Descripción general

La reducción de abdomen, también conocida como abdominoplastia, es un procedimiento quirúrgico estético para mejorar la apariencia del abdomen.

Durante una reducción de abdomen, se extrae el exceso de piel y grasa del abdomen. En la mayoría de los casos, los tejidos conectivos del abdomen también se refuerzan con suturas. La piel restante se reubica para crear una apariencia más tonificada.

Si tienes piel acumulada alrededor del área del ombligo y una pared abdominal inferior débil, puedes optar por someterte a una reducción de abdomen. Una reducción de abdomen también puede realzar tu imagen corporal.

Por qué se realiza

Un abdomen flácido es el resultado no solo de la acumulación de grasa, sino también de la mala elasticidad de la piel, el exceso de piel y el estiramiento del cinturón interno del tejido conjuntivo (fascia abdominal) y los músculos abdominales que se extienden desde las costillas hasta el pubis. Este cinturón interno, que sujeta los órganos internos, es el responsable del tono y la apariencia del abdomen.

El abdomen es más propenso a sobresalir tras el estiramiento de la fascia abdominal durante el embarazo o después de cambios significativos en el peso. La reducción de abdomen puede extraer el exceso de piel y grasa, y reforzar la fascia débil. Una reducción de abdomen también puede eliminar estrías y el exceso de piel en el bajo vientre por debajo del ombligo. Sin embargo, la reducción de abdomen no corrige las estrías que se encuentran fuera de esta área.

Podrías considerar una reducción de abdomen si:

  • Tienes exceso de piel acumulada alrededor del área del ombligo
  • La pared abdominal en el bajo vientre es débil
  • La liposucción no mejoró adecuadamente la apariencia del abdomen
  • Si te realizaron antes una cesárea y tienes retracción cicatricial

Si te realizaron antes una cesárea, el cirujano plástico podría incorporar la cicatriz existente de la cesárea en la cicatriz de la reducción de abdomen.

La reducción de abdomen también puede realizarse en combinación con otros procedimientos estéticos del contorno corporal, tales como la cirugía de mama.

La reducción de abdomen no es para todos. El médico podría desaconsejarte la reducción de abdomen si:

  • Planeas perder una cantidad importante de peso
  • Podrías considerar un embarazo futuro
  • Tienes una enfermedad crónica grave, como enfermedad cardíaca, diabetes o síndrome del intestino irritable
  • Tienes un índice de masa corporal mayor que 30

Riesgos

La reducción de abdomen plantea diversos riesgos, como:

  • Acumulación de líquido debajo de la piel (seroma). Los tubos de drenaje que se dejan después de la cirugía pueden ayudar a reducir el riesgo de seroma. Después de la cirugía, el médico también podría extraer el líquido con una aguja y una jeringa.
  • Mala cicatrización de la herida. En ocasiones, las áreas a lo largo de la línea de incisión cicatrizan mal o comienzan a separarse. Durante y después de la cirugía podrían administrarte antibióticos para prevenir una infección.
  • Cicatrización. La cicatriz de la incisión de una reducción de abdomen es permanente, pero queda a lo largo de la línea del bikini, que se oculta fácilmente. La longitud y visibilidad de la cicatriz varían entre una persona y otra.
  • Necrosis del tejido. Durante una reducción de abdomen, el tejido graso profundo dentro de la piel del área abdominal podría dañarse o morir. Además, fumar aumenta el riesgo de necrosis del tejido. Según el tamaño del área, el tejido podría curarse por sí solo en cuestión de semanas o requerir un procedimiento de retoque quirúrgico.
  • Cambios en la sensibilidad de la piel. Durante una reducción de abdomen, la reubicación de los tejidos abdominales puede afectar los nervios sensoriales de la superficie del área abdominal y, en pocos casos, de los muslos superiores. Es probable que percibas menor sensación o entumecimiento. Usualmente, esto disminuye en los meses posteriores al procedimiento.

Al igual que cualquier otro tipo de cirugía mayor, la reducción de abdomen implica riesgo de sangrado, infección y reacciones adversas a la anestesia.

Cómo te preparas

Primero, hablarás con un cirujano plástico acerca de una reducción de abdomen. Durante la primera visita, es probable que el cirujano plástico:

  • Revisa tu historia clínica. Prepárate para responder preguntas sobre enfermedades actuales y pasadas. Cuéntale acerca de los medicamentos que estás tomando o que has tomado recientemente, así como también cualquier cirugía que hayas tenido. Cuéntale al médico si eres alérgico a algún medicamento. Si tu deseo de realizarte la reducción de abdomen está relacionado con la pérdida de peso, es probable que el médico te haga preguntas detalladas acerca de tu aumento y pérdida de peso.
  • Realiza una exploración física. Para determinar las opciones de tratamiento, el médico examinará tu abdomen. El médico podría también tomar fotos de tu abdomen para tu expediente médico.
  • Conversa sobre tus expectativas. Explícale por qué quieres una reducción de abdomen y qué esperas con ello en términos de apariencia después del procedimiento. Asegúrate de comprender los riesgos y los beneficios, como también las cicatrices. Ten en cuenta que las cirugías de abdomen previas pueden limitar los resultados.

Antes de una reducción de abdomen también es posible que debas hacer lo siguiente:

  • Deja de fumar. Fumar reduce el flujo sanguíneo en la piel y puede disminuir el proceso de curación. Además, fumar aumenta el riesgo de daño a los tejidos. Si fumas, el médico te recomendará que dejes de fumar antes de la cirugía y durante la recuperación.
  • Evita ciertos medicamentos. Probablemente debas evitar tomar aspirina, medicamentos antiinflamatorios y suplementos de hierbas, que pueden incrementar el sangrado.
  • Mantén un peso estable. Lo ideal es que mantengas un peso estable durante al menos 12 meses antes hacerte una reducción de abdomen. Si tienes demasiado sobrepeso, el médico te recomendará que bajes de peso antes del procedimiento. Una pérdida de peso importante después del procedimiento puede afectar los resultados.
  • Toma medicamentos para prevenir complicaciones. Poco antes de la reducción de abdomen, deberás comenzar a tomar un anticoagulante para evitar la formación de coágulos.
  • Organízate para recibir ayuda durante la recuperación. Pídele a alguien que te lleve a casa después de que dejes el hospital y que se quede contigo, al menos, la primera noche de recuperación en casa.

Lo que puedes esperar

La reducción de abdomen se realiza en un hospital o en un centro quirúrgico ambulatorio. Durante la reducción de abdomen estarás bajo anestesia general, por lo que estarás completamente inconsciente y no sentirás dolor. En algunos casos, podrías recibir un analgésico y estar moderadamente sedado (parcialmente dormido).

Durante el procedimiento

El cirujano plástico hará incisiones en forma de óvalo o elipse horizontal para retirar la mayor parte de la piel y la grasa entre el ombligo y el vello púbico. La fascia, que cubre los músculos abdominales, se reforzará con suturas permanentes.

Después, el cirujano plástico volverá a ubicar la piel alrededor del ombligo. El ombligo se extraerá a través de una incisión pequeña y se suturará en su posición normal. La incisión de cadera a cadera por encima del vello púbico se suturará y quedará una cicatriz a lo largo del pliegue natural dentro de la línea del bikini.

Durante el procedimiento podrías recibir un antibiótico para reducir el riesgo de infección.

Por lo general, el procedimiento dura unas tres horas.

Después del procedimiento

Después de una reducción de abdomen, la incisión abdominal y el ombligo probablemente estén cubiertos con un vendaje quirúrgico. Es posible que te coloquen pequeños tubos en los lugares de la incisión para drenar cualquier exceso de sangre o líquido.

Tu cama se colocará de forma tal que la parte superior del cuerpo esté levemente levantada y las rodillas en ángulo durante los primeros días después de la cirugía. Los miembros del equipo de atención médica también te ayudarán a caminar ya desde el primer día después de la reducción de abdomen para ayudar a evitar la formación de coágulos sanguíneos.

Es probable que sientas un dolor moderado, que inicialmente será controlado con analgésicos. Es normal tener inflamación en la zona de la cirugía durante aproximadamente unas seis semanas. En algunos casos, la inflamación puede llegar a tardar hasta tres meses en desaparecer. Los drenajes pueden dejarse colocados durante varios días después de la cirugía. El médico o un miembro del equipo de atención médica te indicará cómo vaciar y cuidar los drenajes. Tal vez debas seguir tomando un antibiótico mientras tengas los drenajes. El cirujano también puede recetarte anticoagulantes durante varios días después de la reducción de abdomen.

Usarás prendas de soporte abdominal (faja abdominal) durante aproximadamente seis semanas después de la reducción de abdomen. Esto ayudará a evitar la acumulación de líquidos y te brindará soporte abdominal durante la recuperación. El médico te explicará cómo cuidar la cicatriz.

Durante las primeras seis semanas después de la reducción de abdomen, tendrás que tener cuidado cuando te muevas y evitar posiciones que tensionen la incisión, tales como inclinarte hacia adelante rápidamente, para evitar que la herida se abra. Además, deberás programar visitas de seguimiento con el médico durante el año siguiente.

Resultados

Al eliminar el exceso de piel y grasa, y restaurar la pared abdominal, la reducción de abdomen puede darle al abdomen un aspecto más tonificado.

Usualmente, los resultados de la reducción de abdomen son duraderos. Ten en cuenta que para conservar los resultados es fundamental mantener un peso estable.

Reducción de abdomen - atención en Mayo Clinic

June 20, 2018
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Ver también