambios saludables en el estilo de vida pueden hacer una gran diferencia en tu deseo sexual:

  • Haz ejercicio. El ejercicio aeróbico regular y el fortalecimiento muscular pueden aumentar la fortaleza, mejorar tu imagen física, mejorar tu estado de ánimo y elevar la libido.
  • Reduce el estrés. Encontrar métodos efectivos para encarar el estrés laboral, diario y financiero puede mejorar el deseo sexual.
  • Comunícate con tu pareja. Las parejas que aprenden a comunicarse en forma abierta y honesta mantienen, por lo general, una conexión emocional más fuerte que puede ayudar a mejorar el sexo. En materia de sexo, la comunicación es importante. Conversar acerca de lo que te gusta o lo que te disgusta puede ayudar a crear una intimidad sexual mayor.
  • Reserva tiempo para la intimidad. Programar los encuentros sexuales en el calendario puede parecer aburrido y artificial. Pero dar prioridad a la intimidad puede ayudarte a restablecer el deseo sexual.
  • Añade atractivo a tu vida sexual. Prueba distintas posiciones sexuales o tener sexo en diferentes lugares o momentos del día. Pídele a tu pareja que prolongue el juego previo. Si tu pareja y tú están dispuestos a experimentar, los juguetes y las fantasías sexuales pueden ayudarles a reavivar el deseo sexual.
  • Abandona los malos hábitos. El tabaco, las drogas ilegales y el alcohol en exceso pueden apagar el impulso sexual. Abandonar estos malos hábitos puede ayudar a revivir el deseo sexual y a mejorar tu salud en general.

Medicina alternativa

Hablar con un médico sobre el hecho de tener poco deseo sexual puede ser difícil para algunas mujeres. Por eso, algunas recurren a suplementos herbarios de venta libre. Sin embargo, esos productos no están regulados por la FDA (Food and Drug Administration, Administración de Alimentos y Medicamentos) y, en muchos casos, no se han estudiado de forma adecuada. Los suplementos herbarios pueden tener efectos secundarios o interactuar con otros medicamentos que tomas. Siempre consulta con el médico antes de tomarlos.

Hay una mezcla de suplementos herbarios que se llama «Avlimil». Este producto produce efectos similares a los del estrógeno en el organismo. Si bien el estrógeno puede aumentar el deseo sexual, también puede fomentar el crecimiento de ciertos tipos de cáncer de mama.

Otra opción es un aceite botánico para masajes llamado «Zestra». Se aplica en el clítoris, en los labios vulvares y en la vagina. Un estudio de poca envergadura demostró que Zestra aumenta la excitación y el placer cuando se lo comparó con el aceite placebo. El único efecto secundario informado fue ardor leve en la zona genital.

Estrategias de afrontamiento y apoyo

Tener poco deseo sexual puede ser muy difícil para ti y para tu pareja. Es normal sentirse triste o frustrado si no puedes tener la sensualidad o romanticismo que te gustaría tener o que solías tener.

Al mismo tiempo, la disminución del deseo sexual puede hacer que tu pareja se sienta rechazada, lo que puede causar conflictos y peleas. Estas crisis en la relación pueden reducir aún más el deseo sexual.

Puede ser útil recordar que los cambios en el deseo sexual son normales en todas las relaciones y en todas las etapas de la vida. Intenta no centrar tu atención en el sexo. En cambio, dedica tiempo a cuidar tu relación y a ti mismo.

Haz una larga caminata. Duerme un poco más. Saluda a tu pareja con un beso antes de irte. Organiza una cita en su restaurante favorito. Sentirte bien contigo mismo y tu pareja puede ser el mejor juego previo.

Preparación para la consulta

Por lo general, los médicos de cabecera y los ginecólogos preguntan sobre las relaciones sexuales y sobre la intimidad como parte de una visita médica de rutina. Aprovecha esta oportunidad para ser sincero sobre tus preocupaciones sexuales.

Si tu médico no menciona el tema, hazlo tú. Hablar con el médico sobre sexo puede darte vergüenza, pero es un asunto completamente adecuado. De hecho, tu satisfacción sexual es una parte esencial de tu salud y bienestar general.

Qué puedes hacer

Para prepararte para esta conversación con tu médico, haz lo siguiente:

  • Anota los problemas sexuales que tengas, incluso cuándo ocurren y, en general, cuán seguido se presentan.
  • Anota tu información médica más importante, que comprenda otras afecciones para las cuales estés recibiendo tratamiento, así como nombres de medicamentos, vitaminas o suplementos que tomas.
  • Piensa preguntas para hacerle al médico y escríbelas. Lleva papel y un bolígrafo para anotar la información mientras el médico responde a tus preguntas.

Estas son algunas preguntas básicas para hacerle al médico:

  • ¿Cuál puede ser la causa de mi problema?
  • ¿Mi nivel de deseo volverá a ser, en algún momento, como era antes?
  • ¿Qué cambios puedo hacer en mi estilo de vida para mejorar la situación?
  • ¿Qué tratamientos hay disponibles?
  • ¿Qué libros u otro material de lectura puedes recomendarme?

Preguntas que el médico te puede hacer

El médico te hará preguntas sobre tus síntomas y evaluará tu estado hormonal. Las preguntas que te puede hacer el médico son las siguientes:

  • ¿Tienes alguna preocupación relacionada con las relaciones sexuales?
  • ¿Ha cambiado tu interés en el sexo?
  • ¿Tienes problemas para excitarte?
  • ¿Tienes sequedad vaginal?
  • ¿Puedes tener orgasmos?
  • ¿Sientes algún dolor o incomodidad durante las relaciones sexuales?
  • ¿Cuánta aflicción te causan tus preocupaciones en cuanto a las relaciones sexuales?
  • ¿Hace cuánto que tienes este problema?
  • ¿Todavía tienes períodos menstruales?
  • ¿Has recibido, alguna vez, tratamiento para el cáncer?
  • ¿Has tenido cirugías ginecológicas?
June 13, 2018
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Poco deseo sexual en mujeres