Diagnóstico

Las pruebas de diagnóstico comprenden:

  • Prueba de hemoglobina glicosilada (A1C). Este análisis de sangre indica el nivel promedio de azúcar en la sangre de los últimos dos o tres meses. Mide el porcentaje de azúcar en sangre unido a la proteína de los glóbulos rojos que transporta oxígeno (hemoglobina). Cuanto más alto sea el nivel de azúcar en la sangre, mayor será la cantidad de hemoglobina con glucosa. Un nivel de A1C del 6,5 por ciento o más en dos análisis separados indica la presencia de diabetes.

Si no es posible hacerte una prueba de A1C o si tienes ciertas afecciones que provocan que los resultados de la prueba no sean precisos —por ejemplo, si estás embarazada o si tienes una forma de hemoglobina poco frecuente (hemoglobina variante)— el médico puede utilizar estas pruebas:

  • Examen aleatorio de azúcar en la sangre. Se tomará una muestra de sangre en un horario al azar, y se pueden confirmar los resultados con la repetición del análisis. Los niveles de azúcar en la sangre se expresan en miligramos por decilitro (mg/dL) o en milimoles por litro (mmol/L). Sin importar cuándo hayas comido por última vez, un nivel aleatorio de glucosa en la sangre de 200 mg/dL (11,1 mmol/L) o más indica probabilidad de diabetes, especialmente, cuando está relacionado con cualquiera de los signos y síntomas de la diabetes, como orinar frecuentemente y tener muchísima sed.
  • Examen de azúcar en la sangre en ayunas. Se tomará una muestra de sangre tras una noche de ayuno. Un nivel de azúcar en sangre en ayunas menor que 100 mg/dL (5,6 mmol/L) es normal. Un nivel de azúcar en sangre en ayunas entre 100 y 125 mg/dL (5,6 a 6,9 mmol/L) se considera prediabetes. Si el resultado es 126 mg/dL (7 mmol/L) o más en distintos análisis, tienes diabetes.

Si recibes un diagnóstico de diabetes, el médico también puede hacerte análisis de sangre para determinar la presencia de los autoanticuerpos que son frecuentes en la diabetes tipo 1. Estas pruebas ayudan al médico a distinguir entre la diabetes tipo 1 y la diabetes tipo 2 cuando el diagnóstico no es certero. La presencia de cuerpos cetónicos (productos derivados de la descomposición de grasa) en la orina también sugiere una diabetes tipo 1 en lugar de tipo 2.

Después del diagnóstico

Visitarás al médico regularmente para hablar acerca del tratamiento de la diabetes. Durante esas visitas, el médico controlará tus niveles de A1C. El nivel de A1C objetivo puede variar según la edad y otros factores, pero la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association), por lo general, recomienda que los niveles de A1C estén por debajo del 7 por ciento, lo que significa un nivel estimado de glucosa de 154 mg/dL (8,5 mmol/L).

Al compararlo con reiterados análisis diarios del nivel de azúcar en sangre, la prueba de A1C indica mejor el grado de eficacia del tratamiento de la diabetes. Un nivel de A1C alto puede indicar que necesitas cambiar tu régimen de insulina, el plan de comidas o ambos.

Además de la prueba de A1C, el médico puede tomar muestras de orina y sangre periódicamente para controlar los niveles de colesterol, la función tiroidea, la función hepática y la función renal. El médico también te examinará para evaluar la presión arterial, y revisará los centros donde te haces los análisis de azúcar en sangre y te proporcionan la insulina.

Tratamiento

El tratamiento de la diabetes tipo 1 comprende:

  • Tomar insulina
  • Realizar un recuento de hidratos de carbono, grasa y proteínas
  • Controlar con frecuencia el azúcar en la sangre
  • Consumir alimentos saludables
  • Hacer ejercicio en forma regular y mantener un peso saludable

El objetivo es mantener el nivel de azúcar en sangre tan cerca del normal como sea posible para postergar o prevenir las complicaciones. Por lo general, el objetivo es mantener el nivele de azúcar en sangre durante el día, antes de las comidas, entre 80 y 130 mg/dL (4,44 a 7,2 mmol/L) y los valores después de las comidas inferiores a 180 mg/dL (10 mmol/L) dos horas después de haber comido.

La insulina y otros medicamentos

Todas la personas que tienen diabetes tipo 1 necesitan tratamiento de insulina de por vida.

Los tipos de insulina son muchos, entre ellos:

  • Insulina de acción breve (regular)
  • Insulina de acción rápida
  • Insulina de acción intermedia
  • Insulina de acción prolongada

Algunos ejemplos de insulina de acción breve (regular) son Humulin R y Novolin R. Algunos ejemplos de insulina de acción rápida son la insulina glulisina (Apidra), la insulina lispro (Humalog) y la insulina aspart (Novolog). Las insulinas de acción prolongada comprenden la insulina glargina (Lantus/Toujeo Solostar), la insulina detemir (Levemir) y la insulina degludec (Tresiba). Las insulinas de acción intermedia son la insulina NPH (Humulin N/Novolin N).

Administración de la insulina

La insulina no puede tomarse por vía oral para bajar el azúcar en sangre porque las enzimas la descomponen y obstaculizan su acción. Deberás administrártela a través de inyecciones o por medio de una bomba de insulina.

  • Inyecciones. Puedes usar una aguja fina y jeringa o una pluma de insulina para inyectarte la insulina bajo la piel. Las plumas de insulina son parecidas a los bolígrafos y están disponibles en versiones desechables o recargables.

    Si eliges las inyecciones, probablemente necesitarás una mezcla de tipos de insulina para usar a lo largo del día y de la noche. Las inyecciones diarias múltiples que tienen una combinación de insulina de acción prolongada con una insulina de acción rápida se comportan de una manera más similar al uso normal de insulina del organismo que los regímenes anteriores de insulina que solo requerían una o dos inyecciones diarias. Se ha demostrado que un régimen de tres o más inyecciones por día mejora los niveles de azúcar en sangre.

  • Una bomba de insulina. Debes usar este dispositivo, que tiene más o menos el tamaño de un teléfono celular, fuera del cuerpo. Un tubo conecta el reservorio de insulina a un catéter que está insertado bajo la piel del abdomen. Este tipo de bomba puede usarse de varias formas; por ejemplo, en la cintura, en el bolsillo o en cinturones especialmente diseñados para estas bombas.

    También existe una opción de bomba inalámbrica. Usas sobre el cuerpo una cápsula que alberga el reservorio de insulina que tiene un diminuto catéter insertado bajo la piel. La cápsula de insulina puede usarse sobre el abdomen, la parte baja de la espalda, en una pierna o brazo. La programación se hace con un dispositivo inalámbrico que se comunica con la cápsula.

    Las bombas se programan para dispensar las cantidades específicas de insulina de acción rápida automáticamente. Esta dosis estable de insulina es conocida como «tasa basal», y reemplaza a cualquier insulina de acción prolongada que hayas estado usando.

    Cuando comes, programas la bomba con la cantidad de hidratos de carbono que comerás y el nivel de azúcar en sangre que tienes en ese momento, y te dará una dosis de insulina llamada «bolus» para abarcar tu comida y corregir tu nivel de azúcar en sangre si está alto. Algunas investigaciones han encontrado que para algunas personas las bombas de insulina pueden ser más eficaces que las inyecciones para controlar el nivel de azúcar en sangre. Pero mucha gente también logra un buen nivel de azúcar en sangre con inyecciones. Una bomba de insulina combinada con un medidor continuo de glucosa puede permitir un control aun más estricto del nivel de azúcar en sangre.

Páncreas artificial

En septiembre de 2016, la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration) aprobó el primer páncreas artificial para personas que sufren diabetes tipo 1 y que son mayores de 14 años. También se denomina «suministro de insulina a través de un circuito cerrado». El dispositivo implantado conecta una bomba de insulina a un monitor de glucosa continuo que controla los niveles de azúcar en sangre cada cinco minutos. El dispositivo libera automáticamente la cantidad correcta de insulina cuando el medidor indica que es necesario.

Actualmente, se están realizando ensayos clínicos de otros sistemas de páncreas artificiales (de circuito cerrado).

Otros medicamentos

También se pueden recetar otros medicamentos para las personas con diabetes tipo 1, tales como:

  • Medicamentos para la presión arterial alta. El médico puede recetarte inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina o bloqueadores de los receptores de angiotensina II para ayudarte a mantener los riñones sanos. Estos medicamentos se recomiendan para las personas con diabetes que tienen la presión arterial por encima de 140/90 milímetros de mercurio (mm Hg).
  • Aspirina. El médico puede recomendarte que tomes aspirina para niños o aspirina común diariamente para proteger tu corazón.
  • Medicamentos para bajar el colesterol. Las guías de colesterol para personas diabéticas tienden a ser más rigurosas debido al riesgo elevado de enfermedad cardíaca. La Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association) recomienda que el colesterol de lipoproteína de baja densidad (LDL o «colesterol malo») sea menor que 100 mg/dL (2,6 mmol/L). La lipoproteína de alta densidad (HDL o «colesterol bueno») se recomienda que esté por encima de 50 mg/dl (1,3 mmol/l) en las mujeres y por encima de 40 mg/dl (1 mmol/l) en los hombres. Los triglicéridos, otro tipo de grasa en la sangre, están en su valor ideal cuando se encuentra por debajo de 150 mg/dl (1,7 mmol/l).

Control de azúcar en sangre

En función del tipo de tratamiento con insulina que elijas o requieras, es posible que necesites controlar y registrar tu nivel de azúcar en sangre, al menos, cuatro veces por día.

La Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association) recomienda analizar los niveles de azúcar en sangre antes de las comidas y tentempiés, antes de ir a dormir, antes de hacer ejercicio o conducir y si sospechas que tienes bajo el nivel de azúcar en sangre. Un control minucioso es la única forma de asegurarte de que tu nivel de azúcar en sangre permanezca dentro de los límites deseados, y el control más frecuente puede reducir los niveles de A1C.

Incluso si te aplicas insulina y comes en un horario estricto, los niveles de azúcar en sangre pueden cambiar de manera impredecible. Aprenderás cómo cambia tu nivel de azúcar en sangre en respuesta a las comidas, la actividad, las enfermedades, los medicamentos, el estrés, los cambios hormonales y el alcohol.

La medición continua de la glucosa es la forma más nueva de controlar el nivel de azúcar en sangre y puede ser particularmente útil para prevenir la hipoglucemia. Está demostrado que los dispositivos bajan el A1C cuando los usan personas mayores de 25 años.

Los medidores continuos de glucosa se conectan al cuerpo mediante una aguja delgada insertada justo debajo de la piel que controla el nivel de glucosa en la sangre cada pocos minutos. El medidor continuo de glucosa todavía no se considera tan preciso como el control estándar del azúcar en sangre, así que, por el momento, sigue siendo importante controlar los niveles de azúcar en sangre manualmente.

Alimentación saludable y supervisión de los hidratos de carbono

No existe una dieta para la diabetes. No obstante, es importante centrar tu dieta en alimentos nutritivos, con bajo contenido de grasa y altos en fibras tales como:

  • Frutas
  • Vegetales
  • Cereales integrales

El dietista te recomendará que comas menos productos animales e hidratos de carbono refinados, tales como pan blanco y dulces. Este plan de alimentación saludable se recomienda incluso para personas que no sufren diabetes.

Necesitarás aprender a contar la cantidad de hidratos de carbono en los alimentos que consumas así te puedes administrar la insulina suficiente para metabolizar adecuadamente esos hidratos de carbono. Un dietista matriculado puede ayudarte a crear un plan de comidas acorde a tus necesidades.

Actividad física

Todos necesitan ejercicio aeróbico regular, y las personas con diabetes tipo 1 no son la excepción. Primero, consigue la aprobación del médico antes de hacer ejercicio. Después, elige actividades que disfrutes, como caminar o nadar, e incorpóralas en tu rutina diaria. Ten como meta hacer, al menos, 150 minutos de ejercicio aeróbico por semana, sin dejar pasar más de dos días sin hacer ejercicio. El objetivo para los niños es al menos una hora de actividad por día.

Recuerda que la actividad física baja el nivel de azúcar en sangre. Si comienzas a hacer una nueva actividad, controla el nivel de azúcar en sangre con mayor frecuencia que lo usual hasta que sepas cómo esa actividad afecta tu nivel de azúcar. Puede que necesites hacer ajustes en tu dieta o en el plan de dosis de insulina para compensar el aumento de actividad.

Inquietudes según la situación

Algunas situaciones de la vida requieren distintas consideraciones.

  • Conducir. La hipoglucemia puede aparecer en cualquier momento. Es buena idea controlar tu nivel de azúcar en sangre siempre que te pongas tras un volante. Si está por debajo de los 70 mg/dL (3,9 mmol/L), come un tentempié con 15 gramos de hidratos de carbono. Repite la medición 15 minutos después para asegurarte de que haya subido a un nivel seguro.
  • Trabajar. La diabetes tipo 1 puede presentar algunos desafíos en el lugar de trabajo. Por ejemplo, si tienes un trabajo que requiere conducir u operar maquinaria pesada, la hipoglucemia puede ser un riesgo grave para ti y para quienes te rodean. Es posible que necesites hablar con el médico y con tu empleador para asegurarte de que se hagan ciertos arreglos, como tener descansos adicionales para analizarte el azúcar en sangre y acceder rápidamente tanto a alimentos como a bebidas en cualquier momento. Existen leyes federales y estatales vigentes que exigen que los empleadores hagan arreglos razonables para las personas diabéticas.
  • Estar embarazada. Dado que el riesgo de sufrir complicaciones en el embarazo es más alto para las mujeres que tienen diabetes tipo 1, los expertos recomiendan que se realicen una evaluación previa a la concepción y lo ideal es que los resultados de A1C se encuentren por debajo del 6,5 por ciento antes de intentar quedar embarazadas.

    El riesgo de que el bebé nazca con defectos aumenta en el caso de las mujeres con diabetes tipo 1, en particular, cuando la diabetes no está bien controlada durante las primeras seis a ocho semanas de embarazo. Un tratamiento cuidadoso de tu diabetes durante el embarazo puede reducir el riesgo de complicaciones.

  • Ser mayor. Para las personas frágiles o enfermas, o que sufren deficiencias cognitivas, un control estricto del azúcar en sangre puede no ser tan práctico y podría aumentar el riesgo de padecer hipoglucemia. Para muchas personas que tienen diabetes tipo 1, es posible que sea más adecuado establecer un objetivo menos estricto inferior al 8 por ciento para los resultados de A1C.

Posibles tratamientos futuros

  • Trasplante de páncreas. Con un trasplante de páncreas exitoso, no tendrías más necesidad de insulina. Sin embrago, los trasplantes de páncreas no son siempre exitosos, y el procedimiento presenta graves riesgos. Debido a que estos riesgos pueden ser más peligrosos que la propia diabetes, los trasplantes de páncreas se reservan, por lo general, para las personas cuya diabetes es muy difícil de controlar o para aquellas que también necesitan un trasplante de riñón.
  • Trasplante de islotes pancreáticos. Los investigadores están experimentando con el trasplante de islotes, que provee nuevas células productoras de insulina de un páncreas donante. Si bien este procedimiento experimental presentó algunos problemas en el pasado, con técnicas nuevas y mejores medicamentos para prevenir el rechazo de los islotes, se podrían mejorar las posibilidades de que se convierta en un tratamiento exitoso en el futuro.

Signos de problemas

Pese a tus mejores esfuerzos, a veces surgirán problemas. Algunas complicaciones a corto plazo de la diabetes tipo 1, como por ejemplo la hipoglucemia, requieren atención inmediata.

Nivel bajo de azúcar en sangre (hipoglucemia). Esto sucede cuando el nivel de azúcar en sangre baja por debajo de tus límites objetivo. Pregúntale a tu médico qué valor considera un nivel de azúcar en sangre bajo para ti. El nivel de azúcar en sangre puede bajar por muchas razones, entre ellas, saltar una comida, consumir menos hidratos de carbono que los indicados en el plan de comida, hacer más actividad física de lo normal o inyectar demasiada insulina.

Apréndete los síntomas de la hipoglucemia y contrólate el azúcar en sangre si crees que tu nivel disminuye. Siempre que tengas dudas, controla tu nivel de azúcar en sangre. Los signos y síntomas tempranos del bajo nivel de azúcar en sangre comprenden:

  • Sudoración
  • Temblores
  • Hambre
  • Mareos o aturdimiento
  • Frecuencia cardíaca rápida o irregular
  • Fatiga
  • Dolores de cabeza
  • Visión borrosa
  • Irritabilidad

Los signos y síntomas tardíos de bajo nivel de azúcar en sangre, que, a veces, pueden confundirse con alcoholismo agudo en adolescentes y adultos, son:

  • Letargo
  • Confusión
  • Cambios de conducta, a veces drásticos
  • Falta de coordinación
  • Convulsiones

La hipoglucemia nocturna puede hacer que despiertes con el pijama húmedo por transpiración o con dolor de cabeza. Debido a un efecto de rebote natural, la hipoglucemia nocturna puede, en ocasiones, causar una lectura de un nivel de azúcar en la sangre inusualmente alto a la mañana, lo que también se denomina «efecto Somogyi».

Si tienes una lectura de bajo nivel de azúcar en la sangre:

  • Toma entre 15 y 20 gramos de hidratos de carbono de rápida acción, como jugo de fruta, tabletas de glucosa, caramelos duros, bebida gaseosa común (no dietética) o cualquier otra fuente de azúcar. Evita consumir alimentos con grasa agregada que no elevan tan rápidamente el azúcar en sangre porque la grasa reduce la absorción del azúcar.
  • Vuelve a controlar tu azúcar en sangre en unos 15 minutos para verificar que esté normal.
  • Si aún está baja, toma otros 15 a 20 gramos de hidratos de carbono y vuelve a controlarte a los 15 minutos.
  • Repite hasta que obtengas una lectura normal.
  • Come una fuente mixta de alimentos, como mantequilla de maní y galletas, para ayudar a estabilizar el azúcar en la sangre.

Si no tienes a mano un medidor de glucosa, trata tu nivel de azúcar en sangre como si fuese bajo si tienes los síntomas de hipoglucemia y luego mídelo cuanto antes.

Si no te tratas, el nivel bajo azúcar en sangre puede ocasionar que pierdas el conocimiento. Si esto sucede, puede que necesites una inyección de urgencia de glucagón, una hormona que estimula la liberación de azúcar en la sangre. Asegúrate de tener siempre a mano un kit no vencido de glucagón para urgencias en casa, en el trabajo y cuando sales. Asegúrate de que tus compañeros de trabajo, familiares y amigos sepan usar el kit en caso de que no estés en condiciones de aplicarte la inyección.

Desconocimiento de la hipoglucemia. Algunas personas pueden perder su capacidad de sentir que sus niveles de azúcar en sangre están bajando, lo que se denomina «desconocimiento de la hipoglucemia». El cuerpo ya no reacciona al nivel de azúcar en sangre bajo con síntomas como aturdimiento o dolor de cabeza. Cuantos más veces tengas niveles bajos de azúcar en sangre, la probabilidad de que sufras desconocimiento de hipoglucemia será mayor. Si puedes evitar tener episodios de hipoglucemia durante varias semanas, puedes comenzar a recuperar la sensación de las bajadas inminentes. En ocasiones, el objetivo de aumentar el nivel de azúcar en sangre (por ejemplo, de 80 y 120 mg/dL a 100 y 140 mg/dL) puede ayudar, al menos temporalmente, a mejorar el conocimiento de la hipoglucemia.

Nivel de azúcar en sangre alto (hiperglucemia). El azúcar en sangre puede aumentar por muchas razones, entre ellas, comer demasiado, comer los tipos de alimentos incorrectos, no administrarse suficiente insulina o estar combatiendo una enfermedad.

Presta atención a lo siguiente:

  • Necesidad de orinar a menudo
  • Aumento de la sed
  • Visión borrosa
  • Fatiga
  • Irritabilidad
  • Hambre
  • Dificultad para concentrarse

Si sospechas tener hiperglucemia, comprueba tu nivel de azúcar en sangre. Si tu nivel de azúcar en sangre es más alto que tus límites objetivo, probablemente necesites administrarte una «corrección»: una dosis adicional de insulina que hace que el nivel de azúcar en sangre vuelva a la normalidad. Los niveles de azúcar en la sangre altos no bajan tan rápidamente como suben. Pregúntale al médico cuánto tiempo esperar hasta volver a controlarte. Si usas una bomba de insulina, puede que tengas que cambiar el lugar de la bomba por las lecturas aleatorias altas de azúcar en sangre.

Si tienes una lectura de azúcar en sangre por encima de 240 mg/dl (13,3 mmol/l), haz la prueba de cuerpos cetónicos usando una tira reactiva para orina. No hagas ejercicio si tu nivel de azúcar en sangre es mayor a 240 mg/dl o si hay presencia de cuerpos cetónicos. Si sólo hay rastros o pequeñas cantidades de cuerpos cetónicos, toma líquidos extra para eliminar los cuerpos cetónicos.

Si tu azúcar en sangre está constantemente arriba de 300 mg/dL (16,7 mmol/L) o si los cuerpos cetónicos en la orina siguen siendo altos pese a tomar las dosis de insulina de corrección adecuadas, llama al médico o busca atención de urgencia.

Aumento de los cuerpos cetónicos en la orina (cetoacidosis diabética). Si las células carecen de energía, el cuerpo puede comenzar a descomponer las grasas y producir unos ácidos tóxicos conocidos como «cuerpos cetónicos». La cetoacidosis diabética es una urgencia que puede poner en riesgo la vida.

Los signos y síntomas de este trastorno grave son:

  • Náuseas
  • Vómitos
  • Dolor abdominal
  • Aliento con un olor dulce, frutal
  • Adelgazamiento

Si sospechas que tienes cetoacidosis, controla tu orina por si hay exceso de cuerpos cetónicos con un kit de prueba de cuerpos cetónicos de venta libre. Si tienes grandes cantidades de cuerpos cetónicos en la orina, llama al médico de inmediato o busca atención de urgencia. También llama al médico si has vomitado más de una vez y tienes cuerpos cetónicos en la orina.

Estilo de vida y remedios caseros

El tratamiento cuidadoso de la diabetes tipo 1 puede reducir tu riesgo de complicaciones graves que podrían poner en riesgo tu vida. Ten en cuenta los siguientes consejos:

  • Comprométete a controlar la diabetes. Toma tus medicamentos según lo indicado. Aprende todo lo que puedas sobre la diabetes tipo 1. Haz que la alimentación saludable y la actividad física formen parte de tu rutina diaria. Establece una relación con un educador en diabetes y pídele ayuda al equipo de atención médica.
  • Identifícate. Usa una etiqueta o un brazalete que diga que tienes diabetes. Ten siempre a mano un kit de glucagón en caso de una urgencia por baja de azúcar en la sangre y asegúrate de que tus amigos y seres queridos sepan cómo usarlo.
  • Programa una exploración física anual y exámenes periódicos de la vista. Tus controles periódicos de la diabetes no deben reemplazar los exámenes físicos anuales o los exámenes de la vista de rutina. Durante el examen físico, tu médico buscará si hay alguna complicación de salud relacionada con la diabetes, así como también otros problemas médicos. El especialista en el cuidado de la vista controlará si hay signos de daño de la retina, cataratas y glaucoma.
  • Mantén tus vacunas al día. El nivel de azúcar en sangre alto puede debilitar el sistema inmunitario. Vacúnate contra la influenza todos los años. Probablemente el médico te recomiende también la vacuna contra la neumonía.

    Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC) recomiendan vacunarse contra la hepatitis B si no te has vacunado antes y eres un adulto de entre 19 y 59 años de edad con diabetes tipo 1 o 2. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan la vacunación lo antes posible tras el diagnóstico de diabetes tipo 1 o 2. Si tienes 60 años o más, padeces diabetes y nunca antes recibiste la vacuna, habla con el médico para saber si deberías vacunarte.

  • Préstale atención a tus pies. Lava tus pies diariamente con agua tibia. Sécalos suavemente, especialmente entre los dedos. Huméctalos con una loción. Inspecciona diariamente tus pies buscando ampollas, cortaduras, heridas, enrojecimiento o hinchazón. Consúltale a tu médico si tienes una llaga u otro problema en el pie que no se cura.
  • Mantén bajo control tu presión arterial y tu colesterol. Consumir alimentos saludables y hacer ejercicio en forma regular puede lograr mucho para controlar la presión arterial alta y el colesterol. También pueden ser necesarios medicamentos.
  • Si fumas o consumes tabaco de otras maneras, pídele al médico que te ayude a dejarlo. Fumar aumenta el riesgo de complicaciones de la diabetes, como por ejemplo ataque cardíaco, accidente cerebrovascular, lesión a los nervios y enfermedad renal. Conversa con tu médico acerca de las formas de dejar de fumar usando otros tipos de tabaco.
  • Si consumes bebidas alcohólicas, hazlo de manera responsable. El alcohol puede ocasionar niveles altos como bajos de azúcar en sangre, según la cantidad que se beba y si se come al mismo tiempo. Si eliges beber, hazlo solo con moderación y siempre con una comida. Controla tu nivel de azúcar en sangre antes de acostarte.
  • Toma el estrés con seriedad. Las hormonas en tu cuerpo que se pueden producir en respuesta al estrés prolongado pueden evitar que la insulina funcione adecuadamente, lo cual te puede causar estrés y frustrarte aún más. Da un paso atrás y establece algunos límites. Prioriza tus tareas. Aprende técnicas de relajación. Duerme mucho.

Estrategias de afrontamiento y apoyo

La diabetes puede afectar tus emociones de forma directa e indirecta. Un nivel de azúcar en sangre controlado de manera deficiente puede afectar directamente tus emociones y causar cambios en el comportamiento, como irritabilidad. Puede haber ocasiones en las que sientas resentimiento por la diabetes.

Las personas con diabetes tienen un mayor riesgo de tener depresión y angustia relacionada con la enfermedad, lo cual puede ser el motivo por el que muchos especialistas en diabetes, a menudo, incluyen a un asistente social o a un psicólogo como parte de su equipo de atención de la diabetes.

Tal vez, te resulte útil hablar con otras personas que tienen diabetes tipo 1. Hay grupos de apoyo disponibles tanto en línea como en persona. Casi siempre, los miembros del grupo conocen los tratamientos más recientes y tienden a compartir sus propias experiencias o información útil, como dónde encontrar los recuentos de carbohidratos para tu restaurante favorito de comida para llevar.

Si te interesa unirte a un grupo de apoyo, tal vez tu médico pueda recomendarte uno en tu zona. O bien, puedes visitar los sitios web de la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association, ADA) o de la Fundación para la Investigación de la Diabetes Juvenil (Juvenile Diabetes Research Foundation, JDRF) para obtener información sobre los grupos de apoyo y para consultar las actividades locales para personas que tienen diabetes tipo 1. También puedes comunicarte con la ADA llamando al 800-DIABETES (800-342-2383) o con la JDRF llamando al 800-533-CURE (800-533-2873).

Preparación para la consulta

Si sospechas que tú o tu hijo pueden tener diabetes tipo 1, tienes que ver a un médico de inmediato. Una simple prueba de sangre le permite a tu médico saber si necesitas más pruebas y tratamiento.

Después de recibir el diagnóstico, necesitarás un seguimiento médico minucioso hasta que tu nivel de azúcar en sangre se estabilice. Un médico que se especializa en trastornos hormonales (endocrinólogo) generalmente coordina la atención de la diabetes. Es probable que el equipo de atención médica esté integrado por:

  • Un educador certificado en diabetes
  • Un dietista
  • Un asistente social o un profesional de salud mental
  • Un rarmacéutico
  • Un dentista
  • Un educador certificado en diabetes
  • Un médico que se especializa en la atención médica de los ojos (oftalmólogo)
  • Un médico que se especializa en la salud de los pies (podólogo)

Una vez que hayas aprendido los conceptos básicos del manejo de la diabetes tipo 1, tu endocrinólogo probablemente te recomiende controles cada algunos meses. Un examen completo anual y controles regulares de los pies y los ojos también son importantes, especialmente, si te cuesta controlar la diabetes, si tienes presión arterial alta o enfermedad renal, o si estás embarazada.

Estos consejos pueden ayudarte a prepararte para las consultas y a saber qué esperar del médico.

Qué puedes hacer

  • Anota las preguntas que tengas a medida que se te ocurran. Una vez que hayas empezado con el tratamiento de insulina, los síntomas de la diabetes deberían desaparecer. Sin embargo, es posible que tengas nuevos problemas que necesites afrontar, como episodios repetidos de bajo nivel de azúcar en sangre o cómo manejar el alto nivel de azúcar en sangre después de comer ciertos alimentos.
  • Anota tu información personal más importante, incluso lo que te genere mayor estrés o cualquier cambio reciente en tu vida. Muchos factores pueden afectar el control de la diabetes, entre ellos el estrés.
  • Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas y los suplementos que tomes.
  • Para tus controles regulares, lleva un cuaderno con los registros de tus valores de glucosa o tu medidor a las consultas.
  • Escribe preguntas para hacerle al médico.

Preparar una lista de preguntas te puede ayudar a obtener más del tiempo con tu médico y el resto de tu equipo de atención médica. Para la diabetes tipo 1, los temas que debes aclarar con tu médico, dietista o educador de diabetes comprenden:

  • La frecuencia y el horario del control de la glucosa en sangre
  • Terapia de insulina: tipos de insulina utilizados, horarios de las dosis y cantidad de la dosis
  • Administración de la insulina: inyecciones en comparación con una bomba de insulina
  • Bajo nivel de azúcar en sangre: cómo reconocerlo y tratarlo
  • Alto nivel de azúcar en sangre: cómo reconocerlo y tratarlo
  • Cuerpos cetónicos: análisis y tratamiento
  • Nutrición: tipos de alimentos y sus efectos en el azúcar en sangre
  • Recuento de hidratos de carbono
  • Ejercicio: ajuste de la insulina e ingesta de alimentos para la actividad
  • Tratamiento médico: con qué frecuencia visitar al médico y a los otros especialistas en la atención de la diabetes
  • Manejo de los días en que te sientes mal

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas, como las siguientes:

  • ¿Te sientes cómodo con el control de la diabetes?
  • ¿Con qué frecuencia tienes episodios de bajo nivel de azúcar en sangre?
  • ¿Te das cuenta cuando te baja el azúcar en la sangre?
  • ¿Cómo es tu dieta típica diaria?
  • ¿Haces ejercicio? Si es así, ¿con qué frecuencia?
  • En promedio, ¿cuánta insulina usas por día?

Qué puedes hacer mientras tanto

Si tienes problemas para controlar tu nivel de azúcar en sangre o tienes preguntas, no dudes en comunicarte con tu equipo de atención médica entre las consultas.

Aug. 07, 2017
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