El sueño de los niños: Termina con los problemas de los preescolares a la hora de acostarse

Considera problemas comunes de los preescolares a la hora de acostarse — y qué puedes hacer. El resultado puede ser una buena noche de sueño para toda la familia.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

Ya ha pasado el momento de alimentarlo y cambiarle los pañales en la madrugada, pero todavía no has podido dormir toda la noche. Quizás la hora de acostarse se haya transformado en una lucha de poder, o estás tratando de que tu hijo preescolar se quede en la cama toda la noche.

Considera estas simples estrategias para terminar con los problemas más comunes a la hora de acostarse — comenzando hoy mismo!

El problema: El momento de acostarse es un caos

La escena: Estás apurado o estresado cuando acuestas a tu hijo.

La solución: Haz que la hora de acostarse sea una prioridad. Una rutina predecible y calmante para la hora de acostarse es clave para una buena noche de sueño.

Evita el juego activo y los aparatos electrónicos, que son estimulantes. Puedes darle un baño a tu hijo, y leerle cuentos. Hablen sobre su día. Escuchen música suave y calmante. Acuesta a tu hijo cuando tiene sueño pero aún está despierto, y dale las buenas noches.

Prueba con diferentes cosas hasta encontrar lo que les funcione mejor — pero una vez que se decidan por una rutina, síganla todas las noches. Esto va a ayudar al niño a saber qué esperar y a establecer patrones saludables para el sueño.

El problema: Tu hijo no quiere acostarse

La escena: Es hora de acostarse, pero tu hijo quiere quedarse levantado.

La solución: Si tu hijo puede oírlos que hablan o se ríen, u oye los sonidos de aparatos electrónicos, es fácil ver por qué querría quedarse levantado. Para facilitar la transición a la hora de acostarse, apaga o guarda los aparatos electrónicos, y guarden silencio. El sueño puede ser más atractivo si todos suspenden las actividades antes de la hora de acostarse.

El problema: Tu hijo no se duerme solo

La escena: Tu hijo necesita que te quedes en su cuarto hasta que se duerma.

La solución: Para animarlo a que se duerma solo, ayúdalo a que se sienta seguro. Comienza por una rutina que lo tranquilice antes de acostarse. Luego ofrécele un objeto favorito que lo consuele, como un animal de peluche, o su manta. Enciende una luz nocturna o deja la puerta del dormitorio abierta si lo ayuda a sentirse mejor. Asegúrate de que tu hijo esté seguro y esté bien, y sal del cuarto.

No vuelvas a su cuarto si te llama. Intenta permitirle resolver cómo dormirse. Recuerda que lo estás ayudando a aprender a dormirse solo. Si te das por vencido y sigues apareciendo al lado de su cama, o si te acuestas con tu hijo, esto es lo que el niño recordará — y probablemente esperará la próxima noche.

Alternativamente, puedes intentar desacostumbrarlo a tu apoyo al esperar períodos gradualmente más largos antes de ir a verlo. Cuando vayas a verlo, no pases más de un minuto o dos en la visita. Tranquilízalo y tócalo suavemente — sin mimos.

El problema: Tu niño no se queda en su cama.

La escena: Acostaste a tu hijo, pero inmediatamente se levantó y te siguió por el corredor.

La solución: Si tu hijo regularmente se levanta para pedir agua o un animal de peluche, trata de tener en cuenta esas necesidades de antemano, durante la rutina al acostarlo. Cuando tu hijo se levante, vuelve a acostarlo de inmediato — repetidas veces si fuera necesario. Evita darle tu atención por esta conducta.

El problema: Tu hijo se acuesta muy tarde

La escena: La hora de acostarse para tu hijo es a las 8:30 de la noche, pero generalmente está listo para acostarse después de la hora en que te acuestas tú.

La solución: Si tu hijo no está cansado a la hora de acostarse, estás enfrentando una causa perdida. Trata de disminuir las siestas durante el día.

También puedes considerar si el tiempo que le das a tu hijo para estar en la cama excede sus necesidades de sueño, que son entre 10 y 13 horas para un niño de 5 años. Considera atrasar la hora de acostarse o de levantarse de tu hijo en 15 minutos cada pocos días hasta que encuentres el horario ideal.

El problema: Tu hijo se despierta durante la noche

La escena: Tu hijo se despierta durante la noche y no se vuelve a dormir sin tu ayuda<.>

La solución: Si tu hijo regularmente se despierta y te llama durante la noche, trata de usar las mismas técnicas que usarías para ayudar a un niño que no se duerme solo.

Pero si tu hijo tiene una pesadilla, responde con rapidez. Cálmalo, habla sobre su sueño, y, cuando esté listo, anímalo a dormirse.

El problema: Estás frustrado con los problemas de tu hijo a la hora de acostarse

La escena: Estás cansado de las quejas, así que te enojas con tu hijo, o te rindes y le permites que se duerma frente a la televisión — o en tu cama.

La solución: Las luchas a la hora de acostarse pueden poner a prueba la paciencia de los padres. Pero rendirse ante las exigencias de los hijos o responder negativamente no va a resolver los problemas a la hora de acostarse.

Trata de recordar que le estás enseñando a tu hijo una habilidad importante. Sé consistente en tu enfoque y considera estrategias de reafirmación positivas, como un cartel con pegatinas. Fija un objetivo realista, y si tu hijo lo logra, recompénsalo con una pegatina temprano en la mañana. Con el tiempo, puedes fijar metas más difíciles.

Nunca es demasiado tarde para enseñarle a tu hijo buenos hábitos de sueño. Eventualmente, tu consistencia resultará en una buena noche de sueño para todos.

Nov. 04, 2017 See more In-depth