Chuparse el dedo puede ser un hábito difícil de abandonar para un niño. Descubre qué puedes hacer para ayudar a tu hijo a que deje de chuparse el dedo.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

Succionarse el pulgar es un hábito común entre los niños. No obstante, en algún momento, podrías pensar: «Ya es suficiente». A continuación, te ofrecemos ayuda para alentar a tu hijo a que abandone este comportamiento.

Los bebés tienen reflejo perioral y reflejo de succión naturales, lo que puede hacer que se lleven los pulgares o los dedos a la boca, a veces incluso antes de nacer. Debido a que chuparse el dedo hace que los bebés se sientan seguros, algunos bebés podrían eventualmente desarrollar el hábito de chuparse el dedo cuando necesitan calmarse o irse a dormir.

Muchos niños dejan de chuparse el dedo por sí solos, a menudo a los 6 o 7 meses de edad o entre los 2 y los 4 años.

Pero incluso un niño que ha dejado de chuparse el dedo podría volver a su comportamiento durante momentos de estrés.

El hábito de chuparse el dedo no suele ser una preocupación hasta que aparecen los dientes permanentes. En este punto, el hábito de chuparse el dedo puede empezar a afectar el paladar y la alineación de los dientes. El riesgo de tener problemas dentales está relacionado con la frecuencia, la duración y la intensidad con que su hijo se chupa el dedo.

Aunque algunos expertos recomiendan abordar el hábito de chuparse el dedo antes de los 3 años de edad, la American Academy of Pediatrics (Academia Estadounidense de Pediatría) dice que el tratamiento por lo general se limita a los niños que continúan chupándose el dedo después de cumplir los 5 años.

Habla con tu hijo sobre chuparse el dedo. Es más probable que tengas éxito en dejar el hábito si tu hijo quiere dejarlo y ayuda a elegir el método para conseguirlo.

A veces, no prestarle atención al niño cuando se chupar el dedo es suficiente para detener el comportamiento, especialmente si su hijo usa este comportamiento para llamar la atención. Si ignorarlo no da resultados, prueba alguna de estas técnicas:

  • Usa refuerzos positivos. Elogia a tu hijo o dale pequeñas recompensas, como un cuento extra para dormir o un paseo en el parque, cuando no se esté chupando el dedo. Fije metas alcanzables, como no chuparse el dedo una hora antes de acostarse. Pega calcomanías en un calendario para registrar los días que tu hijo consiguió evitar chuparse el dedo.
  • Identifica los factores desencadenantes. Si tu hijo se chupa el dedo como reacción ante el estrés, identifica el problema real y proporciona consuelo de otras maneras, como con un abrazo o palabras tranquilizadoras. También podrías darle a tu hijo una almohada o un animal de peluche para apretar.
  • Ofrécele recordatorios sutiles. Si tu hijo se chupa el dedo sin pensarlo, en lugar de hacerlo para llamar la atención, recuérdale con sutileza que se detenga. No regañes, critiques ni pongas en ridículo a tu hijo.

Si te preocupa el efecto que puede tener chuparse el dedo en los dientes de tu hijo, consulta al dentista. En el caso de algunos niños, una charla con el dentista acerca de la importancia de dejar de chuparse el dedo es más efectiva que una charla con mamá o papá.

En raras ocasiones, algunos médicos recomiendan el uso de técnicas desagradables, como cubrir la uña del pulgar de su hijo con una sustancia amarga, vendarle el pulgar o cubrirle la mano con un calcetín por la noche.

Para algunos niños, chuparse el dedo es un hábito increíblemente difícil de dejar. Trata de no preocuparte. Ejercer demasiada presión sobre tu hijo para que deje de chuparse el dedo podría simplemente retrasar el proceso.

Jan. 24, 2019