Diagnóstico

Es probable que el médico comience por leer tu historia clínica y realizar una exploración física. Puede realizarte una o más pruebas y procedimientos de diagnóstico para descartar otras afecciones similares a la vasculitis o para diagnosticarla. Las pruebas y los procedimientos pueden comprender lo siguiente:

  • Análisis de sangre. En estas pruebas, se buscan signos de inflamación, como un nivel alto de proteína C reactiva. Un recuento completo de células sanguíneas puede indicar si tienes suficientes glóbulos rojos. Los análisis de sangre que se utilizan para detectar ciertos anticuerpos, como la prueba de anticuerpos anticitoplasma de neutrófilos, pueden ayudar a diagnosticar vasculitis.
  • Análisis de orina. Estas pruebas pueden revelar si la orina contiene glóbulos rojos o si tiene demasiada proteína, lo que puede indicar un problema de salud.
  • Pruebas de diagnóstico por imágenes. Las técnicas de imágenes no invasivas pueden ayudar a determinar qué vasos sanguíneos y qué órganos están afectados. También pueden ayudar al médico a verificar si estás respondiendo al tratamiento. Las pruebas de diagnóstico por imágenes para la vasculitis comprenden radiografías, ecografías, tomografías computarizadas (TC), resonancias magnéticas (RM) y tomografías por emisión de positrones (TEP).
  • Radiografías de los vasos sanguíneos (angiografía). Durante este procedimiento, se inserta un catéter flexible parecido a un sorbete fino en una arteria o vena grande. Luego, se inyecta un tinte especial (medio de contraste) en el catéter y se toman radiografías a medida que el tinte llena la arteria o la vena. Los contornos de los vasos sanguíneos son visibles en las radiografías resultantes.
  • Biopsia. Este es un procedimiento quirúrgico en el cual el médico extrae una pequeña muestra de tejido de la zona afectada del cuerpo. El médico examina este tejido para detectar signos de vasculitis.

Tratamiento

El tratamiento se centra en controlar la inflamación con medicamentos y en resolver cualquier enfermedad de fondo que haya desencadenado la vasculitis. En la vasculitis, puedes atravesar dos fases de tratamiento: primero, detener la inflamación y luego, prevenir la recaída (terapia de mantenimiento).

Ambas fases implican medicamentos recetados. Qué medicamentos tienes que tomar y durante cuánto tiempo depende del tipo de vasculitis, de los órganos involucrados y de la gravedad de la enfermedad.

Algunas personas tienen éxito inicial con el tratamiento, pero después experimentan exacerbaciones. Otros quizá nunca ven desaparecer la vasculitis en forma total, por lo que necesitan tratamiento continuo.

Medicamentos

El médico podría recetarte un medicamento corticoesteroide, como prednisona o metilprednisolona (Medrol), para ayudar a controlar la inflamación. Los efectos secundarios de los corticoesteroides pueden ser graves, sobre todo si los tomas durante mucho tiempo. Los posibles efectos secundarios comprenden aumento de peso, diabetes y adelgazamiento de los huesos (osteoporosis). Si se necesita un corticoesteroide para la terapia a largo plazo (mantenimiento), probablemente recibirás la dosis más baja posible.

Es posible que se receten otros medicamentos junto con los corticoesteroides para controlar la inflamación, a fin de que la dosis de corticoesteroides pueda reducirse gradualmente con mayor rapidez. Estos medicamentos a veces se denominan «medicamentos que reducen la necesidad de esteroides» y pueden comprender metotrexato (Trexall), azatioprina (Imuran, Azasan), micofenolato (CellCept) o ciclofosfamida.

El medicamento específico que necesites dependerá del tipo y la gravedad de la vasculitis, los órganos implicados y otros problemas médicos que tengas. Podrían recomendarse tratamientos biológicos, como rituximab (Rituxan) o tocilizumab (Actemra), según el tipo de vasculitis que tengas.

Cirugía

A veces, la vasculitis provoca la formación de una protuberancia similar a un balón (aneurisma) en la pared de un vaso sanguíneo. Es posible que se necesite una cirugía para tratar esa protuberancia. Las arterias bloqueadas también pueden requerir un tratamiento quirúrgico.

Estudios clínicos

Explora los estudios de Mayo Clinic de evaluación de tratamientos, intervenciones y análisis nuevos como medio para prevenir, detectar, tratar o controlar esta enfermedad.

Estrategias de afrontamiento y apoyo

Uno de los desafíos más grandes de vivir con vasculitis puede ser afrontar los efectos secundarios del medicamento. Las siguientes recomendaciones pueden ayudarte:

  • Comprende tu enfermedad. Aprende todo lo que puedas acerca de la vasculitis y de su tratamiento. Conoce los posibles efectos secundarios de los medicamentos que tomas e infórmale al médico cualquier cambio de salud que presentes.
  • Sigue el plan de tratamiento. Tu plan de tratamiento puede consistir en ver a tu médico regularmente, someterte a más pruebas y controlar tu presión arterial.
  • Opta por una dieta saludable. Comer bien puede ayudarte a prevenir problemas potenciales que pueden ser ocasionados por los medicamentos, como el debilitamiento de los huesos, la presión arterial alta y la diabetes. Elige una dieta que se centre en el consumo de vegetales y frutas frescas; cereales integrales; productos lácteos con bajo contenido de grasa; y carnes magras y pescado. Si estás tomando un medicamento con corticoesteroides, pregúntale al médico si debes tomar un suplemento de vitamina D o calcio.
  • Aplícate las vacunas de rutina. Mantener tus vacunas al día, como las vacunas contra la influenza y la neumonía, puede ayudarte a prevenir problemas que pueden causar los medicamentos, como una infección. Consulta con tu médico sobre las vacunas.
  • Haz ejercicio la mayoría de los días de la semana. El ejercicio aeróbico regular, como caminar, puede ayudar a prevenir la disminución de la masa ósea, la presión arterial alta y la diabetes que puede asociarse con tomar corticoesteroides. También es bueno para el corazón y los pulmones. Además, muchas personas notan que el ejercicio mejora el estado de ánimo y la sensación general de bienestar. Si no tienes la costumbre de ejercitar, comienza despacio y aumenta la intensidad gradualmente. El médico puede ayudarte a planear un programa de ejercicios adecuado para ti.
  • Mantén un sistema de apoyo fuerte. Tu familia y tus amigos pueden ayudarte mientras afrontas esta enfermedad. Si crees que puede ser útil hablar con otras personas que tienen vasculitis, pídele a un miembro del equipo de atención médica que te ponga en contacto con un grupo de apoyo.

Preparación para la consulta

Pide una consulta con el médico de atención primaria si tienes signos o síntomas que te preocupen. Si el médico sospecha que tienes vasculitis, puede derivarte a un especialista en articulaciones y músculos (reumatólogo) con experiencia en ayudar a las personas que padecen esta enfermedad. También puedes beneficiarte de un enfoque multidisciplinario. A qué especialistas consultas dependerá del tipo y de la gravedad de la enfermedad.

Los especialistas que tratan la vasculitis incluyen los siguientes:

  • Médicos que se especializan en el tejido conjuntivo y las articulaciones (reumatólogos)
  • Médicos que se especializan en el cerebro y el sistema nervioso (neurólogos)
  • Oculistas (oftalmólogos)
  • Médicos que se especializan en el corazón (cardiólogos)
  • Médicos que se especializan en enfermedades infecciosas
  • Médicos que se especializan en los riñones (nefrólogos)
  • Médicos que se especializan en los pulmones (neumólogos)
  • Médicos que se especializan en la piel (dermatólogos)
  • Médicos que se especializan en el sistema urinario y urogenital (urólogos)

Qué puedes hacer

Como las consultas pueden ser breves y suele haber mucho por hablar, es aconsejable ir bien preparado. Intenta lo siguiente:

  • Ten en cuenta cualquier restricción previa a la consulta. Cuando programes la consulta, pregunta si debes hacer algo con anticipación, como por ejemplo, restringir tu dieta.
  • Anota cualquier síntoma que tengas, incluso los que parezcan no tener relación con el motivo por el cual programaste la consulta.
  • Anota tu información médica personal clave, incluso lo que te genere mayor estrés o cualquier otro problema de salud reciente, así como los medicamentos, vitaminas y suplementos que estés tomando.
  • Considera la posibilidad de llevar a un familiar o a un amigo contigo a la consulta. La persona que te acompañe puede ayudarte a recordar lo que dice el médico.
  • Haz una lista de preguntas que deseas hacerle al médico.

En casos de vasculitis, algunas preguntas básicas son las siguientes:

  • ¿Qué tipo de vasculitis tengo?
  • ¿Cuál es la causa de la vasculitis?
  • ¿Necesitaré hacerme más pruebas?
  • ¿La vasculitis que padezco es aguda o crónica?
  • ¿La vasculitis que padezco desaparecerá por sí sola?
  • ¿La vasculitis que padezco es grave?
  • ¿La vasculitis dañó gravemente alguna parte de mi cuerpo?
  • ¿La vasculitis que padezco puede curarse?
  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
  • ¿Cuáles son los riesgos y beneficios de cada tratamiento?
  • ¿Consideras que hay un tratamiento que sea el más adecuado para mí?
  • ¿Cuánto durará el tratamiento?
  • Tengo otros problemas de salud. ¿Cuál es la mejor manera de controlarlos en forma conjunta?
  • ¿Debería consultar a un especialista?
  • ¿Tienes folletos u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomiendas?

Qué esperar del médico

El médico puede preguntarte lo siguiente:

  • ¿Cuándo comenzaste a tener los síntomas?
  • ¿Los síntomas han sido continuos u ocasionales?
  • ¿Cuán intensos son los síntomas?
  • ¿Existe algo que, al parecer, esté mejorando los síntomas?
  • ¿Existe algo que, al parecer, esté empeorando los síntomas?
Feb. 21, 2018
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