Diagnóstico
Para diagnosticar el carcinoma hepatocelular, un profesional de atención médica podría hacerte un examen físico y preguntarte sobre tu historial médico. Otras pruebas y procedimientos pueden incluir estudios por imágenes, análisis de sangre y extraer algunas células para su análisis.
Estudios por imágenes
Los estudios por imágenes consisten en tomar imágenes del cuerpo. Pueden mostrar la ubicación y el tamaño de un carcinoma hepatocelular. Las pruebas podrían incluir las siguientes:
Análisis de la función hepática
Los análisis de sangre pueden brindarle al equipo de atención médica pistas sobre qué está causando los síntomas. También podrían hacerse pruebas para medir el funcionamiento del hígado, como las siguientes:
Prueba de marcador tumoral
Las pruebas de marcadores tumorales buscan sustancias químicas que producen las células cancerosas. La prueba de alfafetoproteína en la sangre se utiliza como marcador tumoral para el carcinoma hepatocelular.
La alfafetoproteína es una proteína que producen las células del hígado mientras el bebé se desarrolla en el útero. Los niveles de alfafetoproteína en la sangre bajan poco después del nacimiento. En la mayoría de las personas, los niveles altos de alfafetoproteína no son comunes, excepto durante el embarazo.
Cuando las células del hígado se lesionan, pueden volver a producir alfafetoproteína al intentar repararse, lo que aumenta los niveles en la sangre. En la mayoría de las personas con carcinoma hepatocelular, el cáncer ocasiona niveles muy altos de alfafetoproteína. Sin embargo, tener niveles altos de esta proteína no significa necesariamente que una persona tenga cáncer. Otras causas pueden ser el embarazo, una lesión hepática aguda o la fibrosis del hígado.
Los equipos de atención médica pueden usar los resultados de la prueba de alfafetoproteína junto con otros resultados para determinar si un tumor en el hígado podría ser canceroso. También pueden vigilar los niveles de alfafetoproteína con el tiempo para evaluar si el tratamiento está funcionando.
Biopsia
Una biopsia es un procedimiento que consiste en extraer una muestra de tejido para analizarla en un laboratorio. En el caso del carcinoma hepatocelular, la biopsia se hace con una aguja para obtener la muestra de tejido. Durante una biopsia de hígado, un profesional de atención médica introduce una aguja a través de la piel hasta llegar al cáncer. El profesional de atención médica utiliza la aguja para extraer una muestra de células del hígado.
La muestra se analiza en un laboratorio para determinar si es cáncer. Hay otras pruebas especiales que proporcionan más detalles sobre las células cancerosas. El equipo de atención médica tiene en cuenta esta información para crear un plan de tratamiento.
No todas las personas necesitan una biopsia para diagnosticar el carcinoma hepatocelular. A veces los equipos de atención médica hacen el diagnóstico con los resultados de otras pruebas.
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Tratamientos
El tratamiento del carcinoma hepatocelular depende de la ubicación y la extensión del cáncer. El tratamiento también puede depender del estado del hígado. La cirugía puede usarse para extirpar el cáncer. En algunas personas, un trasplante de hígado puede ser una opción. Otros tratamientos pueden incluir ablación, embolización, radioterapia, inmunoterapia y terapia dirigida.
Los tratamientos más adecuados para ti dependerán del tipo de cáncer y tu estado de salud general. Estos son algunos enfoques comunes para el tratamiento del carcinoma hepatocelular.
- Cuando hay una o pocas zonas de cáncer en el hígado, el tratamiento puede incluir cirugía para extirpar el cáncer, si es posible. En personas con cirrosis de hígado, la cirugía puede consistir en extirpar el hígado y reemplazarlo por uno de un donante.
- Si el cáncer está solo en el hígado, pero no puede realizarse una cirugía, los profesionales de atención médica pueden usar otros procedimientos para tratarlo. Estos procedimientos pueden incluir tratamientos de ablación, procedimientos de embolización y radioterapia. Cuando el cáncer afecta muchas partes del hígado, pueden usarse medicamentos para controlarlo o hacer más lento su crecimiento.
- Si el cáncer se disemina fuera del hígado, el tratamiento también suele incluir medicamentos para controlarlo o hacer más lento su crecimiento.
- Cuando hay cáncer multifocal, el tratamiento puede depender de la extensión del cáncer dentro del hígado. Multifocal significa que hay más de un área de cáncer en el hígado. Si las áreas de cáncer están cerca unas de otras, puede hacerse una cirugía para extirpar las partes cancerosas del hígado. Si el cáncer afecta una parte más grande del hígado, puede considerarse un trasplante de hígado. Si gran parte del hígado está comprometida, el tratamiento podría incluir medicamentos.
- Cuando hay cirrosis y cáncer al mismo tiempo, el tratamiento puede ser más difícil, porque la enfermedad hepática avanzada hace que sea más complicado tolerar los tratamientos contra el cáncer. Si el hígado todavía funciona bien, un trasplante de hígado puede ser una opción curativa, ya que trata tanto el cáncer como la cirrosis. En personas que no están lo suficientemente sanas para una cirugía, otros procedimientos en el hígado o medicamentos pueden ayudar a controlar el cáncer.
Cirugía
El tratamiento contra el carcinoma hepatocelular puede comenzar con una cirugía para extirpar parte del hígado, incluido el cáncer, o para extirpar todo el hígado y hacer un trasplante. Las opciones de cirugía comprenden las siguientes:
- Cirugía para extirpar el cáncer. La hepatectomía parcial se usa para personas cuyo cáncer está en una parte del hígado. Esta cirugía extirpa el cáncer y parte del tejido saludable que lo rodea. Si esta es una opción para ti dependerá de la ubicación del cáncer dentro del hígado, del funcionamiento de tu hígado y de tu salud general.
- Cirugía para el trasplante de hígado. A veces, la cirugía para extirpar el cáncer se combina con un trasplante de hígado. Un cirujano extirpa el cáncer y todo el hígado. Luego, coloca en el cuerpo un hígado sano donado. Un trasplante de hígado puede ser una opción en personas por lo demás saludables cuyo cáncer no se ha diseminado más allá del hígado. Se puede recurrir a otros tratamientos para tratar el cáncer mientras se espera un trasplante.
La cirugía conlleva riesgos de sangrado e infección. Después de un trasplante de hígado, normalmente se toman medicamentos para prevenir complicaciones relacionadas con recibir un órgano de un donante. Sin embargo, estos medicamentos pueden tener efectos secundarios, como un sistema inmunitario debilitado.
Otros procedimientos hepáticos
Otros procedimientos en el hígado pueden ayudar a tratar el carcinoma hepatocelular. Estos tratamientos pueden aplicarse en personas que no pueden someterse a una cirugía para extirpar el cáncer. Estos otros procedimientos hepáticos para el carcinoma hepatocelular incluyen los siguientes:
- Ablación por radiofrecuencia. Durante la ablación por radiofrecuencia, se aplican corriente eléctrica y calor para dañar las células cancerosas. Durante este procedimiento, un profesional de atención médica coloca pequeñas agujas en el cáncer. Las agujas administran temperaturas calientes que dañan las células cancerosas.
- Crioablación. Durante la crioablación, se aplica frío para dañar las células cancerosas. Durante el procedimiento, un profesional de atención médica coloca pequeñas agujas en el cáncer. Las agujas administran temperaturas frías que dañan las células cancerosas.
- Quimioembolización. La quimioembolización administra medicamentos de quimioterapia directamente al cáncer. También se usan medicamentos que bloquean el flujo de sangre al cáncer. Bloquear el flujo de sangre hacia el cáncer puede hacer que este se encoja, que prolifere más lentamente o que no crezca en absoluto.
- Radioembolización. La radioembolización usa pequeñas perlas que retienen la radiación. El equipo de atención médica coloca las perlas en un vaso sanguíneo que llega al hígado. Las perlas emiten radiación directamente al cáncer.
- Radioterapia. La radioterapia trata el cáncer con haces potentes de energía. La energía puede provenir de rayos X, protones u otras fuentes. Los rayos pueden apuntar al cáncer en el hígado.
Los efectos secundarios de estos procedimientos dependen del tipo de procedimiento que te hagan y de cuánto del hígado se trate.
Inmunoterapia
La inmunoterapia contra el cáncer es un tratamiento con medicamentos que ayuda al sistema inmunitario del cuerpo a eliminar las células cancerosas. Para combatir las enfermedades, el sistema inmunitario ataca los gérmenes y otras células que no deberían estar en el cuerpo. Las células cancerosas sobreviven porque se esconden del sistema inmunitario. La inmunoterapia ayuda a las células del sistema inmunitario a encontrar y eliminar las células cancerosas.
Se puede aplicar inmunoterapia después de la cirugía para eliminar cualquier célula cancerosa restante. Para aquellos con carcinoma hepatocelular avanzado que no se puede extirpar con cirugía, la inmunoterapia puede ser una opción.
Los efectos secundarios de la inmunoterapia dependen de los medicamentos que tomes. Algunos efectos secundarios pueden incluir presión arterial alta, náuseas, tos y cansancio extremo.
Terapia dirigida
La terapia dirigida contra el cáncer es un tratamiento en el que se utilizan medicamentos que atacan sustancias químicas específicas dentro de las células cancerosas. Mediante el bloqueo de estas sustancias químicas, los tratamientos dirigidos pueden eliminar las células cancerosas.
Se puede usar una terapia dirigida después de la cirugía para eliminar cualquier célula cancerosa restante. Para aquellos con carcinoma hepatocelular avanzado que no se puede extirpar con cirugía, la terapia dirigida puede ser una opción.
Los efectos secundarios de la terapia dirigida dependen de los medicamentos que tomes. Otros efectos secundarios pueden incluir presión arterial alta, cansancio extremo, diarrea y dolor en las articulaciones.
Cuidados paliativos
Los cuidados paliativos son un tipo especial de atención médica que ayuda a que te sientas mejor cuando tienes una enfermedad grave. Si tienes cáncer, los cuidados paliativos pueden ayudar a aliviar el dolor y otros síntomas. Un equipo de atención médica, que puede incluir médicos, personal de enfermería y otros profesionales de atención médica especialmente capacitados, brinda estos cuidados paliativos. El propósito de este equipo es mejorar tu calidad de vida y la de tu familia.
Los especialistas en cuidados paliativos trabajan contigo, con tu familia y con el equipo de atención médica. Todos ellos brindan apoyo adicional mientras recibes tratamiento contra el cáncer. Puedes recibir cuidados paliativos al mismo tiempo que te administran tratamientos intensivos contra el cáncer, como cirugía, quimioterapia, inmunoterapia, terapia dirigida o radioterapia.
Recurrir a estos cuidados paliativos junto con otros tratamientos puede ayudar a las personas que padecen cáncer a sentirse mejor y a vivir más tiempo.
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Modo de vida y remedios caseros
Si te han diagnosticado carcinoma hepatocelular, cuida tu cuerpo ayudándolo a sentirse lo mejor posible durante el tratamiento. Mantente activo cuando puedas, descansa lo suficiente y elige una alimentación saludable.
Mantente activo
La actividad física suele ser el mejor tratamiento para controlar la fatiga. Para tener más energía física, haz ejercicio todos los días. El ejercicio previene la pérdida de masa muscular y ayuda a controlar la fatiga. Pregúntale al equipo de atención médica acerca de programas en tu comunidad. Elige actividades que te gusten y que puedas realizar fácilmente, como las siguientes:
- Camina alrededor de la manzana. Haz ejercicio al aire libre, si es seguro para ti.
- Haz ejercicio aeróbico para reducir la fatiga relacionada con el cáncer. Sigue un programa regular. Esto es más importante que la intensidad o la duración del ejercicio. El ejercicio aeróbico consiste en caminar o utilizar aparatos de gimnasio, como una bicicleta fija. Ahorra energía para el ejercicio aeróbico diario.
- Prueba ejercicios de fortalecimiento. El ejercicio con pesas, bandas o incluso tu propio peso corporal también puede ayudar a combatir la fatiga.
- Tómate tu tiempo. En los días en que tengas más energía, no te excedas. Mantente en tu rutina para controlar la fatiga.
- Prueba ejercicios de bajo impacto. El yoga, el taichí y el pilates pueden ayudar con la fatiga causada por el cáncer.
Descansa lo suficiente
Los síntomas complejos pueden afectar la calidad del sueño. Pero el cuerpo necesita un sueño reparador para funcionar bien. La falta de sueño puede hacer que te irrites con más facilidad y que tengas menos capacidad para enfrentar el dolor y el estrés. Habla con tu equipo de atención médica si tienes problemas para dormir.
Tener una alimentación saludable.
Una alimentación saludable, rica en frutas, verduras, granos o cereales integrales y proteína magra, puede ayudarte de las siguientes formas:
- Mantener tu energía para que puedas hacer ejercicio y mantenerte activo.
- Controlar tus síntomas.
- Mejorar tu bienestar general.
Estrategias de afrontamiento y apoyo
Con el tiempo, encontrarás formas de lidiar con los sentimientos que aparecen después de recibir un diagnóstico de cáncer. Hasta entonces, aquí van algunas ideas para afrontar el carcinoma hepatocelular.
Infórmate lo suficiente sobre el cáncer para tomar decisiones sobre los cuidados médicos.
Pregunta a tu equipo de atención médica sobre el cáncer, incluidos los resultados de las pruebas, las opciones de tratamiento y, si lo deseas, tu pronóstico. A medida que te informas más sobre el carcinoma hepatocelular, podrás tener más confianza para tomar decisiones sobre el tratamiento.
Mantente cerca de tus familiares y amigos
Mantener relaciones cercanas fuertes puede ayudarte a lidiar con el carcinoma hepatocelular. Los familiares y amigos pueden brindarte el apoyo práctico que podrías necesitar, como ayudarte con las tareas de tu casa si estás en el hospital. Pueden convertirse en un apoyo emocional cuando te sientas abrumado por tener cáncer.
Busca a alguien con quien hablar
Busca a una persona que esté dispuesta a escucharte hablar sobre tus esperanzas y temores. Puede ser un familiar o un amigo. También podrían resultar útiles el interés y la comprensión de un terapeuta, trabajador social médico, miembro de la iglesia o grupo de apoyo para personas con cáncer.
Pregúntale al equipo de atención médica acerca de los grupos de apoyo en tu zona o comunícate con la Sociedad Americana contra el Cáncer. Puedes encontrar apoyo en línea a través de Mayo Clinic Connect, que es una comunidad donde puedes conectarte con otras personas para recibir apoyo y obtener información práctica y respuestas a preguntas cotidianas.
Preparación para la consulta
Programa una cita con un médico u otro profesional de atención médica si tienes algún síntoma que te preocupa.
Si tu profesional de atención médica cree que podrías tener un carcinoma hepatocelular, es posible que te remita a un médico que se especializa en enfermedades del hígado, llamado hepatólogo. Si te diagnostican cáncer, también es posible que te remitan a un oncólogo, que es un médico que se especializa en tratar esta enfermedad.
Debido a que las citas médicas pueden ser breves, es aconsejable ir preparado. A continuación, encontrarás información que te ayudará a prepararte.
Qué puedes hacer
- Ten en cuenta las restricciones previas a la cita. Cuando programes la cita, asegúrate de preguntar si debes hacer algo con anticipación, por ejemplo, restringir tu alimentación.
- Anota los síntomas que tengas, incluidos aquellos que no parezcan estar relacionados con el motivo por el que programaste la cita.
- Anota información personal crucial, incluidas las situaciones de gran estrés o los cambios recientes en tu vida.
- Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas o los suplementos que estás tomando y las dosis.
- Pídeles a un familiar o un amigo que te acompañen. En ocasiones, puede ser muy difícil recordar toda la información que se proporciona durante una cita médica. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que tú hayas pasado por alto u olvidado.
- Anota las preguntas que quieras hacerle al equipo de atención médica.
Tu tiempo con el equipo de atención médica es limitado; por eso, preparar una lista de preguntas puede ser útil para aprovecharlo al máximo. Clasifica las preguntas de más importantes a menos importantes, en caso de que se acabe el tiempo. En el caso del carcinoma hepatocelular, algunas preguntas básicas que se pueden hacer son las siguientes:
- ¿Tengo carcinoma hepatocelular?
- ¿En qué etapa se encuentra mi carcinoma hepatocelular?
- ¿Se diseminó el carcinoma hepatocelular a otras partes de mi cuerpo?
- ¿Deberán hacerme más pruebas?
- ¿Cuáles son las opciones de tratamiento?
- ¿Cuánto aumenta cada tratamiento las probabilidades de curarme o prolongar la vida?
- ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios de cada tratamiento?
- ¿De qué forma afectará mi vida diaria cada tratamiento?
- ¿Qué opción de tratamiento considera que es la más adecuada?
- ¿Qué le recomendaría a un amigo o familiar en mi situación?
- ¿Debería consultar con un especialista?
- ¿Tiene folletos u otros materiales impresos que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomiendan?
- ¿Qué determinará si debo programar una cita de seguimiento?
No dudes en hacer otras preguntas.
Qué esperar del médico
Prepárate para responder preguntas como las siguientes:
- ¿Cuándo comenzaron los síntomas?
- ¿Han sido los síntomas continuos u ocasionales?
- ¿Cuál es la intensidad de los síntomas?
- ¿Hay algo que parezca mejorar los síntomas?
- ¿Hay algo que parezca empeorarlos?
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Dec. 30, 2025