Descripción general

Un parto prematuro es el que ocurre más de tres semanas antes de la fecha de parto prevista. En otras palabras, un parto prematuro es el que ocurre antes de la semana 37 de embarazo. Por lo general, un embarazo dura aproximadamente 40 semanas.

El parto prematuro le da menos tiempo al bebé para desarrollarse en el útero. Los bebés prematuros, en especial los que más temprano nacieron, suelen tener problemas médicos complicados.

Según qué tan temprano nazca un bebé, puede ser:

  • Prematuro tardío, si nació entre la semana 34 y la semana 36 de embarazo
  • Prematuro moderado, si nació entre la semana 32 y la semana 34 de embarazo
  • Muy prematuro, si nació antes de las 32 semanas de embarazo
  • Prematuro extremo, si nació antes de las 25 semanas de embarazo

La mayoría de los partos prematuros son prematuros tardíos.

Síntomas

Un parto prematuro significa que tu bebé no tuvo la cantidad de tiempo normal para desarrollarse en el útero antes de tener que adaptarse a la vida fuera del útero.

Las señales de que la gestación de un bebé fue interrumpida comprenden las siguientes:

  • Tamaño pequeño con cabeza desproporcionadamente grande
  • Apariencia más delgada con rasgos menos redondeados que los de un bebé que nació a término, debido a la falta de reservas de grasa
  • Cabello fino (lanugo) en casi todo el cuerpo
  • Temperatura corporal baja, en especial inmediatamente después del nacimiento en la sala de parto debido a la falta de grasa corporal almacenada
  • Respiración fatigosa o dificultad para respirar
  • Falta de reflejos para succionar y tragar, lo que provoca dificultades para alimentarse

Las tablas siguientes muestran el promedio del peso, la longitud y el perímetro cefálico al momento de nacer en bebés prematuros de cada sexo en diferentes edades de gestación.

Peso, longitud y perímetro cefálico por edad gestacional en varones
Edad gestacional Peso Longitud Perímetro cefálico
40 semanas 7 lb, 15 oz.
(3,6 kg)
20 in (51 cm) 13,8 in (35 cm)
35 semanas 5 lb, 8 oz.
(2,5 kg)
18,1 in (46 cm) 12,6 in (32 cm)
32 semanas 3 lb, 15,5 oz.
(1,8 kg)
16,5 in (42 cm) 11,6 in (29,5 cm)
28 semanas 2 lb, 6,8 oz.
(1,1 kg)
14,4 in (36,5 cm) 10,2 in (26 cm)
24 semanas 1 lb, 6,9 oz.
(0,65 kg)
12,2 in (31 cm) 8,7 in (22 cm)
Peso, longitud y perímetro cefálico por edad gestacional en niñas
Edad gestacional Peso Longitud Perímetro cefálico
40 semanas 7 lb, 7,9 oz.
(3,4 kg)
20 in (51 cm) 13,8 in (35 cm)
35 semanas 5 lb, 4,7 oz.
(2,4 kg)
17,7 in (45 cm) 12,4 in (31,5 cm)
32 semanas 3 lb, 12 oz.
(1,7 kg)
16,5 in (42 cm) 11,4 in (29 cm)
28 semanas 2 lb, 3,3 oz.
(1,0 kg)
14,1 in (36 cm) 9,8 in (25 cm)
24 semanas 1 lb, 5,2 oz.
(0,60 kg)
12,6 in (32 cm) 8,3 in (21 cm)

Los bebés prematuros pueden contraer rápidamente complicaciones graves, como infecciones en el torrente sanguíneo (septicemia) y síndrome de dificultad respiratoria.

Cuándo consultar al médico

Verás con frecuencia a miembros de la unidad de cuidados intensivos neonatales. Los médicos suelen visitar la unidad de cuidados intensivos neonatales todos los días a la misma hora. No dudes en hacer preguntas, incluso cuando no haya un horario regular de encuentro programado, en especial si tu bebé aparenta estar desanimado, tiene poco color o rechaza el biberón o el pecho luego de no haber tenido antes otros problemas con la alimentación.

Factores de riesgo

Muchas veces, la causa específica del parto prematuro no es clara. Sin embargo, muchos factores pueden aumentar el riesgo de parto prematuro, por ejemplo:

  • Haber tenido otro parto prematuro
  • Embarazo de mellizos, trillizos o más
  • Un intervalo de menos de seis meses entre embarazos
  • Concepción a través de una fecundación in vitro
  • Problemas en el útero, el cuello uterino o la placenta
  • Tabaquismo o consumo de drogas ilegales
  • Mala nutrición
  • No aumentar de peso lo suficiente durante el embarazo
  • Algunas infecciones, especialmente del líquido amniótico y de aparato genital inferior
  • Algunos trastornos crónicos, como presión arterial alta y diabetes
  • Estar por debajo del peso o con sobrepeso durante el embarazo
  • Sucesos estresantes, como la muerte de un ser querido o sufrir violencia doméstica
  • Múltiples abortos espontáneos o voluntarios
  • Lesiones físicas o traumatismos

Por causas desconocidas, las mujeres afroamericanas son más propensas a tener partos prematuros que las mujeres de otras razas. Sin embargo, cualquiera puede tener partos prematuros. De hecho, muchas mujeres que han tenido un parto prematuro no tienen factores de riesgo conocidos.

Complicaciones

Si bien no todos los bebés prematuros tienen complicaciones, nacer tan temprano puede traerles problemas de salud de corto y largo plazo. Por lo general, cuanto más temprano nace un bebé, más alto es el riesgo de tener complicaciones. El peso al nacer es también muy importante.

Algunos problemas pueden manifestarse al momento del nacimiento mientras que otros pueden desarrollarse más adelante.

Complicaciones a corto plazo

Durante las primeras semanas, las complicaciones de un parto prematuro comprenden:

  • Problemas respiratorios. Un bebé prematuro puede tener problemas para respirar ya que tiene un sistema respiratorio inmaduro. Si a los pulmones del bebé les falta agente tensioactivo (una sustancia que les permite expandirse a los pulmones) puede padecer el síndrome de dificultad respiratoria ya que los pulmones no se pueden expandir y contraer con normalidad.

    Los prematuros también pueden tener una enfermedad pulmonar crónica llamada «displasia broncopulmonar». Además, algunos prematuros experimentan pausas prolongadas en la respiración, lo que se conoce como «apnea».

  • Problemas de corazón. Los problemas de corazón más frecuentes que tienen los bebés prematuros son el conducto arterial persistente y la presión arterial baja (hipotensión). El conducto arterial persistente es una abertura constante entre los dos vasos sanguíneos principales que salen del corazón.

    Si bien este defecto del corazón a menudo se cierra solo, si no se trata puede hacer que haya mucha sangre para pasar a través del corazón y puede producir insuficiencia cardíaca y otras complicaciones. Para la presión arterial baja se pueden necesitar ajustes en líquidos intravenosos, medicamentos y, a veces, transfusiones de sangre.

  • Problemas cerebrales. Cuanto más temprano nace un bebé, más alto es el riesgo de sangrado en el cerebro, que se conoce como «hemorragia intraventricular». La mayoría de las hemorragias son leves y se resuelven con pocos efectos a corto plazo. Sin embargo, algunos bebés pueden tener sangrados cerebrales más grandes, lo que causa una lesión cerebral permanente.

    Los sangrados más grandes pueden provocar que se acumule líquido en el cerebro (hidrocefalia) durante unas semanas. Algunos bebés que padecen hidrocefalia necesitarán una operación para descargar el líquido acumulado.

  • Problemas de control de temperatura. Los bebés prematuros pueden perder rápidamente el calor corporal; no tienen la grasa corporal almacenada de un bebé que nació a término y no pueden generar calor suficiente como para contrarrestar lo que se pierde a través de la superficie de sus cuerpos. Si la temperatura corporal baja demasiado, puede producirse hipotermia.

    La hipotermia en un bebé prematuro puede provocar problemas respiratorios y niveles bajos de azúcar en la sangre. Además, un bebé prematuro suele usar toda la energía que obtiene de la alimentación para mantener el calor y no para crecer. Por eso los bebés prematuros pequeños necesitan calor adicional de un calentador o una incubadora hasta que son más grandes y pueden mantener la temperatura corporal sin ayuda.

  • Problemas gastrointestinales. Los bebés prematuros son más propensos a tener un aparato digestivo inmaduro, lo que los predispone a sufrir complicaciones como enterocolitis necrosante. Esta enfermedad, que puede llegar a ser grave y en la cual se dañas las células que recubren la pared del intestino, puede ocurrir en bebés prematuros después de comenzar a alimentarse. Los bebés prematuros que solo reciben leche materna tienen un riesgo mucho más bajo de padecer enterocolitis necrosante.
  • Problemas sanguíneos. Los bebés prematuros tienen riesgos de tener problemas sanguíneos como anemia e ictericia infantil. La anemia es una enfermedad frecuente en la que el cuerpo no tiene los glóbulos rojos suficientes. Si bien todos los recién nacidos sufren una lenta disminución de los glóbulos rojos durante el primer mes de vida, la disminución puede ser mayor en los prematuros, especialmente si al bebé se le sacó mucha sangre para análisis de laboratorio.

    La ictericia infantil consiste en un cambio de color en la piel y en los ojos del recién nacido, que se tornan amarillos, y ocurre porque la sangre del bebé contiene en exceso un pigmento amarillo del hígado o los glóbulos rojos (bilirrubina).

  • Problemas de metabolismo. Los bebés prematuros a menudo tienen problemas de metabolismo. Algunos prematuros pueden tener un nivel anormalmente bajo de azúcar en la sangre (hipoglucemia). Esto puede ocurrir porque los bebés prematuros generalmente tienen reservas más pequeñas de glucógeno (glucosa almacenada) que los bebés que nacen a término y porque el hígado inmaduro de los bebés prematuros tiene dificultades para transformar el glucógeno almacenado en glucosa.
  • Problemas del sistema inmunitario. Un sistema inmunitario que no se desarrolló por completo, lo que es frecuente en bebés prematuros, puede provocar infecciones. En un bebé prematuro, una infección se puede extender con rapidez al torrente sanguíneo y provocar septicemia, una enfermedad que puede poner en riesgo la vida.

Complicaciones a largo plazo

A largo plazo, un parto prematuro puede tener las siguientes complicaciones:

  • Parálisis cerebral infantil. La parálisis cerebral infantil es un trastorno de movimiento, tono muscular o postura que puede deberse a una infección, un flujo sanguíneo inadecuado o una lesión en el cerebro en desarrollo de un bebé prematuro durante el embarazo o mientras el bebé es pequeño e inmaduro.
  • Habilidades cognitivas alteradas. En varios acontecimientos importantes del desarrollo, los bebés prematuros son más propensos a retrasarse que los bebés que nacieron a término. En la edad escolar, un niño que nació prematuro será más propenso a tener problemas de aprendizaje.
  • Problemas de visión. Los bebés prematuros pueden padecer retinopatía del prematuro, una enfermedad que ocurre cuando los vasos sanguíneos se hinchan y crecen en exceso en la capa de nervios sensibles a la luz en la parte posterior del ojo (retina). Algunas veces, los vasos anómalos de la retina la lastiman gradualmente y la desplazan de su lugar. Cuando la retina se sale de la parte posterior del ojo, se conoce como «desprendimiento de retina», una enfermedad que, si no se detecta, puede deteriorar la visión y provocar ceguera.
  • Problemas de audición. Los bebés prematuros tienen un alto riesgo de sufrir algún grado de pérdida de la audición. A todos los bebés se les controla la audición antes de que puedan irse a su hogar.
  • Problemas en los dientes. Los prematuros que han estado gravemente enfermos tienen un alto riesgo de tener problemas en los dientes, como retraso en la salida de los dientes, pérdida del color de los dientes y dientes mal alineados.
  • Problemas de conducta y psicológicos. Los bebés que nacieron de manera prematura son más propensos que los niños que nacieron a término a tener ciertos problemas de conducta o psicológicos, como trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Sin embargo, estudios más recientes sugieren que, por lo menos en los bebés prematuros tardíos, el riesgo de sufrir trastorno por déficit de atención con hiperactividad es el mismo que en los niños que nacieron a término.
  • Problemas crónicos de salud. Los bebés prematuros son más propensos a tener problemas crónicos de salud (algunos de los cuales requieren atención hospitalaria) que los niños que nacieron a término. Hay más posibilidades de que se manifiesten infecciones, asma y problemas de alimentación o de que persistan. Los bebés prematuros también tienen un alto riesgo de padecer el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).

Prevención

Aunque la causa exacta del parto prematuro con frecuencia se desconoce, existen algunas cosas que se pueden hacer para ayudar a las mujeres a reducir el riesgo de tener un parto prematuro, en especial, quienes tienen un mayor riesgo, como las siguientes:

  • Suplementos de progesterona. Las mujeres que tienen antecedentes de parto prematuro, cuello uterino corto o ambos factores podrían ser capaces de reducir su riesgo de parto prematuro con un aporte de suplementos de progesterona.
  • Cerclaje cervical. Este es un procedimiento quirúrgico que ayuda a prevenir partos prematuros en mujeres embarazadas con un solo bebé que tienen antecedentes de parto prematuro, cuello uterino corto o ambas cosas.

    Durante este procedimiento, se cierra el cuello del útero con suturas fuertes que podrían ofrecer al útero un soporte adicional. Las suturas se quitan cuando llega el momento de dar a luz al bebé. Pregúntale al médico si necesitas evitar la actividad intensa durante el resto de tu embarazo.

Aunque no se ha estudiado tan bien como los suplementos de progesterona y el cerclaje, existe también cierta evidencia de que las siguientes cosas pueden ayudar a reducir el riesgo de tener un parto prematuro:

  • Seguir una dieta saludable incluso antes de quedar embarazada. Si bien no es una garantía de un embarazo a término completo, llevar una dieta saludable que incluya varias porciones de alimentos ricos en proteínas, frutas y cereales integrales antes de quedar embarazada podría reducir tu riesgo de tener un parto prematuro. Pero una dieta rica en grasas, azúcares y alimentos procesados, como los nachos y el pan blanco, antes del embarazo se han relacionado con un mayor riesgo de tener un parto prematuro.
  • Suplementos de calcio. Tomar diariamente 1000 miligramos (mg) de calcio o más podría disminuir el riesgo de padecer preeclampsia, una complicación grave del embarazo, y de tener un parto prematuro, en especial, para las mujeres que consumen pocas cantidades de calcio en su dieta.
  • Baja dosis diaria de aspirina. Desde finales del tercer trimestre, la toma diaria de una dosis baja de aspirina, de 60 a 80 mg, parece ayudar a ciertas mujeres a reducir el riesgo de tener un parto prematuro. Entre las mujeres que podrían beneficiarse con la terapia de dosis baja de aspirina se encuentran aquellas con antecedentes de parto prematuro y preeclampsia, así como las mujeres con presión arterial alta crónica.
  • Pesario cervical. Las mujeres embarazadas con un solo bebé que tienen el cuello uterino corto podrían reducir su riesgo de tener un parto prematuro con un pesario cervical. Un pesario es un dispositivo de silicona que se ajusta alrededor del cuello del útero y puede ayudar a soportar el útero.
  • Reducir la exposición a los productos químicos. La exposición a los ftalatos (productos químicos utilizados para fabricar muchos productos, tales como el plástico, los alimentos enlatados, cosméticos, el esmalte para uñas y el fijador para el cabello) se relaciona con un mayor riesgo de tener un parto prematuro. Aún se desconoce si reducir la exposición a estos productos podría disminuir el riesgo de tener un parto prematuro, pero es una buena idea limitar tu exposición cuando sea posible.
Nov. 27, 2014
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