Diagnóstico
El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) se puede detectar en el organismo con análisis de sangre o análisis de los líquidos de la boca. La sangre se puede obtener de una vena o de un dedo. El análisis también se puede realizar en una clínica o en el consultorio del profesional de atención médica. También puedes pedir una prueba de VIH para hacer en casa.
Los exámenes de detección para el VIH se recomiendan al menos una vez para todas las personas de entre 13 y 65 años. La prueba para el VIH se suele recomendar si tienes factores de riesgo.
En una prueba de VIH, se analiza si hay material genético del virus en la sangre. La prueba mide la carga viral, que es la cantidad de virus presente. La prueba identifica una infección aproximadamente de 10 a 33 días después de la exposición.
Otros análisis examinan un antígeno, que es una parte del virus, o un anticuerpo, que es la respuesta del sistema inmunitario a la infección por el VIH. Una prueba que analiza la presencia de antígenos y anticuerpos puede identificar la infección por el VIH aproximadamente de 18 a 90 días después de la exposición. Una prueba que analiza solo la presencia de anticuerpos identificará la infección aproximadamente de 23 a 120 días después de la exposición.
Si se hacen muy temprano, estas pruebas pueden no detectar una infección, por lo que puede que sea necesario repetir una prueba con un resultado negativo. Si hay una cantidad detectable de material genético del VIH en la sangre, pero las pruebas de anticuerpos o antígenos dan negativo, lo más probable es que sea una infección temprana por el VIH. La prueba se puede repetir para descartar un resultado falso positivo.
Si los resultados son positivos y vives en los Estados Unidos, un miembro del personal del Departamento de Salud estatal puede comunicarse contigo.
Las personas con diagnóstico de VIH pueden trabajar con un especialista. Los especialistas en VIH te ayudan a decidir las pruebas basales y los análisis de seguimiento. El especialista también te puede ayudar a orientar el tratamiento, incluso la selección de la terapia antirretroviral para el VIH. En general, el especialista te ayuda a controlar tu salud.
Las pruebas pueden incluir las siguientes:
- Recuentos de linfocitos T CD4. Esto ayuda a determinar la etapa de la infección por el VIH. El SIDA se diagnostica si los recuentos de CD4 disminuyen a menos de 200 linfocitos en la muestra de sangre.
- Mediciones de la carga viral. También se conoce ARN del VIH. El objetivo del tratamiento es disminuir la carga viral hasta un nivel que no se pueda detectar.
- Resistencia a los medicamentos. Algunas cepas del VIH ya no se ven afectadas por los medicamentos. Los análisis para saber qué cepa del VIH está presente ayudan a identificar el mejor tratamiento.
También te pueden hacer pruebas y exámenes de detección para otras infecciones o complicaciones. Estos pueden incluir:
- Tuberculosis.
- Infección por el virus de la hepatitis B o de la hepatitis C.
- Infecciones de trasmisión sexual.
- Daño en el hígado o en los riñones.
- Cáncer de ano y del cuello del útero.
- Citomegalovirus.
- Toxoplasmosis.
Tratamiento
Una vez que tienes la infección por el VIH, tu cuerpo no puede deshacerse de ella. Se usan medicamentos para controlar el VIH y prevenir complicaciones. La terapia antirretroviral está conformada por los medicamentos para tratar el VIH. Es una combinación de dos o más medicamentos que funcionan juntos para disminuir la cantidad de VIH en la sangre. Esto también ayuda a evitar que el VIH se vuelva resistente a los medicamentos.
El tratamiento debería reducir la carga viral para que no se pueda detectar en la sangre. Se hacen análisis de sangre en forma periódica para revisar la carga viral y el recuento de linfocitos T CD4. Incluso si no se detecta el VIH en la sangre, eso no significa que ya no tienes VIH. El VIH sigue en el organismo, pero la terapia antirretroviral evita que produzca partículas virales.
Hay muchas opciones de terapia antirretroviral que combinan más de un tipo de medicamento para el VIH en una sola pastilla, que se toma una vez al día. Entre los diferentes tipos de medicamentos para el VIH, se incluyen los siguientes:
- Inhibidores de integrasa. Estos medicamentos detienen la enzima integrasa. Esto evita que el VIH introduzca material genético viral en una célula.
- Inhibidores nucleósidos y nucleótidos de la transcriptasa inversa. Estos medicamentos evitan que el VIH copie su ARN en ADN. Eso significa que el VIH no puede producir copias virales con facilidad.
- Inhibidores de la proteasa. Estos medicamentos bloquean la enzima proteasa. Esto daña la capacidad del VIH para producir nuevas partículas virales.
La terapia antirretroviral forma parte del tratamiento para todas las personas con VIH, independientemente de su recuento de linfocitos T CD4 o de sus síntomas. Para obtener los mejores resultados, toma los medicamentos de la terapia antirretroviral según lo recetado. No omitas ni saltees las dosis.
Habla con el profesional de atención médica acerca de los posibles efectos secundarios o de los problemas que puedas tener para tomar los medicamentos. Los efectos secundarios del tratamiento dependen de la clase o tipo de medicamentos de terapia antirretroviral que tomes.
Los posibles efectos secundarios de algunos medicamentos de terapia antirretroviral pueden incluir los siguientes:
- Náuseas, vómitos o diarrea.
- Enfermedades cardíacas.
- Daños en el riñón y el hígado.
- Disminución de la masa ósea o debilitamiento óseo.
Los medicamentos de terapia antirretroviral pueden dificultar controlar los niveles de colesterol. Las afecciones de salud mental o los problemas de consumo de sustancias adictivas pueden dificultar el cumplimiento de la terapia antirretroviral. Habla con un profesional de atención médica acerca de cómo controlar estos problemas.
Los controles regulares le permiten al equipo de atención médica verificar tu respuesta al tratamiento y responder cualquier inquietud que tengas acerca de la terapia antirretroviral. Para conocer tu respuesta, la carga viral del VIH se revisa entre 4 y 6 semanas después del inicio de la terapia antirretroviral. A partir de entonces, la carga viral se revisa cada tres meses durante al menos los primeros dos años de tratamiento.
Es posible que algunos problemas de salud que son parte del envejecimiento sean más difíciles de controlar si tienes el VIH. Algunos medicamentos que son comunes para afecciones cardíacas, óseas o metabólicas relacionadas con la edad, por ejemplo, pueden no interactuar bien con los medicamentos contra el VIH. Habla con el profesional de atención médica sobre las demás afecciones de salud que tienes y los medicamentos que tomas para tratarlas.
Si otro profesional de atención médica te receta un medicamento para otra afección, infórmele sobre su terapia contra el VIH. De esta forma, el profesional de atención médica podrá asegurarse de que no tendrás problemas al tomar ambos medicamentos.
Estilo de vida y remedios caseros
Tomar medicamentos que conforman la terapia antirretroviral según el cronograma y trabajar con el equipo de atención médica son aspectos vitales del control del VIH. Hay otras cosas que puedes hacer todos los días para mejorar tu salud.
Recibe todas las vacunas recomendadas. Las vacunas comunes previenen enfermedades como la neumonía, la gripe, la COVID-19 y la viruela símica. Otras vacunas que se pueden recomendar incluyen las vacunas contra el virus del papiloma humano, la hepatitis A y la hepatitis B. Puede que algunas vacunas que usan virus debilitados, pero infecciosos, solo sean seguras si tus recuentos de linfocitos T CD4 son lo suficientemente altos. Se pueden ofrecer otros tipos de vacunas independientemente de tu recuento de linfocitos CD4.
Evita alimentos que impliquen un riesgo más alto para enfermedades transmitidas por alimentos. Las personas con VIH pueden enfermarse gravemente por una enfermedad transmitida por alimentos. Cocina bien los alimentos a una temperatura segura. Evita comer huevos, carne o mariscos crudos. Lava bien las frutas y verduras crudas. No dejes los alimentos fuera del refrigerador por mucho tiempo. Evita los lácteos y los jugos que no estén pasteurizados, es decir, que no se hayan calentado para eliminar las bacterias. No bebas agua que no se haya tratado para eliminar los gérmenes.
Concéntrate en la higiene de manos si tienes una mascota. Cuidar a una mascota puede ponerte en riesgo para algunas infecciones. Lávate bien las manos después de tocar mascotas o de limpiar las cajas sanitarias.
Medicina alternativa
No hay ningún tratamiento para el VIH más beneficioso que la terapia antirretroviral. También es importante la necesidad de evitar comportamientos riesgosos o hábitos no saludables, como fumar.
Si te interesan los suplementos alimenticios, habla con el profesional de atención médica antes de tomar alguno para asegurarte de que no afectará la eficacia de los medicamentos.
Se sabe que los suplementos interactúan con los medicamentos para el VIH, incluidos la hierba de San Juan y el ajo.
Estrategias de afrontamiento y apoyo
Las personas con VIH pueden considerarlo abrumante. Las reacciones negativas son comunes. Estos sentimientos suelen aparecer y desaparecer con el tiempo. La infección por el VIH se puede tratar, y las personas con VIH suelen vivir vidas largas y saludables.
Sin embargo, si tú o alguien a quien cuidas consideran el suicidio, busca ayuda ahora. Puedes llamar al número local de emergencias o a una línea directa para prevención del suicidio.
- En los EE. UU., llama o envía un mensaje de texto al 988 para comunicarte con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis, disponible las 24 horas del día, todos los días. También, puedes usar el chat de ayuda en línea Lifeline Chat. Los servicios son gratuitos y confidenciales.
- Si eres veterano o militar estadounidense en crisis, llama al 988 y pulsa 1, o envía un mensaje de texto al 838255. O bien, puedes usar el chat en línea. La Línea de Prevención del Suicidio y Crisis de los Estados Unidos cuenta con una línea telefónica en español: 1-888-628-9454.
Si es seguro hacerlo, habla acerca de tu diagnóstico con personas que te puedan apoyar. Pide ayuda si la necesitas y diles cómo te sientes. Además, un terapeuta puede ayudarte a controlar los sentimientos que puede causar este diagnóstico.
Unirte a un grupo de apoyo para personas con VIH también puede ayudar a que te conectes con otras personas que afrontan el mismo diagnóstico.
Preparación para la consulta
Si piensas que podrías tener una infección por el VIH, probablemente debas comenzar por consultar al profesional de atención médica general. Es posible que consultes a un especialista en enfermedades infecciosas, que se concentra en el tratamiento para el VIH o SIDA.
Qué puedes hacer
Antes de la cita, piensa en las respuestas a estas preguntas y prepárate para conversar acerca de ellas durante la cita:
- ¿Cómo crees que te expusiste al VIH?
- ¿Qué síntomas tienes?
- ¿Tienes factores de riesgo, como tener relaciones sexuales sin protección o inyectarte drogas ilícitas?
- ¿Qué medicamentos o suplementos tomas?
Qué esperar del médico
El profesional de atención médica te hará preguntas sobre tu salud y tu estilo de vida, y te hará un examen físico para comprobar lo siguiente:
- Inflamación de los ganglios linfáticos
- Llagas en la piel o en la boca
- Problemas con el sistema nervioso
- Sonidos inusuales en los pulmones
- Órganos hinchados en el abdomen
Qué puedes hacer mientras tanto
Si crees que puedes tener una infección por VIH, protégete a ti mismo y a los demás antes de la cita. No tengas relaciones sexuales sin usar protección. Si te inyectas drogas ilícitas, usa siempre una aguja nueva y limpia. No compartas las agujas con otros.