La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica,antes conocida como enfermedad del hígado graso no alcohólico, es una enfermedad hepática frecuente que afecta a las personas que beben poco alcohol o no lo beben. La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica se desarrolla cuando la grasa se acumula en el hígado como consecuencia de afecciones frecuentes como la obesidad, la diabetes tipo 2, el colesterol alto y la presión arterial alta.
Debido a que estas afecciones del metabolismo son la causa principal de la enfermedad, en lugar del término enfermedad del hígado graso no alcohólico, ahora se usa el nombre enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica.
La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica consiste en más que solo la acumulación de grasa en el hígado. Puede evolucionar y convertirse en una forma más grave de enfermedad hepática que se conoce como esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica, que anteriormente se conocía como esteatohepatitis no alcohólica. Con el paso del tiempo, la esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica puede derivar en complicaciones como enfermedad cardíaca, afecciones hepáticas, fibrosis (que consiste en la formación de cicatrices en el hígado), o falla hepática y la necesidad de un trasplante de hígado.
La Administración de Alimentos y Medicamentos aprobó dos medicamentos para tratar esta afección y se pueden recetar en función de la gravedad de la enfermedad hepática. Los cambios en el estilo de vida siguen siendo la principal forma de prevenir, controlar y, en ocasiones, revertir la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica.
Algunas formas de mejorar la salud del hígado y controlar los síntomas de la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica son las siguiente:
Bajar de peso. Para la mayoría de las personas, la pérdida de peso es el tratamiento principal para la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica. En personas con obesidad o con sobrepeso, se ha demostrado que la pérdida de peso mejora la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica y sus síntomas, así como la calidad de vida en general.
Las investigaciones muestran que perder entre el 7 % y el 10 % del peso corporal total puede reducir la inflamación del hígado y mejorar la formación de cicatrices. Sin embargo, incluso perder solo el 5 % del peso corporal puede reducir la grasa total del hígado y mejorar la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica. En personas que no tienen sobrepeso, una reducción de hasta el 3 % del peso corporal también puede mejorar la salud hepática.
Para controlar la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica mediante la pérdida de peso, puede reducir entre 500 y 1000 calorías diarias de su dieta y aumentar la actividad física. Se recomienda un objetivo de pérdida de 1 a 2 libras (0,5 a 1,0 kilogramos) por semana mediante dieta y ejercicio.
Consulte con el equipo de atención médica sobre su plan de pérdida de peso. Si tiene dificultades para perder peso, es posible que le recomienden medicamentos, cirugía para bajar de peso u otros tratamientos.
Adoptar la dieta mediterránea. Los investigadores recomiendan una alimentación basada en plantas, rica en frutas, verduras y granos o cereales integrales para las personas con enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica. En particular, se ha demostrado que la dieta mediterránea ayuda a perder peso y a reducir la grasa hepática, además de mejorar la inflamación en personas con enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica.
La dieta mediterránea es rica en frutas, verduras, granos o cereales integrales, proteínas magras como el pescado, y grasas saludables como el aceite de oliva y los frutos secos. Es alta en fibra, vitaminas, minerales y polifenoles, que son compuestos vegetales con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
Tan importante como lo que incluye la dieta mediterránea es lo que no incluye, es decir, alimentos que pueden derivar en enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica o empeorarla. Esto incluye alimentos altamente procesados y aquellos ricos en azúcar, grasas saturadas y carbohidratos refinados, como papas fritas, productos horneados, pan blanco, carnes rojas y procesadas, refrescos y cereales azucarados.
Cambiar la forma de alimentarse puede requerir tiempo. Consulte con el equipo de atención médica para elaborar un plan de alimentación saludable. Los miembros del equipo pueden derivarlo a un dietista que le ayude con la planificación de comidas y con los objetivos diarios de nutrientes y calorías.
Haga más actividad física. La actividad física regular es una parte esencial y segura del manejo de la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica. El ejercicio puede ayudarle a controlar el peso y a reducir la grasa hepática, así como a prevenir la fibrosis hepática incluso antes de perder peso. Además, puede ayudar a controlar afecciones asociadas a la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, como la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes tipo 2 y la obesidad.
Para obtener mejores resultados, se recomienda hacer al menos 150 minutos de actividad física de intensidad moderada por semana. Si esto le parece mucho, puede considerarlo de la siguiente manera: Cinco días a la semana durante 30 minutos al día.
No es necesario acudir al gimnasio. Cualquier movimiento cuenta. Caminar por el vecindario, nadar en una piscina local, trabajar en el jardín o jugar con sus hijos o nietos también son formas válidas de actividad física.
El fortalecimiento muscular para mejorar la musculatura es otra buena manera de mantenerse activo. Esto puede incluir levantar pesas ligeras mientras mira televisión o seguir un video de fortalecimiento muscular como parte de la rutina diaria.
Si no hace ejercicio actualmente, solicite la aprobación del equipo de atención médica y comience progresivamente. Pregunte cómo aumentar de manera segura la intensidad de la actividad a medida que su cuerpo se acostumbra al ejercicio. El equipo de atención médica también puede ayudarle a encontrar los ejercicios más adecuados para usted.
No tomar alcohol. Incluso niveles bajos de alcohol pueden aumentar el riesgo de problemas hepáticos graves y de cáncer de hígado en personas con enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica. El alcohol también puede empeorar otras enfermedades asociadas a la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, como la diabetes y las enfermedades cardíacas.
Por estas razones, evitar el consumo de alcohol es importante para el manejo de la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica.
No beber alcohol es especialmente importante en las personas que se han sometido a cirugía para perder peso, como cirugía de baipás gástrico o manga gástrica. Después de la cirugía, el espacio del estómago es limitado. El alcohol se absorbe más rápidamente en el torrente sanguíneo, por lo que incluso pequeñas cantidades afectan mucho más al organismo y al hígado.
Si necesita ayuda para dejar de beber, consulte con el equipo de atención médica. Ellos pueden ofrecerle orientación y recomendar programas para ayudarle a abandonar el consumo de alcohol.
Organización del sueño. Las investigaciones muestran una relación entre la calidad del sueño y la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica. Los trastornos del sueño, como el insomnio y la apnea obstructiva del sueño , la mala calidad del sueño y dormir demasiado poco o demasiado pueden aumentar el riesgo para enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica. A su vez, la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica también es un factor de riesgo para la apnea obstructiva del sueño.
Es importante hablar con el equipo de atención médica sobre sus hábitos de sueño y cualquier problema relacionado. Es posible que le recomienden un estudio del sueño para comprender mejor sus dificultades.
Por su cuenta, adoptar buenos hábitos de sueño puede ayudarle a lograr de 7 a 9 horas de sueño reparador cada noche. A continuación, se ofrecen algunos hábitos útiles:
Si presenta dificultades para dormir, se aconseja llevar un registro del sueño para compartir con el equipo de atención médica. En dicho registro, se debe hacer un seguimiento del sueño durante varias semanas. Responda preguntas como las siguientes: ¿A qué hora se durmió? ¿Qué hizo antes de acostarse? ¿Con qué frecuencia se despertó en la noche y durante cuánto tiempo? ¿A qué hora se despertó por la mañana?
Si el equipo de atención médica determina que usted tiene un trastorno del sueño, le ofrecerá opciones de tratamiento. Estas pueden incluir terapia, medicamentos o protectores bucales. En el caso de la apnea obstructiva del sueño, el tratamiento puede incluir el uso de una máquina de presión positiva continua sobre las vías respiratorias, que ayuda a mantener las vías respiratorias abiertas para facilitar la respiración durante la noche.
Deje de fumar. Diversas investigaciones han demostrado la relación entre el tabaquismo y el daño hepático, el aumento de la fibrosis del hígado y la enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica. Fumar también incrementa el riesgo para cáncer de hígado. Cuanto más fume, mayor será el riesgo de daño hepático.
Si fuma, tome medidas para intentar dejar de hacerlo. Abandonar este hábito puede mejorar los resultados del tratamiento, reducir las cicatrices hepáticas y disminuir el riesgo de cáncer de hígado.
Aunque dejar de fumar puede resultar difícil, existen recursos de apoyo disponibles. Consulte con el equipo de atención médica sobre programas y tratamientos que puede aprovechar. Estos incluyen terapias de reemplazo de nicotina, programas especializados u otros apoyos.
Controle la diabetes. La diabetes tipo 2 constituye un factor de riesgo importante para la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica. Las personas con esta afección presentan un mayor riesgo para diabetes tipo 2.
Asimismo, las personas con diabetes tipo 2 tienen más probabilidades de presentar un caso más grave de la enfermedad, denominada esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica, que implica mayor inflamación y daño hepático. Esta afección anteriormente se conocía como esteatohepatitis no alcohólica.
Si usted tiene diabetes, debe tomar los medicamentos prescritos por el equipo médico y controlar de manera estricta sus niveles de glucosa sanguínea. Si no se le diagnosticó diabetes, se recomienda hacer exámenes de detección periódicos.
Control del colesterol y la presión arterial. Las personas con enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica presentan un riesgo más alto para presión arterial alta, también denominada hipertensión arterial, y enfermedades cardíacas. La presión arterial alta aumenta el riesgo de desarrollar esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica, especialmente cuando se combina con otras afecciones como la diabetes o el colesterol alto. Además, la presión arterial alta puede incrementar las cicatrices hepáticas.
Adoptar una alimentación saludable basada en plantas y hacer actividad física de forma regular constituyen medidas iniciales fundamentales. Asimismo, se deben tomar los medicamentos prescritos por el profesional de atención médica para mantener el colesterol y la presión arterial en niveles adecuados.
Los medicamentos conocidos como estatinas se usan con frecuencia para reducir el colesterol y disminuir el riesgo de enfermedades cardíacas. La evidencia científica indica que pueden emplearse de forma segura en personas con enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica. En caso de ser necesarias, el profesional de atención médica determinará el tipo y la dosis adecuados, y controlará la función hepática durante el tratamiento.
Controle el estrés. Algunas investigaciones sugieren una relación entre la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica y el estrés. El estrés crónico puede aumentar la inflamación en el organismo e incluso empeorar la enfermedad, mientras que padecer enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica también puede incrementar los niveles de estrés.
A continuación, se ofrecen algunos consejos para ayudar a evitar y controlar los factores de estrés en su vida:
Revise el uso de medicamentos y suplementos. Tome solo aquellos medicamentos indicados por el equipo de atención médica. Informe sobre todos los suplementos que consume, incluso si se consideran seguros. Siga estrictamente las pautas de dosificación.
Aunque suene tentador probar un suplemento que promete limpiar o “desintoxicar” el hígado, generalmente este tipo de suplemento no es recomendable. De hecho, ciertos suplementos pueden resultar perjudiciales. Otros, como el cardo mariano, no han demostrado de manera concluyente ser eficaces para mejorar la salud hepática.
Reciba las vacunas. Asegúrese de tener al día las vacunas contra la hepatitis A y la hepatitis B. La inflamación del hígado, conocida como hepatitis, puede aumentar el riesgo de insuficiencia hepática en personas con enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica.
Además, consulte con el profesional de atención médica sobre otras vacunas necesarias, como la vacuna antineumocócica o la vacuna anual contra la gripe.
Hasta el momento, no se ha demostrado que ningún tratamiento de medicina alternativa cure la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica. Sin embargo, los investigadores están estudiando si ciertos suplementos o compuestos naturales podrían ser útiles. Entre estos se encuentran los siguientes:
Café. Algunos estudios sugieren que el café negro con cafeína puede beneficiar al hígado al reducir el riesgo de enfermedades hepáticas como la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica y disminuir la probabilidad de formación de cicatrices. Aún no se comprende con exactitud cómo el café podría prevenir el daño hepático, pero se cree que ciertos compuestos ayudan a reducir la inflamación y a ralentizar la formación de tejido cicatricial.
Esto no significa que deba incorporar bebidas con alto contenido de azúcar, como los cafés tipo mocha. De hecho, las personas con enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica deben evitar el exceso de azúcar y grasa. No obstante, si consume una o dos tazas de café negro por la mañana, puede mantener ese hábito.
Ácidos grasos omega-3. Algunos estudios han sugerido que los ácidos grasos omega-3 podrían mejorar la acumulación de grasa en el hígado en personas con enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, aunque se requiere más investigación para confirmarlo.
Algunas vitaminas. Por ejemplo, la vitamina E podría tener un papel en la mejora de la grasa hepática y la inflamación en la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica. Sin embargo, aún se necesita más evidencia para confirmar estos hallazgos.
Consulte al equipo de atención médica antes de tomar cualquier vitamina o suplemento para la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica.
Implementar cambios en el estilo de vida puede ser difícil. Pero hasta los cambios positivos más pequeños pueden hacer una diferencia en su salud. Estos son algunos consejos para ayudarle a implementar los cambios necesarios para controlar de manera exitosa la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica:
Infórmese más sobre la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica y los ensayos clínicos en Mayo Clinic.
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