En general, los factores de riesgo de la demencia vascular son los mismos que los de las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares. Algunos de los factores de riesgo de la demencia vascular son:

  • Edad avanzada. El riesgo de sufrir demencia vascular crece a medida que envejeces. El trastorno es poco frecuente antes de los 65 años, y el riesgo aumenta en forma considerable a medida que alcanzas los 80 y los 90.
  • Antecedentes de ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares o pequeños accidentes cerebrovasculares. Si has sufrido un ataque cardíaco, puedes correr un mayor riesgo de tener problemas en los vasos sanguíneos del cerebro. El daño cerebral que se produce con un accidente cerebrovascular o un pequeño accidente cerebrovascular (accidente isquémico transitorio) puede aumentar el riesgo de padecer demencia.
  • Ateroesclerosis. Este trastorno aparece cuando hay depósitos de colesterol y de otras sustancias (placas) que se acumulan en las arterias y estrechan los vasos sanguíneos. La ateroesclerosis puede aumentar el riesgo de sufrir demencia vascular —y posiblemente el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer— al reducir el flujo de sangre que irriga el cerebro.
  • Nivel colesterol alto. Los niveles elevados de lipoproteína de baja densidad (LDL, el conocido colesterol «malo») se asocian con un mayor riesgo de sufrir demencia vascular, y posiblemente con un mayor riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer.
  • Presión arterial alta. Si la presión arterial es demasiado alta, esta ejerce una presión adicional en los vasos sanguíneos de todo el cuerpo, incluso del cerebro. Esto aumenta el riesgo de tener problemas vasculares en el cerebro.
  • Diabetes. Los niveles elevados de glucosa dañan los vasos sanguíneos de todo el cuerpo. El daño a los vasos sanguíneos cerebrales puede aumentar el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares y demencia vascular.
  • Fumar. Fumar daña directamente los vasos sanguíneos, lo que aumenta el riesgo de padecer ateroesclerosis y otras enfermedades circulatorias, como la demencia vascular.
  • Obesidad. Tener sobrepeso es un factor de riesgo conocido de las enfermedades vasculares en general; por lo tanto, esto aumenta presuntamente el riesgo de padecer demencia vascular.
  • Fibrilación auricular. En este ritmo cardíaco anormal, las cavidades superiores del corazón comienzan a latir de manera rápida e irregular, fuera de coordinación con las cavidades inferiores del corazón. La fibrilación auricular aumenta el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares dado que se envía un flujo sanguíneo deficiente hacia el cerebro y el resto del cuerpo.
May 02, 2014