Descripción general

El edema pulmonar es una enfermedad ocasionada por el exceso de líquido en los pulmones. Este líquido se acumula en numerosos sacos de aire en los pulmones, lo que dificulta la respiración.

En la mayoría de los casos, los problemas cardíacos ocasionan edema pulmonar. Pero los líquidos se pueden acumular por otros motivos, entre ellos neumonía, exposición a ciertas toxinas, traumatismo en la pared torácica y hacer ejercicio o vivir a alturas elevadas.

El edema pulmonar que se manifiesta de repente (edema pulmonar agudo) es una emergencia médica que requiere atención inmediata. Aunque el edema pulmonar a veces puede ser mortal, el pronóstico mejora cuando recibes tratamiento inmediato para el edema pulmonar junto con tratamiento para el problema de fondo. El tratamiento para el edema pulmonar varía según la causa, pero, generalmente, consiste en administración de oxígeno y medicamentos.

Síntomas

Según la causa, los síntomas de edema pulmonar pueden comenzar repentinamente o presentarse con el tiempo.

Síntomas de edema pulmonar repentino (agudo)

  • Extrema falta de aire (disnea) que empeora al estar recostado
  • Sensación de sofocación o ahogo
  • Silbido al respirar o jadeos
  • Ansiedad, inquietud o sensación de aprehensión
  • Tos que produce esputo espumoso y que puede estar teñido con sangre
  • Dolor en el pecho si el edema pulmonar está provocado por una enfermedad cardíaca
  • Latidos del corazón irregulares y rápidos (palpitaciones)

Si tienes cualquiera de estos signos o síntomas, llama al 911 o a la ayuda médica de emergencia de inmediato. El edema pulmonar puede ser mortal si no se trata.

Síntomas de edema pulmonar duradero (crónico)

  • Tener más falta de aire que lo normal cuando estás físicamente activo.
  • Dificultad para respirar al hacer esfuerzo físico.
  • Dificultad para respirar cuando estás recostado.
  • Wheezing (Silbido al respirar).
  • Despertarse a la noche con sensación de dificultad para respirar que puede aliviarse al sentarse.
  • Aumento rápido de peso cuando se manifiesta el edema pulmonar como resultado de una insuficiencia cardíaca congestiva, una enfermedad en la cual el corazón bombea muy poca sangre para satisfacer las necesidades del organismo. El aumento de peso se debe a la acumulación de líquido en el organismo, especialmente en las piernas.
  • Hinchazón en las extremidades inferiores.
  • Fatiga.

Síntomas de edema pulmonar a alturas elevadas

  • Dificultad para respirar después de realizar esfuerzo físico, que evoluciona a falta de aire cuando se está en reposo
  • Tos
  • Dificultad para caminar cuesta arriba, que evoluciona a dificultad para caminar en superficies planas
  • Fiebre
  • Tos que produce esputo espumoso y que puede estar teñido con sangre
  • Latidos del corazón irregulares y rápidos (palpitaciones)
  • Molestia en el pecho
  • Dolores de cabeza, que pueden ser el primer síntoma

Cuándo consultar al médico

El edema pulmonar que aparece de repente (edema pulmonar agudo) presenta riesgo de vida. Obtén ayuda de emergencia si tienes algunos de los siguientes signos y síntomas agudos:

  • Falta de aire, especialmente si aparece de repente
  • Problemas para respirar o sensación de sofocación (disnea)
  • Un sonido similar a un burbujeo, silbido o jadeo al respirar
  • Esputo rosa, espumoso cuando toses
  • Dificultad para respirar junto con transpiración abundante
  • Una tonalidad azul o gris en la piel
  • Una significativa caída de la presión arterial que provoca aturdimiento, mareos, debilidad o transpiración
  • Un repentino empeoramiento de cualquiera de los síntomas asociados con el edema pulmonar crónico o edema pulmonar a alturas elevadas

No intentes conducir tú mismo al hospital. En su lugar, llama al 911 o a la atención médica de emergencia y espera a que llegue.

Sudden (acute) pulmonary edema signs and symptoms

  • Extreme shortness of breath or difficulty breathing (dyspnea) that worsens with activity or when lying down
  • A feeling of suffocating or drowning that worsens when lying down
  • Wheezing or gasping for breath
  • Cold, clammy skin
  • Anxiety, restlessness or a sense of apprehension
  • A cough that produces frothy sputum that may be tinged with blood
  • Blue-tinged lips
  • A rapid, irregular heartbeat (palpitations)

Long-term (chronic) pulmonary edema signs and symptoms

  • More shortness of breath than normal when you're physically active
  • Difficulty breathing with exertion
  • Difficulty breathing when you're lying flat
  • Wheezing
  • Awakening at night with a cough or breathless feeling that may be relieved by sitting up
  • Rapid weight gain
  • Swelling in your lower extremities
  • Fatigue

High-altitude pulmonary edema (HAPE) signs and symptoms

HAPE can occur when people travel to or exercise at very high altitudes. Signs and symptoms are similar to those that occur with acute pulmonary edema and include:

  • Shortness of breath after exertion, which progresses to shortness of breath at rest
  • Cough
  • Difficulty walking uphill, which progresses to difficulty walking on flat surfaces
  • Fever
  • Fatigue
  • A cough that produces frothy sputum that may be tinged with blood
  • A rapid, irregular heartbeat (palpitations)
  • Chest discomfort
  • Headaches, which may be the first symptom

When to see a doctor

Pulmonary edema that comes on suddenly (acute pulmonary edema) is life-threatening. Call 911 or emergency medical assistance if you have any of the following acute signs and symptoms:

  • Shortness of breath, especially if it comes on suddenly
  • Trouble breathing or a feeling of suffocating (dyspnea)
  • A bubbly, wheezing or gasping sound when you breathe
  • Pink, frothy sputum when you cough
  • Breathing difficulty along with profuse sweating
  • A blue or gray tone to your skin
  • Confusion
  • A significant drop in blood pressure resulting in lightheadedness, dizziness, weakness or sweating
  • A sudden worsening of any of the symptoms associated with chronic pulmonary edema or high-altitude pulmonary edema

Don't attempt to drive yourself to the hospital. Instead, call 911 or emergency medical care and wait for help.

Causas

Los pulmones contienen numerosos sacos de aire pequeños y elásticos llamados «alvéolos». En cada respiración, estos sacos se llenan de oxígeno y eliminan dióxido de carbono. Normalmente, el intercambio de gases se realiza sin problemas.

Pero, en ciertas circunstancias, los alvéolos se llenan de líquido en lugar de aire, lo cual impide que el oxígeno se absorba hacia el torrente sanguíneo. Diversos motivos pueden provocar que se acumule líquido en los pulmones, pero la mayoría está relacionada con el corazón (edema pulmonar cardiógeno). Comprender la relación del corazón con los pulmones puede explicar el motivo.

Cómo funciona el corazón

El corazón está compuesto de dos cavidades superiores y dos cavidades inferiores. Las cavidades superiores (aurículas derecha e izquierda) reciben la sangre y la bombean a las cavidades inferiores. Las cavidades inferiores (ventrículos derecho e izquierdo más musculares) bombean la sangre hacia afuera del corazón. Las válvulas cardíacas, que mantienen la sangre fluyendo en la dirección correcta, son las puertas de las aberturas de las cavidades.

Normalmente, la sangre desoxigenada de todo el cuerpo ingresa en la aurícula derecha y se dirige al ventrículo izquierdo, donde se bombea a través de vasos sanguíneos de gran tamaño (arterias pulmonares) hacia los pulmones. Allí la sangre elimina el dióxido de carbono y toma el oxígeno.

La sangre oxigenada luego regresa a la aurícula izquierda a través de las venas pulmonares, pasa por la válvula mitral hacia el ventrículo izquierdo y sale del corazón a través de otra arteria de mayor tamaño, la aorta.

La válvula aórtica en la base de la aorta evita que la sangre vuelva a ingresar en el corazón. Desde la aorta, la sangre se dirige al resto del cuerpo.

Edema pulmonar relacionado con el corazón (cardiógeno)

El edema pulmonar cardiógeno es un tipo de edema pulmonar provocado por el aumento de la presión en el corazón.

Esta enfermedad ocurre, generalmente, cuando el ventrículo izquierdo sobrecargado o enfermo no puede bombear una cantidad suficiente de la sangre que recibe de los pulmones (insuficiencia cardíaca congestiva). Como consecuencia, primero aumenta la presión dentro de la aurícula izquierda y luego en las venas y los capilares de los pulmones, lo que provoca que el líquido pase por las paredes capilares hacia los sacos de aire.

Algunas enfermedades que pueden provocar el debilitamiento y la posterior insuficiencia del ventrículo izquierdo son:

  • Enfermedad de las arterias coronarias. Con el paso del tiempo, las arterias que suministran sangre a los músculos del corazón pueden estrecharse debido a los depósitos grasos (placas). Un ataque cardíaco se produce cuando se forma un coágulo sanguíneo en una de las arterias más estrechas, lo que bloquea el flujo sanguíneo y daña la porción del músculo cardíaco alimentado por esa arteria. El resultado es que el músculo cardíaco dañado ya no puede bombear como debería hacerlo. También es posible que el problema no sea causado por un coágulo, sino por un estrechamiento gradual de las arterias coronarias, el cual provoca el debilitamiento del músculo ventricular izquierdo.

    Aunque el resto del corazón intente compensar esta insuficiencia, no puede hacerlo eficazmente o se ve debilitado por el esfuerzo excesivo. Cuando la acción de bombeo del corazón está debilitada, la sangre vuelve gradualmente a los pulmones, y el líquido de la sangre pasa a través de las paredes de los capilares hacia los sacos de aire. Así ocurre la insuficiencia cardíaca congestiva crónica.

  • Miocardiopatía. Cuando el músculo cardíaco está dañado por causas externas a los problemas en el flujo sanguíneo, la enfermedad se llama «miocardiopatía».

    Debido a que la miocardiopatía debilita los ventrículos (la bomba principal del corazón), el corazón no puede actuar ante situaciones que le requieren un mayor esfuerzo, como un aumento en la presión arterial, un incremento del ritmo cardíaco debido a la exigencia física o el uso excesivo de sal, lo cual provoca retención de líquido o infecciones. Cuando el ventrículo izquierdo no puede cumplir con las demandas necesarias, el líquido vuelve a los pulmones.

  • Problemas en las válvulas cardíacas. En la enfermedad de la válvula mitral o de la válvula aórtica, las válvulas que regulan el flujo sanguíneo en el lado izquierdo del corazón no se abren lo suficiente (estenosis) o no se cierran por completo (insuficiencia). Por eso, la sangre fluye hacia atrás a través de la válvula (insuficiencia valvular).

    Cuando las válvulas se estrechan, la sangre no puede fluir libremente hacia el corazón, y sube la presión del ventrículo izquierdo, por lo que este ventrículo debe esforzarse más con cada contracción. El ventrículo izquierdo también se dilata para que pueda fluir más sangre, pero esto hace que la acción de bombeo del ventrículo izquierdo sea menos eficaz. Debido a que realiza un mayor esfuerzo, el músculo ventricular izquierdo se vuelve más grueso con el tiempo, por lo que las arterias coronarias tienen más presión, y se debilita el músculo ventricular izquierdo.

    El aumento de presión se extiende hacia la aurícula izquierda y luego hacia las venas pulmonares, lo que provoca una acumulación de líquido en los pulmones. Por otro lado, si la válvula mitral tiene filtraciones, parte de la sangre se dirige nuevamente al pulmón cada vez que bombea el corazón. Si la pérdida se manifiesta de repente, es posible que padezcas un edema pulmonar repentino grave.

  • Presión arterial alta (hipertensión). La presión arterial alta sin control o sin tratamiento puede provocar daños en el músculo cardíaco y empeorar la enfermedad de las arterias coronarias.

Otras enfermedades pueden causar un edema pulmonar cardiógeno, como la presión arterial alta debido al estrechamiento de las arterias renales (estenosis de las arterias renales) y a la acumulación de líquido debido a una enfermedad renal o problemas cardíacos.

Edema pulmonar no relacionado con el corazón (no cardiógeno)

El edema pulmonar que no es causado por el aumento de la presión en el corazón se llama «edema pulmonar no cardiógeno».

Con esta enfermedad, se puede filtrar líquido desde los capilares hacia los sacos de aire de los pulmones debido a que los capilares se vuelven más permeables o tienen filtraciones, incluso sin la acumulación de contrapresión del corazón. Algunos factores que pueden causar un edema pulmonar no cardiógeno son:

  • Síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA). Este trastorno grave aparece cuando los pulmones se llenan repentinamente de líquido y glóbulos blancos inflamatorios. Muchas enfermedades pueden provocar el SDRA, por ejemplo, lesiones graves (traumatismos), infecciones diseminadas (septicemia), neumonía y sangrado intenso.
  • Alturas elevadas. Los montañistas y las personas que viven o viajan a lugares elevados corren el riesgo de manifestar edema pulmonar de grandes alturas.

    Este trastorno, que, generalmente, ocurre a alturas superiores a los 8000 pies (aproximadamente 2400 metros), también puede afectar a senderistas o esquiadores que comienzan a ejercitarse a alturas elevadas sin aclimatarse previamente, lo cual puede tomar unos días o unas semanas. Pero incluso las personas que ya han caminado o esquiado a alturas elevadas no son inmunes.

    A pesar de que la causa exacta no es clara, el edema pulmonar de grandes alturas parece manifestarse como resultado del aumento de la presión por la constricción de los capilares pulmonares. Sin la atención médica adecuada, este edema puede ser mortal, aunque se puede minimizar el riesgo.

  • Trastornos del sistema nervioso. Un tipo de edema pulmonar llamado «edema pulmonar neurógeno» puede aparecer después de algunos trastornos o procedimientos en el sistema nervioso (tales como una lesión en la cabeza, una convulsión o una hemorragia subaracnoidea) o después de una cirugía cerebral.
  • Reacción adversa a un medicamento. Muchas drogas (ya sean drogas ilegales, como la heroína y la cocaína, o medicamentos como la aspirina) pueden provocar un edema pulmonar no cardiógeno.
  • Embolia pulmonar. La embolia pulmonar, una enfermedad que ocurre cuando coágulos sanguíneos viajan de los vasos de las piernas a los pulmones, puede provocar un edema pulmonar.
  • Infecciones virales. Infecciones virales, como el hantavirus o el virus del dengue, pueden causar un edema pulmonar.
  • Lesiones pulmonares. El edema pulmonar puede ocurrir después de una cirugía para extraer coágulos sanguíneos de los pulmones, pero solo ocurre en la parte del pulmón de la cual se extrajeron los coágulos. También puede ocurrir después de que un colapso pulmonar se haya vuelto a expandir o, rara vez, después de haber extraído grandes volúmenes de líquido del pulmón.

    El edema pulmonar no cardiógeno también ocurre en el pulmón justo después de un traumatismo cerrado de la pared torácica, cuya causa más frecuente son los accidentes automovilísticos.

  • Exposición a ciertas toxinas. Estas comprenden las toxinas que se inhalan, así como las que circulan por el cuerpo, por ejemplo, si inhalas (aspiras) parte del contenido estomacal cuando vomitas. La inhalación de toxinas, como amoníaco o cloro, que puede ocurrir en accidentes de tren, causa una irritación intensa de las vías respiratorias pequeñas y los alvéolos, lo cual provoca una acumulación de líquido.
  • Inhalación de humo. El humo de un incendio contiene químicos que dañan la membrana entre los sacos de aire y los capilares, lo cual permite el ingreso de líquido en los pulmones.
  • Cuasiahogamiento. La inhalación de agua provoca un edema pulmonar no cardiógeno que puede revertirse con atención médica inmediata.

How your heart works

Your heart is composed of two upper and two lower chambers. The upper chambers (the right and left atria) receive incoming blood and pump it into the lower chambers. The lower chambers (the more muscular right and left ventricles) pump blood out of your heart. The heart valves — which keep blood flowing in the correct direction — are gates at the chamber openings.

Normally, deoxygenated blood from all over your body enters the right atrium and flows into the right ventricle, where it's pumped through large blood vessels (pulmonary arteries) to your lungs. There, the blood releases carbon dioxide and picks up oxygen.

The oxygen-rich blood then returns to the left atrium through the pulmonary veins, flows through the mitral valve into the left ventricle and finally leaves your heart through another large artery, the aorta.

The aortic valve at the base of the aorta keeps the blood from flowing backward into your heart. From the aorta, the blood travels to the rest of your body.

Heart-related (cardiogenic) pulmonary edema

Cardiogenic pulmonary edema is a type of pulmonary edema caused by increased pressures in the heart.

This condition usually occurs when the diseased or overworked left ventricle isn't able to pump out enough of the blood it receives from your lungs (congestive heart failure). As a result, pressure increases inside the left atrium and then in the veins and capillaries in your lungs, causing fluid to be pushed through the capillary walls into the air sacs.

Medical conditions that can cause the left ventricle to become weak and eventually fail include:

  • Coronary artery disease. Over time, the arteries that supply blood to your heart muscle can become narrow from fatty deposits (plaques). A heart attack occurs when a blood clot forms in one of these narrowed arteries, blocking blood flow and damaging the portion of your heart muscle supplied by that artery. The result is that the damaged heart muscle can no longer pump as well as it should.

    Sometimes, a clot isn't the cause of the problem. Instead, gradual narrowing of the coronary arteries can lead to weakness of the left ventricular muscle. Although the rest of your heart tries to compensate for this loss, there are times when it's unable to do so effectively. The heart can also be weakened by the extra workload.

    When the pumping action of your heart is weakened, blood gradually backs up into your lungs, forcing fluid in your blood to pass through the capillary walls into the air sacs. This is chronic congestive heart failure.

  • Cardiomyopathy. When your heart muscle is damaged, the condition is called cardiomyopathy. Because cardiomyopathy affects the function of the ventricles — your heart's main pump — your heart may not be able to respond to conditions that require it to work harder, such as a surge in blood pressure, a faster heartbeat with exertion, or consuming too much salt in the diet that causes water retention or infections. When the left ventricle can't keep up with the demands that are placed on it, fluid backs up into your lungs.
  • Heart valve problems. In mitral valve disease or aortic valve disease, the valves that regulate blood flow in the left side of your heart may not open wide enough (stenosis). Or, they don't close completely, allowing blood to flow backward through the valve (insufficiency or regurgitation).

    When the valves are narrowed, blood can't flow freely into your heart and pressure in the left ventricle builds up, causing the left ventricle to work harder and harder with each contraction. The left ventricle also dilates to allow greater blood flow, but this makes the left ventricle's pumping action less efficient.

    The increased pressure extends into the left atrium and then to the pulmonary veins, causing fluid to accumulate in your lungs. On the other hand, if the mitral valve leaks, some blood is backwashed toward your lung each time your heart pumps. If the leakage develops suddenly, you may develop sudden and severe pulmonary edema.

  • High blood pressure (hypertension). Untreated or uncontrolled high blood pressure can enlarge the heart.

Other conditions may lead to cardiogenic pulmonary edema, such as high blood pressure due to narrowed kidney arteries (renal artery stenosis) and fluid buildup due to kidney disease or heart problems.

Non-heart-related (noncardiogenic) pulmonary edema

Pulmonary edema that isn't caused by increased pressures in your heart is called noncardiogenic pulmonary edema.

In this condition, fluid may leak from the capillaries in your lungs' air sacs because the capillaries themselves become more permeable or leaky, even without the buildup of back pressure from your heart. Some factors that can cause noncardiogenic pulmonary edema include:

  • Acute respiratory distress syndrome (ARDS). This serious disorder occurs when your lungs suddenly fill with fluid and inflammatory white blood cells. Many conditions can cause ARDS, including severe injuries (trauma), systemic infection (sepsis), pneumonia and severe bleeding.
  • High altitudes. Mountain climbers and people who travel to high-altitude locations run the risk of developing high-altitude pulmonary edema (HAPE).

    This condition — which generally occurs at elevations above 8,000 feet (about 2,400 meters) — can also affect hikers or skiers who start exercising at higher altitudes without first becoming acclimated, which can take from a few days to a week or so. But even people who have hiked or skied at high altitudes in the past aren't immune.

    Although the exact cause isn't completely understood, HAPE seems to develop as a result of increased pressure from constriction of the pulmonary capillaries. Without appropriate care, HAPE can be fatal, but this risk can be minimized.

  • Nervous system conditions. A type of pulmonary edema called neurogenic pulmonary edema can occur after some nervous system conditions or procedures — such as after a head injury or seizure — or after brain surgery.
  • Adverse drug reaction. Many drugs — ranging from illegal drugs such as heroin and cocaine to aspirin — are known to cause noncardiogenic pulmonary edema.
  • Negative pressure pulmonary edema. Pulmonary edema can develop after a blockage in the upper airway causes negative pressure in the lungs from intense efforts to breathe despite the blockage.
  • Pulmonary embolism. Pulmonary embolism, a condition that occurs when blood clots travel from blood vessels in your legs to your lungs, can lead to pulmonary edema.
  • Viral infections. Pulmonary edema can be caused by viral infections such as the hantavirus and dengue virus.
  • Exposure to certain toxins. These include toxins you inhale as well as those that may circulate within your own body, for example, if you inhale (aspirate) some of your stomach contents when you vomit. Inhaling toxins causes intense irritation of the small airways and alveoli, resulting in fluid accumulation.
  • Smoke inhalation. Smoke from a fire contains chemicals that damage the membrane between the air sacs and the capillaries, allowing fluid to enter your lungs.
  • Near drowning. Inhaling water causes noncardiogenic pulmonary edema that is reversible with immediate attention.

Complicaciones

Si el edema pulmonar continúa, puede aumentar la presión en la arteria pulmonar (hipertensión pulmonar), y a la larga el ventrículo derecho del corazón se debilita y comienza a fallar. El ventrículo derecho tiene una pared muscular mucho más delgada que el lado izquierdo del corazón, ya que está sujeto a menor presión para bombear la sangre hacia los pulmones. El aumento de presión se acumula en la aurícula derecha y después en varias partes del cuerpo, donde puede causar lo siguiente:

  • Hinchazón abdominal y de las extremidades inferiores
  • Acumulación de líquido en las membranas que rodean los pulmones (derrame pleural)
  • Congestión e inflamación del hígado

Cuando no se trata, el edema pulmonar agudo puede ser mortal. En algunos casos, puede ser mortal incluso si recibes tratamiento.

Prevención

El edema pulmonar no siempre puede prevenirse, pero estas medidas pueden ayudarte a reducir el riesgo.

Prevención de enfermedad cardiovascular

La enfermedad cardiovascular es la principal causa del edema pulmonar. Puedes reducir el riesgo de padecer diversos tipos de problemas cardíacos siguiendo estas sugerencias:

  • Controla la presión arterial. La presión arterial alta (hipertensión) puede provocar enfermedades graves, tales como un accidente cerebrovascular, una enfermedad cardiovascular e insuficiencia renal. En muchos casos, puedes disminuir la presión arterial o mantenerla en un nivel saludable haciendo ejercicio regularmente, manteniendo un peso saludable, adoptando una dieta rica en frutas y vegetales frescos, y productos lácteos con bajo contenido de grasa, y limitando el consumo de sal y alcohol.
  • Controla el colesterol en sangre. El colesterol es uno de los diversos tipos de grasas que son esenciales para mantener una buena salud. Pero demasiado colesterol puede ser perjudicial. Los niveles de colesterol más altos de lo normal pueden formar depósitos grasos en las arterias, los cuales impiden el flujo sanguíneo y aumentan el riesgo de padecer una enfermedad vascular.

    Pero los cambios en el estilo de vida a menudo pueden mantener el colesterol en niveles bajos. Algunos cambios en el estilo de vida incluyen limitar las grasas (en especial, las grasas saturadas); comer más fibra, pescado y frutas y vegetales frescos; ejercitar regularmente; dejar de fumar; y beber con moderación.

  • No fumes. Si fumas y no puedes dejar por tus propios medios, habla con tu médico sobre las estrategias o los programas para ayudarte a abandonar el hábito. Fumar puede aumentar el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular. Evita el tabaquismo pasivo.
  • Sigue una dieta saludable para el corazón. Sigue una dieta saludable, con poca sal, azúcares y grasas sólidas, rica en frutas, vegetales y cereales integrales.
  • Limita el consumo de sal. Es muy importante consumir menos sal (sodio) si tienes una enfermedad cardíaca o presión arterial alta. Para algunas personas con daños graves en la función ventricular izquierda, el exceso de sal puede ser suficiente como para provocar una insuficiencia cardíaca congestiva.

    Si te resulta difícil reducir el consumo de sal, puedes hablar con un dietista para que te ayude. Puede ayudarte a distinguir los alimentos con bajo contenido de sodio, así como darte consejos para que la comida con poco sodio tenga un buen sabor y sea más interesante.

  • Haz ejercicio regularmente. El ejercicio es vital para tener un corazón saludable. Los ejercicios aeróbicos regulares, alrededor de 30 minutos por día, te ayudan a controlar la presión arterial y los niveles de colesterol, y a mantener un peso saludable. Si no tienes la costumbre de ejercitar, comienza despacio y aumenta la intensidad gradualmente. Asegúrate de que el médico te autorice a comenzar un programa de ejercicios.
  • Mantén un peso saludable. Tener aunque sea un poco de sobrepeso aumenta el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular. Por otro lado, bajar de peso en pequeñas cantidades puede disminuir la presión arterial y el colesterol, y reducir el riesgo de padecer diabetes.
  • Controla el estrés. Para reducir el riesgo de padecer problemas cardíacos, intenta reducir los niveles de estrés. Busca maneras saludables de minimizar o enfrentar sucesos estresantes.

Prevención del edema pulmonar a alturas elevadas

Si viajas o escalas a alturas elevadas, debes aclimatarte lentamente. A pesar de que las recomendaciones varían, la mayoría de los expertos aconsejan ascender no más de 1000 o 1200 pies (entre 305 y 366 metros) por día, una vez que superas los 8200 pies (2500 metros). Descansa un día cada vez que asciendas entre 600 y 1200 pies (entre 183 y 366 metros) cuando te encuentres en alturas elevadas (8200 pies o alrededor de 2500 metros).

Algunos montañistas toman medicamentos recetados, tales como acetazolamida (Diamox Sequels) o nifedipino (Procardia), para prevenir los síntomas del edema pulmonar a alturas elevadas. A fin de prevenir el edema pulmonar a alturas elevadas, comienza a tomar el medicamento al menos un día antes de ascender. Continúa tomando el medicamento durante unos cinco días después de llegar a tu destino ubicado a gran altura.

Preventing cardiovascular disease

Cardiovascular disease is the leading cause of pulmonary edema. You can reduce your risk of many kinds of heart problems by following these suggestions:

  • Control your blood pressure. High blood pressure (hypertension) can lead to serious conditions such as a stroke, cardiovascular disease and kidney failure. In many cases, you can lower your blood pressure or maintain a healthy level by getting regular exercise; maintaining a healthy weight; eating a diet rich in fresh fruits, vegetables and low-fat dairy products; and limiting salt and alcohol.
  • Watch your blood cholesterol. Cholesterol is one of several types of fats essential to good health. But too much cholesterol can be too much of a good thing. Higher than normal cholesterol levels can cause fatty deposits to form in your arteries, impeding blood flow and increasing your risk of vascular disease.

    But lifestyle changes can often keep your cholesterol levels low. Lifestyle changes may include limiting fats (especially saturated fats); eating more fiber, fish, and fresh fruits and vegetables; exercising regularly; stopping smoking; and drinking in moderation.

  • Don't smoke. If you smoke and can't quit on your own, talk to your doctor about strategies or programs to help you break a smoking habit. Smoking can increase your risk of cardiovascular disease. Also avoid secondhand smoke.
  • Eat a heart-healthy diet. Eat a healthy diet that's low in salt, sugars and solid fats and rich in fruits, vegetables and whole grains.
  • Limit salt. It's especially important to use less salt (sodium) if you have heart disease or high blood pressure. In some people with severely damaged left ventricular function, excess salt may be enough to trigger congestive heart failure.

    If you're having a hard time cutting back on salt, it may help to talk to a dietitian. He or she can help point out low-sodium foods as well as offer tips for making a low-salt diet interesting and good tasting.

  • Exercise regularly. Exercise is vital for a healthy heart. Regular aerobic exercise, about 30 minutes a day, helps you control blood pressure and cholesterol levels and maintain a healthy weight. If you're not used to exercise, start out slowly and build up gradually. Be sure to get your doctor's OK before starting an exercise program.
  • Maintain a healthy weight. Being even slightly overweight increases your risk of cardiovascular disease. On the other hand, even losing small amounts of weight can lower your blood pressure and cholesterol and reduce your risk of diabetes.
  • Manage stress. To reduce your risk of heart problems, try to reduce your stress levels. Find healthy ways to minimize or deal with stressful events in your life.

Preventing high-altitude pulmonary edema (HAPE)

If you travel or climb at high altitudes, acclimate yourself slowly. Although recommendations vary, most experts advise ascending no more than 1,000 to 1,200 feet (about 305 to 366 meters) a day once you reach 8,200 feet (about 2,500 meters).

Some climbers take prescription medications such as acetazolamide or nifedipine (Procardia) to help prevent signs and symptoms of HAPE. To prevent HAPE, start taking the medication at least one day before ascent. Continue taking the medication for about five days after you've arrived at your high-altitude destination.

Feb. 24, 2018
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