Descripción general
Un adenoma tubular es un tipo de pólipo en el colon que se forma en el recubrimiento interno del intestino grueso. Es el tipo más común de adenoma que se encuentra durante la colonoscopia y se considera precanceroso. Esto quiere decir que lentamente puede transformarse en un cáncer de colon a medida que pasa el tiempo si no se elimina.
Aproximadamente 1 de cada 3 adultos mayores de 50 años desarrollará al menos un adenoma a lo largo de su vida. Los adenomas se agrupan según cómo se disponen sus células cuando se los mira en un microscopio. Los adenomas tubulares tienen glándulas redondas en forma de cilindro y portan el menor riesgo de cáncer. Los adenomas vellosos son más alargados, tienen forma de dedo y portan un riesgo más alto para desarrollar cáncer, mientras que los adenomas tubulovellosos tienen características de ambos.
Todos los adenomas poseen displasias, es decir, células que crecen con una forma irregular. La displasia de bajo grado tiene un cambio reciente, mientras que la de alto grado tiene un área con una proliferación precancerosa más grave y necesita ser controlada con mayor frecuencia.
Un adenoma tubular es benigno, es decir, no es cáncer, pero con el tiempo tiene el potencial de convertirse en un adenocarcinoma, que es un tipo de cáncer. Por esta razón, debe eliminarse ni bien se encuentra y controlarlo a través de colonoscopías de seguimiento.
Tipos de pólipos
Hay diferentes tipos de pólipos que se pueden encontrar en una colonoscopia, y los nombres pueden ser un poco confusos. Un adenoma es un tipo de pólipo en el colon, lo que significa que todos los adenomas son pólipos. De todos modos, no todos los pólipos son adenomas. Cada tipo tiene sus propias características y nivel de riesgo de cáncer.
| Tipo de pólipo |
Aspecto microscópico |
Precanceroso: Sí o No |
Riesgo de cáncer |
Notas |
| Adenoma tubular |
Glándulas con forma de cilindro |
Sí |
Bajo |
Este es el adenoma más común. Crece lentamente y, de todos los tipos de adenomas, tiene el riesgo más bajo de convertirse en cáncer. |
| Adenoma velloso |
Proyecciones largas, con forma de dedo |
Sí |
Alto |
Este es menos común que el adenoma tubular, pero porta el riesgo más alto de convertirse en cáncer si no se trata. |
| Adenoma tubulovelloso |
Combinación de glándulas con forma de cilindro y forma de dedo |
Sí |
Alto |
Este tipo tiene características de ambos adenomas, los tubulares y los vellosos. El riesgo de que se convierta en cáncer es alto si no se elimina. |
| Adenoma serrado |
Glándula con forma de dientes tipo sierra |
Sí |
Variable |
Este pólipo sigue una vía de proliferación diferente. No es un adenoma tubular, pero aun así se considera precanceroso. |
| Pólipo hiperplásico |
Superficie plana o con forma de dientes tipo sierra |
No |
Muy bajo |
Este tipo de pólipo es común, en especial en el recto y el colon sigmoides. En general, no hace daño y no se considera precanceroso. |
| Pólipo inflamatorio |
Tejido inflamado e irregular |
No |
Ninguno |
Este pólipo se forma en áreas de inflamación a largo plazo como, por ejemplo, en personas con la enfermedad inflamatoria intestinal. No es un adenoma verdadero y no se convierte en cáncer. |
| Pólipo hamartomatoso |
Tejido normal desorganizado |
A veces |
Aumenta levemente si hay varios pólipos o si su causa es una afección genética. |
En general, este pólipo no es canceroso, pero puede presentarse en personas con ciertos síndromes hereditarios. |
Síntomas
La mayoría de los adenomas tubulares no causan síntomas. Suelen crecer de forma muy lenta y a menudo se descubren durante una colonoscopía de detección de rutina antes de que causen algún síntoma. La mayoría de las personas con adenomas tubulares gozan de bienestar y no presentan signos de advertencia. La eficacia de los exámenes de detección del cáncer de colon se debe, en gran parte, a que permiten detectar y eliminar estos adenomas a tiempo.
A pesar de que los adenomas tubulares en general no causan síntomas, algunos cambios pueden ser signos que requieren de una evaluación química pertinente para descartar un posible cáncer de colon. Estos son algunas de ellos:
- Pequeñas cantidades de sangre en las heces o en el papel higiénico al limpiarse.
- Cambios en los hábitos intestinales, como estreñimiento o diarrea recientes.
- Dolor o molestias abdominales.
- Cambios en la forma o el tamaño de las heces.
Causas
La causa exacta de los adenomas tubulares no se conoce por completo, pero se sabe que se desarrollan cuando el recubrimiento del colon empieza a crecer más rápido de lo normal. A medida que pasa el tiempo, esta proliferación desmedida puede formar un pólipo. La mayoría de los adenomas tubulares comienzan siendo pequeñas concentraciones de células que, con el tiempo y progresivamente, se van haciendo más grandes.
Factores de riesgo
Un adenoma tubular u otros tipos de pólipos pueden presentarse en cualquier persona, pero ciertos factores aumentan la probabilidad de que aparezcan:
- Edad. La mayoría de las personas con pólipos en el colon son mayores de 50 años.
- Afecciones intestinales. Tener una enfermedad inflamatoria intestinal, como colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn, aumenta el riesgo general de pólipos y cáncer colorrectal.
- Antecedentes familiares. Tener un padre, madre, hermano, hermana o hijo con pólipos de colon en una etapa avanzada aumenta el riesgo. Un ejemplo de un pólipo de colon en una etapa avanzada es aquel que mide 10 milímetros (mm) de diámetro o más. Si muchos miembros de la familia los tienen, el riesgo es aún mayor.
- Antecedentes médicos personales de pólipos colorrectales. Haber tenido pólipos anteriormente es un factor de riesgo para que se formen nuevos pólipos.
- Consumir alcohol en exceso y fumar. Los estudios demuestran que las personas que toman tres o más bebidas alcohólicas al día tienen un riesgo más alto para desarrollar pólipos en el colon. Asimismo, consumir alcohol y fumar en conjunto parece aumentar el riesgo.
- Diabetes. Tener diabetes aumenta el riesgo de pólipos en un 50 % en todos los grupos de edad.
- Obesidad, falta de ejercicio y una dieta menos saludable. El riesgo de tener pólipos en el colon aumenta en las personas con sobrepeso, que siguen una dieta menos saludable y no hacen ejercicio con regularidad.
- Raza. En Estados Unidos, los nativos americanos y los nativos de Alaska tienen las tasas más altas de cáncer colorrectal, seguidos por las personas afroamericanas. Los judíos asquenazíes tienen uno de los riesgos más altos de cáncer colorrectal de todos los grupos étnicos del mundo.
- Tener un síndrome hereditario. Las afecciones hereditarias son problemas de salud que se transmiten del padre y la madre a los hijos. En raras ocasiones, se heredan cambios genéticos que causan la formación de pólipos en el colon y aumentan el riesgo de cáncer colorrectal. Las afecciones que se asocian con mayor frecuencia con el cáncer colorrectal incluyen el síndrome de Lynch y la poliposis adenomatosa familiar.
Tener uno o más de estos factores de riesgo no significa que una persona vaya a presentar un adenoma tubular, pero puede resaltar la importancia de hacer colonoscopias periódicas y mantener un estilo de vida saludable.