Como las verduras liberan su sabor rápidamente, en poco más de media hora puedes tener una olla llena de sabroso caldo para usar en otras recetas.
En una olla sopera, calienta 2 cucharaditas de aceite de oliva a fuego medio-alto. Añade los hongos y sofríe entre 4 y 5 minutos, hasta que comiencen a dorarse. Coloca los hongos a un lado de la olla y añade la cucharadita de aceite restante, la cebolla, las zanahorias, el apio y el ajo. Sube el fuego a alto y sofríe durante unos 10 minutos, revolviendo con frecuencia, hasta que las verduras estén bien doradas. Cuanto más doradas estén las verduras, más intenso será el sabor del caldo.
Añade el agua, el perejil, el tomillo, la hoja de laurel y la sal. Deja hervir; luego, deja el fuego en medio-bajo y cocina a fuego lento, sin tapar, durante unos 25 o 30 minutos. Retira del fuego y deja que se enfríe un poco.
Cuela con cuidado el caldo en un tazón con un escurridor o colador recubierto con toallas de papel o tela para quesos (muselina). Desecha las verduras y las hierbas o guárdalas para hacer magdalenas, pan u otros platos. Usa el caldo de inmediato, cúbrelo y llévalo al refrigerador hasta por 3 días o congélalo en contenedores herméticos hasta por 3 meses. Rinde 6 tazas aproximadamente.
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