Diagnóstico

El cáncer de recto suele diagnosticarse cuando un médico solicita pruebas para detectar la causa de un sangrado rectal o de anemia por insuficiencia de hierro. La colonoscopia es la más precisa de estas pruebas. En una colonoscopia, el médico utiliza un tubo delgado, flexible e iluminado con una cámara de video en el extremo (un «colonoscopio») para examinar el interior del colon y el recto.

A veces, el cáncer de recto no provoca síntomas evidentes. Las personas que no tienen síntomas pueden enterarse de que tienen cáncer de recto al someterse a una colonoscopia de detección, que es una colonoscopia que se recomienda a todas las personas con un riesgo promedio de sufrir cáncer colorrectal a los 50 años de edad.

Por lo general, es posible extraer pequeñas muestras de tejido (biopsias) de las zonas con aspecto sospechoso durante una colonoscopia. Los análisis de laboratorio de este tejido contribuyen a arribar a un diagnóstico.

Estadificación del cáncer de recto

Una vez que se diagnostica cáncer de recto, el siguiente paso consiste en determinar su extensión (estadio). La estadificación ayuda a orientar las decisiones sobre los tratamientos más adecuados para ti. Los análisis de sangre y las pruebas de diagnóstico por imágenes que se indican a continuación se utilizan para la estadificación del cáncer de recto:

  • Hemograma completo. Este análisis determina las cantidades de diferentes tipos de células en la sangre. Un hemograma completo indica si el recuento de glóbulos rojos es bajo (anemia), lo que indica que un tumor está provocando una hemorragia. Un nivel elevado de glóbulos blancos es un signo de infección, lo que representa un riesgo si un tumor rectal crece a través de la pared del recto.
  • Antígeno carcinoembrionario. A veces, el cáncer produce sustancias llamadas «marcadores tumorales» que pueden detectarse en la sangre. Uno de estos marcadores, el antígeno carcinoembrionario, puede ser más elevado de lo normal en las personas con cáncer colorrectal. La prueba del antígeno carcinoembrionario resulta particularmente útil para el control de la respuesta al tratamiento.
  • Análisis químico. Esta prueba mide la cantidad de sustancias químicas en la sangre. Los niveles anormales de algunas de estas sustancias químicas pueden indicar que el cáncer se ha diseminado al hígado. Los niveles elevados de otras sustancias químicas pueden indicar problemas en otros órganos, como los riñones.
  • Tomografía computarizada (TC) del tórax. Esta prueba de diagnóstico por imágenes ayuda a determinar si el cáncer de recto se ha diseminado a otros órganos, como el hígado y los pulmones.
  • Resonancia magnética (RM) de la pelvis. La resonancia magnética brinda una imagen detallada de los músculos, los órganos y otros tejidos que rodean el tumor en el recto. La resonancia magnética también muestra los ganglios linfáticos cerca del recto y las diferentes capas de tejido de la pared del recto.

Estadios del cáncer rectal

Los casos de cáncer rectal se pueden clasificar dentro de cinco estadios posibles (estadio 0 a estadio 4). A continuación se describen los estadios en forma simplificada:

  • Estadio 0. Células cancerosas sobre la superficie del revestimiento del recto (mucosa), a veces dentro de un pólipo
  • Estadio I. Tumor que se extiende por debajo de la mucosa rectal y, algunas veces, penetra en el interior de la pared rectal
  • Estadio II. Tumor que se extiende hacia el interior de la pared rectal o la atraviesa, y a veces alcanza y crece en los tejidos próximos al recto o se adhiere a ellos
  • Estadio III. Tumor que invade los ganglios linfáticos cercanos al recto, así como las estructuras y tejidos que se encuentran fuera de la pared rectal
  • Estadio IV. El tumor se disemina a un órgano distante o a ganglios linfáticos alejados del recto

La estadificación también implica analizar una muestra de tejido extraída del tumor (una biopsia) para determinar el grado del tumor. Los tumores de grado bajo tienden a crecer o diseminarse lentamente. Por el contrario, los tumores de grado alto crecen y se diseminan rápido, por lo que necesitan tratamientos más intensos.

Tratamiento

El cáncer rectal suele requerir más de un tipo (una modalidad) de tratamiento; este enfoque se denomina «terapia multimodal». En general, las modalidades de tratamiento que se utilizan en el cáncer rectal son las mismas que las utilizadas para otros tipos de cáncer. Estas son:

  • Cirugía para extirpar el tumor.
  • Quimioterapia, que suele consistir en dos o más medicamentos dirigidos a las células cancerosas. En las personas que padecen cáncer rectal, la quimioterapia se suele administrar junto con la radioterapia, antes de la cirugía o después de esta.
  • Radioterapia, que utiliza haces de alta potencia, como los rayos X, para destruir las células cancerosas.

Cirugía

Tus opciones quirúrgicas dependen de una cantidad de factores, incluso los siguientes:

  • El estadio y el grado del cáncer
  • El lugar del recto en el que se encuentra el tumor
  • El tamaño del tumor
  • Tu edad
  • Tu salud general
  • Tu historia clínica
  • Tus preferencias después de conocer los diferentes procedimientos

Algunos de los procedimientos que se usan frecuentemente para tratar el cáncer de recto son los siguientes:

  • Resección abdominoperineal con colostomía terminal
    La resección abdominoperineal ofrece la mejor oportunidad para curar tumores de recto ubicados extremadamente cerca del esfínter anal. Cuando el cáncer se encuentra en este sitio, el cirujano tiene que extraer tanto el tumor como el esfínter. De lo contrario, no es posible tomar un margen de tejido sano alrededor del tumor y los márgenes limpios o sanos reducen el riesgo de que reaparezca el cáncer.

    Después de una resección abdominoperineal, no es posible que las heces se evacúen por el ano. Una colostomía terminal conecta el extremo del colon que estaba unido al recto antes de la resección abdominoperineal a una abertura quirúrgica (estoma) en la parte inferior del abdomen. Las heces pasan a una bolsa removible ubicada sobre el estoma.

  • Anastomosis colorrectal
    Este procedimiento de preservación de esfínter puede ser una opción de cirugía de cáncer de recto si el tumor mide por lo menos 0,39 pulgadas (1 centímetro) y se encuentra en la parte superior del esfínter anal. El cirujano extrae todo el recto y una cantidad suficiente del tejido circundante para obtener márgenes limpios. Luego, con el extremo restante del colon se forma una bolsa que se conecta al colon. Como alternativa, el extremo del colon se puede conectar directamente al ano.

  • Resección anterior baja
    Este procedimiento, que también deja el ano intacto, se puede realizar si el tumor se encuentra en la parte superior el recto. El cirujano extrae el tumor y un margen de tejido sano circundante, y deja la parte inferior del recto. Luego, se une el extremo del colon a la sección restante del recto.

  • Escisión local
    Mediante la escisión local se extrae el tumor del recto, junto con un margen de tejido saludable y la sección de la pared rectal que se encuentra debajo del tumor. Esta técnica, generalmente, se reserva para tipos de cáncer de recto pequeños en estadio I, después de que una biopsia demuestre que es poco probable que el tumor se extienda o reaparezca.

    A diferencia de los otros procedimientos mencionados, la escisión local no incluye la extracción del ganglio linfático. En cambio, el tejido extraído se examina en un laboratorio para asegurarse de que el tumor no tenga características que sugieran un cáncer que está más avanzado que lo previsto. Si se encuentra alguna de estas características, es posible que sea necesaria una operación estándar.

  • Cirugía más extensa
    Las personas con cáncer de recto asociado con la enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa o con una predisposición genética al cáncer colorrectal, generalmente, necesitan una cirugía que es más extensa que los procedimientos descritos. También es necesario realizar quimioterapia antes o después de la cirugía.

Terapia de combinación

El tratamiento estándar para los tipos de cáncer rectal en estadio II y estadio III consiste en una combinación de quimioterapia y radiación (quimiorradioterapia) administrada antes de la cirugía (preoperatoria). Este enfoque también es una opción para tratar algunos tipos de cáncer rectal de estadio I con un alto riesgo de recurrencia.

Los beneficios de la quimiorradioterapia preoperatoria comprenden los siguientes:

  • Mejor respuesta a la radiación debido al efecto de la quimioterapia en las células cancerosas
  • Reducción del tamaño del tumor
  • Reducción del estadio del cáncer en algunos casos
  • Mejores probabilidades de que la cirugía deje intacta la zona anal (cirugía de preservación del esfínter)
  • Menor riesgo de recurrencia del cáncer

El período usual entre la quimiorradioterapia preoperatoria y la cirugía es de aproximadamente seis semanas. Después de la cirugía, la mayoría de las personas reciben quimioterapia adicional para destruir todas las células cancerosas remanentes.

Cáncer rectal en estadio IV

Algunos de los tratamientos utilizados en los tipos de cáncer rectal en estadio II y III pueden ser adecuados para tipos de cáncer en estadio IV. Sin embargo, por definición, el cáncer rectal en estadio IV se extiende (metastatiza) a una parte diferente del cuerpo, en general, al hígado.

En algunos casos, un tumor metastásico puede aparecer en el hígado cuando el tumor principal todavía está limitado al recto y a los ganglios linfáticos cercanos. En ese caso, es posible que el médico te recomiende que te sometas a una cirugía para extirpar tanto el tumor principal como el tumor hepático en la misma operación.

En otros casos, el tumor principal puede haberse diseminado a los órganos cercanos al recto, como el útero y los ovarios, antes de que la metástasis hepática aparezca. En estos casos, también podría ser posible realizar una cirugía compleja y una reconstrucción de las estructuras pélvicas.

Medicamentos para el cáncer rectal en estadio IV

La quimioterapia podría prolongar la vida de las personas con cáncer rectal en estadio IV, al igual que la radioterapia en algunos casos. Después de la cirugía se indica cualquiera de los dos tratamientos, mientras que antes de la cirugía se indica con más frecuencia la quimioterapia. Tanto la quimioterapia como la radioterapia pueden utilizarse para aliviar los síntomas en los casos en que el cáncer es demasiado extenso para recurrir a una cirugía.

Además de la quimioterapia, las personas con cáncer rectal en estadio IV podrían recibir uno de los tres medicamentos más nuevos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos. Estos medicamentos, llamados «biológicos», actúan sobre ciertas características de las células del cáncer que permiten que los tumores crezcan. Se ha descubierto que el agregado de un medicamento biológico a la quimioterapia estándar mejora la respuesta al tratamiento en determinados casos de cáncer colorrectal. El tratamiento que contiene medicamentos biológicos se llama «terapia dirigida».

Los medicamentos biológicos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos para utilizar con quimioterapia como tratamiento de primera línea en el cáncer colorrectal en estadio IV son los siguientes:

  • Bevacizumab (Avastin)
  • Cetuximab (Erbitux)
  • Panitumumab (Vectibix)

Atención complementaria (cuidados paliativos)

Los cuidados paliativos se centran en proporcionar alivio del dolor y otros síntomas de una enfermedad grave. Los especialistas en cuidados paliativos trabajan contigo, tu familia y tus otros médicos para proporcionar un nivel de apoyo adicional que complemente tu atención continua.

Un ejemplo de cuidados paliativos puede ser la cirugía para aliviar la obstrucción del recto y mejorar tus síntomas.

Un equipo de médicos, personal de enfermería y otros profesionales especialmente capacitados brindan los cuidados paliativos. Los equipos de cuidados paliativos buscan mejorar la calidad de vida de las personas con cáncer y la de sus familias. Esta forma de atención se ofrece junto con los tratamientos curativos o de otro tipo que puedas estar recibiendo.

Preparación para la consulta

Si el médico sospecha que podrías tener cáncer de recto, es probable que te derive a uno o más especialistas que tratan este tipo de cáncer, por ejemplo:

  • Un médico que trata enfermedades digestivas (gastroenterólogo)
  • Un médico que trata el cáncer (oncólogo)
  • Un cirujano que se especializa en las cirugías que involucran el colon y el recto (cirujano colorrectal)
  • Un médico que usa radiación para tratar el cáncer (oncólogo radioterápico)

Estas son algunas de las cosas que puedes hacer antes de reunirte con estos médicos:

  • Averigua si hay algo que debas hacer antes de la consulta, como evitar ciertos alimentos o medicamentos.
  • Haz una lista de todos tus medicamentos, incluso las vitaminas y los suplementos.
  • Considera pedirle a un familiar o a un amigo que te acompañe para tomar nota de lo que el médico te diga, para que tú puedas concentrarte en escuchar.
  • Anota las preguntas que desees hacerle al médico.

Estas son algunas de las preguntas que puedas hacer en relación con el cáncer de recto:

  • ¿En qué parte del recto está ubicado el cáncer?
  • ¿En qué estadio está el cáncer de recto?
  • ¿El cáncer de recto se diseminó a otras partes del organismo?
  • ¿Necesitaré hacerme más pruebas?
  • ¿Cuáles son las opciones de tratamiento?
  • ¿En qué medida cada tratamiento aumenta las probabilidades de curación?
  • ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios de cada tratamiento?
  • ¿Cómo afectará cada tratamiento mi vida diaria?
  • ¿Consideras que hay un tratamiento que sea el más adecuado para mí?
  • ¿Qué le recomendarías a un familiar o a un amigo en la misma situación?
  • ¿Cuánto tiempo tengo para tomar una decisión con respecto al tratamiento?
  • ¿Debo pedir una segunda opinión?
  • ¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomiendas?

Según la clasificación de los mejores hospitales realizada por U.S. News & World Report, Mayo Clinic de Rochester, Minnesota, ocupa el puesto n.º 1 en la atención de trastornos digestivos. Mayo Clinic de Phoenix/ Scottsdale, Arizona, está clasificada entre los mejores hospitales, y Mayo Clinic de Jacksonville, Florida, ha sido calificada con el mejor desempeño en trastornos digestivos por U.S. News & World Report. Mayo Clinic también ocupa los primeros puestos en la atención de trastornos digestivos en la clasificación de los mejores hospitales infantiles.

Mayo Clinic en Rochester, Minn., y Mayo Clinic en Scottsdale, Ariz., están clasificadas entre los mejores hospitales para cáncer por U.S. News & World Report. Mayo Clinic en Jacksonville, Fla., está clasificada con muy buen desempeño para cáncer por U.S. News & World Report.