Diagnóstico

El diagnóstico del síndrome de dolor regional complejo se basa en una exploración física y en tu historia clínica. No hay una sola prueba que pueda diagnosticar definitivamente el síndrome de dolor regional complejo, pero estos procedimientos pueden aportar indicios importantes:

  • Gammagrafía ósea. Este procedimiento podría ayudar a detectar alteraciones óseas. Una sustancia radioactiva que se inyecta en una vena permite ver los huesos con una cámara especial.
  • Pruebas del sistema nervioso simpático. Estas pruebas buscan detectar alteraciones en el sistema nervioso simpático. Por ejemplo, la termografía mide la temperatura de la piel y el flujo sanguíneo en las extremidades afectadas y no afectadas.

    Otras pruebas pueden medir la cantidad de transpiración en ambas extremidades. Los resultados desiguales pueden indicar la presencia del síndrome de dolor regional complejo.

  • Radiografías. La pérdida de minerales en los huesos puede verse en una radiografía en estadios más avanzadas de la enfermedad.
  • Imágenes por resonancia magnética (RM). Las imágenes captadas por una resonancia magnética pueden mostrar diferentes cambios en los tejidos.

Tratamiento

Hay evidencia de que un tratamiento temprano, dentro de los primeros meses en que aparecen los síntomas, podría ayudar a aliviar los síntomas del síndrome de dolor regional complejo. A menudo, es necesario combinar diferentes tratamientos adaptados a tu caso específico. Estas son algunas opciones de tratamiento:

Medicamentos

Los médicos utilizan distintos medicamentos para tratar los síntomas del síndrome de dolor regional complejo.

  • Analgésicos. Los analgésicos de venta libre, como aspirina, ibuprofeno (Advil, Motrin IB u otros) y naproxeno sódico (Aleve), podrían aliviar el dolor y la inflamación.

    El médico puede recetarte analgésicos más fuertes si los medicamentos de venta libre no son de ayuda. Los medicamentos opioides podrían ser una opción. Si se toman en dosis adecuadas, pueden ayudar a controlar el dolor.

  • Medicamentos antidepresivos y anticonvulsivos. A veces, los antidepresivos —como amitriptilina— y los anticonvulsivos —como gabapentina (Neurontin)— se utilizan para tratar el dolor que se origina en un nervio lesionado (dolor neuropático).
  • Corticosteroides. Los esteroides, como la prednisona, pueden reducir la inflamación y mejorar la movilidad en la extremidad afectada.
  • Medicamentos contra la disminución de la masa ósea. El médico puede sugerirte medicamentos para prevenir o detener la disminución de la masa ósea, como el alendronato (Fosamax) y la calcitonina (Miacalcin).
  • Medicamentos contra el bloqueo de los nervios simpáticos. La inyección de un anestésico para bloquear las fibras de dolor en los nervios afectados puede aliviar el dolor en algunas personas.
  • Ketamina intravenosa. Algunos estudios demuestran que las dosis bajas de ketamina intravenosa, un anestésico fuerte, pueden aliviar el dolor de manera considerable. Sin embargo, a pesar del alivio del dolor, no se observó mejoría en la función.

Terapias

  • Terapia de calor. Aplicar calor puede aliviar la hinchazón y la molestia en la piel que se siente fría.
  • Analgésicos tópicos. Existen distintos tratamientos tópicos que pueden reducir la hipersensibilidad, como la capsaicina en crema de venta libre o la crema, o los parches, de lidocaína (Lidoderm, LMX 4, LMX 5).
  • Fisioterapia. El ejercicio suave y guiado para las extremidades afectadas podría ayudar a disminuir el dolor y mejorar la amplitud de movimiento y la fuerza. Cuanto antes se diagnostique la enfermedad, más eficaces podrían ser los ejercicios.
  • Terapia con espejo. En este tipo de terapia se usa un espejo para ayudar a engañar el cerebro. Sentado delante de un espejo o de una caja espejo, mueves la extremidad sana de modo que el cerebro la perciba como la extremidad con el síndrome de dolor regional complejo. En las investigaciones se demuestra que este tipo de terapia podría ayudar a mejorar la función y reducir el dolor en las personas con síndrome de dolor regional complejo.
  • Neuroestimulación eléctrica transcutánea. El dolor crónico, a veces, se puede aliviar si se aplican impulsos eléctricos a las terminaciones nerviosas.
  • Biorretroalimentación. En algunos casos, podría ser útil aprender técnicas de biorretroalimentación. En la biorretroalimentación, aprendes a tomar mayor conciencia de tu cuerpo para que puedas relajarte y aliviar el dolor.
  • Estimulación de la médula espinal. El médico inserta electrodos diminutos a lo largo de la médula espinal. Una pequeña corriente eléctrica dirigida a la médula espinal provoca el alivio del dolor.
  • Bombas para infusión intratecal de medicamentos. En esta terapia, los medicamentos que alivian el dolor se bombean hacia el líquido cefalorraquídeo, adentro de la médula espinal.

Es posible que reaparezca el síndrome de dolor regional complejo, a veces, debido a un desencadenante, como la exposición al frío o a un factor de estrés emocional intenso. Las reapariciones pueden tratarse con pequeñas dosis de antidepresivos u otro medicamento.

Estrategias de afrontamiento y apoyo

Vivir con una afección crónica y dolorosa puede ser un desafío, especialmente cuando tus amigos y familiares no te creen que estás sintiendo tanto dolor como el que describes —como suele ser el caso del síndrome de dolor regional complejo—. Comparte la información de fuentes confiables acerca del síndrome de dolor regional complejo con otras personas cercanas a ti para ayudarlas a entender lo que te está pasando.

Sigue estas sugerencias para cuidar tu salud física y mental:

  • Mantén las actividades diarias normales lo mejor que puedas.
  • Haz las cosas a tu ritmo y descansa bien.
  • Mantente en contacto con tus amigos y familiares.
  • Continúa haciendo los pasatiempos que disfrutas y que puedes hacer.

Si el síndrome de dolor regional complejo te impide hacer las cosas que disfrutas, consulta con el médico cómo sortear los obstáculos.

Ten presente que tu salud física puede afectar directamente tu salud mental. La negación, la ira y la frustración son muy frecuentes en las enfermedades crónicas.

Habrá momentos en los que necesitarás más herramientas para hacerle frente a tus emociones. Un terapeuta, un psicólogo de la conducta u otro profesional puede ayudarte a poner las cosas en perspectiva. También puede enseñarte capacidades de afrontar una situación difícil, tales como técnicas de relajación o de meditación.

A veces, unirse a un grupo de apoyo donde puedas compartir experiencias y sentimientos con otras personas es una buena opción. Consulta con el médico qué grupos de apoyo hay en tu comunidad.

Preparación para la consulta

Para recibir la mejor atención médica, tómate tiempo para prepararte para la cita médica.

Qué puedes hacer

Anota todos los síntomas que tengas, incluso la intensidad y ubicación del dolor, rigidez o sensibilidad. También es buena idea anotar las preguntas que tengas para el médico.

Algunas de las preguntas que podrías hacerle al médico son:

  • ¿Cuál es la causa probable de los síntomas que tengo?
  • ¿Qué clase de pruebas, si las hubiera, necesito hacerme?
  • ¿Esta afección suele ser temporal o crónica?
  • ¿Qué tipos de tratamientos disponibles hay? ¿Cuál me recomiendas?
  • ¿Cuáles son las alternativas al enfoque principal que sugieres?
  • Tengo otros problemas de salud. ¿Cuál es la mejor manera de controlarlos en forma conjunta?
  • ¿Existe alguna alternativa genérica al medicamento que me recetas?
  • ¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme a casa? ¿Qué sitios web me recomiendas?

Además de las preguntas que hayas preparado para hacerle a tu médico, no dudes en hacerle otras durante la cita médica.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas. Estar preparado para responderlas puede ahorrarte tiempo para consultar sobre cualquier tema al que quieras dedicarle más tiempo. En el caso del síndrome de dolor regional complejo, el médico puede preguntarte lo siguiente:

  • ¿Has tenido un accidente, una enfermedad o una lesión reciente, como un traumatismo en las extremidades, un ataque cardíaco o una infección?
  • ¿Has tenido alguna cirugía recientemente?
  • ¿Cuándo comenzaste a tener dolor o ardor?
  • ¿Durante cuánto tiempo has tenido los síntomas?
  • ¿El dolor es ocasional o continuo?
  • ¿Hay algo que, al parecer, mejore o empeore los síntomas?
  • ¿Has tenido síntomas similares después de lesiones anteriores?
June 13, 2018
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