Trastorno por déficit de atención e hiperactividad en niños
    Diagnóstico y tratamiento

    29 de agosto de 2026

    Diagnóstico

    Por lo general, se diagnostica trastorno por déficit de atención e hiperactividad si los síntomas principales de dicho trastorno se manifiesten a una edad temprana, es decir, antes de los 12 años, y creen continuamente problemas significativos en casa y en la escuela.

    No hay una prueba específica para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Una evaluación puede ayudar a determinar si los síntomas están relacionados con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad o con otro problema. El diagnóstico probablemente incluirá lo siguiente:

    • Un examen médico. Esto puede ayudar a descartar otras posibles causas de los síntomas.
    • Recopilación de información. Esto incluye revisar cualquier afección actual, antecedentes médicos personales y familiares, así como registros escolares.
    • Entrevistas o cuestionarios. Esto incluye la obtención de información de los familiares, los maestros de su hijo u otras personas que lo conocen bien, como cuidadores, niñeras y entrenadores. Esta información puede mostrar cómo se comporta su hijo en diferentes situaciones.
    • Escalas de evaluación del trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Estas permiten recopilar y evaluar la información sobre su hijo.

    Diagnosticar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad en niños pequeños

    Los signos del trastorno por déficit de atención e hiperactividad a veces se pueden detectar en niños en edad preescolar o en niños aún más pequeños. Sin embargo, es difícil diagnosticar la afección en niños muy pequeños. Esto se debe a que las afecciones del desarrollo, como retrasos en el lenguaje, pueden confundirse con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

    Los niños en edad preescolar o más pequeños con presunto trastorno por déficit de atención e hiperactividad tienen más probabilidades de requerir la evaluación de un especialista, como un psicólogo o psiquiatra, un patólogo del habla o un pediatra del desarrollo.

    Otras afecciones con síntomas similares a los del trastorno por déficit de atención e hiperactividad

    Algunas afecciones o sus tratamientos pueden causar síntomas muy parecidos a los del trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Entre los ejemplos, se incluyen los siguientes:

    • Retrasos del aprendizaje o el lenguaje.
    • Trastornos del estado de ánimo, como depresión.
    • Trastorno de ansiedad.
    • Trastornos convulsivos.
    • Afecciones de la visión o la audición.
    • Trastorno del espectro autista.
    • Afecciones o medicamentos que afectan al pensamiento o a la conducta.
    • Trastornos del sueño.
    • Lesión cerebral.

    Tratamiento

    Los tratamientos estándar para este trastorno en los niños comprenden medicamentos, terapia conductual, asesoramiento y servicios educativos. Estos tratamientos pueden reducir muchos de los síntomas del trastorno por déficit de atención e hiperactividad, pero no lo curan. El tratamiento también puede ayudar a prevenir algunas complicaciones causadas por esta afección. Puede tomar tiempo encontrar qué es lo más adecuado para su hijo.

    Medicamentos estimulantes

    Los medicamentos estimulantes, también llamados psicoestimulantes, son actualmente los más recetados para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Los estimulantes parecen elevar y equilibrar los niveles de los neurotrasmisores, que son sustancias químicas del cerebro. Los medicamentos ayudan a disminuir los síntomas de falta de atención e hiperactividad. A veces pueden ser eficaces en poco tiempo.

    Estos son algunos ejemplos de medicamentos estimulantes:

    • Anfetaminas. Entre estos se encuentran la dextroanfetamina (Dexedrine Spansule), la dextroanfetamina-anfetamina (Adderall XR, Mydayis) y la lisdexanfetamina (Vyvanse).
    • Metilfenidatos. Estos comprenden el metilfenidato (Concerta, Ritalin, entre otros), el dexmetilfenidato (Focalin) y el dexmetilfenidato-serdexmetilfenidato (Azstarys).

    Los medicamentos estimulantes están disponibles en presentaciones de acción corta y de acción prolongada. Hay parches de acción prolongada de metilfenidato (Daytrana) o de dextroanfetamina (Xelstrym). Pueden colocarse en la cadera.

    La dosis adecuada varía de un niño a otro, por lo que puede llevar tiempo encontrar lo que funciona mejor para su hijo. Y es posible que sea necesario ajustar la dosis si aparecen efectos secundarios o a medida que su hijo crece. Consulte al profesional de atención médica sobre los posibles efectos secundarios de los medicamentos estimulantes.

    Medicamentos estimulantes y algunos riesgos para la salud

    Algunos estudios indican que el uso de medicamentos estimulantes para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad en personas con ciertos problemas del corazón podría ser motivo de preocupación. El peso y el crecimiento pueden verse afectados. Además, el riesgo de ciertos síntomas de salud mental puede ser mayor al usar medicamentos estimulantes.

    • Afecciones cardíacas. Los medicamentos estimulantes pueden causar un aumento de la presión arterial o de la frecuencia cardíaca. Sin embargo, todavía no se ha demostrado más riesgo de efectos secundarios graves ni de muerte súbita. El profesional de atención médica evalúa a su hijo para determinar si presenta alguna afección cardíaca o antecedentes familiares de enfermedad cardíaca antes de indicar un medicamento estimulante. También hace un seguimiento de su hijo durante el uso de medicamentos estimulantes.
    • Cambios en el apetito, pérdida de peso y crecimiento más lento. Los medicamentos estimulantes pueden afectar el apetito y causar pérdida de peso. Estos medicamentos también pueden afectar ligeramente el crecimiento en estatura.
    • Enfermedades de salud mental. En casos poco frecuentes, los medicamentos estimulantes pueden incrementar el riesgo de agitación o irritabilidad. En casos poco frecuentes, pueden presentarse síntomas maníacos o pérdida de contacto con la realidad. Comuníquese de inmediato con el profesional de atención médica si su hijo presenta cambios repentinos en el comportamiento, empeoramiento de la conducta o si ve u oye cosas que no son reales mientras toma un medicamento estimulante.

    Otros medicamentos

    Los medicamentos que en algunos casos se denominan no estimulantes han recibido la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) para tratar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Entre estos se encuentran los siguientes:

    • Atomoxetina (Strattera)
    • Viloxazina (Qelbree)
    • Guanfacina (Intuniv)
    • Clonidina (Onyda XR)

    Los antidepresivos, como el bupropión (Aplenzin, Wellbutrin XL, entre otros), no cuentan con aprobación específica de la FDA para el tratamiento del trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Pero pueden ser eficaces si otros medicamentos no han funcionado o causan demasiados efectos secundarios.

    La atomoxetina y los antidepresivos actúan más lento que los medicamentos estimulantes y pueden tardar varias semanas en alcanzar su efecto completo. Pueden ser una buena alternativa si su hijo no puede usar medicamentos estimulantes por afecciones médicas o efectos secundarios intensos.

    Riesgo de suicidio

    Aunque no se ha demostrado, se han planteado preocupaciones sobre la posibilidad de un riesgo ligeramente mayor de pensamientos suicidas en niños y adolescentes que toman atomoxetina, viloxazina o antidepresivos. Comuníquese de inmediato con el profesional de atención médica si observa signos de depresión o pensamientos suicidas.

    Administración segura de los medicamentos

    Es fundamental asegurarse de que su hijo tome la cantidad adecuada del medicamento recetado. Los padres y madres pueden tener inquietudes sobre los medicamentos estimulantes y el riesgo de mal uso y adicción. Los medicamentos estimulantes se consideran seguros cuando su hijo los toma conforme a las indicaciones del profesional de atención médica. Su hijo debe acudir con regularidad al profesional de atención médica para determinar si es necesario ajustar la dosis del medicamento.

    Existe preocupación de que otras personas puedan usar de forma indebida los medicamentos estimulantes recetados para niños y adolescentes con trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Para mantener seguro el medicamento de su hijo y garantizar que recibe la dosis correcta en el momento oportuno tenga en cuenta lo siguiente:

    • Administre los medicamentos con precaución. Supervise a los niños y adolescentes cuando tomen medicamentos para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad en lugar de permitir que lo hagan por su cuenta.
    • En casa, mantenga el medicamento en un envase con cierre de seguridad para niños. Además, guarde el medicamento fuera del alcance de los niños. Una sobredosis de medicamentos estimulantes es grave y puede causar la muerte.
    • No envíe medicamentos a la escuela con su hijo. Lleve usted mismo cualquier medicamento y entréguelo directamente al personal de enfermería o al área de salud de la escuela.

    Terapia conductual para tratar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad

    Los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad suelen beneficiarse de la terapia conductual, la instrucción en habilidades sociales, la capacitación para padres y madres y el asesoramiento. Estos servicios pueden ofrecerlos un psiquiatra, un psicólogo, un trabajador social u otro profesional de la salud mental. Algunos niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad también pueden presentar otras afecciones de salud mental, como ansiedad o depresión. El asesoramiento puede ayudar tanto con el trastorno como con la otra afección.

    Algunos ejemplos de terapias son los siguientes:

    • Terapia conductual. Los maestros, los padres y las madres pueden aprender estrategias de cambio de conductas, como sistemas de recompensas simbólicas y técnicas de tiempo muerto, para lidiar con situaciones difíciles.
    • Capacitación en habilidades sociales. Esto puede ayudar a los niños a aprender comportamientos sociales adecuados.
    • Capacitación en habilidades parentales. Mediante este tipo de capacitación, los padres y las madres pueden desarrollar maneras de entender y guiar la conducta de sus hijos.
    • Psicoterapia. También llamada psicoterapia, permite que los niños mayores con trastorno por déficit de atención e hiperactividad hablen sobre las cuestiones que les afectan, exploren patrones de conducta negativos y aprendan maneras de controlar sus síntomas.
    • Terapia familiar. La terapia familiar puede ayudar a encontrar soluciones para superar los retos que pueden presentarse cuando un integrante de la familia tiene trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

    Los mejores resultados se logran cuando se hace un trabajo en equipo. El equipo de su hijo puede estar formado por profesores, padres, madres, terapeutas y profesionales de atención médica que trabajan de manera conjunta. Infórmese sobre el trastorno por déficit de atención e hiperactividad y los servicios disponibles. Colabore con los maestros de su hijo y diríjalos a fuentes de información fiables para respaldar su labor en el aula.

    Dispositivos médicos

    La FDA ha aprobado dos dispositivos para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Ambos requieren receta médica.

    • Sistema de estimulación externa del nervio trigémino Monarch (eTNS, por sus siglas en inglés). Es un dispositivo médico para tratar a niños de 7 a 12 años con trastorno por déficit de atención e hiperactividad que no toman medicamentos recetados para el trastorno. El dispositivo genera impulsos eléctricos de baja intensidad que se transmiten a través de un cable hasta un pequeño parche colocado en la frente del niño. Se envían señales a áreas del cerebro relacionadas con la atención, la emoción y la conducta.
    • EndeavorRx. Es un dispositivo terapéutico digital basado en un videojuego. El juego está diseñado para mejorar la atención en niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad de tipo predominantemente inatento o combinado, de 8 a 17 años.

    Estos dispositivos cuentan con la aprobación de la FDA, pero son nuevos y cuentan con evidencia y datos limitados para guiar el tratamiento. Si está considerando usar estos dispositivos, es importante que consulte con el profesional de atención médica sobre las precauciones, las expectativas y los posibles efectos secundarios. Solicite información completa y las indicaciones del profesional de atención médica.

    Tratamiento continuo

    Su hijo debe acudir periódicamente al profesional de atención médica mientras recibe tratamiento para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Si los síntomas se alivian considerablemente y permanecen estables, las consultas suelen programarse cada 3 a 6 meses.

    Comuníquese con el profesional de atención médica si su hijo presenta efectos secundarios de los medicamentos, como pérdida de apetito, dificultad para dormir o mayor irritabilidad. También consulte con el profesional de atención médica si los síntomas del trastorno por déficit de atención e hiperactividad de su hijo no están mejorando con el tratamiento actual.

    Medicina alternativa

    La medicina alternativa consiste en usar un enfoque diferente en vez de la atención médica convencional. La medicina complementaria consiste en usar medicina alternativa junto con la atención médica convencional. Esta combinación suele denominarse medicina integral.

    Existen pocas investigaciones que indiquen que la medicina alternativa o complementaria puede aliviar los síntomas del trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Si está considerando probar medicina alternativa, hable primero con el profesional de atención médica de su hijo para determinar si la terapia es segura y eficaz. Algunos tratamientos de medicina alternativa que se han probado, pero que aún no se han comprobado científicamente, son los siguientes:

    • Yoga o meditación. La práctica regular de yoga, meditación y técnicas de relajación puede ayudar a los niños a relajarse y desarrollar disciplina. Esto puede ayudarles a controlar los síntomas del trastorno por déficit de atención e hiperactividad.
    • Dietas especiales. La mayoría de las dietas recomendadas para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad consisten en no consumir alimentos que podrían empeorar la hiperactividad, como el azúcar, y alimentos que suelen causar alergias, como trigo, leche y huevos. Algunas dietas recomiendan evitar colorantes y aditivos artificiales en los alimentos. Hasta ahora, los estudios no han demostrado una relación coherente entre la alimentación y la disminución de los síntomas del trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

      Además, restringir alimentos puede hacer que los niños no reciban una alimentación saludable y equilibrada. Algunas evidencias basadas en informes individuales o experiencias personales sugieren que los cambios en la alimentación podrían ayudar a niños con sensibilidad a determinados alimentos. Usar cafeína como estimulante para niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad puede causar efectos peligrosos y no está recomendado.

    • Suplementos vitamínicos o minerales. Si bien algunas vitaminas y minerales obtenidos a través de los alimentos son necesarios para mantener una buena salud, no hay evidencia de que los suplementos vitamínicos o minerales reduzcan los síntomas del trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Las “megadosis” de vitaminas, es decir, dosis mucho más altas que la cantidad diaria recomendada, pueden resultar dañinas.
    • Plantas medicinales. No existe evidencia que sugiera que los remedios herbarios ayuden con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, y algunos pueden ser perjudiciales.
    • Formulaciones patentadas. Estos son productos compuestos por vitaminas, micronutrientes y otros ingredientes que se venden como posibles suplementos del tratamiento para niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Estos productos se han investigado poco o no se han investigado en absoluto y no están supervisados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), por lo que podrían no ser eficaces o hasta ser perjudiciales.
    • Ácidos grasos esenciales. Estas grasas, entre ellas los ácidos grasos omega-3, son necesarias para que el cerebro funcione correctamente. Los investigadores aún estudian si pueden aliviar los síntomas del trastorno por déficit de atención e hiperactividad.
    • Entrenamiento de neurorretroalimentación. Esto también recibe el nombre de biorretroalimentación electroencefalográfica. Durante estas sesiones, el niño se enfoca en ciertas tareas mientras utiliza una máquina que muestra los patrones de las ondas cerebrales. A partir de la información que aparece en el monitor, el niño aprende a controlar la actividad cerebral para ayudar a manejar la concentración y el comportamiento. Se necesita más investigación para ver si esto funciona.

    Autocuidado

    Como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad es una afección compleja y cada persona con este trastorno es distinta, resulta difícil hacer recomendaciones que sean útiles para todos los niños. Sin embargo, algunas de las siguientes sugerencias pueden ayudar a crear un entorno en el que su hijo puede prosperar.

    Los niños en casa

    • Motive a su hijo. Los niños necesitan escuchar que se los ama y se los aprecia. Centrarse únicamente en los aspectos negativos del comportamiento de su hijo puede dañar la relación y afectar su confianza en sí mismo y su autoestima. Si a su hijo le cuesta aceptar signos verbales de afecto, una sonrisa, una palmadita en el hombro o un abrazo pueden demostrarle que le importa. Identifique comportamientos por los que pueda felicitar a su hijo.
    • Encuentre maneras de mejorar la autoestima. A los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad a menudo les va bien en proyectos de arte, así como en clases de música, de danza o de artes marciales. Elija actividades basadas en sus intereses y habilidades. Todos los niños tienen talentos e intereses particulares que pueden estimularse. Los éxitos pequeños y frecuentes ayudan a desarrollar la autoestima.
    • Para dar indicaciones, use palabras sencillas y demuestre cómo se hace la tarea. Hable despacio y en voz baja y sea muy específico y concreto. Dé una instrucción a la vez. Deténgase y haga contacto visual con su hijo tanto antes de darle instrucciones como mientras se las da.
    • Sea flexible en situaciones difíciles. Tenga en cuenta los límites de su hijo y, cuando sea posible, adapte el entorno a sus necesidades. Procure evitar situaciones que le resulten difíciles, como permanecer sentado en presentaciones extensas o visitar grandes tiendas con demasiada gente y estímulos que pueden sobrecargarlo.
    • Recurra al tiempo fuera o pausa disciplinaria o a una reacción adecuada cuando sea necesario. Comunique con claridad qué comportamiento se espera. Comience con una manera de disciplinar que sea firme, amorosa y que recompense el buen comportamiento y desaliente el comportamiento negativo. Los tiempos fuera deben ser relativamente breves, pero lo suficientemente largos para que su hijo recupere el control. El objetivo es interrumpir y calmar conductas descontroladas. También se espera que los niños asuman las consecuencias de sus decisiones.
    • Trabaje en la organización. Ayude a su hijo a organizar y mantener un cuaderno o registro diario de tareas y actividades. Procure que su hijo tenga un lugar tranquilo para estudiar. Agrupe los objetos en la habitación del niño y guárdelos en espacios claramente marcados. Trate de ayudar a su hijo a mantener los espacios ordenados y sin acumulación de objetos.
    • Trate de mantener un horario regular para las comidas, las siestas y la hora de acostarse. Los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad tienen dificultades para aceptar cambios y adaptarse a estos. Use un calendario grande para registrar las tareas cotidianas y las actividades especiales próximas. Procure no cambiar bruscamente de una actividad a otra o, si es necesario, advierta a su hijo con anticipación.
    • Promueva el contacto social. Ayude a su hijo a aprender habilidades sociales al modelar conductas, reconocer y reforzar las interacciones positivas con familiares y amigos.
    • Adopte hábitos de estilo de vida saludables. Asegúrese de que su hijo esté descansado. Trate de evitar que su hijo se agote en exceso, ya que el cansancio suele intensificar los síntomas del trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Es importante que su hijo lleve una alimentación equilibrada para un desarrollo saludable. Junto con el tratamiento médico, la actividad física regular aporta beneficios para la salud y puede tener un efecto positivo en la conducta.

    Los niños en la escuela

    Aprenda todo lo que pueda sobre el trastorno por déficit de atención e hiperactividad y las formas de ayudar a su hijo a prosperar. Usted es el principal apoyo de su hijo.

    • Pregunte sobre los programas escolares. Las escuelas deben, por ley, contar con programas que ofrezcan apoyo a los niños con una discapacidad que afecte el aprendizaje. Es posible que su hijo sea elegible para servicios adicionales contemplados en las leyes federales: artículo 504 de la Ley de Rehabilitación de 1973 o la Ley de Educación para Personas con Discapacidades (IDEA, por sus siglas en inglés).

      Estos servicios adicionales pueden abarcar evaluaciones, modificaciones del cursado, cambios en la organización del aula, cambios en los métodos de enseñanza, instrucción en habilidades de estudio, uso de computadoras y una mayor comunicación entre padres, madres y docentes. Estos servicios educativos pueden documentarse en el plan educativo de su hijo, conocido como plan educativo individualizado, también llamado programa individualizado de educación (IEP, por sus siglas en inglés).

    • Hable con el personal docente de su hijo. Hable regularmente con el personal docente. Apoye las iniciativas para ayudar a su hijo dentro del aula. Asegúrese de que los docentes controlen de cerca su trabajo, ofrezcan comentarios positivos y actúen con flexibilidad y paciencia. Solicite que sean muy claros al dar instrucciones y al comunicar lo que esperan.

    Afrontamiento y apoyo

    El cuidado de un niño con trastorno por déficit de atención e hiperactividad puede ser un desafío para toda la familia. Los cuidadores quizás se aflijan por el comportamiento de su hijo, así como por la manera en que otras personas responden a este. El estrés de sobrellevar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad puede llevar a un conflicto matrimonial o de la pareja. Estos problemas pueden verse agravados por la carga financiera que este trastorno puede suponer para las familias.

    Tal vez los hermanos y hermanas de un niño con trastorno por déficit de atención e hiperactividad también pueden pasar un mal momento. Pueden verse afectados por un hermano o hermana que sea exigente o agresivo. También pueden recibir menos atención, ya que el niño con trastorno por déficit de atención e hiperactividad requiere gran parte del tiempo de padres y madres.

    Recursos

    Existen numerosos recursos disponibles, como servicios sociales y grupos de apoyo. Los grupos de apoyo pueden ofrecer información útil sobre cómo afrontar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Consulte con el profesional de atención médica de su hijo acerca de los grupos de apoyo disponibles en su zona.

    También existen excelentes libros y guías tanto para padres y madres como para docentes, además de sitios web dedicados al trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Tenga precaución con los sitios web u otros recursos que ofrezcan consejos que sean riesgosos, no estén comprobados o no coincidan con las recomendaciones del equipo de atención médica.

    Estrategias de afrontamiento

    Muchos padres y madres notan patrones en el comportamiento de sus hijos, así como en sus propias respuestas a ese comportamiento. Quizás tanto usted como su hijo deban cambiar el comportamiento. Sin embargo, reemplazar viejos hábitos por nuevos requiere mucho trabajo.

    Sea realista en cuanto a las expectativas de mejora, tanto las suyas como las de su hijo. Tenga en cuenta también la etapa de desarrollo de su hijo. Defina metas pequeñas tanto para usted como para su hijo. No trate de hacer muchos cambios a la vez.

    • Mantenga la calma y dé un buen ejemplo. Actúe de la manera en la que quiera que actúe su hijo. Trate de mantener la paciencia y el control aunque su hijo esté fuera de control. Si habla en voz baja y con calma, es más probable que su hijo también se calme. Aprender técnicas de manejo del estrés puede ayudarle a sobrellevar sus propias frustraciones.
    • Tómese tiempo para disfrutar de su hijo. Intente aceptar y apreciar las partes de la personalidad de su hijo que no sean tan difíciles de controlar. Una de las mejores maneras de hacerlo es simplemente pasar tiempo juntos. Encuentre un tiempo sin la distracción de otros niños u otros adultos. Trate de darle a su hijo más atención positiva que negativa todos los días.
    • Esfuércese por tener relaciones familiares saludables. La relaciones interpersonales entre todos los miembros de la familia tienen un papel importante en el manejo o el cambio del comportamiento de un niño con trastorno por déficit de atención e hiperactividad. A las parejas con un vínculo fuerte a menudo les resulta más fácil enfrentar los retos de la crianza de sus hijos que a aquellas cuyo vínculo no es tan fuerte. Dedique tiempo a fortalecer y apoyar la relación de pareja, así como las relaciones con sus otros hijos.
    • Tómese un descanso. Permítase descansar de vez en cuando. No se sienta culpable por pasar unas horas alejado de su hijo. Podrá afrontar mejor la situación si está descansado y relajado. No dude en pedir ayuda a sus familiares y sus amigos. Asegúrese de que las niñeras u otros cuidadores tengan conocimientos sobre el trastorno por déficit de atención e hiperactividad y de que sean lo suficientemente maduros para afrontar la tarea.
    • Obtenga ayuda si la necesita. Si se siente demasiado estresado, frustrado o deprimido, consulte con un profesional de la salud mental.

    Preparación para la cita médica

    Lo más probable es que primero consulte con un pediatra o con un profesional de atención médica familiar para atender a su hijo. Según los resultados de la evaluación, el profesional puede remitirlo a un especialista, como un pediatra especializado en desarrollo y conducta, un psicólogo, un psiquiatra o un neurólogo pediátrico.

    Lo que puede hacer

    Para prepararse para la cita médica de su hijo, tenga en cuenta lo siguiente:

    • Haga una lista de todos los síntomas y problemas que su hijo tiene en casa o en la escuela.
    • Lleve notas sobre la información personal importante, como episodios de estrés importantes o cambios recientes en su vida.
    • Haga una lista de todos los medicamentos, las vitaminas, las plantas medicinales y los suplementos que su hijo tome, junto con las dosis.
    • Lleve todas las evaluaciones anteriores y los resultados de las pruebas formales, si los tiene, y los boletines de calificaciones de la escuela.
    • Haga una lista de las preguntas que quiera hacer al profesional de atención médica de su hijo.

    Estas son algunas preguntas que puede hacer:

    • Además del trastorno por déficit de atención e hiperactividad, ¿cuáles son las causas posibles de los síntomas de mi hijo?
    • ¿Qué tipos de pruebas deben hacerle a mi hijo?
    • ¿Qué tratamientos existen y cuál me recomienda?
    • ¿Qué opciones hay aparte del tratamiento principal que está sugiriendo?
    • Mi hijo tiene otras afecciones médicas. ¿Cómo puedo controlarlas de manera conjunta?
    • ¿Debería mi hijo ver a un especialista?
    • ¿Hay una alternativa genérica para el medicamento que está indicando para mi hijo?
    • ¿Qué tipos de efectos secundarios puede causar el medicamento?
    • ¿Hay materiales impresos que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomienda?

    No dude en hacer otras preguntas que tenga durante la cita médica.

    Lo que puede esperar del médico

    El profesional de atención médica le puede hacer preguntas como las siguientes:

    • ¿Cuándo notó por primera vez los problemas de comportamiento de su hijo?
    • ¿Los comportamientos que le preocupan aparecen constantemente o solo en determinadas situaciones?
    • ¿Qué nivel de dificultad representan los comportamientos de su hijo en casa y en la escuela?
    • ¿Qué parece empeorar el comportamiento de su hijo, si es que hay algo?
    • ¿Qué parece mejorar el comportamiento de su hijo, si es que hay algo?
    • ¿Toma su hijo bebidas con cafeína? ¿Con qué frecuencia?
    • ¿Cuáles son las horas y los patrones de sueño de su hijo?
    • ¿Cómo era el desempeño escolar de su hijo antes y cómo es actualmente?
    • ¿Lee su hijo en casa? ¿Tiene su hijo dificultades para leer?
    • ¿Qué suele hacer cuando su hijo no se comporta bien o no sigue las reglas en casa? ¿Qué métodos disciplinarios dan mejores resultados?
    • Describa quién vive en casa y cómo es una rutina diaria típica.
    • Describa cómo son las relaciones de su hijo con la familia y con los amigos en casa y en la escuela.

    Prepárese para responder preguntas de manera que pueda dedicar tiempo a hablar de los temas más importantes para usted.

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