Llanto del bebé: qué hacer cuando el recién nacido llora

Los ataques de llanto de los recién nacidos son inevitables. A continuación te ofrecemos algunos consejos para calmar el llanto de un bebé, y renovar tu capacidad para manejar las lágrimas.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

El deseo: tu bebé duerme toda la noche después de solo algunas semanas, gorjea feliz mientras haces los mandados y se queja solo cuando tiene hambre.

La realidad: el momento preferido del bebé para jugar es después de la comida de las 2 de la mañana. Tiene mal humor cuando sales. No imaginabas que un bebé podía llorar tanto.

¿Te parece familiar? En un día cualquiera, un recién nacido podría llorar hasta dos horas seguidas, o hasta más. Descubre por qué los bebés lloran y qué puedes hacer al respecto.

Decodificar las lágrimas

Un bebé que llora está intentando decirte algo. Tu trabajo es averiguar por qué llora tu bebé y qué puedes hacer al respecto, si es que puedes hacer algo. Reflexiona sobre lo que podría estar pensando tu bebé cuando llora.

Tengo hambre

La mayoría de los bebés comen cada pocas horas durante todo el día. Algunos bebés se desesperan cuando sienten hambre. Para evitar esa situación, responde ante los primeros signos de hambre. Hacerlo eructar de manera frecuente puede reducir el malestar que podría estar provocando el llanto.

Si amamantas a tu bebé, el sabor de la leche puede cambiar como consecuencia de lo que comes y de lo que bebes. Si sospechas que algún alimento o bebida está poniendo a tu bebé más quisquilloso de lo habitual, evítalo durante varios días para comprobar si hay algún cambio. Si tu bebé consume leche de fórmula, es posible que el médico te recomiende cambiar la leche.

Quiero succionar algo

La succión es un reflejo natural. Para muchos bebés, es una actividad reconfortante y relajante. Si tu bebé no tiene hambre, prueba ofrecerle un chupete o ayudarlo a encontrarse el dedo o el pulgar.

Estoy solo

A veces, solo verte, escuchar tu voz o recibir un abrazo puede detener el llanto. Sostén al bebé con calma sobre el pecho. Podrías colocar al bebé sobre el lado izquierdo para ayudar con la digestión o boca abajo para sostenerlo. Darle golpecitos suaves en la espalda también puede ayudar a calmar a tu bebé.

Estoy cansado

Cuando están cansados, los bebés suelen ponerse quisquillosos, y tu bebé puede necesitar dormir más de lo que piensas. Por lo general, los recién nacidos duermen hasta 16 horas por día. Algunos, aún más. 

Estoy húmedo

Para algunos bebés, un pañal mojado o sucio es un desencadenante infalible del llanto. Revisa los pañales del bebé seguido para asegurarte de que siempre esté limpio y seco.

Quiero moverme

Algunas veces, mecer al bebé o darle un paseo por la casa puede calmarlo. Otras veces, con cambiarlo de posición basta. Puedes probar con una hamaca para bebés o con un asiento que vibre teniendo en cuenta todas precauciones de seguridad. Da un paseo por el exterior con el cochecito. Incluso podrías llevarlo a dar un paseo en auto.

Me gustaría que me arropen

Algunos bebés se sienten más seguros cuando están envueltos en una manta. Envuélvelo ajustado en una manta para bebés o en otro tipo de manta pequeña y liviana.

Tengo calor o frío

Es probable que un bebé que tenga calor o frío se sienta incómodo. Agrega o retira una capa de ropa según sea necesario.

Fue suficiente

Demasiado ruido, movimiento o estimulación visual pueden hacer llorar a tu bebé. Trasládalo a un ambiente más tranquilo o colócalo en la cuna. El ruido blanco, por ejemplo, una grabación del sonido de las olas del mar o de un ventilador eléctrico o una aspiradora, puede ayudar a tu bebé a relajarse.

Con el tiempo, aprenderás a identificar las necesidades de tu bebé por la forma en la que llora. Por ejemplo, un llanto de hambre podría ser breve y grave, mientras que un llanto de dolor podría sonar como un chillido agudo, prolongado y repentino. Reconocer estos patrones puede ayudarte a responder mejor a los distintos llantos de tu bebé.

Déjalo llorar

Si tu bebé no parece estar enfermo y has intentado todo, pero sigue molesto, considera dejarlo llorar. Llorar no le hará daño a tu bebé y, a veces, la única forma de terminar con una crisis de llanto es dejar que siga su curso.

Por supuesto, escuchar llorar a tu bebé puede ser angustiante. Si necesitas distraerte unos minutos, deja a tu bebé en un lugar seguro, como su cuna, y date una ducha rápida, llama a un amigo o prepara algo para comer.

¿Solo son molestias o son cólicos?

Algunos bebés sufren períodos de llanto intenso e inconsolable, conocidos como «cólicos», que suelen comenzar unas semanas después del nacimiento y mejorar a los 3 meses.

Los cólicos suelen definirse como llantos que duran más de tres horas por día, tres días a la semana durante tres semanas o más en un bebé bien alimentado y sano. El llanto puede empezar de repente y sin razón aparente. Durante un episodio, es probable que sea difícil, o incluso imposible, calmar al bebé.

La causa de los cólicos sigue siendo un misterio y la eficacia de los tratamientos varía. Si te preocupan los cólicos, consulta al proveedor de atención médica de tu bebé. Este profesional puede asegurarse de que tu bebé esté sano y puede ayudarte a aprender a cuidar a un bebé con cólicos.

Cuidar de ti mismo

Es difícil escuchar el llanto de tu bebé. Consolarlo será más fácil si permaneces relajado. Para cuidar de tu bebé de la mejor manera, es importante que también cuides de ti.

  • Toma un descanso. Pídele a tu cónyuge, pareja u otro ser querido que te reemplace por un rato. Incluso dedicar una sola hora para ti te ayudará a renovar tus fuerzas para afrontar la situación.
  • Elige opciones de estilo de vida saludables. Lleva una dieta saludable. Incorpora la actividad física a tu rutina diaria. Si puedes, duerme cuando el bebé duerma, incluso durante el día. Cuanto mejor descansado estés, mejor podrás controlar el llanto de un bebé.
  • Recuerda que es algo transitorio. Con frecuencia, los episodios de llanto alcanzan su pico de las seis a las ocho semanas y, a continuación, comienzan a disminuir progresivamente.
  • Aprende cuándo debes comunicarte con el proveedor de atención médica de tu bebé. Si te preocupa el llanto de tu bebé, o si tu bebé no come, no duerme o no se comporta de manera habitual, comunícate con su proveedor de atención médica. Él puede ayudarte a diferenciar entre las lágrimas normales y algo más grave.

También es importante que conozcas tus límites. Si el llanto del bebé está haciendo que pierdas el control, ponlo en un lugar seguro (como la cuna) y ve a otra habitación a recomponerte. Si es necesario, comunícate con un familiar o amigo, el proveedor de atención médica, un servicio local de intervención en caso de crisis o una línea de ayuda para la salud mental para buscar asistencia.

June 13, 2018 See more In-depth