Una mucosidad pegajosa recubre y protege el revestimiento del estómago de los efectos corrosivos del ácido gástrico. El esófago no tiene esta protección, de manera tal que el reflujo de bilis y de ácido puede causar daños graves en el tejido esofágico. El reflujo combinado de bilis y de ácido aumenta el riesgo de complicaciones, entre ellas:

  • Enfermedad por reflujo gastroesofágico. El ardor de estómago ocasional no representa una preocupación. Pero el ardor de estómago continuo o frecuente es el síntoma más común de la enfermedad por reflujo gastroesofágico, un trastorno potencialmente grave que provoca irritación e inflamación del tejido esofágico (esofagitis). La enfermedad por reflujo gastroesofágico, en la mayoría de los casos, se debe a un exceso de ácido. Si bien se ha señalado a la bilis como responsable, su importancia en el reflujo es controvertida.
  • Esófago de Barrett. Este trastorno grave puede ocurrir cuando la exposición a largo plazo al ácido del estómago, o al ácido y a la bilis, daña el tejido de la parte inferior del esófago. Las células esofágicas dañadas tienen más riesgo de volverse cancerosas. Los estudios en animales también vincularon el reflujo de bilis con la aparición de esófago de Barrett.
  • Cáncer de esófago. Este tipo de cáncer generalmente no se diagnostica hasta que está bastante avanzado. La posible relación entre el reflujo de bilis y de ácido y el cáncer de esófago sigue siendo controvertida, aunque muchos expertos creen que existe una conexión directa. En los estudios en animales, se ha demostrado que el reflujo exclusivamente de bilis produce cáncer de esófago.
March 04, 2015